PLURALIDAD DE EXISTENCIAS

HOJASDEPARRA

PLURALIDAD DE EXISTENCIAS

Capítulo VIII

El Libro de los Espíritus

Allan Kardec

Versión castellana y comentarios exegéticos:

Giuseppe Isgró C.

 

De la Reencarnación. Justicia de la Reencarnación. Encarnación en los diversos Mundos. Transmigración progresiva. Suerte de los niños después de la desencarnación. Sexos entre los Espíritus. Parentela, Filiación. Semejanzas físicas y morales. Ideas innatas.

 

DE LA REENCARNACIÓN

 

  1. En cuál modo el Espíritu que no ha conseguido la perfección durante la vida corpórea, puede terminar de purificarse?

-“Asumiendo nuevas existencias”-.

Cómo cumple el Espíritu estas nuevas existencias? Quizá transformándose, pero quedando siempre en el estado de Espíritu?

-”El Espíritu, purificándose, es susceptible, sin duda,  de transformación; empero, para purificarse, precisa las pruebas de la vida corpórea”-.

Entonces, el Espíritu tiene más existencias corpórea?

-“Sí: nosotros todos hemos tenido muchas existencias. Quienes dicen lo contrario, quieren manteneros en la ignorancia, en la cual se encuentran ellos mismos”-.

De este principio parece resultar que el Espíritu, después de haber abandonado un cuerpo, tome otro: lo cual quiere decir que él se reencarna en otro cuerpo. Es así que debe entenderse?

-“Precisamente”-.

  1. Cuál es la finalidad de la reencarnación?

-“La expiación y el mejoramiento progresivo de la humanidad; sin lo cual, dónde estaría la justicia?”

COMENTARIO EXEGÉTICO: En la vida, y en el universo, observamos como todo acontece por ciclos alternos y repetitivos. Esto es fruto de la infinita sabiduría de la Divinidad que lo ha determinado de esta manera.

La ley del cambio rige todo. La Divinidad ha querido que nada, físicamente hablando, permanezca para siempre. Ni siquiera todos los mundos del universos que hoy existen, durarán para siempre. Un día, gradualmente, al cumplir su respectivo ciclo, dejarán de existir, y gradualmente, irán siendo sustituidos por otros que, con mucha antelación, se han ido formando durante lapsos muy largos. Sólo este particular sería suficiente para cambiar la visión de la realidad existente.

Cómo decía Cervantes, en el Quijote, la primavera sigue al verano; el verano al otoño; el otoño al invierno y el invierno a la primavera, y ésta, nuevamente, al verano, y así sucesivamente.

El Espíritu de cada ser en los cuatro reinos naturales es eterno e inmortal. Emana a la conciencia individual a partir de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad, y sin dejar de ser la Divinidad. Lo hace con los mismos atributos de la Divinidad. Siendo una parte indivisa de la Divinidad, emana a la conciencia individual, cada Espíritu en los cuatro reinos naturales, perfecto. Lo único que le falta, es la experiencia, que irá adquiriendo en el eterno camino de retorno del ser individual al Ser Universal, sin que jamás llegará a completar, por cuanto siempre encontrará un más allá en experiencias y progreso.

La única diferencia que existe entre los atributos de la Divinidad y los de cada uno de los Espíritus de los cuatro reinos naturales, es que los de la Divinidad están desarrollados en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito. Mientras que, los de los seres emanados a la conciencia individual, siendo exactamente los mismos, potencialmente hablando, cada uno de los seres ignora que los posee y no sabe como utilizarlos. Este aprendizaje lo irá adquiriendo en ese eterno camino de retorno al cual se hacía referencia poco antes. En el mismo grado en que, cada ser, va experimentando necesidades, deseos, anhelos, y se forja objetivos de realización, paralelamente va expresando tanto la sabiduría de los atributos divinos, o valores universales, que se expresan en su conciencia mediante el lenguaje de los sentimientos análogos, como el poder creador potencialmente infinito que posee. Mientras más elevado sea el grado de necesidad o de exigencia que va afrontando, en ese mismo grado va expresando tanto la sabiduría de los valores universales como su poder creador potencialmente infinito.

La conciencia de cada ser en los cuatro reinos naturales es una réplica exacta de la de la Divinidad, y es el vehículo de comunicación entre la Divinidad y cada ser por medio del lenguaje de los sentimientos de los valores universales o atributos divinos. En la conciencia de la Divinidad, y en la de cada ser, se encuentra impresa la Ley Cósmica, eterna e inmutable.

Como cada ser da inicio a su camino del eterno retorno hacía la Divinidad sin experiencias, y éstas las va adquiriendo en forma gradual, es natural que, mientras va adquiriéndolas, incurra en errores. Ese eterno aprendizaje le va permitiendo el conocimiento de las leyes naturales que conforman la ley cósmica, hasta ir amoldando sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos a la guía de los parámetros de los valores universales, que constituyen el medio que la misma Divinidad tiene para ejercer su rol de Gran Pedagogo, en la conciencia de cada ser.

Cada ciclo de vida física es una jornada de ese eterno camino de retorno y una estación de los infinitos grados de experiencias que va adquiriendo, gradualmente, y por méritos propios. Se diría que la misma Divinidad precisa adquirir la experiencia, y la va adquiriendo por medio de cada uno de los seres mediante los cuales ha emanado a la conciencia individual.

De manera que, las inmutables leyes cósmicas constituyen la guía mediante la cual enmarcar esa conducta que se expresa a partir de los pensamientos y sentimientos, en palabras y actos. Cuando hablamos de expiación, no es más que un aprendizaje vivo, o en vivo, del conocimiento de esas leyes naturales. Cada ciclo de vida en la dimensión física, es una nueva oportunidad de adquirir experiencia en determinados estados de conciencia, y estaciones, es decir, grados de conciencia en cada uno de los atributos divinos, o valores universales. Esa es la razón por la cual, frecuentemente, suele decirse, que el mejoramiento de la humanidad es una cuestión de valores. Al adquirirse conciencia de los parámetros de los valores universales que han de regir los pensamientos, sentimientos, palabras y actos, cada ser comienza a vivir en armonía con la naturaleza, y se va gestando ese mundo ideal con el cual cada quien sueña, como una percepción intuitiva, o inspirativa, de ese destino universal que le está deparado.

Hay un plan universal para el universo; y para cada ser. Cada ser, en los cuatro reinos naturales, es un instrumento de la Divinidad en la expansión de la Creación. La ley del cambio, y la ley de la reencarnación, rigen esa eterna vida y continuada mediante ciclos en la dimensión física..

Si hasta el mayor planeta del universo, en la inmensidad de galaxias hoy existentes, se renovará en nuevos ciclos, con la formación de un planeta sustituto que albergará a su respectiva humanidad, o a las humanidades que confluyen de diversos mundos anteriores, es un indicativo de que una sola es la ley cósmica que rige todo en el universo. Esa ley de reencarnación y de cambio, rige toda la naturaleza. La Divinidad ha estimado que nada debe permanecer estático.

Si la vida física fuese de una duración eterna como la del Espíritu, podríamos imaginar que algunos de los mayores tiranos de la antigüedad seguirían gobernando todavía. Sólo por poner un ejemplo.

El placer y el dolor, el dulce y el amargo, la satisfacción y la insatisfacción, la noche y el día, las estaciones, los ciclos en todas sus formas, son medios para adquirir discernimiento sobre la realidad, la verdad, que sirva de guía en la toma de decisiones. Un tema para seguir meditando.

  1. El número de las existencias corpóreas es limitado, o, en cambio, el Espíritu se reencarna perpetuamente?

–“En cada nueva existencia el Espíritu hace un paso adelante en la vía del progreso; cuando después se ha despojado de todas sus imperfecciones, no tiene más necesidad de las pruebas de la vida corpórea”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO: Esto debe entenderse como que, a un cierto momento, el Espíritu se ha desarrollado en determinado grado y, habiéndose liberado de sus deudas kármicas, que le sujetaban a ciertas pruebas y vinculaciones existenciales, ahora se transforma en dueño de su destino, quedando libre para elegir sus propios objetivos de progreso, según su vocación, puntos fuertes o menos fuertes. Y de acuerdo al programa evolutivo del planeta tierra o de aquel en el cual el Espíritu se encarne, en un momento dado. Esto en ningún momento debe entenderse de que el Espíritu llegará a una etapa en que no precise más reencarnar por haber alcanzado un tope en el progreso. Ese tope no existe en el eterno presente. La reencarnación continuará ad infinitum, en este o en otros mundos más avanzados, alcanzando, siempre, niveles más elevados de conciencia.

  1. El número de las encarnaciones es igual para todos los Espíritus?

-“No: quien progresa más rápidamente, se ahorra nuevas pruebas. De todos modos, estas encarnaciones sucesivas son siempre en gran número, ya que el progreso es virtualmente infinito”.

  1. En que se convierte el Espíritu después de su última encarnación?

-“En Espíritu sabio, por su pureza”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO: Ratificamos que, no existe una última reencarnación para el Espíritu. Debe entenderse como la última encarnación de un determinado ciclo evolutivo, después del cual dará inicio a otro de mayor nivel.

JUSTICIA DE LA REENCARNACIÓN

  1. Sobre qué se apoya el principio de la reencarnación?

-“Sobre la justicia de Dios y sobre la revelación, por cuanto nosotros os lo repetimos continuamente: Un buen padre deja siempre abierta, a sus hijos, la posibilidad al arrepentimiento. No os dice, quizá, la razón, que sería injusto privar para siempre de la eterna felicidad a todos quienes no tuvieron la posibilidad de mejorarse? Acaso no son hijos de Dios todos los seres? Sólo entre los egoístas reina la iniquidad, los odios implacables y las penas sin remisión”-.

Todos los Espíritus tienden a la perfección, y Dios les brinda a ellos el medio con las pruebas de la vida corpórea; pero, su justicia quiere que ellos puedan cumplir, en nuevas existencias, todo lo que no pudieron hacer o terminar en una primera prueba.

No sería ni según justicia, ni de acuerdo con la bondad de Dios el condenar en eterno a quienes han podido encontrar obstáculos al propio mejoramiento, en contra de su voluntad, y por causa del ambiente mismo, en el cual se encuentran ubicados. Si la suerte del ser humano fuese irrevocablemente establecida después de la desencarnación, Dios no habría pesado las acciones de todos los seres en la misma balanza, y no les habría tratado con imparcialidad.

La doctrina de la reencarnación, es decir, aquella que consiste en el admitir para el ser humano más existencias sucesivas, es la única que responde a nuestro concepto de la justicia de Dios en relación a los seres humanos de condiciones morales inferiores; la sola que pueda explicarnos el porvenir, y afirmar nuestras esperanzas, por cuanto nos ofrece el medio de expiar nuestros errores con nuevas pruebas. La razón nos lo demuestra y los Espíritus nos lo enseñan.

El ser humano que tiene la conciencia de su inferioridad, deriva de la doctrina de la reencarnación los más consoladores presagios. Si cree en la justicia de Dios, no puede esperar de devenir de repente y por la eternidad igual a quienes han actuado mejor que él; empero, el pensamiento de que esta inferioridad no le privará siempre del disfrute supremo y que podrá conquistarlo mediante nuevos esfuerzos, le sostiene en las pruebas y reanima su coraje. Quién es aquel que, al término de su peregrinaje terreno, no se lamenta de haber adquirido muy tarde una experiencia, de la cual no puede extraer provecho? Ahora bien, esta tardía experiencia no está perdida, por cuanto se aprovechará de ella en una nueva existencia.

ENCARNACIONES EN LOS DIVERSOS MUNDOS

  1. Las diversas existencias corporales se efectúan todas sobre la tierra?

-“No, sino en los diversos mundos: la de aquí no es ni la primera ni la última, sino una de las más materiales y lejanas de la  perfección”-.

  1. El Espíritu pasa de un mundo al otro a cada nueva existencia corpórea, o puede tener varias en el mismo globo?

-“Puede vivir muchas veces sobre el mismo globo, si no ha progresado en grado suficiente, hasta que merezca encarnarse en uno superior”-.

Por lo cual, podemos comparecer más veces sobre la tierra?

-“Ciertamente”-.

Podemos regresar después de haber vivido en otros mundos?

-“Sí: vosotros pudisteis haber vivido ya en otros mundos y sobre la tierra”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO: En línea general, la mayor parte de los seres humanos encarnados en el planeta tierra, a partir de determinado momento, ha quedado circunscrita a él.

Esto, tanto como a los diferentes integrantes de la humanidad primitiva, que ascendieron de mundos anteriores de menor progreso, en los cuales culminaron sus etapas evolutivas, como aquellos que, habiendo sido desterrados de mundos más adelantados, al haberse constituido en los mismos en factores discordantes del progreso, por quedarse rezagados, han sido colocados en este mundo como su “mundo”, en el cual deberán seguir sus etapas de estudio y desarrollo, hasta ascender al nuevo planeta destinado como la etapa siguiente. Ese planeta al que está destinada la humanidad de la Tierra, sin duda, en estos momentos, se encuentra en formación, tal como una enorme cantidad de planetas en formación que ha descubierto la astronomía.

Esta etapa de progreso en la Tierra puede durar, seguramente, millones de años, de acuerdo al lapso fijado por el orden cósmico, o, por los regidores espirituales inherentes.

Existen otros seres que, por su adelanto, pueden realizar su trabajo, simultáneamente, en diferentes mundos, encarnándose durante un tiempo en un planeta, donde asimilan cierto grado de conocimientos, que luego vienen a impartir al planeta tierra, o a otros mundos de igual o menor grado de progreso, y, aún, de mayor grado de progreso que el de la Tierra, según el nivel de conciencia del Espíritu en cuestión.

Esto sería semejante a la trayectoria que realizan un cierto número de personas en los diferentes continentes, en el planeta tierra.

  1. Es, en verdad, necesario volver a vivir en la tierra?

-“No; empero, si no progresáis, podéis ir a otro mundo, que no es, ciertamente, mejor, sino que puede ser, también, peor”

  1. Tiene alguna ventaja quien regresa a vivir en la tierra?

-“Ninguna ventaja en particular, a menos que regrese con una misión”-.

No habría mayor felicidad en permanecer en el estado de Espíritu?

-“No, no! Se quedaría en estancamiento, mientras que es necesario progresar hacia Dios”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO: Toda nueva existencia, en el planeta de turno en que se vuelva a tomar materia, siempre se efectúa con una o más misiones temporales, de acuerdo a la propia suma existencial, y a los planes de estudio en el referido mundo, según la época que corresponda en su desarrollo.

Evidentemente, la práctica existencial del aprendizaje se realiza en el respectivo mundo al que se encuentra, cada quien circunscrito, en un momento dado, o durante una larga etapa, en incontables ciclos de vida, hasta que pase a una fase superior. También, si se queda rezagado, podría ser trasladado a un mundo de inferior progreso, donde imperan análogas tendencias o afinidades, tal como lo vislumbró, claramente, Allan Kardec, en el libro Génesis, y Joaquín Trincado, en diversas obras.

La expansión de la Creación Universal se realiza en dos fases alternas: una teórica y otra práctica. La teórica, vendría a ser el proceso de estudio efectuado en la dimensión espiritual; empero, la práctica, es la que se realiza en la dimensión física, en cualquier mundo en el que se sea asignado, de acuerdo al propio potencial evolutivo, o estados de conciencias, desarrollados.

En el eterno camino de retorno a casa, a la fuente universal, la Divinidad, en el que siempre se encuentra un más allá, en expansión de la conciencia, sin límites, es preciso reencarnar en forma ilimitada ya que jamás se encontrará término al potencial infinito de percepción, comprensión y realización en los eternos planes de la Divinidad, en la expansión universal de la Creación.

En esos planes eternos, cada quien tiene una misión asignada, en cada fase de desarrollo de la Gran Obra. Cada quien se ubica o reubica, constantemente, de acuerdo a su vocación de servicio, a sus estados de conciencia, y a las estaciones  -grados- temporales por las cuales va pasando. El factor clave es la suma existencial, por cuyo saldo de vida la ley de afinidad le coloca, a cada ser, gradualmente, en el nuevo orden cósmico que le corresponde, ad infinitum, en la escala del progreso.

Los Espíritus anhelosos de progresar sin pérdida de tiempo, jamás quieren estar pasivos; buscan aprovechar al máximo para realizar su aporte al mundo, o a los diversos mundos a los cuales se encuentran asignados, alternativamente, por etapas.

También es cierto que, los Espíritus de elevada conciencia, jamás se precipitan, ni emprenden acciones que no conduzcan a resultados certeros, o factibles, oportunamente. Saben lo que quieren y en cuanto tiempo han realizarlo. Cada existencia la diseñan con los claros objetivos y resultados esenciales, según las inquietudes de los tiempos.

Es necesario progresar hacia Dios, como lo dice la parte final de la respuesta, por cuanto cada Espíritu, en los cuatro reinos naturales, desde el mismo instante que emana a la conciencia individual, a partir de la Divinidad, sin separarse de la Divinidad, y sin dejar de ser la Divinidad, emprende el camino de regreso a la Divinidad, (el eterno retorno) el cual jamás completará, por ser infinito en progreso, durante el cual irá adquiriendo la experiencia de los atributos divinos de la Divinidad. Estos atributos divinos de la Divinidad, Ella los tiene desarrollados en todas sus vertientes y variantes en grado infinito. Cada ser los posee en estado de potencialidad infinita, en poder creador y en sabiduría de los valores universales, que eternamente irá desarrollando en el ya mencionado eterno camino de retorno del ser individual al Ser Universal.

Cada ser posee los mismos atributos de la Divinidad, el mismo poder creador, la misma conciencia, pero lo ignora. Lo va descubriendo por medio de la experiencia, a medida que va afrontando situaciones por resolver o anhelos por realizar.

  1. Los Espíritus, después de haber vivido en otros mundos, pueden encarnarse en éste, sin haberlo hecho jamás, antes?

-“Sí: de la misma manera vosotros podéis encarnaros en otras partes. Todos los mundos son solidarios: lo que no se realiza en uno puede efectuarse en otro”-.

Existen, por lo tanto, seres humanos quienes han venido por primera vez sobre la tierra?

-“Muchos, y de diversos grados”-.

Se puede reconocer, por algún signo, si un Espíritu hace su primera aparición sobre la tierra?

-“No, por cuanto no serviría de nada”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO: La interrelación entre los diversos mundos del Universo, es similar a la existente entre los diversos continentes, o países del planeta tierra.

Hay personas que conviven en diversos países a la vez; o de uno emigran a otro, del cual hacen su hogar, temporalmente, definitivo.

Otras, viajan a otro país para cursar una carrera, o un curso, o post grado, y luego regresa a su lugar de origen, para desarrollar el ejercicio de su profesión, y el desarrollo de su vida.

Algunas más, viajan para conocer, como vacaciones periódicas; una forma de enriquecimiento cultural.

También, hay quienes lo hacen como medio de trabajo temporal, para dar su aporte al progreso de determinado país.

Aún más, existen personas, al igual que los profesionales, o empresas internacionales, cuyo radio de acción se desarrolla en diversos planetas, o galaxias, simultáneamente, conformando un equipo numeroso de trabajo.

Sin embargo, en cada nuevo mundo que se va formando, al inicio existen humanidades primitivas que confluyen de diversos mundos anteriores, como un ascenso. Es lo que conforman los diversos grupos de aborígenes, diferentes entre sí, como grupo étnico, por su origen, experiencia, cultura, entre otros detalles, que se constituyen en pioneros, en el planeta, forjando las condiciones necesarias, para que, oportunamente, vayan llegando integrantes de diversos mundos más elevados, Esa es la razón de las diferencias étnicas existentes entre ellos, por su cultura, elevación de niveles de conciencia, experiencias, conocimientos, lenguas, entre otros detalles.

Para algunos, estos nuevos mundos, de la inmensa cantidad que se van formando, tal como la Astronomía los ha ya identificado, corresponde un ascenso en su progreso, su traslado a ellos, y estaba previamente programado que así ocurriese. Esto es lo que sucederá un día, cuando la humanidad del planeta tierra, y otras humanidades de mundos de análogo progreso, emigren al mundo que, con seguridad, ahora mismo, se está formando y se estará formando durante cierto número de millones de años.

Sin embargo, simultáneamente, y en tiempo oportuno, de mundos más avanzados, son separados grupos de retrógrados, que se han quedado rezagados y constituyen un obstáculo al progreso, la ley de la justicia divina, los separa y los lleva a aquellos mundos afines a sus niveles de conciencia, donde, de retrógradas, se transforman en maestros, por su mayor nivel evolutivo. Esa es la razón por la cual, en determinadas épocas, van surgiendo nuevas civilizaciones, con características propias, y diferentes a otros grupos étnicos. Son los ángeles “caídos” de los cuales en la memoria ancestral se guarda recuerdo. Allan Kardec, en su libro “Génesis” es el primero en estudiar este tema con la lucidez que le es característica, donde explica la manera intuitiva, o inspirativa, como se fue acercando al tema, hasta desarrollarlo con claridad meridiana.

La ciencia, y la Parapsicología, en el siglo XX, han reacuñado el término Philias, con la acepción siguiente: Arrastre de una vida a otra, de las aptitudes, estados de conciencia, rasgos físicos, idiosincrasias, fobias, traumas, marcas de nacimiento, carácter, entre otros, razón por la cual, emergen dichos grupos, en un planeta determinando, conformando grupos étnicos emergentes que se transforman en nuevas civilizaciones totalmente diferentes de los grupos étnicos de los cuales han surgido. Es decir, de humanidades primitivas, surgen civilizaciones avanzadas, con niveles culturales, y culturas, ajenas a los aborígenes. Y uno se pregunta: De dónde surgieron dichas civilizaciones? Sí, se puede responder, de la Atlántida y de Lemuria, o Mu, el continente perdido del Pacifico, y eso es cierto. Pero, los habitantes de estos continentes, de dónde vinieron? Aquí reside la explicación a los grandes enigmas de la historia, y la Doctrina Universal -Espírita- da los aportes en grado suficiente para desentrañarlos.

Esta es la razón por la cual es preciso estudiar más a fondo la Doctrina Espírita, y fundamentalmente, El libro de los Espíritus, y toda la extensa bibliografía de los grandes espíritas de los siglos XIX, XX y lo que va del XXI, además de toda las obras importantes de todas las corrientes de pensamiento, única manera de descifrar la realidad posible que cada quien sea capar de realizar.

Allan Kardec, aplicando las enseñanzas contenidas en El Libro de los Espíritus, a los grandes enigmas de la historia, y de la vida, ha dado aportes, en muchos de ellos, como un lúcido pionero, que constituyen una base sobre la cual, las nuevas generaciones de estudiantes de la Doctrina Universal, puedan realizar nuevos aportes para ensanchar la visión universal de la vida y del universo.

La Doctrina Universal implica el estudio de todas las ciencias, de todas las filosofías, de todas las artes y la práctica de todas las virtudes, práctica ésta sustentada por la sabiduría de los valores universales. En el fondo, una cuestión de valores: antes, ahora y siempre. Un tema para seguir meditando.

  1. Para alcanzar la perfección y felicidad suprema, último fin de todos los seres, debe el Espíritu pasar por todos los mundos que existen en el universo?

-“No; por cuanto hay muchos mundos del mismo grado, en los cuales el Espíritu no aprendería nada nuevo”-.

Y, entonces, cómo explicar la pluralidad de sus existencias en el mismo planeta?

-“Con la reflexión de que él, cada vez se puede encontrar en condiciones diferentes, las cuales constituyen para él tantas ocasiones para adquirir conocimientos”-.

  1. Pueden los Espíritus reencarnar en un planeta relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?

-“Sí, cuando han de cumplir una misión para contribuir al progreso de la humanidad que lo habita; en cuyo caso aceptan con entusiasmo las tribulaciones de aquella existencia, por cuanto le aportan el medio para progresar”-.

No sucede, de igual manera, también por expiación, pudiendo Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?

-“Los Espíritus pueden quedar estacionados, pero no retroceder: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio más afín a su propia naturaleza”-.

Cuáles Espíritus deben repetir la misma existencia?

-“Aquellos que incumplen sus objetivos y las pruebas que les son inherentes”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO: Esta pregunta se subdivide en tres vertientes:

La primera, en la que el maestro Allan Kardec formula la pregunta: -“Pueden los Espíritus reencarnar en un planeta relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?”

La respuesta contempla un enfoque, el de que, un Espíritu, como misión de cooperación, puede encarnar en un mundo de inferior progreso con el fin de contribuir a su avance. Tenemos incontables ejemplos con seres muy evolucionados que han encarnado en el planeta Tierra con el fin de contribuir a su desarrollo evolutivo. Las enseñanzas que ellos han transmitido, sin duda alguna no es originaria del planeta tierra. La han adquirido en mundos más evolucionados.

El segundo enfoque de la respuesta, lo contempla en mismo Allan Kardec, en la siguiente pregunta: -“No sucede, de igual manera, también por expiación, pudiendo Dios enviar Espíritus rebeldes a mundos inferiores?”

Obtiene como respuesta: -“Los Espíritus pueden quedar estacionados, pero no retroceder: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio más afín a su propia naturaleza”-.

Efectivamente, los Espíritus pueden quedar estacionados pero no retroceder en cuanto al nivel evolutivo alcanzado. Aquí distinguiremos dos aspectos:

El primero: Pese a que no retroceden evolutivamente, algunos Espíritus, por incurrir en actos indebidos, en muchísimas ocasiones producen un estado de desmejoramiento en sus condiciones existenciales, a nivel de la dimensión física de la vida, o de la dimensión espiritual, como seres desencarnados. Pero, es el estado de las cosas, las deudas kármicas que adquirió y que debe compensar, empero, no hay un retroceso, y el restablecimiento del orden, de la armonía y del equilibrio, significará un aprendizaje, y un avance en su estado de conciencia, y en el desarrollo de sus habilidades para resolver situaciones. Desarrolla, simultáneamente, sus aptitudes perceptivas – realizadoras que le ayudarán, en lo sucesivo, no volver a incurrir en los mismos errores, o a corregirlos más fácilmente, en caso de volver a hacerlo, asumiendo las responsabilidades inherentes.

El segundo: En un determinado mundo, en un momento dado en que su mayoría de habitantes ha culminado las etapas de progreso previamente programadas, y previstas, pasando a una fase superior, todos aquellos Espíritus que se quedaron rezagados, y no superaron el grado de aprendizaje que le era inherente a esa etapa, quedan fuera de lugar en ese mundo. Constituirían un factor perturbador al progreso de la mayoría si esos grupos de retrógradas, (generalmente son de diferentes niveles), por lo cual la ley cósmica los separa del grupo mayoritario. Es igual a lo que ocurre en las escuelas o universidades. Aquellos que no aprueban el grado, deberán repetir. Pero, esta repetición del curso, se realiza en mundos acorde al nivel evolutivo en el que se quedaron rezagados, donde, al mismo tiempo, por provenir de mundos más avanzados, de factores perturbadores del progreso, se transforman en coadyuvantes en esas humanidades de menor progreso.

Esos grupos de rezagados que emigran, por efecto de la ley cósmica, a otros mundos de inferior nivel de progreso, es lo que se conoce como “los ángeles caídos” que la memoria ancestral, en el planeta tierra, conserva como una reminiscencia de lo ocurrido.

Colocamos a continuación, la respuesta que hemos dado a una pregunta sobre el particular:

-Haremos abstracción de cualquier referencia a grupo alguno, ya que la referencia a los ángeles caídos pareciera ser más antigua, aún, que cualquier grupo naciente en los últimos 2.000 años.

Allan Kardec es un pionero, con el libro Génesis, en aportar una explicación sobre los ángeles caídos. Sobre el nivel de los Espíritus, el Libro de los Espíritus es muy explícito. Estimamos que al hablar de los ángeles caídos en general, se hará clara cualquier analogía sobre un Espíritu en particular.

Dada la pluralidad de mundos habitados, y la existencia de incontables mundos habitados de grados variables de progreso, desde los más rudimentarios, pasando por muchos semejantes al planeta tierra, a otros de progreso tan avanzado casi inimaginable, es decir, mundos que nos llevan –virtualmente- una eternidad por delante del progreso del planeta tierra, dada la eternidad preterida preexistente, y al hecho de que el planeta tierra no es, precisamente, ni de los de mayor tamaño, ni de los más antiguos entre los existentes en el universo.

Los diferentes mundos van avanzando en progreso, y a un cierto momento, una minoría queda rezagada, a tal punto que mantenerle en dicho mundo, constituiría, esa minoría, un estorbo a la actividad de la mayoría.

En ese momento, por un mecanismo de la ley cósmica, esa minoría retrógrada es reubicada en diferentes mundos, cada parte del grupo, en aquel ambiente más análogo a su nivel evolutivo.

En esos mundos de menor nivel de progreso, esos “ángeles caídos”, de constituir un estorbo al progreso en su mundo de origen, en el nuevo ambiente pasan a ser maestros, ya que su nivel de progreso es de grado más avanzado al del mundo en que ahora se encuentran desterrados, -“caídos”-.

Esto explica que, en épocas pasadas, en que, en el planeta tierra existían humanidades primitivas, emergiesen nuevas civilizaciones con grupos étnicos más desarrollados. De más belleza física, de inteligencia más despierta, que aportaron innovaciones, e inventos, antes inexistentes. También, expresaron ideas y conocimientos más avanzados, tecnología y métodos de trabajo más sofisticados a los previamente existentes en esa región, así como una arquitectura más sofisticada. Los hijos, de la noche a la mañana, en cada nueva generación, comenzaron a manifestar una belleza física superior a la de los padres, y sus rasgos de inteligencia, también.

La ciencia de la Parapsicología, en el siglo XX, reacuñó el término “philias”, que antiguamente significaba amistad, con la acepción de: “El arrastre de los rasgos físicos, de las aptitudes, -o capacidad de comprender, de hacer y de dejar de hacer-, las fobias y traumas, e idiosincrasias, de una existencia a otra”.

Esto explica, o ayuda a explicar, los grandes enigma de la historia, y el por qué emergen civilizaciones nuevas sin que, previamente pueda ubicarse rastro alguno en el planeta, de las mismas.

Esas inmigraciones espirituales arrastran consigo sus rasgos físicos desde sus mundos de origen, su nivel evolutivo y aptitudes, idiosincrasia y otros elementos de su carácter,

La raza adámica –grupo étnico adámico, o adamítico- es una demostración de esto; posteriormente a cada inmigración de espíritus de diferentes mundos, con su respectiva emersión de nueva civilización, con rasgos claramente definidos, y a los movimientos migratorios dentro del planeta tierra, va produciendo los diferentes cruces étnicos, con los resultados que todos conocen, a través de los tiempos. Las conquistas de Alejandro Magno y a los cruces étnicos a que sometía a sus soldados con las mujeres de los pueblos conquistados, a quienes obligaba a casarse, en vez de tomarlas como esclavas, es un claro ejemplo de dicho cruce étnico.

El libro Las Leyes de Manú, -Manava Dharma Sastra-, de 3.800 años antes de nuestra era, que conforma parte de esa literatura conocida como védica, y que se califica como “las enseñanzas de los oidores a los pies del maestro”, es decir, a los pies de un “Sensitivo”, tiene niveles de conocimientos sobre la ley de la reencarnación y la ley del Karma, entre otros, muy avanzados para una etapa primitiva de la humanidad, que, en definitiva, no puede ser un conocimiento originado en el planeta tierra, sino percibido por diferentes medios que, dentro de la doctrina Espírita, son conocidos. Esto, evidentemente, le comienza a dar un sentido, y una explicación, a determinadas interrogantes que alguien pueda formularse al respecto.

Otros escritores que hablan sobre el tema de las inmigraciones interplanetarias, o grupos de desterrados, o ángeles caídos, son: Joaquín Trincado. El excelente escritor mexicano Rodolfo Benavides, lo hace en diversas obras, como: Levantando La Cortina, En la Noche de los Tiempos y en Rumbos Humanos. Benavides, es el autor de los libros Dramáticas Profecías de la Gran Pirámide, y Cuando las Piedras Hablan, los Hombres tiemblan, de excelente nivel y calidad. Existen otros autores espíritas que hablan sobre el tema, de diferentes maneras, en cuanto a las migraciones de un mundo a otros, aún desde la época de Allan Kardec, como Victorien Sardou y Camille Flammarion.

En la última parte de la pregunta, Allan Kardec, inquiere: -“Cuáles Espíritus deben repetir la misma existencia?” La respuesta que obtiene, es:

-“Aquellos que incumplen sus objetivos y las pruebas que les son inherentes”-.

Evidentemente, todos aquellos objetivos existenciales que conforman un determinado plan de vida, en una o en múltiples existencias, los resultados que quedan pendientes de ser alcanzados, deberán formar parte de los nuevos planes del siguiente ciclo de vida.

A un determinado momento, al igual que ocurre en muchas escuelas, ya no se le da cabida a algunos alumnos, quienes deberán cambiar de escuela, que le acoja, en el ejemplo del que tratamos, serían escuelas-mundos.

Al igual que algunos alumnos recalcitrantes podrían precisar cambiar más de una escuela, por no aplicarse adecuadamente, o con disciplina, a los estudios, podrían, cierta cantidad de Espíritus, precisar emigrar, en el momento, de llegar a ocurrir, a mundos aún de inferior progreso, hasta que, en cuyos ambientes decidan aplicarse al trabajo, al estudio y al progreso.

Es allí que comenzarán a lamentar el tiempo perdido.

Acaso los lectores no conocen a gran número de personas que quisieran vivir en mundos más avanzados al de la tierra, en los cuales estarían libres de las vicisitudes inherentes a éste?

No dejan de ser reminiscencia de un conocimiento de mejores ambientes, al igual que cuando se pasa de un país más desarrollado a otro de menor nivel de desarrollo.

Empero, ese anhelo de un mundo mejor, del cual, sin duda, cada Espíritu guarda un recuerdo en su archivo espiritual, en el alma, es preciso contribuir a crearlo, de manera que, en este ciclo de vida, o en los venideros, al volver, encontremos las condiciones óptimas de vida, y de desarrollo, que anhelamos.

Si queremos un mundo mejor en el cual vivir, debemos contribuir a crearlo. Esa es la misión inherente a cada ser en los cuatro reinos naturales. Es probable que los reinos animal, vegetal y mineral estén cumpliendo en forma óptima su cometido.

-Y, el ser humano?

-Cuántos de los que vivimos en el planeta Tierra, en un futuro, al imperar niveles de vida optimizados, pudiésemos precisar otras escuelas,       -otras moradas-, afines a las propias condiciones evolutivas?

Y, cuántos, podrían precisarlos de mayor progreso, por ser alumnos muy aventajados?

-Usted que cree? Qué piensa de todas aquellas personas que se sienten extranjeros en el mundo Tierra? Qué significa esa reminiscencia? Solo como objetivo de meditación.

  1. Los seres que habitan en cada mundo, han alcanzado todos el mismo grado de perfección?

-“No, ocurre lo mismo que en la tierra: los hay de mayor y de menor progreso”-.

  1. Al pasar de nuestro mundo a otro, el Espíritu conserva la inteligencia que tenía en éste?

–“Sin duda; pero es posible que él no tenga más los mismos medios para manifestarla: lo cual depende de su nivel evolutivo y del estado del cuerpo que estará por tomar en la nueva reencarnación”-.  (Ver “Influencia del organismo”).

  1. Los seres que viven en los diversos mundos, tienen cuerpo como nosotros?

-“Naturalmente, por cuanto es necesario que, para actuar sobre la materia, el Espíritu sea revestido de materia; pero, esta envoltura es más o menos densa según el grado de pureza del Espíritu, lo cual constituye, precisamente, la diversidad de mundos que debemos recorrer, ya que, existen muchas moradas en la casa del Creador, y por lo tanto, muchos grados. Algunos lo saben, y por cuanto se encuentran en la tierra, tienen conciencia de ello; otros no”-.

  1. Podemos, nosotros, conocer el estado físico y moral de los diversos mundos?

-“Nosotros, Espíritus, solamente os podemos transmitir conocimientos de acuerdo al grado de vuestra comprensión, lo cual quiere decir que no debemos revelar estas cosas a todos, por cuanto no todos se encuentran en el nivel adecuado para entender rectamente, lo que les turbaría”-.

A medida que el Espíritu se va purificando, el cuerpo, que él anima, se acerca a la naturaleza espiritual. La materia es menos densa; él deja de arrastrarse penosamente en el suelo; las necesidades físicas se depuran, y los seres vivientes dejan de tener las necesidades de destruirse para alimentarse. El Espíritu es más libre, y tiene para las cosas lejanas determinadas facultades sensoriales que nos son ignotas. Él ve con los ojos del cuerpo aquello que nosotros vemos con el pensamiento.

La purificación de los Espíritus se efectúa en sus encarnaciones con el perfeccionamiento moral, que depura las pasiones y los instintos animales, y determina, sí, que el egoísmo ceda el puesto al sentimiento fraternal. Por lo cual, en los mundos superiores al nuestro no se conocen las guerras, reinando el amor y la concordia, y todos piensan en hacer el bien a sus semejantes. La intuición que tienen de su porvenir y la seguridad que derivan de una conciencia libre de remordimientos, hacen, sí, que la desencarnación no sea para ello causa de aprehensión alguna: la ven realizarse con confianza y como una simple transformación.

La duración de la vida en los diversos mundos es en proporción al grado de su excelencia física y moral; lo cual es perfectamente lógico, Cuanto el cuerpo sea más depurado, tanto más se encuentra libre de vicisitudes; cuanto más sea el Espíritu puro, tanto más se encuentra libre de pasiones, gozando de serenidad e imperturbabilidad. Y esto es, todavía, un beneficio de la Providencia, que rinde más breves las ausencias de bienestar.

  1. El ser debe pasar por la infancia en cada encarnación, también en los demás mundos?

-“La infancia es una etapa transitoria en todas partes, empero, no en todas partes es inconsciente como entre vosotros”-.

  1. La elección del mundo en el cual reencarnarse, es una facultad del Espíritu?

-“No siempre; empero, puede pedirla y obtenerla, si lo merece, por cuanto los varios mundos son asequibles a los Espíritus de acuerdo a su grado de elevación evolutiva”-.

Si el Espíritu no solicita nada, quien determina el mundo en que deberá reencarnarse?

-“Precisamente, el grado de elevación”-.

  1. El estado físico y moral de los seres vivientes es siempre el mismo en cada planeta?

-“No, ya que, también, los mundos obedecen a la ley del progreso. Todos, aún los más esplendidos, han tenido principio, como la tierra, en un estado inferior. La tierra pasará, a su vez, por tal transformación, y se convertirá en un paraíso terrestre, cuando sus habitantes sean todos buenos”-.

De esta manera, los grupos étnicos que pueblan la tierra, serán sustituidos por otros siempre más perfectos, los cuales sucederán a los presentes, tal como ellos lo hicieron con otros todavía más rudimentarios.

COMENTARIO EXEGÉTICO: Nuevas inmigraciones espirituales, a medida que la tierra progresa, en ese mismo nivel, vendrán al planeta Tierra, tanto como desterrados, como con misiones en determinados niveles de conciencia. Empero, los maestros que ya han venido en diferentes épocas pasadas, volverán una y otra vez a reencarnar para cumplir su plan pedagógico a largo plazo.

  1. Existen mundos en los cuales el Espíritu cesa de vestir un cuerpo material y no tiene más envoltura que el periespíritu –“o alma”?

-“Sí; y esto mismo en los Espíritus puros deviene en tal grato etéreo que es para vosotros como si no existiese”-.

No hay, por lo tanto, límites precisos entre el estado de las últimas encarnaciones y aquel de Espíritu puro?

-“En efectos, estos límites no existen: la diferencia se va disipando poco a poco insensiblemente, al igual que la noche, que se desvanece delante a los primeros albores del día”-.

  1. La sustancia del periespíritu, –alma-, es la misma en todos los mundos?

-“No; ella es más o menos etérea. En el pasar sobre los varios mundos, el Espíritu se reviste de la materia adecuada de cada uno de ellos, lo cual ocurre con la velocidad del relámpago”-.

  1. Los Espíritus puros habitan en mundos especiales, o se encuentran en el espacio universal sin estar ligados más a un mundo que a otro?

-“Los Espíritus puros habitan determinados mundos; empero, no se encuentran confinados como los seres humanos en la tierra. Ellos pueden, mejor que los otros, encontrarse, por así decirlo, en todas partes”-. (*)

(*) Según los Espíritus, entre todos los planetas que componen nuestro sistema planetario, la Tierra sería uno de aquellos cuyos habitantes se encuentran menos adelantados tanto en lo moral como en el físico. Marte le sería, todavía, inferior y Júpiter muy por encima en todos los aspectos. El Sol no sería un mundo habitado por seres corpóreos, sino un lugar de reunión de Espíritus elevados, quienes, desde allí, irradian con el pensamiento hacia los demás mundos, que ellos dirigen mediante Espíritus subordinados, con los cuales comunican por intermedio del fluido universal. En cuanto a la constitución física, nuestro Sol, como todos los demás, podría ser que sea un foco de electricidad.

El volumen y la lejanía del Sol no tendrían ninguna relación necesaria con el grado de progreso de los mundos, por cuanto Venus sería más progresada que la Tierra, y Saturno menos Júpiter.

Muchos Espíritus de personas que han vivido sobre la tierra han dicho de haber reencarnado en Júpiter, uno de los mundos más progresado de nuestro sistema; y esto causó maravilla, por cuanto sobre la tierra no eran estimados en ese grado. Empero, esta sorpresa causa estupor, cuando se considera, en primer lugar, que, algunos Espíritus, quienes habitaban en aquel planeta, han podido ser enviados sobre la tierra para cumplir una misión, la cual, a nuestros ojos, no se percibía la totalidad de su valor; en segundo lugar, que entre su existencia terrestre y la de Júpiter, han podido tener otras intermedias, en las cuales mejorarse desde todos los puntos de vista; y por último, que en aquel mundo, como en el nuestro, habrán diversos grados de desarrollo y entre estos grados puede haber la distancia que, entre nosotros separa el salvaje del hombre civilizado.  Por lo cual, vivir en Júpiter no significa que alguien se encuentre en el nivel de los seres más avanzados que allí viven, como otros no se encuentran a nivel de un docto Instituto, solo porque vive en París.

También las condiciones de longevidad no son en todas partes las mismas que en la tierra, y la edad no tiene término de comparación. El Espíritu de una persona desencarnada desde hace tiempo, respondiendo a una evocación, dijo de haber reencarnado seis meses antes en un mundo para nosotros desconocido. Preguntado sobre la edad que tenía allí, replicó: -“No puedo valuarla, por cuanto aquí no medimos el tiempo como vosotros. El modo de existir no es más lo mismo, y el desarrollo es mucho más rápido. Tanto es cierto que, aunque yo no esté allí sino desde hace seis de vuestros meses, puedo decir de haber alcanzado una inteligencia equivalente a la que poseía a los treinta años sobre la tierra”.

Muchas respuestas análogas se han obtenido de otros Espíritus; encontramos en ellas inverosimilitud. No vemos, nosotros, sobre la tierra gran número de animales alcanzar normalmente su desarrollo en pocos meses? Por qué no podría ser, de la misma manera, con el ser humano, en otras esferas? Es preciso observar que el desarrollo que alcanza el ser humano a la edad de treinta años, no es, quizá, una especie de infancia, en comparación con aquel que él debe alcanzar? No es lógico creer de ser en todo los prototipos de la creación, y es un rebajar a Dios el creer que Él no pueda hacer obra de mayor envergadura de la criatura humana.

TRANSMIGRACIÓN PROGRESIVA

  1. Goza el Espíritu de la plenitud de sus facultades desde su principio?

-“No, por cuanto, también él, como el ser humano, tiene su infancia. Los Espíritus, en su origen, tienen una existencia instintiva, y poca conciencia de sí y de sus propios actos. Sólo poco a poco se desarrolla en ellos la inteligencia”-.

  1. Cuál es el estado del Espíritu en su primera encarnación?

-“Aquello que es la infancia para la vida corpórea: la inteligencia empieza a despertarse, y se prueba a vivir”-.

  1. Los de los pueblos en condiciones primitivas de vida son Espíritus en su estado de infancia?

-“De infancia relativa; empero, están ya desarrollados, por cuanto poseen pasiones”-.

Es decir, las pasiones son signos de desarrollo?

-“De desarrollo sí, pero no de perfección: son signos de actividad de la conciencia del yo, mientras que en el Espíritu primitivo la inteligencia y la vida se encuentran en el estado de germen”-.

La vida del Espíritu, en su conjunto, recorre las mismas fases que las del cuerpo; él pasa, gradualmente, desde el estado de embrión al de infancia, y alcanza, después, por una sucesión de períodos, al de adulto, es decir, la perfección, con tales diferencias, que la vida espiritual no tiene vejez ni decrepitud; que él tuvo un principio, pero no tendrá jamás un fin; que precisa un tiempo inmenso para pasar de la infancia al desarrollo completo, y que su progreso se cumple no solamente sobre una esfera, sino sobre muchas. De esta manera, la vida del Espíritu se compone de una serie de existencias corpóreas, cada una de las cuales representa una oportunidad de progreso, como cada existencia corpórea se compone de una serie de días, en cada uno de los cuales el ser humano da un paso adelante en experiencia y en instrucción. Empero, al igual que en la vida de la persona pasan días sin fruto, en la del Espíritu pasan existencias corpóreas sin resultado, por cuanto ella no supo aprovecharlas.

  1. Se puede, con una conducta impecable en esta vida terrena, alcanzar la cima de la escala y devenir un Espíritu puro sin pasar por los grados intermedios?

-“No, por cuanto todo lo que el ser humano, aquí, cree perfecto, se encuentra muy lejos de la perfección: existen cualidades que él no conoce, y no podría comprender. Él no podría ser más perfecto de cuanto permite su naturaleza terrestre; empero, de esta perfección a la cual él debe llegar existe una gran diferencia. El niño, por cuanto se desarrolle muy precozmente, debe pasar por la juventud antes de alcanzar la edad madura; la persona cuya salud está ausente, por prodigiosos que sean sus progresos en la curación, precisa pasar por la convalecencia antes de recuperarla perfectamente. Además, el Espíritu debe progresar tanto en ciencia como en moralidad, y, si no ha progresado sino en una de estas dos áreas, precisa, para alcanzar al vértice de la escala, que progrese también en la otra; todavía, cuanto más el ser humano progrese en esta vida, tanto más breves y más felices serán las pruebas futuras”-.

Puede el ser humano, por lo menos en esta vida, asegurarse una existencia futura con un menor grado de insatisfacción y de tribulaciones?

-“Ciertamente; puede disminuir el tiempo y las dificultades del camino. Sólo el infractor se encuentra siempre en el mismo punto”-.

  1. Puede el ser humano, en sus nuevas existencias descender más debajo de que era?

-“Como ser humano, por “condición social”, sí; como Espíritu,  no”-.

  1. Puede el Espíritu, que fuera previamente una persona de bien, in una sucesiva encarnación animar el cuerpo de un *perverso?

-“No, por cuanto no puede cambiar”

Puede el Espíritu de un perverso convertirse en el de una persona de bien?

-“Sí, si él se arrepiente, por cuanto esto sería una recompensa”-.

El camino de los Espíritus es progresivo, jamás retrógrado; ellos se elevan gradualmente en la jerarquía, empero, no descienden del grado que han alcanzado. En las diversas existencias corpóreas pueden descender hacia abajo como seres humanos, pero no como Espíritus. Es por esto que el Espíritu de un poderoso de la tierra podrá, en un momento dado, animar el más humilde artesano, o viceversa, por cuanto las condiciones sociales entre los seres humanos son, frecuentemente, en razón inversa de la elevación de los sentimientos morales. Herodes era monarca; Jesús, carpintero.

  1. La posibilidad de mejorarse en otra existencia, no podría inducir a alguien a perseverar en la vía inadecuada, pensando que, siempre, podrá corregirse más tarde?

-“Quien piensa de esta manera, no cree a nada, tomando en cuenta que la amenaza de un castigo eterno no le frena mayormente, por cuanto su razón se rebela, y esta idea le conduce a la plena incredulidad. Si para guiar a los seres humanos se hubiesen, empleado, siempre, medios racionales, no existirían, ahora, tantos escépticos. Un Espíritu imperfecto podría pensar cosas absurdas durante su vida corpórea; empero, liberado de la materia, cambia de idea, por cuanto advierte, enseguida, que se había engañado, y trae, en una nueva existencia, sólidos sentimientos contrarios. De tal manera se cumple el progreso; y es aquí la razón por la cual veis sobre la tierra una parte de los seres humanos más progresada de la otra; aquellos tienen ya una experiencia, que éstos todavía no tienen, pero que, ciertamente, conquistarán poco a poco. De vosotros, solamente, depende acelerar vuestro progreso, o el retardarlo indefinidamente”-.

El ser humano que se encuentra en condición poco favorable, desea, naturalmente, salir de ella lo más rápidamente posible,  Quien esté firmemente persuadido de que las tribulaciones de esta vida son las consecuencias de sus defectos, buscará de asegurarse una nueva existencia menos penosa, y esta convicción lo apartará de la vía del mal más fácilmente que aquella del fuego eterno, a la cual no cree.

  1. Por cuánto los Espíritus no pueden mejorar sin las tribulaciones de la vida corpórea, resultaría ésta una especie de proceso depurativo o de purgatorio, por el cual deben pasar los seres del mundo espiritual con la finalidad de alcanzar la perfección?

-“Exactamente; es así. Ellos mejoran por medio de las pruebas, evitando el mal y practicando el bien; solamente después de muchas encarnaciones y depuraciones sucesivas  alcanzan, en un tiempo más o menos largo, según sus propios esfuerzos, el objetivo al cual se centran”-.

Es, el cuerpo que, para mejorarlo, actúa sobre el Espíritu, o es el Espíritu, que, para mejorarse, actúa sobre el cuerpo?

-“El Espíritu es todo; el cuerpo es un vestido, que se transforma, nuevamente, a su estado de energía”-.

Símbolo material de los diversos grados de purificación del Espíritu es el zumo de la vid. El contiene el licor del espíritu o alcohol; pero éste, conteniendo grandes cantidades de materias extrañas que le alteran la esencia, no alcanza la pureza absoluta sino después de numerosas destilaciones en cada una de las cuales se despoja de alguna impureza. El alambique es el cuerpo, en el cual debe entrar para purificarse; las materias extrañeza son como el periespíritu, que se purifica también él a medida que el Espíritu se acerca a la perfección.

SUERTE DE LOS NIÑOS DESPUÉS DE LA DESENCARNACIÓN

  1. El Espíritu de un niño desencarnado en temprana edad, tiene el mismo valor que el de un adulto?

-“Tal vez mucho más, por cuanto podría haber vivido mucho más largo tiempo, por lo cual tendría mayor experiencia, especialmente si ha progresado”-.

Es decir, el Espíritu de un niño puede ser de mayor progreso que el de su padre?

-“Frecuentemente: no lo veis continuamente sobre la tierra?

  1. El Espíritu de un niño que desencarne en tierna edad, no habiendo podido cometer el mal, pertenece, a los grados superiores?

-“Si no ha cometido el mal, tampoco ha hecho el bien, y Dios no lo exime de las pruebas por las cuales debe pasar. Si realmente fuese superior, no lo sería ya porque entre vosotros era un niño, sino en virtud de que había progresado mucho ante de reencarnarse”-.

  1. Por qué vemos, tan frecuentemente, truncada la vida en la infancia?

-“La poca duración de la vida de un niño puede ser para el Espíritu encarnado en él el cumplimiento de una anterior existencia interrumpida antes del término establecido, y su desencarnación es, frecuentemente, una prueba o una expiación para los progenitores”-.

Cuál suerte le toca al Espíritu de un niño desencarnado en tierna edad?

-“Si desencarnó por haber venido a menos en el objetivo emprendido, él recomienza una nueva existencia”-.

Si el ser humano no tuviese más que una sola existencia corpórea, y si, después de esta, su futuro destino fuese establecido eternamente, cuál sería el mérito de la mitad de la especie humana, que desencarna en la infancia, para gozar de una felicidad sin fin? Y, con cuál derecho estaría exento de las condiciones frecuentemente duras impuestas a la otra mitad? Un tal orden de cosas contrastaría con la justicia de Dios. Con la reencarnación, en cambio, se establece la igualdad; el porvenir, sin excepción, y sin favor para alguien, pertenece a todos: quien llega último no puede inculpar más que a sí mismo.  El ser humano debe tener el mérito de sus obras, por cuanto responde por ellas.

Y, por otra parte, no es nada lógico el considerar la infancia como un estado normal de inocencia. No vemos, quizá, los instintos más malvados dominar, tal vez, en los niños en una edad, en la cual la educación no ha podido ejercitar influencia alguna? No observamos a aquellos que traen en su naturaleza la astucia, la doblez, la perfidia, e inclusive, la tendencia al robo y a los hechos de sangre, que perduran no obstante el buen ejemplo que reciben? La ley civil los absuelve de sus hechos reñidos con la justicia, disculpándoles aseverando que han actuado sin discernimiento, y a buena razón, por cuanto actúan más instintivamente que de propósito deliberado. Empero, de dónde pueden provenir entre niños de la misma edad, frecuentemente educados en las mismas condiciones, y sujetos a las mismas influencias? De dónde tal precoz perversidad si no de la bajeza del Espíritu, ya que la educación no tiene inherencia? Los niños viciosos son tales, porque su Espíritu ha progresado menos, y deriva de ello  las consecuencias, no por las obras del niño, sino por las de sus existencias anteriores. De esta manera, la ley es igual para todos y la justicia de Dios alcanza a todos.

SEXO ENTRE LOS ESPÍRITUS

  1. Existe entre los Espíritus diversidad de sexos?

-“No, en el modo que entendéis vosotros, por cuanto los sexos dependen de los organismos. También entre los Espíritus reinan amor y simpatía, pero fundados en la semejanza de los sentimientos”-.

  1. Entonces, el Espíritu que animó el cuerpo de un hombre, puede en una nueva existencia animar el de una mujer y viceversa?

-“Sin duda, el mismo Espíritu puede animar ahora el cuerpo de un hombre, o bien el de una mujer”-.

  1. El Espíritu errante prefiere encarnarse en el cuerpo de un hombre o de una mujer?

-“Tal cosa poco importa al Espíritu: eso depende de la prueba por la cual debe pasar”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO: En primeras instancias, no se trata de lo que a un Espíritu, en un momento dado, le guste o prefiera, sino el objetivo que debe cumplir en la nueva existencia que programa antes de encarnar, conjuntamente con todas las personas involucradas, o bien por afinidad, o bien por deber de compensación, o por acreencias, o deudas, kármicas.

Un Espíritu que privara de la vida, en alguna de sus existencias anteriores, está obligado, por la ley cósmica, y por el reclamo de los eventualmente afectados, a reponer la vida, o las vidas, que debe. A tales efectos precisa nacer como mujer para convertirse en madre de aquellos a quienes, antes, privara de la vida.

Luego, además, entran en juego, el tipo de actividades o roles que desempeñará, que requiera que el Espíritu adopte uno u otro sexo, en su nueva existencia. Básicamente, el sexo tiene íntima relación con el rol que le toca desempeñar al Espíritu, en una existencia en particular.

Durante muchos ciclos de vida, algunos Espíritus pueden adoptar uno u otro sexo, por el cual puedan sentirse más cómodos, y, evidentemente, desarrollar en mayor grado las características femeninas, que las masculinas.

Empero, en determinados momentos, ese rol puede variar por los objetivos que, el mismo Espíritu, se anteponga como misión de vida, o que le imponga la ley cósmica, para cumplir sus respectivos deberes de compensación, y a la vez progresar desde esa otra faceta existencial, ya que los roles son diferentes.

Quienes han vivido durante muchos ciclos de vida en un sexo determinado, al encarnar en el opuesto, podrían manifestar desequilibrios y tendencias hacia el sexo contrario. Esto es debido a que, habiéndose acostumbrado a pensar siendo de un sexo determinado, durante muchas vidas, al cambiar de polaridad, en un nuevo ciclo de vida, encarnado en un cuerpo diferente a la tendencia que trae, seguirá pensando, y sintiendo, como si, aún fuera del sexo en que ha encarnado numerosas veces.

 Aquí reside la razón por la cual tantos seres muestran las respectivas tendencias hacia el sexo opuesto, y es que, durante un cierto número de vidas han encarnado en el sexo hacia el cual manifiestan tendencias contra natura.

PARENTESCO E FILIACIÓN

  1. Los progenitores, trasmiten a los hijos una parte de su Espíritu, o les dan, solamente, la vida física, a la cual, más tarde le es agregada la vida moral?

-“Los progenitores otorgan a los hijos únicamente la vida física, por cuanto el Espíritu es indivisible. Un padre poco dotado puede tener hijos de ingenio y viceversa”-.

  1. Por cuanto hemos tenido muchas existencias, el parentesco debe remontarse más allá de la actual?

-“No puede ser de manera diversa. La sucesión de las existencias corpóreas establecen, en cada una, lazos que resalen a las anteriores: de lo cual, frecuentemente, se derivan las causas de las simpatías que os ligan con personas que vosotros creéis que s son extrañas”-.

  1. A algunos puede parecer que la doctrina de la reencarnación destruya los lazos de familia al hacerlos remontar más allá de la existencia actual.

-“Los extiende, pero no los destruye. Por cuanto el parentesco está fundado sobre afectos anteriores, los vínculos que unen a los miembros de una misma familia, son, más bien, más fuertes. Refuerza y multiplica los deberes de la fraternidad, por cuanto vuestro vecino o quien os sirve en funciones domésticas, puede haber sido un Espíritu con quien os unieran vínculos de parentesco sanguíneo”-.

Ese, todavía, disminuye la importancia que, algunos, admiten a la propia descendencia, por cuanto, uno puede haber tenido por padre un Espíritu, quien pudo pertenecer a otra familia, o vivido en toda otra condición que la suya.

-“Es verdad: pero esta importancia se apoya, únicamente, en el orgullo. Lo que, en gran parte, los seres humanos honran en sus sentimientos, son los títulos, los grados, la fortuna. Muchos se avergonzarían de haber tenido por familiar a un honesto zapatero, mientras que, en cambio, se glorían de descender de un gentilhombre disoluto. Empero, a pesar de lo que digan o hagan, no impedirán, a las cosas, de ser lo que son, por cuanto Dios no ha regulado las leyes de la naturaleza sobre su vanidad”-.

  1. Al no haber filiación entre los Espíritus de los descendientes de una misma familia, significa que el culto de los antepasados sea algo vano y ridículo?

-“No, por cuanto es natural se honre de pertenecer a una familia, en la cual se han encarnado Espíritus superiores. Si bien los Espíritus no proceden los unos de los otros, no por esto sienten menor afecto hacia quienes les liga el parentesco sanguíneo, cuya raíz reside en la simpatía o en vínculos anteriores. Recordad, empero, que los Espíritus de vuestros progenitores no se tienen por honrados por el culto que les rendid con motivo de orgullo. Su mérito no se refleja sobre vosotros salvo que os empleáis en seguir su ejemplo; en este único caso vuestro recuerdo puede resultarle no solamente grato, sino proficuo.

SEMEJANZAS FÍSICAS Y MORALES

  1. Los progenitores transmite, frecuentemente, a sus hijos, un parecido físico. Transmite, ellos, también una semejanza moral?

-“No, por cuanto tienen Espíritus diferentes. El cuerpo procede del cuerpo, pero el Espíritu no procede del Espíritu. Entre los descendientes de las singulares grupos étnicos no existe más que consanguinidad”-.

De dónde provienen las semejanzas morales, que, algunas veces, existen entre progenitores e hijos?

-“En el hecho de ser Espíritus afines atraídos los unos a los otros por la similitud de tendencias”-.

  1. El Espíritus de los progenitores tiene influencia sobre el de los hijos después de su nacimiento?

-“Sí, es enorme. Como ya hemos dicho, los Espíritus deben, recíprocamente, ayudarse a progresar. O, más bien: los Espíritus de los progenitores tienen por misión la de desarrollar el de sus hijos por medio de la educación: quien falta a este propósito se rinde culpable de las consecuencias”-.

  1. Por qué, algunas veces, progenitores buenos y virtuosos dan la vida a hijos de naturaleza perversa? En otros términos: Por qué, las buenas cualidades de los progenitores no atraen, siempre, por simpatía, buenos Espíritus para encarnarse como sus hijos?

-“Un Espíritu malo puede solicitar de encarnarse cerca de progenitores buenos con la esperanza que sus consejos lo separen de la vía inconveniente; frecuentemente, Dios lo concede”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO: Es una respuesta interesante, y a la cual pocas veces se hace referencia cuando se explica la composición de la familia. Generalmente, se menciona a que la integran Espíritus afines que encarnan en la misma familia con el fin de prestarse apoyo mutuamente. Igualmente, se afirma que, por efecto de la ley de justicia y la de compensación, la ley de afinidad integra en el mismo núcleo familiar a todos aquellos seres que, de una u otra manera, deben limar asperezas, o compensarse deudas kármicas de determinadas índoles. En estos casos, los lazos de la carne, y del parentesco, en la dimensión física, permiten compensarse recíprocamente, fomentar lazos de afinidad, e, implícitamente, recabar el aprendizaje necesario para vivir en armónica cooperación, disfrutando de la interrelación afectiva que se ha desarrollado, a partir de entonces, en una o más existencias.

Se sabe, por las comunicaciones recibidas de diversos entes espirituales, y en diferentes partes del planeta, que, en numerosas oportunidades, el Espíritu afectado por las acciones indebidas de ciertos seres, una vez en la dimensión espiritual, asume la misión de ayudar a quienes le perjudicaron, para que puedan enmendarse y, de esta manera, seguir por la vía del bien. Esto, muchas veces, lo logran durante un gran número de existencias, lo cual implica una elevada cuota de sacrificio, pero, sobre todo, de amor. El amor todo lo puede.

También, por supuesto, ocurre, seguramente más de lo que se piensa, que determinados Espíritus, al igual que lo hace un estudiante cuando elige el maestro, o Instituto con quien, o donde quiere estudiar, solicita al Espíritu elegido la oportunidad de entrar en su núcleo familiar, o de trabajo. Esto tiene múltiples funciones: apoyarse mutuamente y de aprendizaje, tal como ocurre con cualquier aprendiz que solicita ingresar en un determinado Taller artesanal.

Evidentemente, este tipo de cooperación  puede darse en cualquier nivel de la Escala del infinito progreso, ya que, a niveles muy elevados, alguien de menor grado, aunque represente, a su vez, un nivel importante de desarrollo, en esas esferas, un grado inferior equivale, igualmente, a esas polaridades opuestas, entre el bien y el mal, que se observan en la realidad social. El Espíritu de un nivel de conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora de grado inferior solicita la oportunidad de encarnar con la familia del grado inmediato superior, a los fines de aprendizaje y superación moral integral. A su vez, éste ser que ha sido beneficiado con la oportunidad inherente, hará, a su vez, lo pertinente para colaborar con aquellos seres que le siguen en la escala inmediatamente inferior. Es la cadena de la solidaridad universal en acción efectiva de cooperación.

Sin duda, allí entra en juego la habilidad del maestro para templar al Espíritu del que ha solicitado su apoyo, para seguir con mayor efectividad por la senda de las virtudes.

Aquí se hace relevante destacar que la misión del ser, en los cuatro reinos naturales, es el estudio de todas las ciencias, de todas las filosofías, de todas las artes y la práctica de todas las virtudes. Al estar preparado para la siguiente fase, aparecen a la vista, los seres con los cuales habrá que formar parte, o familia, para los fines pertinentes. Es la eterna polaridad de un estado de conciencia a otro más elevado.

Es preciso recordar, también, que los amigos forman parte integral de nuestra familia, por los lazos de afinidad y afecto, respeto y amistad, que prevalecen en las interrelaciones, fruto de incontables ciclos de vidas compartidas dando y recibiendo apoyo recíproco en el desarrollo de una obra común. Si miramos con detenimiento, más allá de las apariencias, esa obra común salta a la vista, y es posible contemplarla.

El objetivo eterno de cada ser, en los cuatro reinos naturales, es el de adquirir conciencia de la Divinidad que mora en sí mismo. Que la misma constituye la Divinidad Universal sin haberse separado de sí, y sin haber dejado de ser Ella misma. Luego, percibir que la propia conciencia es una réplica exacta de la de la Divinidad, y de que los atributos divinos que les son inherentes, -valores universales- que la Divinidad tiene desarrollados en todas sus vertientes y variantes, en grado infinito, son los que eternamente desarrollará, sin límites algunos, también en todas sus vertientes y variantes, en ese eterno retorno del ser individual al Ser Universal.

En ese eterno retorno, al igual que el río al recorrer su curso hacia el mar, baña la tierra para alimentarla y volverla más fértil, coadyuvando al sostenimiento de la vida en sus múltiples facetas, el Espíritu contribuye a la expansión de la Creación Universal, de acuerdo a los planes del Gran Arquitecto Universal y a los planes que la Divinidad ha diseñado para cada ser, en los cuatro reinos naturales. 

En la eternidad expresada, y por expresarse, siempre, en tiempo presente, es natural suponer que todos precisamos de todos para realizar los designios de la Divinidad, en los cuales la Divinidad se ayuda a sí misma. No deja de ser un juego de Dios con Dios mismo, por lo cual, no hay que extrañarse que Dios se ayude a sí mismo bajo cualquier expresión de vida en la que se manifiesta.

Adquirir conciencia de esta realidad, en sus ilimitadas variantes,  permite descifrar, comprendiendo mejor, el mecanismo de la vida y de la expansión universal de la Creación.

  1. Pueden los progenitores, por la fuerza de la voluntad y de la oración, atraer en el cuerpo del hijo por nacer, un Espíritu bueno en vez de uno malo?

-“No, pero pueden mejorar el Espíritu del hijo que han hecho nacer y que les es confiado. Es para ellos un deber. Hijos malos constituyen pruebas para los padres”-.

  1. De donde proviene la semejanza de carácter que, frecuentemente, existe entre hermanos, especialmente entre gemelos?

–“Del hecho de ser Espíritus afines; por el grado de semejanza de sus sentimientos, son felices de encontrarse juntos”-.

  1. En los gemelos, cuyos cuerpos se encuentran unidos, quienes tienen órganos comunes, -como es el caso de los siameses-, existen dos Espíritus?

-“Sí; pero por sus semejanzas, parecieran que son uno solo a vuestros ojos”-.

  1. Por cuanto los Espíritus se encarnan en los gemelos por afinidad, de dónde proviene la aversión que algunas veces predomina entre ellos?

-“No es regla absoluta que en los gemelos hayan siempre Espíritus afines. Espíritus malos pueden querer luchar juntos en el teatro de la vida”-.

  1. Qué se debe pensar de las historias de niños que se baten ya en el seno de la madre?

-“Constituyen expresiones empleadas para expresar que su odio es de tal magnitud  que resale más allá de su nacimiento. Cuándo os habituaréis a tener en cuenta las figuras poéticas?”

  1. De donde proviene el carácter especial que distingue un pueblo de otro?

-“Los Espíritus forman familias determinadas por la similitud de las tendencias más o menos puras, según su elevación. Ahora, cada pueblo es una gran familia en la cual se reúnen Espíritus afines, y la propensión a unirse de los miembros de estas familias constituye el carácter distintivo. Creed vosotros que Espíritus buenos y humanos prefieren encarnarse entre un pueblo bárbaro y feroz? No: los Espíritus simpatizan con las masas, como simpatizan con los individuos. En ese caso, ellos se encuentran en el ambiente que les es propio”-.

  1. Manifiesta, el ser humano, expresiones del carácter moral de sus existencias anteriores?

-“Si, puede suceder; empero, él, mejorando, cambia. También la diversidad de condiciones sociales tiene sobre esto una gran influencia: si de condición social relevante se pasa a otra humilde, sus gustos cambiarán del todo, y costará reconocerlo. Es cierto, pero, que, siendo el Espíritu siempre el mismo en las diversas encarnaciones, sus manifestaciones, al pasar de una a la otra, pueden tener ciertas analogías, modificadas solamente por las costumbres de su nueva condición; pero, llega el día en el cual un notable mejoramiento le cambia del todo el carácter, por cuanto de orgulloso y malvado, si se arrepintió, puede transformarse en humilde e humano”-.

COMENTARIO EXEGÉTICO: El Espíritu arrastra en sí, de una vida a otra, el bagaje de experiencias que ha acumulado, en forma de aptitud para percibir, comprender, hacer o dejar de hacer. Esta aptitud, se expresa, también, como carácter, actitud, dignidad y virtudes, en general, en ambas polaridades.

Para un Espíritu acostumbrado a sacar el mejor partido posible, en todas las circunstancias, es indiferente el ambiente en que se reencarna. Aún en situaciones adversas, o aparentemente adversas, sacará los mejores resultados factibles.

Su dignidad se expresará en su carácter como tenacidad, cumplimiento del propio deber, honradez, sentimiento del honor, responsabilidad y anhelo de cultivarse en elevado grado. El nivel alcanzado hasta su última existencia se manifestará en la nueva, en ambas polaridades. Ha cambiado el cuerpo, la vestimenta, o el rol sexual. Ahora puede haber nacido en el sexo opuesto, de acuerdo con la nueva misión que trae, pero, la personalidad expresada es la misma.

Si es un Espíritu muy adelantado, su genio se manifestará en cualquier situación que afronte y realizará su obra maestra, donde otros, de menor desarrollo evolutivo -de conciencia-, en mejores condiciones, no sabrían que hacer con lo que tienen entre las manos. Es una cuestión de visión, y ésta la aporta la aptitud desarrollada por la experiencia inherente, en cada caso y es equivalente al grado de conciencia alcanzado.

Esa es la razón por la cual un humilde subalterno puede mandar y hacerse obedecer aún por los de mayor nivel jerárquico, humanamente hablando. Esto porque, a nivel espiritual, lo que se impone es el estado de conciencia alcanzado, que aporta la visión equivalente, y aquí, el más predomina sobre el menos. Pero, ambos, son eslabones cooperantes de la misma cadena de la fraternidad universal.

Evidentemente, quien sabe ver, percibirá, siempre, el nivel de conciencia que expresa cada ser con quien se entra en contacto, en los cuatro reinos naturales. Es un reconocimiento casi instantáneo. Pero, el que, realmente tiene elevados estados de conciencia, coopera en el desarrollo de quienes le siguen en la escala evolutiva, pero, tiene la vista puesta en quienes les preceden en el camino, tanto encarnados como desencarnados, sin importar las épocas en que han vivido en el planeta, para aprender de ellos. Esa es la razón de su búsqueda constante por el estudio de las obras de su ingenio, de los pensadores de todos los tiempos y países.

A quien lo ha hecho de esta manera en muchos ciclos de vida, en cada nuevo en que reencarne, sabrá lo que debe hacer, ya que, esta aptitud desarrollada forma parte de su propia naturaleza. Aunque en la nueva existencia empieza en las condiciones menos favorables, su Espíritu domina el proceso creativo y de un desierto será capaz de crear un oasis o una fértil zona de cultivos.

Evidentemente, los roles cambian de una vida a otra, y podría asumirse uno nuevo en el cual el Espíritu no tenga experiencias, pero sabrá aprender con facilidad, sin importar el esfuerzo precisado, ya que su experiencia en otras áreas aflorará en cualquier otra en que actúe en un momento dado.

Es lo que ocurre con el método científico en la formación académica; no importa en que carrera se forme; el dominio del proceso de investigación de una le sirve en todas, ya que, al final se trata de trabajar con el qué, con el cómo, con el dónde, con el quién, con el cuándo, con el cuánto y con el por qué debe hacerse.

Conocido el qué, los demás elementos aflorarán por el cultivo del arte, o por intuición o inspiración, o a través del ensayo y el error, hasta alcanzar el resultado apetecido.

La misma vida, a través del mecanismo de necesidades, anhelos o deseos, pondrá en movimiento sus energías creadoras para realizar el plan que, cada ser, trae en cada ciclo existencial, para su realización.

Por supuesto, cada nuevo ciclo de vida, aportará transformaciones en la propia personalidad, y en el carácter, generalmente, de menos en más, aunque puedan haber etapas de aparente estancamiento, al igual que el árbol que se pasma, mientras sus raíces buscan nuevas fuentes de nutrientes. Empero, al encontrarlas, alcanza una frondosidad insospechada que asombra a todos cuanto le vieren en ambas circunstancias.

Por último, recordemos que, cada ser, en los cuatro reinos naturales, es la misma Divinidad manifestada sin dejar de ser la Divinidad y sin haberse separado de la Divinidad, y Ella cuidará de sí misma, por medio del lenguaje de los valores universales expresados en la conciencia. Es que, la conciencia del Espíritu, en los cuatro reinos naturales, es la réplica exacta de la conciencia de la Divinidad. Al mismo tiempo, de acuerdo con las necesidades que el ser afronta, se expresa, en grado equivalente, el poder potencialmente infinito que posee para hacerle alcanzar la satisfacción de la misma, o superar cualquier adversidad, o prueba de vida, para su aprendizaje, o realizar cualquier objetivo de vida.

Conocimiento y poder que la Divinidad posee desarrollado en grado infinito en todas las vertientes y variantes, pero cada ser precisa desarrollar en el eterno retorno del ser individual al Ser Universal, sin alcanzar jamás la totalidad, ya que siempre encontrará un más allá en progreso, afortunadamente.

 Empero, es el eterno trabajo que la Divinidad realiza, por medio de la diversidad, para desarrollar su propio potencial infinito, en la expansión de la Creación, donde nada permanece estático, ni para siempre, sino que, a través del cambio incesante, realiza su propósito cósmico.

  1. El ser humano, en sus diversas encarnaciones, manifiesta los rasgos físicos de sus existencias anteriores?

-“El nuevo cuerpo no tiene con el de una existencia anterior ningún rapport.  Empero, el Espíritu se refleja en el cuerpo, y, si bien éste no sea más que materia, es modelado, por otra parte, sobre las capacidades del Espíritu, que les imprime un cierto carácter, especialmente en la cara. Se dice, generalmente, que los ojos son el espejo del Espíritu, es decir, que el Espíritu se expresa más particularmente sobre la cara, lo cual es cierto, por cuanto, una persona, aunque físicamente de poca belleza, tiene en sí algo que gusta, cuando posee un Espíritu bueno, sabio, gentil, mientras que existen caras bellísimas, que no poseen atractivo alguno, más bien inspiran aversión. A primera vista, parecería que solamente los cuerpos hermosos deberían ser los vehículos de los Espíritus mejores; empero, en realidad, cada día se encuentran seres humanos de bien bajo aspectos de menor belleza física. En conclusión: la paridad de gustos y tendencias puede dar a los cuerpos, no una semejanza pronunciada, sino lo que se dice, normalmente, un aire de  familia”-.

Por cuanto el cuerpo, que reviste el Espíritu en una nueva encarnación, no tiene relación con el de la existencia precedente, sería absurdo deducir una sucesión de existencias de una semejanza fortuita. Todavía, las cualidades del Espíritu modifican, frecuentemente, los órganos, que sirven a sus manifestaciones, e imprimen, en el rostro, y en el conjunto de los modos, un carácter particular. Por lo cual, debajo de los más humildes rasgos físicos se puede encontrar la expresión de la grandeza y de la dignidad; mientras que, debajo del vestido del gran señor se observa, alguna vez, la de la bajeza y la de la ignominia. Ciertas personas, en el ambiente de su nueva existencia, toman las costumbres y las maneras de la nueva sociedad con tanta naturalidad, que parece como si se encontraran en su elemento; otras, en su polaridad opuesta, no obstante su nacimiento y condición, se encuentran siempre como peces fuera del agua. Cómo explicar estos hechos, sino como manifestaciones de lo que ha sido el Espíritu en anteriores existencias?

IDEAS INNATAS

  1. El Espíritu encarnado conserva, quizá, alguna huella de las sensaciones tenidas y de las nociones conquistadas en existencias anteriores?

-“Le queda una vaga remembranza, es decir, lo que suele denominarse ideas innatas”-.

Entonces, la teoría de las ideas innatas no es una quimera?

-“No. Las cogniciones adquiridas en cada una de las existencias no se pierden. El Espíritu, separado de la materia, las recuerda siempre. Durante la encarnación puede olvidarlas en parte; pero, la intuición que le queda, ayuda su avance evolutivo, sin el cual debería recomenzar siempre del inicio. A cada nueva encarnación, el Espíritu toma su punto de partida desde aquel en el cual quedara en la precedente”-.

-Por lo cual, entre dos vidas, existe una gran conexión?

-“No siempre así de grande como podréis creer, por cuanto, como fue observado, las condiciones son, frecuentemente, muy diferentes, y, en el intervalo el Espíritu ha podido progresar”-. (ver nº 216).

  1. Cuál es el origen de las facultades extraordinarias de quienes, que, sin precedente estudio, parece que tienen la intuición de algunas partes del saber, como las lenguas, del cálculo y similares?

–“La remembranza del pasado, el progreso antecedente del Espíritu, del cual ellos mismos no tienen conciencia. De dónde quisierais que provengan? El cuerpo cambia, pero el Espíritu no, si bien muda el involucro exterior”-.

  1. En el cambiar del cuerpo, se puede perder alguna facultad intelectual? No tener más, por ejemplo, el gusto artístico?

–“Sí; si el Espíritu ha desvirtuado esta facultad haciendo mal uso. Empero, por otra parte, una facultad puede permanecer dormida durante una existencia, por cuanto el Espíritu quiere ejercitar otra con la cual no tiene relación alguna; en tal caso aquella queda en el estado latente para reaparecer más tarde”-.

  1. Es, quizá, a un recuerdo retrospectivo que el ser humano debe, aún en el estado primitivo, la noción instintiva de la existencia de Dios y l presentimiento de la vida futura?

-“Sí: a la remembranza de lo que ya sabía como Espíritu antes de haber encarnado; pero el orgullo frecuentemente sofoca este sentimiento”-.

Son debidas a este mismo recuerdo algunas creencias relativas a la doctrina espírita que reencontramos en todos los pueblos?

-“La doctrina espírita es antigua cuanto el mundo, y se reencuentra en todas partes: prueba ésta de su verdad. El Espíritu encarnado, manifestando la intuición de su estado de Espíritu, tiene la conciencia instintiva del mundo invisible; empero, frecuentemente, la falsean los prejuicios, y la ignorancia le agrega la superstición”-.

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QUÉ SIGNIFICA SER MASÓN?

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QUÉ SIGNIFICA SER MASÓN?

©Giuseppe Isgró C.

Many P. Hall, en un trabajo intitulado: “MASONES, ¡DESPERTAD!, expresa lo siguiente:

-“Nuestro credo y la Orden reclaman lo mejor de vosotros; exigen la santificación de vuestra vida, la regeneración del cuerpo, la purificación del alma y la ordenación de vuestro espíritu”.

“Vuestra es la gloriosa oportunidad; vuestra la trascendental responsabilidad. Aceptad la tarea y seguid los pasos de los maestros masones que en el pasado, con el flamígero espíritu de la Orden, han iluminado el mundo. Tenéis un gran privilegio, el privilegio de la obra iluminada. Conocéis los objetivos para los cuales trabajáis, mientras muchos otros, los más, luchan todavía en las tinieblas. Vuestros trabajos no deben confiarse únicamente a la logia, porque el Masón debe irradiar las cualidades de la Orden. Su luz debe brillar en el hogar y los negocios, glorificando así su asociación con sus semejantes. En la logia y fuera de ella, el Masón debe representar la más elevada fructificación del esfuerzo sincero y ser modelo de fe y constancia en toda labor que emprenda”.-

Al preguntársele al aprendiz Masón qué entiende por Masonería, éste contesta: -“El estudio de las ciencias, las filosofías, las artes y la práctica de todas las virtudes”. Seguidamente, se le inquiere “lo qué es un Masón”; a lo cual responde: -“Es un hombre libre, amante de su Patria, fiel a las leyes y amigo de los hombres cuando son virtuosos”. Aquí tenemos la clave para destacar la importancia y el significado de ser Masón.

-El Masón, estudia las ciencias, las filosofías y las artes y práctica todas las virtudes de acuerdo con los valores universales.

Se prepara para desarrollar, con la máxima efectividad, su misión en la vida, aprendiendo cómo alcanzar el supremo objetivo de la existencia humana: la sabiduría de los valores universales y el dominio de las leyes que rigen la naturaleza, a los seres, y sus interrelaciones, para realizar la gran obra universal, y dentro de ella, las metas que le son asignadas por el Orden Cósmico.

A través de la sabiduría y del dominio de las leyes que rigen a los seres en el vasto taller que constituye la naturaleza, el Masón ensancha la visión de la conciencia universal y acrecienta el sentido direccional de la vida. Utiliza su mejor instrumento que es la mente, en todos sus niveles y facultades: conscientes, psiconscientes, espirituales  y cualquier otra dimensión energética o esfera potencial que le sea inherente y proyecta, en forma creativa e innovadora, de manera segura y efectiva, toda la capacidad de auto-expresión de la cual es capaz en las realizaciones personales, alcanzando siempre mejores niveles de excelencia.

En primer lugar, en cada etapa, el Masón se forja un objetivo básico en la vida, como una forma efectiva de auto-expresión hacia el cual encauzar toda su capacidad creativa, constructiva y realizadora.

Conoce la dirección en que ha de avanzar y en cuanto tiempo alcanzar la preciada meta, en cada etapa de su vida.

A través del desarrollo personal constante, se  convierte, cada día más y mejor, en un canal de expresión de la sublime sabiduría y luz creadora, en la transmisión de un saber eterno que es, constantemente, fuente donde beben, y lo hacen siempre, todos los seres libres que se alimentan de los frutos eternos de la sabiduría, en acción constante de auto perfeccionamiento en pos de grandes ideales que glorifican a la humanidad, en un mundo de progreso, paz y amor, en la espiral evolutiva, dentro del Círculo y el Signo Más, es decir,  en la Rueda de la Vida.

Siempre ha existido un saber profundo. Los hijos e hijas de la luz son sus canales de expresión, en armonía con todos, de acuerdo a la voluntad regidora del universo y desde la fuente interior del poder, de la luz, del amor y de la sabiduría de los valores universales. De las moradas superiores donde los valores universales han sido desarrollados en su más alto grado de expresión, en forma gradual, de acuerdo al propio requerimiento, el Masón percibe, automáticamente, todo el conocimiento que precisa para realizar, oportunamente, su obra de vida, en todas sus fases evolutivas.

El Masón, al perfeccionarse en la ciencia, en el arte y en la filosofía universal, en el desarrollo de la Gran Obra, en su auto-transmutación constante, en la eterna polarización,  va tallando y modelando la piedra bruta, hasta convertirla en cúbica, modelo de perfección y autorrealización, con lo cual se constituye en un canal de la Inteligencia Infinita y de la sabiduría de los atributos divinos o valores universales.

En estas labores de preparación, el Masón lleva a cabo las siguientes prácticas y realizaciones:

  1. Estudio constante

Estudio Constante, de todas las ciencias o ramas del saber humano, con el fin de acrecentar la visión universal; del pasado, para saber de donde proviene todo lo que se conoce, y profundizar el presente, para ubicarse, adecuadamente, en el desarrollo y ejecución de su obra, con lo cual proyecta,  con seguridad, la programación de sus metas u objetivos, conociendo la tendencia natural de los ciclos evolutivos a través de las distintas épocas pasadas, presentes y futuras.

El Masón estudia la Doctrina Universal, los libros sagrados de la humanidad, la filosofía, los clásicos, la historia y los ensayos de los grandes pensadores de todos los tiempos y países. Efectúa una síntesis del saber universal, adecuando, en forma práctica y efectiva, a los fines del espíritu de los tiempos, el conocimiento que, con su estudio y dedicación, asimila.

  1. El amor

El Masón potencia en si el amor como  valor universal y virtud y expresa, en su ser y en todas sus actuaciones, la sabiduría y comprensión de las Leyes Cósmicas, el poder y la luz, la vida y la energía abundante y perdurable, la voluntad divina y la persistencia, la visión y la conciencia cósmica, cada vez en un mayor nivel  de manifestación, en cualquier plano existencial en que actúa.

El Masón siente un profundo amor hacia todos los seres y expresiones de vida y, por sí, con lo cual manifiesta el sublime amor hacia el Creador Universal.

Para cumplir con los propósitos de la Creación, según los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo, la Gran Ley Síntesis, el Amor, dispone de leyes ejecutoras cuyos valores universales conforman los sentidos cósmicos o direccionales del universo y de todos los seres o manifestaciones de vida.

Cada día conoce más y utiliza mejor los sentidos direccionales  conformados por los valores de las leyes universales, cuyo ejercicio constituye la práctica de todas las virtudes. Con la aplicación del poder del amor, que se manifiesta en el ser a través del sentimiento, desarrolla, optimizando, el sentido de la sabiduría y/o de la prudencia.

  1. La Justicia

El valor de la justicia está simbolizado por la balanza donde se pesan los hechos y los resultados que los mismos arrojan y el fiel indica la suma existencial cuya carga magnética se ubica, instantáneamente, en el lugar que le corresponde, en el esquema cósmico. Comprende a fondo el valor de la justicia en todas las variantes posibles en la infinita escala evolutiva y su interrelación con los demás valores universales; su manifestación es veraz, objetiva, y aún en su mayor rigor, una expresión del amor, conformando, en los seres, el sentido de la medida, el cual indica dirección y expresa cuantificación.

El Masón permite que la ley de la justicia mantenga estable el equilibrio cósmico en su actual ciclo existencial. Sus principios, y el de los valores interrelacionados, rigen su conducta en el cumplimiento de su misión cósmica. Desarrolla el sentido de la medida y la conciencia de sus  deberes, necesidades y derechos. Cumple sus  compromisos y permite que los demás los cumplan con él, precisando, siempre, los términos de las obligaciones recíprocas, en cada transacción, para un perfecto cumplimiento. Respeta el derecho ajeno en todas sus formas y manifestaciones. La balanza de la justicia guía todas sus  decisiones y acciones.

  1. El orden

El valor universal del orden es regido por la ley de afinidad, de acuerdo al veredicto dictado por la ley de la justicia, en base a cuyo resultado ubica o reubica, a los seres y cosas, por su suma existencial, grado de afinidad, simpatía o similitud, conformando un sistema y orden armónico, coherente y equilibrado, en coexistencia unida, como los eslabones de una cadena, donde, de conformidad al grado evolutivo, cada quien rige en el grado inferior y a su vez le rige el superior en el cumplimiento de la propia misión cósmica.

El Masón busca y encuentra el orden cósmico que, de acuerdo al total de la suma existencial de su vida y a los Planes del Gran Arquitecto del Universo, en cada época, le  corresponde, en el Quehacer Universal, el cual acepta y optimiza en pro de su  crecimiento espiritual.

En correspondencia con la Ley de Afinidad, desarrolla su  sentido del orden y se  ubica, constantemente, en el lugar y tareas que mejor aprovechen su potencial espiritual. Así es. Así sea.

  1. La igualdad

Comprende el valor universal de la igualdad y desarrolla, suficientemente, su sentido de la equidad, frente a la vida, al esquema cósmico y a la obra por realizar en el quehacer universal, en cada esfera mental o grado evolutivo.

La ley de la igualdad permite que se tenga iguales oportunidades que todos, en cada fase evolutiva, por lo cual, se puede  tomar cada cosa, o, realizarla, siempre y cuando se pague el precio correspondiente, en dinero, esfuerzo, estudio, trabajo, dedicación, etcétera. De igual manera, la ley de la igualdad se manifiesta, equitativamente, en el cumplimiento de los deberes y goce de los derechos, recibiendo, en cada caso, la justa compensación de acuerdo a los resultados obtenidos en el quehacer cósmico.

El Masón sabe que todo ser humano tiene el mismo derecho de evolucionar y convertirse, cada día más y mejor, en un canal supremo de sabiduría. A pesar de las eventuales diferencias sociales, culturales, etcétera, tiene un profundo respeto, y amor, hacia todo ser humano, -y expresión de vida-, por cuanto, al igual que él, es depositario de la sublime chispa divina del Gran Arquitecto del Universo, y todo ser, en un momento dado, ocupa un lugar y función en el orden universal, que debe respetar, aceptándolo.

  1. El servicio

 y la compensación

El Masón tiene la percepción clara y completa de la importancia del valor universal del servicio, en cuya práctica se ejercita, cada día, como un poderoso canal del bien y del progreso, con lo cual, aún cuando lo hace en forma desinteresada, pone a trabajar, en su favor, la grandiosa ley de  compensación, conquistando la solidez espiritual y material que requiere para el desarrollo de su  aporte en la Gran Obra.

Cada día asimila mejor el valor universal de la ley de compensación, afirmándolo en su personalidad, y optimiza su sentido de la reciprocidad en todas las cosas.

El Masón entra en la fuente interior del poder, en su Logia, planteándose:

-¿Cómo puedo cooperar más útilmente con los planes cósmicos?

-¿De qué manera puedo interpretar los valores universales contenidos en las leyes cósmicas y cumplirlas en mi misión en la vida, como práctica de todas las virtudes?

-¿Cómo puedo desarrollar más efectivamente mi visión espiritual y el sentido direccional de la vida?

La visión interior –por medio de la intuición y la inspiración- le proporciona, al Masón,  la respuesta respectiva, oportunamente.

  1. La libertad

La percepción del valor universal de la libertad le faculta con el sublime atributo de ser libre de descifrar los arcanos cósmicos hasta donde su evolución alcance, cada vez en un mejor nivel. El Masón es independiente y se mantiene en armonía y cooperación cósmica.

Con libertad, respetando las leyes naturales, las del país en que vive y amante de la Patria, realiza las concepciones, -percibidas por su  mente-, que debe llevar a cabo.

El Masón ejerce su capacidad de libertad para el bien supremo, de acuerdo a la correcta visión de las cosas, usando, adecuadamente, el poder creativo, cumpliendo sus deberes y satisfaciendo sus  necesidades plenamente.

Cada día desarrolla más y mejor el sentido de la aceptación o libre albedrío, en todas sus  actuaciones.

Ha recibido –y aceptado, del Creador Universal, la investidura del poder de la elección y ejerce las funciones de su ejercicio con la visión de la sabiduría de los valores universales inherentes en cada caso.

Tiene  la facultad de solicitar a la vida lo que requiere en el desarrollo de su obra, de acuerdo al esquema cósmico; empero, ésta, sin él solicitarlo, siempre le  provee con tiempo de los recursos necesarios en cada etapa de su realización. Cada vez que se encuentra con la preparación suficiente, la vida le presenta la nueva oportunidad, casi siempre como situaciones por resolver, las cuales asume con firme decisión, aprovechándolas como medio efectivo de crecimiento personal y espiritual.

En cada acto de elección, el poder creativo de su mente psiconsciente actúa decretando los resultados adecuados que deben plasmarse y, siempre, oportunamente, se expresan de la mejor manera posible.

El Masón cada día desarrolla sus habilidades para decidir acertadamente, eligiendo los cursos de acciones que mejor aporten el mayor grado de certidumbre en cuanto a los resultados apetecidos y al más bajo costo de oportunidad.

En cada decisión, el Masón sigue los siguientes pasos:

  1. Define el objetivo por realizar, por escrito.

  2. Analiza el objetivo y lo divide en sus unidades de realizaciones parciales en estricto orden prioritario.

III.   Busca, creativamente, todas las alternativas factibles de aportar  soluciones.

  1. Evalúa cada una y elije la mejor.

  2. Con cada elección, toma la decisión respectiva y emprende con expectativa positiva la acción correspondiente, en grado suficiente, hasta alcanzar los resultados esperados, con voluntad decidida y plena confianza en él, en las leyes y principios universales y en la vida.

  3. Cada vez que decide, entra, instantáneamente, en la fuente interior de poder de su mente psiconsciente, activando su  visión cósmica en grado suficiente y alcanza la conciencia clara del curso de acción que debe elegir, optimizando su poder de elección.

VII.   Con cada decisión adoptada genera, oportunamente, el poder creativo, en grado acorde a la magnitud de la tarea por realizar, en calidad y cantidad, de acuerdo con la ley de la libertad cósmica.

VIII.   Su determinación, asunción del logro, voluntad tenaz y constancia, imantan los resultados necesarios y adecuados, en cada caso, siempre a tiempo.

  1. La fortaleza

El Masón cultiva la fortaleza como valor universal y virtud fundamental que permite canalizar, en su  personalidad, este atributo divino, percibiendo, en primer lugar, el potencial de poder con que ha sido dotado por el Creador Universal, para afrontar con confianza la tarea evolutiva, en el espacio y tiempo; consciente de que por medio de la fortaleza es el poder creativo del universo el que está usando en la proporción equivalente a su estado de conciencia; en primer lugar, desarrolla su compresión de todos los valores universales de manera que, en el ejercicio y aplicación de esta virtud, lo haga con la guía de la prudencia, la sabiduría, la justicia, la compensación, la igualdad, la templanza, la serenidad, el autodominio, el ánimo contento, la dulzura, la generosidad y el amor; de esta manera, utiliza  siempre la fuerza necesaria dentro de los justos límites de la equidad, el respeto, la cortesía, el equilibrio y el bien común. Con el ejercicio de la fortaleza, en todas sus variantes, como confianza, valor, coraje, alegría, paciencia, tenacidad, constancia, resistencia, austeridad, comprensión, salud, etcétera, es siempre fuerte en el amor, en la justicia,  en la verdad, en el logro de todas sus metas, siempre y en la superación satisfactoria de todas las pruebas existenciales.

  1. La templanza

El rasgo que denota la máxima maestría frente a la vida es la templanza, valor universal cuyo ejercicio como virtud permite la realización de todas las cosas dentro del perfecto y justo límite del equilibrio total, con lo cual, el Masón expresa en él, el autodominio, la calma imperturbable, la serenidad, la impasibilidad, la moderación, la humildad, la estabilidad, el ánimo tranquilo, el silencio creativo y la conciencia en paz.

El Masón aplica la templanza en el ejercicio del amor, de la justicia, de la fortaleza y en todos los actos de su vida, como en el hablar, en el comer, en el beber, en el trabajo, en la recreación y en la abundancia.

  1. La belleza

El Masón percibe que la belleza, como valor universal, expresando la perfecta armonía y orden de todos los elementos que intervienen en la realización de una obra, en el desarrollo de las cualidades que ornamentan la personalidad y en la estética personal y social en general.

La belleza refleja el perfecto equilibrio universal y, silenciosamente, expresa su veredicto como valor paralelo a la justicia; ésta sopesa los hechos y el fiel índica la suma existencial; aquella, lo hace mediante la estética; lo externo índica la composición armónica interna.

La belleza es la justicia estética, por lo cual, el Masón, al cultivarla en elevado grado, todas sus obras expresan la excelencia de su valor universal, cada día mejor.

El Masón perfecciona  la belleza como virtud en el amor, en la sabiduría, en la fortaleza, en la templanza, en la conservación de su cuerpo como templo divino, en el hablar, en el conducirse por la vida, en el vestir, en los hábitos y costumbres y en todo aquello en que, la sublime cualidad, pueda manifestar en él, o en sus actos, la jerarquía de la luz espiritual de la que es cada día mejor instrumento de expresión.

  1. El perdón

El Masón percibe que, en el camino de la vida, todos los seres están en un aprendizaje constante y que la misma vida es la gran pedagoga, la que, actuando por medio de la conciencia del ser, le hace percibir de lo que es correcto de acuerdo a los valores universales y de cuales deben ser las acciones correctas en correspondencia con la práctica ideal de todas las virtudes. Es la misma vida la que conduce, a cada persona, a efectuar las correcciones pertinentes a cada situación y caso; por lo cual, en toda acción, cada vez que el percibe que alguien lleva a cabo algún tipo de conducta que en relación con su  persona la estime inadecuada, emplea el ejercicio del perdón, como valor universal, con la finalidad de que el mecanismo de la justicia divina, y de la vida en general, se haga cargo de la situación, efectuando las respectivas compensaciones, correcciones y restablecimiento de la armonía y orden respectivos.

  1. La conciencia

El resultado de cada una de sus acciones y realizaciones, dado por la balanza de la ley de la justicia y demás leyes ejecutoras del amor, se manifiesta en el Masón como clara conciencia del orden cósmico que le corresponde, el cual acepta y, al que debe aspirar, acto seguido.

El Masón comprende que la posición alcanzada, en el orden cósmico, genera la necesidad, el deber, y el derecho, de pasar a la siguiente, en escala de evolución ascendente. Tiene conciencia de donde viene, donde está y hacia donde va.

El Masón optimiza su sentido de responsabilidad; tiene  clara conciencia de sus deberes y necesidades, así como de la forma correcta de satisfacer estas últimas, y, de que es  responsable de ejecutar las tareas de las cuales tiene  conciencia que deben ser realizadas y, que, una vez llevadas a cabo, implican una compensación equivalente para él, aprovechando, en cada caso, la oportunidad que la vida le brinda como medio de autorrealización.

La conciencia es el asiento del Creador Universal dentro del espíritu, por medio de la cual Él se comunica con cada ser  usando el lenguaje de los sentimientos equivalentes a cada uno de los valores universales, cuya expresión percibe como conciencia intuitiva que le permite conocer el veredicto de la ley cósmica como señal de alerta en todas sus intenciones y como sentencia en los  actos ejecutados. A través de la conciencia Él ejecuta su rol de Pedagogo Universal.

 Igualmente, el Masón puede comunicarse  a cada instante con Él, si lo desea, usando el lenguaje de los sentimientos del amor, de la gratitud, de la admiración y cualesquiera otros equivalentes con los valores universales, así como por el pensamiento, en forma directa y sin intermediarios, como un hijo o hija con su padre o madre, cuya conciencia de la unión perfecta e indisoluble que forma con él se fortalece cada día más y mejor.

La conciencia intuitiva le transfiere, también, todas las informaciones que su espíritu percibe por intermedio de la proyección espiritual en el espacio y tiempo, a través de cada una de las facultades espirituales que les son inherentes, las cuales son transferidas a la conciencia objetiva como percepciones intuitivas o inspiraciones por la comunicación del pensamiento dentro del pensamiento, de entes afines o guías y protectores espirituales.

Cada día más y mejor, tiene conciencia y comprensión de todo, en todos los niveles y esferas mentales del Universo, de acuerdo a su  grado de progreso.

La conciencia del ser, -en los tres reinos naturales- es una réplica de la del Creador Universal, así como la tierra, en cualquier lugar, es la misma tierra, variando, únicamente, el grado de composición de los elementos que la conforman, al igual que el nivel evolutivo del ser determina que en unos el estado perceptivo de la conciencia sea más sensible que en otros. Empero, en toda conciencia se expresa en análoga forma la acción pedagógica del Creador Universal por medio del lenguaje de los sentimientos en correspondencia con los valores universales. Aquí reside el supremo secreto sobre el cual es preciso meditar para descifrarlo.

  1. La tolerancia

El Masón desarrolla toda acción dentro de los límites de la tolerancia que cada situación permite, conservando el perfecto equilibrio y la armonía con todos y, en todo.

El Masón construye, estimula,  crea, ayuda, tolera. Jamás critica ni se expresa negativamente de ningún ser humano. Está consciente del poder creativo y positivo que existe en los seres, y, en silencio, privadamente, alienta, -y estimula- a quien lo requiera.

Conoce  las fortalezas humanas, por lo cual es exigente conmigo pero tolerante con los demás, porque él sabe que el mejor medio que dispone para ayudar a perfeccionar a la humanidad, es el de auto-perfeccionarse.

  1. La disciplina personal

El Masón es un Espíritu cada vez más sabio y lúcido, con un alma armoniosa y equilibrada y un cuerpo perfecto y saludable. Su  mente y su cuerpo funcionan perfectamente en todos sus niveles. Respira correctamente. Cada órgano y célula mantienen su buen funcionamiento y capacidad para restablecer el equilibrio energético, constantemente; renovándose, oportunamente.

Cada día aumenta su conciencia de cuales son los alimentos –y cantidades adecuadas- que debe ingerir para optimizar la máxima performance de su organismo; mantener una salud robusta y estable y, una efectiva longevidad.

Todas las noches, el Masón practica la relajación completa, desde los dedos de los pies a la cabeza; lo hace así:  centra la atención en cada parte de su cuerpo, adquiere conciencia de la misma, la relaja bien, percibe una sensación de calor, siente el fluir de la energía y visualiza un halo luminoso que emana de la respectiva área y, en cada órgano que desea fortalecer, hace  una inspiración contando seis, reteniendo el aire –pulmones llenos- contando veinticuatro, visualizándolo, al mismo tiempo, en perfecto funcionamiento. Al terminar, visualiza escenas de calma y armonía de la naturaleza. Duerme y reposa profundamente, recuperando la energía vital suficiente.

Cada mañana practica el ejercicio adecuado, el yoga, el tai chi, largas caminatas, la meditación, entre otros de su preferencia, y realiza diez respiraciones profundas, reteniendo el aire, durante 24 segundos, cada vez.

El Masón afirma, diariamente: –Aquí y ahora, se establece la salud perfecta. Mi mente psiconsciente mantiene, permanentemente, la optima salud, normalizando, automáticamente, todo lo que sea requerido, conservando en el mejor nivel mi equilibrio vital,  vigor, energía, fortaleza física, mental, emocional y espiritual y juventud ideal.

Controlo las imágenes mentales y la canalización adecuada de mi potencial creativo. Mantengo la salud anímica a través del cultivo de las emociones positivas, inspiradas por elevados sentimientos de amor, justicia, bondad, fortaleza, fe, autodominio, serenidad, perdón, paz, tolerancia, prudencia y equilibrio.

Potencio la lucidez de mi espíritu; mantengo perfecta sintonía con las fuerzas cósmicas adecuadas y acoplo mi acción con los planes universales.

Me yergo espiritual, anímica, intelectual y físicamente.

Desarrollo mi capacidad de trabajo, incrementando, cada día más y mejor, la productividad y resultados económicos de mi actividad profesional, cuyo uso optimizo.

Actúo con auto-confianza, valor, prudencia, templanza, ánimo contento, comprensión, autodominio, serenidad, perseverancia, decisión firme, humildad, paciencia y conciencia de lo justo. Guío a mi familia con afecto y dignidad, propiciando su máximo bienestar y desarrollo, constantemente.

Alcanzo el equilibrio perfecto entre estudio, trabajo y descanso.

Me comunico excelentemente. Escucho con empatía. Armonizo mi vida con el Creador Universal y desarrollo mi capacidad para tratar con las personas y todas formas de expresión de vida, con el fin de participar efectivamente en la Gran Obra de la evolución cósmica.

  1. Claves  de las grandes realizaciones

El Masón conoce y aplica las claves que permiten las grandes realizaciones, por lo cual:

  1. Llama y le abren: todas las puertas que deben ser abiertas y la cosmogonía.

  2. Da y recibe: el amor y la totalidad de lo que corresponda en cada etapa, en el eterno presente.

    III.      Ama y descubre: la sabiduría.

  1. Busca y encuentra: la verdad universal, en la espiral evolutiva de la Rueda de la Vida,  en el eterno presente.

  2. Pregunta, a su mente psiconsciente en conexión divina, tres veces, en la fuente interior del poder y obtiene: la respuesta a todas las preguntas y la comprensión y luz espiritual, en cada caso, oportunamente.

  3. Pide y la vida le concede: la oportunidad de cooperar en la realización de la gran obra de acuerdo con los planes cósmicos de acuerdo a su propia capacidad de asunción de objetivos.

    VII.      Percibe su lugar en la vida y toma: posesión del mismo, por medio del servicio.

VIII.      Trabaja con efectividad y capitaliza: la compensación y el respectivo salario cósmico.

  1. Estudia los valores universales y amplifica: su visión cósmica.

  2. Perdona y logra: la auto-liberación y por la acción de la ley divina, la respectiva compensación cósmica.

  3. Practica y adquiere, gradualmente: la experiencia y la maestría del ser en el ejercicio de todas las virtudes.

   XII.      Actúa y tiene: el poder para hacerlo.

XIII.      Persiste, hasta que la mente interior se haga cargo del asunto, activando los poderes creadores de la mente, y llega a la meta. 

  XIV.      Visualiza los resultados finales realizados y abre: el camino interior para su logro.

  1. Aplica su voluntad en cooperación con los designios supremos y alcanza: la armonía cósmica.

  XVI.      Apunta a un objetivo a la vez y: uno a uno, por su respectivo orden prioritario, los realiza todos, oportunamente.

XVII.      Comprende la ley de la provisión divina y acepta: la abundancia que le está asignada, periódicamente, administrándola cada día mejor.

XVIII.      El Masón afirma: Aquí y ahora se establece el orden divino de acuerdo a los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo. Hecho está.

  1. El poder de los hijos de la luz

En su avance por la existencia humana, en el eterno presente, aplica las cuatro claves o símbolos de la Esfinge, las cuales son: 1) La cabeza humana de la Esfinge, como símbolo del saber que otorga la visión existencial y del universo; las alas de águila, en representación del querer  y de la voluntad indispensables para emprender toda acción para ascender en la espiral evolutiva;  sus patas y pecho de león, que otorgan la fortaleza para osar en descifrar los arcanos universales y realizar la propia cuota de servio en la Gran Obra; y, la parte posterior e inferior de toro como expresión máxima del poder, que solo  en el callar es posible alcanzar..

SABER

A través del saber, adquiere conciencia, en todo momento, de la dirección correcta a seguir y de lo que conviene hacer. Tiene claro, en la mente, el objetivo básico de la vida, y, concentra toda su fuerza creativa para alcanzarlo con éxito. En su realización,  el Masón sabe:

QUERER

El Masón es un canal del poder supremo y creativo del universo y lo aplica para realizar tanto sus propios objetivos como para ayudar, a través del servicio, a sus semejantes, a la Patria y a los hijos e hijas de la luz, de quienes, con sano orgullo y amor, forma parte.

La clave superior para aplicar, creativa y efectivamente, dicho poder, consiste en querer intensamente realizar el objetivo o proyecto concebido y visualizado en la pantalla mental.

Aprendiendo, cada vez en un mejor nivel, y usando el arte y el  poder de querer, puede:

OSAR

A dar el primer paso y emprender la acción decidida, firme y perseverante, en el espacio y en el tiempo suficientes, que ha de conducirle a la anhelada meta.

Afrontando la realidad con serena confianza, calma imperturbable y expectativa positiva;  mostrándose impasible frente a lo desconocido y al enigma que, periódicamente, le toca descifrar.

Sigue siempre adelante, aplicando su conocimiento, prudencia, sentido de la justicia, fortaleza, templanza y creatividad frente a toda situación y efectúo la realización  de la gran obra, que, en cada etapa,  le compete en los planes cósmicos, cada vez en un mejor nivel.

El Masón aprende que, después de saber, querer y osar, como regla máxima y suprema que evidencia su filiación de la Luz Universal, debe:

CALLAR

Callando, hablan sus obras, virtudes, poder y sabiduría, con humildad, dulzura, armonía, serenidad, paz, gratitud y amor, porque, recuerda siempre que, en silencio germina toda semilla en el seno de la tierra y realiza su obra la Naturaleza.

¡Que el Gran Arquitecto del Universo proteja, ilumine y guíe a los hijos e hijas de la luz y a toda la humanidad, en el Planeta Tierra y en todos los mundos del universo, en el cumplimiento de su misión cósmica y en la perfecta expresión de la vida, de la luz, del amor, de la sabiduría, del orden, de la  armonía, de la justicia, de la fortaleza, de la templanza, del equilibrio, del progreso y de la Paz Universal, aquí y ahora. Hecho está.

Deseo concluir esta explicación, con la antigua plegaria de los FRANC MASONES: -¡QUIERA DIOS PROTEGER A LA ORDEN!

Adelante.

EL PODER DE LA MEDITACIÓN

AUTODOMINIO

EL PODER DE LA MEDITACIÓN

©Giuseppe Isgró C.

Del libro: Cómo potenciar el Autodominio

 -“Si meditamos sobre asuntos elevados, sobre la sabiduría, el deber, el sacrificio, nuestro ser se impregna poco a poco de las cualidades de nuestro pensamiento”-.

-“…Con la meditación, el espíritu se concentra; se vuelve hacia el lado… solemne de las cosas; la luz del mundo espiritual lo baña con sus ondas. Hay alrededor del pensador, grandes seres invisibles que no desean otra cosa que inspirarlo; es en la media luz de las horas tranquilas o bien bajo el discreto reflejo de su lámpara de trabajo como pueden mejor entrar en comunicación con él”-.

León Denis

 

Qué es la meditación?,  -se pregunta la persona que inicia el sendero de la sabiduría.

Luego, la misma persona, en forma gradual, va percibiendo que la meditación es una comunicación con el psiconsciente, -es decir, una interiorización en el yo interno, -espíritu- previo adormecimiento de los sentidos físicos para que se activen las facultades espirituales,  conscientemente o no, en cuyo estado de conciencia expandida se reflejan, en la pantalla de la mente, los aspectos esenciales de la propia vida que es preciso atender de acuerdo a su estricto orden prioritario de acuerdo a la escala jerárquica de necesidades o propósitos existenciales.

La expansión de la conciencia, permite percibir, por intermedio de cualesquiera de las facultades espirituales del ser, –activadas durante el proceso de la meditación-, la respuesta a las inquietudes de los tiempos por medios de lecturas de contenidos mentales en las mentes de seres que contengan la información, a nivel de encarnación física o en la dimensión espiritual, en este planeta o en la inmensidad de mundos habitados en cuya evolución se haya efectuado el progreso que ahora aflora en el planeta de turno, en este caso, la tierra.

La meditación, permite reflejar, en la conciencia, los hechos que con urgencia deben resolverse y las ideas creativas que pueden facilitar su solución. Es decir, genera la percepción de las prioridades existenciales sobre cuya reflexión se alcanza un estado de iluminación, conocimiento intuitivo, inspiración, visión de la realidad, -en base a la inquietud de los tiempos-, que permite saber lo que se debe hacer, el cómo realizarlo, el cuánto, el cuándo, el dónde, el quién y el por qué.

Se obtiene la respuesta a toda pregunta, o inquietud, si se aplica la técnica correcta y se le da, a la mente creadora, el tiempo suficiente para responder, pero, sobre todo, si se le presta la debida atención a la visión percibida, aceptando como válida la primera impresión.

La mente creadora puede alcanzar, a través de la meditación, el estado de iluminación suficiente para deducir la visión precisa que le permita comprender los valores universales y su vinculación con cada hecho y acto humano.

A través de la meditación reflexiva, la mente creadora alcanza la fuente donde reside el conocimiento  anhelado, bien sea en el propio archivo psico-espiritual, o estableciendo comunicación con el contenido mental de los seres que pueblan el universo, a nivel de encarnación física o estado de espíritu, que tenga la información, o, directamente, con la Mente Cósmica, en el respectivo grado evolutivo. Este se logra centrando la mente en el Creador Universal y meditando en los atributos divinos, fuente de toda sabiduría, por contener la totalidad de la Ley Cósmica y la Conciencia Universal.

La respuesta se obtiene como conciencia intuitiva. Simplemente se sabe, se conoce y se tiene el impulso necesario para emprender,  -llevando a cabo-, la acción respectiva.

La diferencia entre la contemplación de la vía del propio proyecto y cualesquiera otros particulares relacionados, en la fase objetiva de la mente, con la contemplación en el estado de la interiorización, radica en que, en el primer caso es como contemplar a lo lejos estando al pie de una colina. En el segundo, -la meditación-, es como mirar desde la cima, -la del espíritu y su imaginación o visión perceptiva-creadora-.

El espíritu, durante la meditación, se emancipa de la conciencia objetiva, gracias a la elasticidad del alma, y se desdobla, proyectándose al lugar donde se encuentra el conocimiento o la persona que lo posee, en este o en otros mundos,  lo percibe, o lee del respectivo archivo espiritual en que se encuentra, aún, si es el caso, en el propio archivo espiritual contenido en su alma, fruto de múltiples ciclos de vidas anteriores, y al reincorporarse, a su cuerpo, en los breves instantes de conciencia fronteriza, lo transmite a su conciencia objetiva, quien lo percibe como intuición o percepción por medio de cualesquiera de la inmensidad de facultades espirituales que posee, es decir, visión, voz interior, intuición, inspiración, presentimiento, impulso para hacer o dejar de hacer algo, toma de decisiones, idea creativa, concepción de proyectos, destellos imaginativos, sentimientos de algún valor universal, emoción, sensaciones, convicción, entusiasmo, motivación, etcétera.

Mientras más se profundiza en el proceso de meditación   –contemplativa o reflexiva-, se intensifica la visión, se ve y se conoce con mayor amplitud y lucidez, expresándose dicho conocimiento como conciencia intuitiva e inspiración y cualesquiera otras facultades espirituales que en cada caso resulte idónea.

Ese ascender a la cima del yo interno –el espíritu- es una forma efectiva de penetrar en la meditación que, en última instancia es ver con la visión del espíritu, que lo penetra todo y accede a las fuentes esenciales de conocimiento, estén donde estén, sin límites de espacio ni de tiempo.

Es fácil hacerlo; simplemente se entra en estado de interiorización –adormeciendo los sentidos físicos, por medio de la relajación, comenzando desde los dedos de los pies hasta la cabeza y visualizando escenas de clama en la naturaleza, como un lago, una playa o un río de aguas claras y tranquilas, un bosque o jardín, una nube blanca o cualquier otra de tu agrado-; en la misma proporción se despiertan los sentidos psíquicos, -percepción psiconsiente de la mente creadora-, y se ve lo que se requiere conocer, tanto en la propia fuente, -si allí reside el conocimiento-, como en la que, efectivamente, esté. Con práctica se desarrolla la maestría.

Mientras mejor se auto-interioriza, en la mente creadora psiconsciente, -el espíritu-, mediante el proceso de la meditación, más claramente se percata, cada persona, de las realidades y aspectos esenciales de la propia vida.

Meditar todos los días, es como subirse, periódicamente, a la cima de la montaña y contemplar a lo lejos. Es percibir un poco más allá, lo cual permite recorrer con más seguridad el camino, con la certidumbre de estar haciendo lo correcto, oportunamente.

En el proceso de la meditación efectiva, se requiere afrontar la realidad en forma positiva y sin evasión, lo cual permite aceptar la solución real, conveniente y que debe aplicarse, en cada caso, como vehículo de realización en el mecanismo evolutivo.

A través de la contemplación objetiva de un plan, proyecto, meta u objeto cualquiera, sobreviene el adormecimiento de la percepción sensorial, en cuyo mismo grado se despierta la subjetiva que constituye la comunicación con la mente creadora psiconsciente, propia o de otras personas, vinculadas o desvinculadas de un cuerpo físico, en este planeta o en millones de millones de otros mundos, y también con la Inteligencia Infinita del Universo –el Creador Universal- de cuyos contenidos mentales, por afinidad de sintonía psico-espiritual, se obtiene la respuesta a las inquietudes del momento y el rapport con los elementos o personas que, en la realidad de la existencia diaria, deberán prestar su concurso y viceversa. Aquí reside un profundo secreto de la mente creadora psiconsciente, que es preciso escudriñar a fondo, perfeccionando su práctica.

-¿CÓMO MEDITAR CON EFECTIVIDAD Y CUÁNDO?

Todo momento en el que se requiere guía interior es bueno para meditar. Empero, hay dos periodos adecuados en los cuales es valioso hacerlo: el que antecede al sueño y el que sigue al despertar.

Temprano, en la mañana, o, en la noche, antes de dormir, durante algunos minutos, lee una obra de auto-desarrollo que a ti, particularmente, te llene de verdad.

A un cierto momento, sentirás cierto grado de recogimiento;  es el momento indicado para dejar la lectura y abandonarse a la ensoñación. En este acto, evocarás o rememorarás, espontáneamente, las cosas más importantes, en ese momento, para ti, las que ocupen tu mente; entonces, en ese estado de quietud mental pide asistencia espiritual a las fuerzas positivas de la cosmogonía, a tus guías espirituales, al CREADOR UNIVERSAL, para que iluminen tu mente y te proporcionen asesoramiento y protección en la realización de tu ideal u objetivo. Por la Ley de cooperación cósmica obtendrás la asistencia que solicitas. Empero, recuerda, prestarás tu correspondiente servicio a cambio donde los requerimientos de la vida los precisen.

Saturado de la sutil inspiración de ese estado de comunicación de tu mente creadora psiconsciente con las mentes creadoras psiconscientes y/o espirituales de tus guías, afines y el CREADOR UNIVERSAL, imagina en tu mente, pinta en la pantalla mental, a través del poder de visualización que posees, la culminación feliz de tu obra, objetivo o la solución satisfactoria de la situación que deseas corregir, o la conciencia intuitiva del conocimiento que anhelas obtener sobre cualquier inquietud, pregunta o valor universal.

Los pensamientos son cosas, tienen fuerza de atracción y repulsión, por lo cual, se crea lo que se piensa. “Como es arriba es abajo y como es adentro es afuera y viceversa”. Todas las realizaciones, grandes o pequeñas, empiezan en la mente. Actúa como el pintor, o la pintora, quien primero visualiza su obra en la pantalla mental y luego la plasma en el lienzo.

Sigue, reposadamente, todos los días, mañana o noche, como te sea más cómodo, tu período de meditación, siguiendo los siguientes sencillos pasos:

  1. Breve lectura de en una obra de auto-desarrollo.

  2. Al surgir la ensoñación, -que puede producirse, también, por contemplar fijamente un objeto oscuro o brillante, la luz de una vela, o mirándote en un espejo, en el entrecejo-, interiorízate, contemplando en la pantalla mental, las cosas que requieren prioridad.

  3. Formula a tu mente creadora psiconsciente, -o a la Inteligencia Infinita del Universo-, la pregunta necesaria –repítela tres veces- y atiende la respuesta, la cual puede llegar minutos, horas o días más tarde, pero, siempre llega si se atiende receptivamente y se presta la suficiente atención.

  4. Medita sobre el plan y estrategia del día y vislumbrarás, certeramente, lo que tienes que hacer, en cada caso.

  5. Prográmate, positivamente, con afirmaciones de éxito.

  6. Pide asistencia espiritual como se te indicó.

  7. Visualiza el resultado final satisfactorio y, luego, con confianza, ve a realizar tu labor.

  8. Después de la meditación viene la acción efectiva. Actúa, decididamente, como si……todo procede normalmente y así será.

Este método es seguro y efectivo.

 

LA UNIFICACIÓN DE LA CONCIENCIA

POR MEDIO DE LA MEDITACIÓN:

 

A continuación, se expone uno de los secretos más poderosos de la meditación. Es la herramienta más efectiva para obtener estados de iluminación muy profundos y la respuesta, prácticamente, a todas las preguntas que puedas formularte, si trabajas con asiduidad y el tiempo suficiente.

¿Qué hacer, cómo hacerlo y qué efectos se logran?

El primer paso es la relajación. El adormecimiento de los sentidos físicos, concentrándose en cada parte del cuerpo desde los dedos de los pies a la cabeza. Al mismo tiempo que se relaja cada parte, despertar la conciencia de la misma, percibir una emanación de calor, de energía y de radiación luminosa.

Al llegar a la cabeza, imaginarse una puerta en la pantalla mental con el título Puerta de la mente creadora.

Aquí te preguntas tres veces: ¿Qué hay detrás de la puerta de la mente creadora?

Luego, te imaginas que la puerta de la mente creadora se va abriendo lentamente y que tú pasa por ella y sales a un hermoso jardín de bellas y fragantes flores. Percibes la armonía del lugar y participas de su quietud y tranquilidad.

En este jardín hay catorce asientos ubicados en forma de círculo, con los siguientes y respectivos rótulos o nombres, empezando por la izquierda: LUZ, VIDA, AMOR, SABIDURÍA, JUSTICIA, FORTALEZA, TEMPLANZA, BELLEZA, PERDÓN, SERENIDAD, TOLERANCIA. RIQUEZA, CONCIENCIA y por último: ELOÍ –EL CREADOR UNIVERSAL.

Ahora, contempla frente a ti el asiento de la LUZ, siéntate en él y realiza, por orden, el siguiente ejercicio:

  1. LUZ:

  • Pregúntate:

  • ¿Qué es la luz? Percibes que es fundamental.

  • ¿Por qué es fundamental la luz? Es fundamental porque nos permite ver la realidad del universo.

  • Afirma: –Soy un ser de luz que ve claramente la realidad del universo, la comprende y actúa de acuerdo con ella.

  • ¿Qué más es la luz? –Percibes que es energía protectora, poder.

  • Afirma: -Enciendo la luz en mi vida. ELOÍ, Creador de la luz, ilumíname. –Ahora, imagina el punto de tu cabeza donde se forma el remolino de pelo, menciona el nombre de ELOÍ, una vez, e imagina como la luz penetra desde ese punto a todo tu ser, irradiando un campo de luz blanca a tu alrededor que se va expandiendo que llena tu hogar, a tus seres queridos, tu lugar de trabajo, a tus clientes y amigos, al planeta tierra y a toda la humanidad, a todo el universo y a todos los seres. Repite el proceso.

  • Ahora, percibes la armonía, el orden, la quietud y la paz.

  • ¿Qué debo hacer para tener LUZ abundante? (Una vez). Percibes la respuesta: tener conciencia de la unión indisoluble y permanente con ELOÍ.  Imagina que te levantas del asiento en que ahora te encuentras y te sientas en el que tiene el nombre de ELOÍ, el Creador Universal.

  • Afirma: Estoy en la luz permanente, eterna e infinita de ELOÍ, -el Creador Universal. Hecho está.

 

  1. VIDA: Después de haber accedido al jardín interior de tu vida, por el proceso explicado en la primera parte, ahora, contempla frente a ti el asiento de la VIDA, siéntate en él y realiza, por orden, el siguiente ejercicio:

    • Pregúntate:

    • ¿Qué es la vida? Percibes que es fundamental.

    • ¿Por qué es fundamental la vida? Es fundamental porque nos permite vivir la realidad del universo.

    • Afirma: –Soy un ser de luz, eterno e inmortal que vive la constante creación del universo, en el eterno presente.

    • ¿Qué más es la vida? –Percibes que es eterna y continuada en infinitos ciclos de vidas.

    • Afirma: -Comprendo el significado de la vida en mi ser y en el universo. ELOÍ, Creador de la Vida, ilumíname.

    • –Ahora, imagina el punto de tu cabeza donde se forma el remolino de pelo, menciona el nombre de ELOÍ, una vez y percibe como la vida es una condición inmutable en tu ser y que formas parte de Él, es decir, una unidad indisoluble de la vida del Creador Universal; tu mente es parte de la mente de Él, conectada en forma permanente.

    • Ahora, percibes que hay armonía, orden, quietud y paz en tu vida; percibes el Plan de Eloí –el Creador Universal, para ti; tienes consciencia clara de que es preciso respetar la vida de todo ser en la naturaleza como una expresión del Creador Universal.

    • ¿Qué debo hacer para optimizar mi vida? (Una vez). Percibes la respuesta que te llega.

    • Imagina, ahora, que te levantas del asiento en que ahora te encuentras y te sientas en el que tiene el nombre de ELOÍ, el Creador Universal.

    • Afirma: –Estoy viviendo la vida dinámica, eterna e infinita de ELOÍ, -el Creador Universal y coopero en sus eternos planes cósmicos, cada día mejor. Gracias, ELOÍ, por mi ser eterno y de infinita vida. Hecho está.

Siguiendo el esquema anterior, desarrolla el proceso de la meditación sobre los valores enunciados a continuación u otros que tú desee:  1) AMOR,  2) SABIDURÍA, 3) JUSTICIA, 4) FORTALEZA, 5) TEMPLANZA, 6) BELLEZA,        7) PERDÓN, 8) SERENIDAD, 9) TOLERANCIA,  10) RIQUEZA,  11) CONCIENCIA y  12) ELOÍ –EL CREADOR UNIVERSAL-.

Una vez que has realizado la meditación en cada uno de los catorce puntos, a partir de ahí, cada vez que entra en el hermoso jardín de tu vida, se ubicas en el asiento cuyo atributo, cualidad o valor precisas fortalecer en ese momento, o directamente, en el asiento de ELOÍ, el Creador Universal, en el caso de que desees meditar en un atributo diferente a los allí señalados.

Puedes, crear los asientos que tú desees y agregarlos a los ya existentes.

En el caso de que no desees meditar sobre un tema en particular, sino simplemente entrar en el estado contemplativo de la meditación, te ubicas en el asiento con el título de ELOÍ, el Creador Universal, y allí te dejas ir, libremente, en un estado contemplativo sin límites. Observas y percibes  la armonía universal y cualesquiera otros estados de la conciencia intuitiva.

Aquí es donde comienzas a llevarse a cabo los estados sublimes de iluminación, conciencia cósmica y la unificación de la conciencia.

¿Cómo se lleva a cabo la unificación de la conciencia por medio de la meditación?

Mediante la meditación, previa relajación de los sentidos físicos, se despiertan, automáticamente, los sentidos psíquicos o espirituales, pasando, la persona, de un estado objetivo de la conciencia a un estado subjetivo de percepción expandida de la misma, en la cual, por medio de la meditación contemplativa –o la meditación centrada en un objetivo o valor en particular- comienza a tener percepción del conocimiento registrado en los archivos espirituales de cada uno de los ciclos de vida anteriores que haya tenido en los múltiples mundos en que le haya tocado vivir.

Lo bueno y lo que no lo es tanto, a la luz del estado de meditación le permite percibir un caudal de conocimientos que constituyen su acervo espiritual que, en ese estado fronterizo de conciencia en que se encuentra, al aflorar la conciencia de esos conocimientos, los va registrando en su actual cerebro permitiendo la percepción de un conocimiento y de una realidad de la cual no conocía su existencia y va enriqueciendo su acervo cultural, expandiendo su conciencia y unificando la misma con el conocimiento de su archivo espiritual de  las respectivas e incontables existencias anteriores.

De igual manera, en ese estado expandido de conciencia, durante la meditación –contemplativa o centrada en un objetivo particular- la persona establece contacto con las mentes de incontables seres, encarnados o no, cuya lectura de contenidos mentales efectúa o lleva a cabo, -sobre todo de quienes en cuyos archivos espirituales se encuentra el conocimiento requerido, el cual va pasado, por medio de su estado fronterizo de conciencia, a su actual cerebro que lo va registrando y lógicamente, a la vez que va incrementando su conocimiento en el estado objetivo de su conciencia actual, va unificando su conciencia con todos sus ciclos anteriores de vida, con los ciclos anteriores de vida de incontables seres, en incontables mundos con los cuales su estado evolutivo le permita establecer contacto; y luego, al penetrar en la mente universal de ELOÍ, -el Creador Universal, y adquirir conciencia de su unión permanente, participa de un estado de lucidez espiritual muy elevado que le permite transmitir a su conciencia la percepción de unos objetivos y planes universales del mundo en que le toca vivir, su plan espiritual de su actual vida, su plan espiritual de los ciclos venideros de vida, su plan de vida asignado en el orden cósmico y el plan de vida del planeta tierra y de otros en los cuales en el futuro se prevé que vivirá. Además los planes universales de otros mundos, del universo y del adelanto existentes en los infinitos mundos del universo hasta donde su percepción y capacidad evolutiva se lo permita.

Adelante.

 

EL PODER DEL AUTODOMINIO

AUTODOMINIO

EL PODER DEL AUTODOMINIO

Del libro:

Cómo Potenciar el Autodominio

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

 

-“Domina tu carácter…”-.

Horacio

-“No se puede tener mayor,

ni menor señorío que el de sí mismo”-.

Leonardo da Vinci

-“Quien posea dominio de sí mismo, será dueño de fuerza….., tendrá la fuerza necesaria para ver las cosas con claridad, juzgarlas por lo que en realidad son, incrementar mucho el por ciento de las situaciones vitales que tornará en su beneficio y el de otros”.

Napoleón Hill

-“Vivir es engendrar energía; dominarse es acumularla; pensar es irradiarla; emocionarse es esforzarla; renovar el esfuerzo es acentuar lo precedente”-.

Paul C. Jagot

-“…Ese aprendizaje sólo pueden emprenderlo con provecho quienes posean ya el dominio de sí mismos”-.

Alexis Carrel

-El autodominio es el poder supremo. Quien se auto-domina, domina todo, en su respectivo grado de conciencia y nivel evolutivo-.

Giuseppe Isgró Cattafi

  

El poder del autodominio permite ejercer un amplio control sobre sí, sobre las propias imágenes mentales, pensamientos, acciones, sentimientos, emociones, sensaciones y facultades físicas, mentales y espirituales en general.

La clave del poder de psico-control personal consiste en tener, ante de todo, una visión clara de la realidad circundante, cuya percepción permita forjar una misión esencial en la vida, en base a las responsabilidades sociales que se tiene la disposición de asumir, para ubicarse en el espacio y en el tiempo y en un área determinada de actividades.

Los resultados que precisan ser alcanzados –como misión de vida- permiten establecer las metas específicas hacia las cuales concentrar, con constancia, los recursos, esfuerzos, energía y entusiasmo.

Establecidas las metas que orientan el propio curso de acción, -o del equipo humano que se dirige-, es necesario, además, controlar que los resultados están siendo logrados, para retroalimentar cualquier eventual desviación.

El autodominio es sinónimo de psico-autocontrol.

 

PSICO-AUTOCONTROL:

El proceso de psico-autocontrol se puede subdividir en cuatro fases:

  1. Dominio del cuerpo.

  2. Dominio del alma.

  3. Dominio del Espíritu.

  4. Psico-control integral y su interrelación con el Universo.

 

  1. DOMINIO DEL CUERPO:

 

El cuerpo es el vehículo del Espíritu, para realizar su labor en el plano físico de la existencia humana; obedece sus directrices y las influencias del alma. Sin embargo, tiene sus propias leyes, cuyo conocimiento es indispensable para el dominio de sus funciones.

EL DOMINIO DEL CUERPO REQUIERE:

  1. Dominio de las percepciones y estímulos sensoriales, para que, una vez recibidos e interpretados, a nivel mental, la reacción a los mismos sea auto controlada, para optimizar la canalización de la propia energía creativa en resultados positivos, aceptables y que dejen una sensación de autorrealización.

  2. Equilibrio: Usar la maquina humana de manera que se mantenga el equilibrio entre actividad y descanso y entre estudio y acción.

  3. Cuido de la maquina humana: El cuerpo humano es un instrumento perfecto, capaz de mantener la salud y una larga vida, si se proporciona un régimen alimenticio adecuado, utilizando sólo sustancias saludables, con ejercicio suficiente, práctica de la relajación, yoga, afirmaciones positivas, sueño reparador, atención médica oportuna con homeopatía y sana alimentación, excluyendo de la dieta diaria los cinco grandes enemigos de la salud, en orden de importancia: Pollo y huevos, carne de cerdo, azúcar, pimentón y manzanilla (chamomilla).

  4. El cuerpo da sus propias señales cuya observación es una forma efectiva de autodominio. Por ejemplo: Cuando presenta signos de cansancio hay que darle descanso. Pero, si cuando debe trabajarse el cuerpo está cansado hay que llevar a cabo la debida retroalimentación para corregir la causa, lo cual, la mayoría de las veces es la de haber ingerido alimentos pasivos, a base de carbohidratos y azúcar, en la mañana, cuando lo indicado hubiera sido proporcionarle alimento proteico, que estimula a la acción. Para efectuar un efectivo autocontrol es indispensable posesionarse del conocimiento de las leyes de la salud o consultar al médico homeópata y profesional en dietética.

  5. Dominio del cuerpo por la mente: El cuerpo está dotado por el más poderoso ordenador –computadora- del Universo, pero, hasta que grado se es capaz de accionarlo? A través de directrices psíquicas como la auto-hipnosis, autosugestiones o afirmaciones positivas, práctica del yoga, zen, relajación creativa, meditación, psico-programaciones y órdenes post-hipnóticas entre otras. Es posible condicionar la mente humana de tal manera de lograr la máxima efectividad, equilibrio, optimización de funciones fisiológicas o de otra índole, desarrollo a un mejor nivel de expresión de las propias facultades de percepción, memoria y control de hábitos.

  6. El cuerpo obedece a la mente cuando la persona se autogobierna, pero aquél puede imponer su dominio sobre ésta , si el espíritu suelta las riendas o infringe las leyes naturales.

  7. El espíritu es el piloto que guía la carrera integral del ser, cuya fase es estudiada más adelante.

    1. DOMINIO DEL ALMA:

El alma es el vehículo etérico del espíritu. Está formada por materia quintaesenciad, la cual es fluídica y plástica, a la vez.

El alma, además de fungir como intermediaria entre el cuerpo y el espíritu, alberga una síntesis de todos los instintos y sustancias de los tres reinos naturales. Tiene capacidad de sensibilidad, emociones y percepción extra-sensorial. Los pensamientos del ente espiritual se manifiestan por su intermedio, como imágenes que se impregnan de la materia quintaesenciada, como vehículo etérico, fungiendo, -dichas imágenes- como contenedores magnéticos, que, por asociación, atraen y llenan, de contenido análogos, la manifestación física existencial.

El dominio del alma se lleva a efectos mediante el control de las imágenes mentales. Domina tus imágenes mentales y dominarás el mundo, hasta donde tu poder creativo alcance, en armonía con los designios del Gran Arquitecto del Universo. De esta forma te armonizas con los planes cósmicos, siendo la Inteligencia Infinita la que se expresará a través tuyo, alcanzando una posición de poder en cierto eslabón de la cadena universal, desde la cual te haces más útil a la realización evolutiva en el mundo en que vives.

 

  1. EL DOMINIO DEL ESPÍRITU:

 

El espíritu es la sede de la inteligencia; es la personalidad del alma, la cual posee un potencial ilimitado que desarrolla, gradualmente, en múltiples ciclos de vida, en diferentes planetas del Universo.

Además, tiene capacidad de percepción espiritual, tanto a nivel de espíritu, como de la ecología mental y física.

Es decir, en su fase de encarnación humana, las percepciones objetivas, el espíritu, las recibe a través de los cinco sentidos; pero, emancipándose, -por vía psico-sensorial-, puede obtener informaciones anímicas y espirituales, y aún físicas, de lugares adyacentes o lejanos.

Las percepciones son recibidas, en el mundo espiritual, por intermedio del alma y las del mundo físico, también por su intermedio, previa recepción por los sentidos físicos.

Los sentimientos son expresiones propias del espíritu, los cuales conforman una serie de sentidos espirituales como: el sentido del amor, de la prudencia, de la justicia, de la compensación, de la igualdad, de la afinidad, dirección u orden, del equilibrio, de la verdad, de la realización, del deber, de la belleza, de la fortaleza y de la templanza, etcétera, en perfecta correspondencia con cada uno de los valores universales, respectivamente.

Estos sentidos espirituales generan, en el espíritu,  sentimientos análogos al respectivo valor representado por cada uno de ellos, los cuales se expresan, en el alma, en forma de emociones y en el cuerpo como sensaciones equivalentes. De igual manera, se traducen –a nivel anímico- los estímulos físicos o sensaciones del cuerpo.

La persona, en estado de vigilia, puede auto-programarse, con efectividad, por medio de autosugestiones, preferiblemente después de haber contemplado, por un rato, un objeto oscuro o brillante, y momentos antes de disponerse a dormir, para facilitar su absorción por la mente psiconsciente, a nivel del alma.

El dominio del espíritu se lleva a efectos mediante el conocimiento, la sabiduría, la luz y el amor como suprema fuerza equilibrante del Universo. El del alma a través del equilibrio energético y control de imágenes mentales.

El del cuerpo, es un reflejo del autodominio ejercido en los planos anteriores y de las programaciones que a tales efectos se haya efectuado. A nivel objetivo, se ejerce a través del autocontrol consciente.

El jefe es el espíritu, el alma es el instrumento energético que funciona mediante órdenes visuales-imágenes visualizadas-, y el cuerpo es el vehículo físico, con el cual se actúa en el mundo material.

El autodominio debe ser ejercido en los tres niveles.

  1. PSICO-CONTROL INTEGRAL E INTERRELACIÓN CON EL UNIVERSO:

El autodominio integral, se lleva a cabo, simultáneamente, en los planos espiritual, anímico y físico. Tanto en su fase de encarnación física como en la del espíritu, la persona está vinculada con ambos mundos: físico y espiritual, pero en conjunto, conforman una sola ECOLOGÍA MENTAL integrada por las mentes de todas las personas del mundo físico, en un momento dado, y por los entes que viven en su fase de espíritu.

Dicha ecología mental está diferenciada por grados evolutivos o esferas mentales, con las cuales, cada ser, encarnado o espíritu, mantiene contacto permanente a través de la facultad de telepatía –comunicación de contenidos mentales-. Hermes Trismegisto, lo expresó sabiamente, en la Tabla Esmeraldina, cuando dijo: -“Como es arriba es abajo y como es abajo es arriba, para que se cumpla la gran obra de la Creación”-.

El verdadero gobierno del mundo está en el plano del espíritu. Los seres humanos encarnados son instrumentos de los directores espirituales bajo cuya influencia actúan. Nada ocurre en el plano físico que no haya sido autorizado o permitido, previamente, en el espiritual, dejando, por supuesto, el ejercicio del libre albedrío, -hasta cierto punto-, para permitir que las personas interesadas, por libre iniciativa o conciencia, se integren armónicamente a los planes cósmicos.

Una vez que la persona transgredió las leyes naturales, es sacada del escenario donde es factor discordante hasta que haga conciencia, rectifique, compense sus acciones y se auto-domine, entonces es utilizada de nuevo –con normalidad- en los planes del Gran Arquitecto del Universo.

El poder del autodominio es esencial para optar a las grandes responsabilidades cósmicas, según el propio avance evolutivo.

Las personas con dotes de liderazgo, a nivel mundial, son receptoras de órdenes espirituales y/o sugerencias, las cuales reciben mediante intuiciones, “corazonadas”, presentimientos e inspiraciones que al llevarlas a efectos con éxito, se suelen vanagloriar, al decir: -“Cuando menos lo esperaba, me vino la idea en la mente, creí en ella y la llevé a cabo resolviendo la situación con suceso”-.

Por supuesto, muchas de estas intuiciones  son percepciones o lecturas psico-sensoriales que, en proyección, el espíritu, por si mismo, obtiene.

Si esa idea, “corazonada”, es la programación u orden espiritual, recibida de los directores a cuyo cargo está el desarrollo de la evolución del planeta tierra o de cualquier otro planeta del Universo donde dichos actos se llevan a efectos, el merito consiste en ser consciente de dicha intuición y realizarla.

                                                                    

 

CÓMO DESARROLLAR EL PODER DEL AUTODOMINIO:

 

El conocimiento y la luz del espíritu, dan libertad de acción. Sin estas condiciones, decían los antiguos, -“puede un rey ser sirviente, mientras que un esclavo lúcido mandar y ser obedecido”-.

El autodominio sintetiza el verdadero poder. Cada quien, puede utilizar su creatividad interior para equilibrar, en un férreo dinamismo, las circunstancias de su vida. El secreto consiste en dejar el impulso de dominar a otras personas y, en su lugar, dominarse, lo cual es más productivo y factible.

Quien lograre dominar a alguien, por un lado de la cadena estará la persona dominada y por el otro, la dominadora, ambas esclavizándose recíprocamente.

La persona sabia permanece sin ataduras. Epicteto, en su famoso Manual, sostenía: -“la libertad interior, no de las circunstancias, sino de sí, es el supremo bien que se ha de adquirir”-.

La Ley Cósmica del Autodominio, expresa: –Quien se auto-domina controla, en forma análoga, -y simultáneamente- las circunstancias del mundo exterior, por cuanto, poniendo orden en lo interno, se ordena, proporcionalmente, en lo externo-.

Los hábitos y creencias que se desean transformar en sus polos opuestos positivos, indican el claro camino hacia el cual debes orientar la aplicación del poder del autodominio, en cuyos procesos aplicas, además de la voluntad, la imaginación modeladora, visualizando las cualidades o situaciones apetecidas.

Visualiza, una y otra vez, en estado de relajación profunda, la acción que conlleva a la posesión del nuevo hábito, siempre en su fase culminante o etapa final satisfactoria, como si ya lo poseyese y formase parte de tu personalidad.

Ejerce el poder del autodominio cada día en un mayor y mejor grado de acción efectiva y óptimos resultados. Busca la cooperación cósmica y encuentra el lugar que te corresponde, en el eterno presente, ahora, en el orden universal de todas las cosas, dando y recibiendo ayuda, prestando el servicio que tu responsabilidad, iniciativa y capacidad te permitan, con lo cual, cosecharás las bendiciones y compensaciones equivalentes.

El poder del autodominio da seguridad, confianza propia y ajena; inspira y atrae la buena voluntad.

Práctica la autodisciplina, el método científico de trabajo, la constancia, la tenacidad, la paciencia, la serenidad, el estudio continuo, la superación gradual, el amor, la tolerancia, la benevolencia, la motivación y el entusiasmo. Sigue adelante con la mira puesta en el blanco. Uno prioritario a la vez.

Autosugestiónate con afirmaciones positivas de las cualidades que desees desarrollar y luego visualízate en posesión de las mismas. Memoriza la fórmula que desea implantar en tu mente psiconsciente  –la creadora por excelencia y encargada de la obtención de los resultados-, primero la lees en forma silenciosa; luego, cierra los ojos, y la repite, en voz alta, tres o más veces.  Léelas durante veintidós días seguidos, en la noche antes de dormir y en la mañana, al levantarte.  Este es un secreto cuya aplicación genera gran efectividad y poder.

 

FORMULAS AUTOSUGESTIVAS PARA PROGRAMAR DIFERENTES ASPECTOS DEL PSICO-CONTROL Y EL AUTODOMINIO:

Para leer en la noche, antes de acostarse o en la mañana, al levantarse, durante veintidós días seguidos.

 

  1. Tengo dominio sobre mí, sobre mi actividad, sobre el tema que voy a tratar, sobre las circunstancias de mi vida. Cada día estoy mejor en todas formas y en todos sentidos. Tengo suficiente energía que canalizo creativamente; optimizo el uso de mi sentido direccional; tengo conciencia clara de las cosas que debo atender con sentido de prioridad; resuelvo, positivamente, toda situación que me compete; todo va bien. Hecho está.

  2. Mi memoria se fortalece; estudio a fondo y asimilo con facilidad cualquier tema de mi interés y recuerdo los aspectos esenciales del mismo, cada vez que lo requiero, fluyendo las ideas, clara y fácilmente, en mi mente. Hecho está.

  3. Hablo con tranquilidad a cualquier persona. Escucho y comprendo, fácilmente, los puntos de vista de todas las personas con quienes hablo, cada día mejor. Mantengo tacto, amabilidad y gentileza en mi trato con la gente, teniendo claro, en mi mente, el objetivo que busco realizar y los resultados que preciso alcanzar en cada conversación. Hecho está.

  4. Tengo serenidad, calma imperturbable, paz interior y lucidez en mi espíritu. Cada día desarrollo más y mejor: la conciencia de mi ser, la comprensión de mi inteligencia, el poder de mi voluntad, el amor de mi intención, la sabiduría y prudencia de mis acciones, la confianza de mi actitud, la tenacidad de mi esfuerzo, la firmeza en mis propósitos hasta alcanzarlos, la organización de mis recursos, la planificación de mis estrategias, la constancia en mis estudios, la amabilidad con mis semejantes y la autodisciplina. La armonía sublime del SER UNIVERSAL inspira mi mente y bajo su protección, y guía, confío mi vida. Hecho está.

 

La voluntad se manifestará por sí sola para llevar a cabo el ideograma visualizado.

Fortalece el hábito de concluir toda tarea iniciada sin desmayar frente a los obstáculos de la vida diaria. Deja de prometer algo contrario al deseo de cumplirlo y decir “sí” cuando lo que deseas decir es “no”.

Vive cada día con una agenda cuidadosamente planeada.

Alégrate, de la vida, en todo momento. Comprende que cada situación trae certeramente una nueva oportunidad. Conéctate con las esferas mentales positivas de la ecología mental con pensamientos equivalentes para que a través tuyo, por la ley de la atracción, se canalicen fuerzas creativas armoniosas y la realización de cuanto desees de acuerdo con tu plan de vida y a los objetivos planteados y en armonía con todos.

Alcanza la justa medida de las cosas y mantén un nivel de vida por encima del punto de equilibrio vital.

Desásete de las cosas que ya han dejado de serte útiles en un proceso de auto liberación.

Logra un perfecto equilibrio entre acción, trabajo y estudio; entre tarea y descanso, marchando rítmicamente con los ciclos de la vida. Tienes una acentuada facultad perceptiva; observa con aguda visión –profundamente- la realidad que te circunda –y la universal, también-. Auto-analízate, diariamente, para retroalimentar lo que debe ser corregido y llevar a cabo lo que debes realizar.

Habla cuando debes hablar y calla cuando es preciso hacerlo. Cumple con tu deber, aceptando, sin evasión, las propias responsabilidades. Hazte cargo de ti, ahora. Domínate y dominarás al mundo, (tu mundo).

Marcha rítmicamente con las leyes naturales. Colócate en situación de ser un eslabón de la gran cadena universal en cuya posición sirves en lo superior y mandas en lo inferior. Prestas y recibes ayuda, das servicio y recibes abundancia suficiente para todas las necesidades humanas, la cual administras con sabiduría.

Estás aquí y ahora! Aprovecha la fuerza vital que te empuja y lleva al cumplimiento de tu misión en la vida. Encausa tu energía creativa a la realización de la meta concebida, siguiendo adelante sin permitir que nada –ni nadie- te desvíe del cumplimiento de tu destino.

Ponte en movimiento, venciendo la fuerza de inercia inicial y sigue adelante, -en dirección de la meta-, aprovechando la misma fuerza de la inercia que tiende a mantener el movimiento hacia el éxito.

Descubre el rol que debes desempeñar en la vida, forjándote en cada etapa las metas y estrategias adecuadas.

Adelante.


 

EL PODER DE LA MENTE PSICONSCIENTE

RECTO E INQUEBRANTABLES PROPÓSITOS

EL PODER
DE LA MENTE PSICONSCIENTE

Del libro:
Coraje, el valor de vivir con ética

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Pitágoras, llamaba “Genios” a los espíritus por cuya evolución habían desarrollado una elevada conciencia de la verdad y cultivado en alto grado todas las virtudes, por lo cual, su experiencia reflejaba maestría y sabiduría.

La vida, con sus pruebas, saca a relucir el poder interior que se anida en cada ser, -con los respectivos dones con que le ha dotado el Supremo Arquitecto- al cual no es preciso buscar, por cuanto Él te sigue a donde vayas. Aquiétate y míralo dentro de ti; escucha su voz silenciosa y el sentimiento de los valores universales, lenguaje que utiliza al comunicarse contigo a través de tu conciencia.

Para conectar con el poder de la mente psiconsciente es preciso interiorizarse, adormeciendo los sentidos físicos, para despertar, simultáneamente los sentidos espirituales.

Siendo el poder de la mente psiconsciente el del propio ente espiritual que conforma la personalidad del ser, al emanciparse de los sentidos físicos automáticamente adquiere una conciencia equivalente a la total suma existencial conquistada en toda la carrera cósmica hasta ese momento, con la particularidad de que, en estado de libertad, por las facultades espirituales que posee, alcanza cualquier esfera de conocimientos, incluyendo la divina, hasta su nivel de conciencia o evolución, y percibir el conocimiento que precisa, en un momento dado, vinculado con los propósitos existenciales que, el genio interior conoce, decretando, por vía de intuición, la verdad que debe ser implantada a nivel humano, o existencial, en el presente ciclo de vida.
El ser humano posee un ordenador bio-psiquico perfecto cuyo dominio permite aflorar el poder de la mente psiconsciente con las posibilidades de realización que le son inherentes en sabiduría, amor, salud, armonía y fuerza creadora.

El primer paso es reconocer que tú posees el poder de la mente psiconsciente, tanto potencialmente como desarrollado en determinado grado hasta donde alcanza tu evolución personal.

La mente psiconsciente posee –en potencia- el conocimiento de todos los valores universales: todas las facultades que le permiten desenvolverse en el cosmos, y percibir la realidad en cada grado evolutivo; y genera el poder creativo que requiere para culminar su obra, en cada ciclo de vida.

Existe una mente cósmica cuya sabiduría se expresa a través de los valores universales, su visión, en el ser humano, se refleja por medio de la práctica de todas las virtudes y el sentimiento respectivo de cada valor, como el amor, la sabiduría, la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, la belleza, la bondad, la perfección, la armonía, el orden, la prosperidad, etcétera.

En cada etapa, es necesario profundizar a fondo en el área de conocimiento que conforma el interés del momento para percibir la totalidad del saber acumulado hasta entonces.

Es preciso llevar a cabo las siguientes prácticas para conectar con el poder de la mente psiconsciente y optimizar la visión de la sabiduría:

1. En primer lugar: Relajarse, aquietando los sentidos físicos, interiorizándose en el ser interno.

2. Luego: Entra en comunicación con tu mente psiconsciente, de la siguiente manera:

Busca un punto hacia en centro de la frente o hacia la derecha de la misma en que exista una pequeña hendidura o hueco. Tócalo con el dedo índice, cierra los ojos, y afirma tres veces: Entro en el nivel de mi mente psiconsciente. (Ya puede separar el dedo índice de la frente). Ahora estoy en el nivel de mi mente psiconsciente. (Tres veces). Me encuentro completamente relajado(a) física, mental y espiritualmente. Siento una gran quietud, tranquilidad y paz mental. Voy a permanecer en este nivel de mi mente psiconsciente durante: (Señala el tiempo, diez, quince, treinta, sesenta minutos o más, con el tiempo, hasta doce horas o más aún, cuando se requiere llevar a cabo una larga jornada de trabajo), durante este tiempo voy a tener completo dominio de mi mismo (a), sobre mis facultades y voy a:

-Señala el tipo de actividad que vas a llevar a cabo-, por ejemplo:

a.Dormir profundamente y descansar en forma adecuada para recuperar las energías suficientes, durante: (señala el tiempo).

b.Estudiar (señala el tema o los temas), voy a asimilar fácilmente todos los aspectos del mismo y los recordaré claramente cada vez que lo requiera con sólo repetir tres veces el nombre del tema.

c. Llevar a cabo el siguiente trabajo, (señalarlo), cuyos resultados que voy a realizar, una vez terminado el mismo, son: (describirlos).

d.Meditar sobre (mencionar el tema), cuya comprensión profunda obtengo una vez culminada la misma.

e.Escribir sobre: (mencionar la materia).

f. Hacer ejercicios de: -mencionar-.

g. Afirmar tres veces: -yo soy la fortaleza del amor, de la sabiduría, de la prudencia, de la justicia, de la templanza, de la creatividad, del equilibrio y de la prosperidad-.

h.Obtener respuestas de la mente psiconsciente, como: ¿Cuál es mi verdadera misión en la vida? O, de cualesquiera otras preguntas, formulándolas tres veces. Esperar el mensaje intuitivo o la idea creativa. La primera impresión suele ser la válida.

O, simplemente, programa la permanencia en el nivel creativo de la mente psiconsciente durante un tiempo determinado, para la realización de una tarea especifica, de la siguiente manera: Ahora voy a permanecer en el nivel creativo de mi mente psiconsciente desde este momento hasta (señalar), con pleno dominio de mi mismo (a) a nivel objetivo y subjetivo, sobre el medio ambiente y sobre la actividad que voy a realizar: (describir).

Este el método que, practicándolo, con asiduidad, permite conectar con la mente psiconsciente y aprovechar la profunda sabiduría que posee y el enorme poder realizador que facilitará llevar a cabo tareas de largo aliento sin cansarse y a la perfección máxima posible. Etcétera.

i. Transcurrido el tiempo de la programación, automáticamente, se saldrá de dicho nivel. Si deseas salir antes, puedes hacerlo contando del uno al cinco, complementándolo con afirmaciones de que te sientes muy bien, con la mente lúcida y con voluntad de continuar tus actividades normales.

La práctica siguiente, es un poderoso coadyuvador del desarrollo del poder de la mente psiconsciente y la sintonía creativa:

I. Leer las obras de los genios en todas las áreas de la creatividad humana y de las personas que han obtenido importantes logros, los diferentes tratados de economía, la gerencia moderna, los ensayos de los grandes pensadores, así como los libros sagrados de todo tiempo y país y literatura de crecimiento personal.

II. Leer las biografías de los maestros de la humanidad.

III. Escuchar la música de los grandes compositores.

IV. Conocer los temas que ocuparon el interés de los grandes genios, inventores, filósofos, economistas y personas exitosas.

V. Rodearse de fotos de genios o personajes importantes cuya afinidad de intereses sea común o cuyas cualidades se desee desarrollar.

VI. Hacer lo que ellos hicieron, es decir, estudiar a fondo, trabajar incansablemente, tener la paciencia suficiente y practicar un profundo amor por la humanidad.

VII. Entrar en comunión con la fuente suprema del universo: el Gran Ser Supremo, conformando una unidad con Él y constituirse un canal de su luz, amor, sabiduría y poder.

VIII. Forjarse un elevado propósito de servicio a la humanidad en base a la propia vocación, visión y amor.

IX. Tomar posesión de las propias facultades mentales y cultivar en alto grado la templanza, orientada al cumplimiento de la misión de vida que se ha traído al planeta tierra.

PSICO-PROGRAMACION

(Para leer en la noche antes de dormir; hacerlo durante 22 días seguidos, la primera vez; luego, cada vez que se desee.)

Afirma:

I. Entro en comunicación con mi mente psiconsciente, aquí y ahora y con el Gran Ser Supremo, fuente de toda sabiduría, poder creador, amor y perfecta armonía y orden cósmico. Percibo la realidad de mi verdadera misión en la vida y todo el potencial del cual estoy dotado (a) para llevar a cabo los objetivos existenciales, en cada etapa de mi actual ciclo existencial.

II. En cada momento sé lo que debo hacer y tengo la fortaleza suficiente para afrontar la realidad, oportunamente, con decisión firme y voluntad tenaz, con paciencia, constancia y acción sostenida.

III. Cada vez que me toque con el dedo índice un punto de mi frente y repita tres veces: -entro en el nivel de mi mente psiconsciente, automáticamente entro en el nivel de mi mente psiconsciente, -el verdadero nivel de ni genio interior, sabiduría, amor, luz espiritual, poder creador y fortaleza- durante el tiempo que yo desee, para realizar cualquier cosa que programo a tales efectos. Puedo trabajar durante el tiempo programado con pleno dominio de mi mismo (a), de mis facultades y del medio ambiente, para culminar, fácilmente, las tareas que emprendo.

IV. En el nivel de mente psiconsciente puedo meditar y alcanzar la iluminación sobre cualquier valor universal, principio, virtud, cualidad u objetivo de conocimiento y con sólo repetir la pregunta tres veces, puedo obtener la respuesta adecuada a todo planteamiento.

V. En el nivel creativo de mi mente psiconsciente puedo realizar cualquier labor de creación literaria, artística, científica, económica, o de otra índole, durante el tiempo que sea necesario, con solamente programarlo, afirmándolo una sola vez.

VI. En este nivel de mi mente psiconsciente tengo la visión correcta de todos los principios, leyes y valores universales, de todas las facultades humanas y espirituales en todos los niveles existentes, la comprensión suficiente de cualquier tema planteado en mi conciencia y la fortaleza suficiente para practicar con templanza todas las virtudes y llevar a cabo, a la perfección posible, cualquier tarea que me compete, siempre a tiempo.

VII. Incremento mi conciencia del amor, la sabiduría, la fortaleza, la templanza y la prosperidad y alcanzo la riqueza integral suficiente para llevar a cabo, en todas las etapas de mi vida, los objetivos existenciales. Cada día más y mejor me conecto con la fuente de provisión divina que provee para todo, oportunamente, siempre.

VIII. Cada día estoy mejor en todas formas y condiciones.

IX. Cada día me siento mejor en todas formas y condiciones.

X. Cada día me veo mejor en todas formas y condiciones.

XI. Cada día me agrado más en todas formas y condiciones.

XII. Cada día me oigo mejor en todas formas y condiciones.

XIII. Cada día me imagino mejor en todas formas y condiciones.

XIV. Cada día y en todas formas soy mejor y más útil al servicio de la humanidad.

XV. Cada día en todas formas amo más y mejor.

XVI. Cada día y en todas formas me estimo más y mejor en lo que valgo y en todo mi verdadero potencial.

XVII. Cada día y en todas formas mejora mi auto-concepto a los niveles óptimos e ideales.

XVIII. Cada día y en todas formas uso más y mejor la sabiduría de mi mente psiconsciente.

XIX. Cada día y en todas formas uso más y mejor el poder creador de mi genio interior.

XX. Cada día y en todas formas me alimento mejor de acuerdo a la sabiduría y directrices de mi mente psiconsciente teniendo clara conciencia de los alimentos saludables y adecuados.

XXI. Cada día y en todas formas trabajo más efectivamente bajo la guía y sabiduría de mi genio interior.

XXII. Cada día y en todas formas tengo más y mejor conciencia de mi verdadera misión en la vida y la cumplo a cabalidad.

XXIII. Cada día y en todas formas se optimiza más y mejor mi salud física, mental y espiritual.

XXIV. Cada día y en todas formas me cargo más y mejor de energías vitales a nivel físico, mental, intelectual y espiritual.

XXV. Cada día y en todas formas todos mis órganos físicos, mentales y espirituales funcionan mejor y mejor.

XXVI. Cada día y en todas formas mi intuición es más clara y funciona mejor y mejor.

XXVII. Cada día y en todas formas todas mis células se renuevan más y mejor y conservan mi juventud perfecta y la plena vitalidad de mi cuerpo, mente y espíritu.

XXVIII. Cada día y en todas formas estoy más fuerte y resistente a nivel físico, mental y espiritual y en cualesquiera otros niveles en que actúe.

XXIX. Cada día y en todas formas tengo más y mejor tranquilidad y serenidad frente a todo y todos.

XXX. Cada día en todas formas veo más y mejor, las oportunidades de prosperidad y las aprovecho útilmente, en la medida adecuada.

XXXI. Cada día y en todas formas aumenta más y mejor mi atención sobre las cosas que me competen.

XXXII. Cada día y en todas formas aumenta mi comprensión de todas las cosas de mi interés.

XXXIII. Cada día y en todas formas tengo más y mejor tacto en el trato con todas las personas y expresiones de vida.

XXXIV. Cada día y en todas formas soy más tolerante.

XXXV. Cada día y en todas formas soy más tenaz y persistente en el logro de mis objetivos.

XXXVI. Cada día y en todas formas olfateo más y mejor todas las cosas a nivel físico, mental y espiritual.

XXXVII. Cada día y en todas formas domino más y mejor todas las virtudes y la visión de los valores universales.

XXXVIII. Cada día y en todas formas soy más imperturbable frente a todas las circunstancias de la vida.

XXXIX. Cada día y en todas formas me comunico más y mejor con mi mente psciconsciente y aprovecho útilmente su sabiduría, inspiración, guía.

XL. Cada día y en todas formas aumenta la visión de mi conciencia cósmica.

XLI. Cada día y en todas formas pienso, razono, decido y actúo mejor.

XLII. Cada día y en todas formas desarrollo mi capacidad para crear riqueza, prosperidad y abundancia.

XLIII. Cada día y en todas formas gano más y mejor en mi actividad profesional.

XLIV. Cada día y en todas formas soy más feliz.

XLV. Cada día y en todas formas conservo una juventud perfecta.

XLVI. Cada día y en todas formas, vivo mejor.

XLVII. Cada día y en todas formas cultivo la belleza a nivel físico, mental y espiritual.

XLVIII. Cada día, en todas formas, disfruto más y mejor la vida.

XLIX. Cada día y en todas formas tengo el trabajo perfecto y lo desarrollo óptimamente.

L. Cada día y en todas formas, me acepto más y mejor.

LI. Cada día y en todas formas conservo perfecta calma, serenidad y autodominio.

LII. Cada día y en todas formas desarrollo mi capacidad múltiple para comunicarme con mi mente psiconsciente y aprovechar todo el caudal de sabiduría y poder creador que posee para cumplir mi verdadera misión cósmica. Hecho está.

L A L U Z

TRASCENDENCIA DEL KARMA SEGÚN EDGAR CAYCE

L A L U Z

Autor: Aldo Lavagnini

“Era la luz verdadera que alumbra a
todo hombre que viene a este mundo.”
(JUAN I – 9)

El objeto interior iniciático y filosófico hacia el cual converge todo el simbolismo masónico, puede resumirse en las palabras búsqueda o revelación de la luz.

La Logia, síntesis local, imagen pequeña y expresión particular de la Orden, se halla, como lo hemos visto, orientada, o sea dispuesta y dirigida en la dirección en que se encuentra o aparece la luz. A su vez, esta luz material, que afecta nuestro ojo físico y nos da la visión externa del mundo fenoménico, es emblemática de otras dos formas de luz, de las cuales la primera brilla y la otra se halla todavía latente en su fuero interior.

La primera de estas dos luces simbólicas es la luz de la inteligencia, representada alegóricamente por la estrella flameante, como signo del hombre y de sus facultades, que obedecen a la ley quinaria, precisamente como los sentidos y sus órganos físicos. Esta luz intelectual, o sea la facultad interior de ver y reconocer las cosas exteriores, tiene como símbolos más apropiados Hércules y Mercurio, así como la luz física está representada por Helios y por Venus, en su aspecto de armonía fecunda y creadora de la naturaleza.

Estas dos formas de luz son conocidas y familiares a todo hombre, dado que alumbran respectivamente el mundo exterior de la experiencia física, y el mundo interior de la conciencia y de la razón. Pero, hay otro género de luz, superior a estas dos, y generalmente latente y oscura para el hombre, hasta que no se despierta en él su íntima percepción.

Esta luz espiritual, que representan mitológicamente Apolo y Minerva es el principio de toda inspiración y se llama con feliz expresión la verdadera luz, precisamente como la denominan a la vez el evangelio juanítico (to phos to alethinón) y las constituciones masónicas de Anderson (true light).

Las primeras de estas tres luces son las luces respectivamente objetiva y subjetiva, alumbrando la una nuestros sentidos y la otra nuestra inteligencia. En cuanto a la tercera, su carácter es más profundo y misterioso, dado que trasciende tanto la una como la otra, aunque sea la esencia, o lo real en ambas, la luz Eterna e Inmanente que constantemente resplandece en el dominio de la relatividad, de la apariencia y de la contingencia. Sólo cuando nuestra propia conciencia se reconoce más profundamente a sí misma, adquiere la capacidad de percibirla y reconocerla como la única y más verdadera luz, de la cual las otras dos formas —que alumbran los sentidos y las facultades ordinarias de la mente— no son sino ‘aspectos relativos y comparativamente ilusorios, pues no tienen realidad en sí mismas, sino únicamente en cuanto participan de la realidad propia de la última y la expresan.

Estas tres luces —la luz de la naturaleza, la luz humana y la Divina— que presiden respectivamente al mundo fenoménico de las formas, al mundo intelectual de las ideas, y al mundo nouménico de la absoluta realidad, están representadas en la Logia por los tres puntos cardinales del Sur, del Norte y del Oriente, en donde se sientan las luces simbólicas que la dirigen y presiden en sus trabajos. La primera desarrolla en nosotros la capacidad de apreciar la belleza, la armonía y el orden que presiden a la naturaleza; la segunda se manifiesta en nuestras propias facultades internas y en su expresión activa y operativa (Fuerza); y la tercera estimula en nosotros la Sabiduría, que nace y se desarrolla, por medio del discernimiento de la verdadera realidad.

El hombre se hace simbólicamente masón —o sea, llega a ponerse en contacto consciente y constructivo con la Suprema Realidad Planeadora y Constructora del Universo— al percibir esta luz, pues la conciencia de esta Trascendente Realidad lo inicia (o sea, lo hace ingresar o nacer) en una nueva manera de ser, en una nueva visión de la vida y de las cosas, así como de su propia relación con el principio íntimo de éstas y con el mundo v las condiciones externas que lo rodean. Pues, esta Luz del Oriente es aquella que, de ahora en adelante, tiene que orientar u ordenar constructivamente todos sus pensamientos, palabras y acciones.

Sin embargo, no se llega a la percepción de la Luz Trascendente —o sea, al discernimiento de la verdadera realidad— sino como resultado de una serie de viajes; o sea, por medio de etapas sucesivas de progreso en cada una de las cuales tiene uno que enfrentarse con ciertos obstáculos o experiencias, que le es menester superar o resolver, para que en cada etapa se le permita ir adelante, o proceder.

Cada uno de estos viajes o conjuntos de experiencias implica y efectúa una determinada purificación, representada simbólicamente por la naturaleza del elemento que preside a la misma, librando la naturaleza interna del individuo —que es pura conciencia, y por ende también Luz y Verdad— de alguna forma particular de ilusión.

Toda ilusión y todo error es, pues, una forma de impureza de los medios o vehículos de que aquél se sirve, y que forman su personalidad. En otras palabras, la Vida Interna por su origen divina y perfecta, se afirma sobre la impureza de los vehículos en que se expresa —resultado de la evolución natural, que es involución de la Realidad nouménica en la apariencia fenoménica— de manera que la propia expresión, purificada por medio de los viajes (o experiencias), se acerca siempre más a la Verdad inherente (o verdadera luz), manifestando su implícita virtud.

Todas las posibles, y por supuesto, infinitamente variadas experiencias de la vida, se resumen simbólicamente en tres viajes fundamentales que también indican los tres tipos de purificación que respectivamente se relacionan con el dominio de los pensamientos, de los sentimientos y de la voluntad. A su vez cada viaje se halla precedido por un estado preliminar de reflexión, o concentración en uno mismo, en el cual encuentra uno el primer vislumbre de la luz, e igualmente nace la determinación de viajar o progresar, en las dos direcciones, de su reconocimiento primero, y luego de su expresión.

Esta experiencia preliminar familiar a todos los masones como estancia en el llamado cuarto de reflexión, es de por sí algo profundamente significativo. En las antiguas iniciaciones, o sea en los misterios que precedieron y preludieron a la Masonería en su forma, actual (en la que, de la misma manera, se halla la semilla de su porvenir), el candidato era conducido v dejado solo, por algún tiempo, en una gruta o lugar subterráneo, en obscuridad casi completa y en presencia de símbolos o imágenes —casi siempre de un carácter fúnebre o lúgubre— sobre los cuales tenia que reflexionar.

Se trataba, pues, de una prueba, análoga a la de la propia semilla, cuando se pone en el seno de la tierra labrada, para que pueda germinar y crecer, abriéndose su propio camino hacia la luz, por medio del esfuerzo interior, hacia abajo con las raíces, y hacia arriba con las hojas, o sea en la dirección vertical (u oriental) de las aspiraciones latentes en ese germen. El candidato a la iniciación es precisamente esa semilla, que oculta en sí mismo, en un estado latente, sus posibilidades espirituales, cuyo desarrollo empieza con la reacción interior a esa primera prueba, para luego afirmarse y crecer con las siguientes; dado que todas las pruebas son, esencialmente, oportunidades y medios de crecimiento y progreso.

La prueba del cuarto de reflexión la encontramos a menudo en la vida externa, cuando las experiencias de éstas, especialmente los dolores, decepciones y contrariedades, nos llevan o nos inclinan hacia un estado de comparativa soledad, en el cual nos hallamos enfrente de nosotros mismos, tratando de comprender la razón y el sentido de aquellas experiencias, y cómo podemos salir satisfactoriamente de las mismas. Muchas veces el alma se encuentra, en esa condición de desolación, como si fuera casi destruida, o literalmente hecha pedazos; o sea en un estado de muerte interior, en la que han de manifestarse las posibilidades hasta entonces latentes de la Vida Interna, impulsándola hacia el nuevo nacimiento o resurrección de que es en sí semilla y poder. Y, según esto se verifique, la vida renace literalmente, o vuelve a rehacerse sobre la destrucción del pasado así superado.

El despojo de los metales que se verifica al ingresar en el cuarto de reflexión, es un índice de que los valores materiales y morales, que nos han servido hasta entonces, y sobre los cuales habíamos construido nuestra existencia, aparece como si nos fueran quitados por la fatalidad externa, o bien cesaran de ser apreciados y poderse utilizar. De todos modos, nos es preciso buscar nuevos valores, en substitución de aquellos de que ya no nos es dado servirnos — valores adecuados a las nuevas condiciones, que nos permiten enfrentar y superar.

Pero, ese despojo tiene también un más profundo sentido filosófico. Para buscar la Verdad (la verdadera luz), es preciso previamente despojarnos de todas las opiniones preconcebidas, y especialmente de las creencias (científicas, filosóficas y religiosas) que, más bien que ser fruto maduro de la reflexión y del discernimiento, provienen de nuestra educación y de la sugestión del medio en que vivimos, en el que se aceptan como moneda corriente, pero cuyo brillo no registe la claridad de la luz meridiana de la Verdad, en donde pierden, por consiguiente, todo valor y toda efectividad.

Es igualmente necesario despojarnos, por medio del discernimiento, de todo aquello cuyo valor y utilidad sean puramente aparentes: de todas las posesiones ficticias, que no pertenecen a nuestro ser real; pues todas estas cosas que ocupan y dominan nuestra conciencia, por su misma presencia nos impiden reconocer, apreciar y buscar los valores verdaderos, que son como la perla preciosa del parangón evangélico, para comprar la cual el que la encuentre se halla dispuesto a vender o deshacerse de todo lo que tiene. Así es la Verdad: para poderla adquirir se precisa estar dispuestos a vender o dejar todos aquellos valores transitorios que no rigen en su comparación con los valores reales, que son los únicos que pueden darnos certidumbre y seguridad. Sólo en ese estado de desnudez filosófica, de quien se haya librado de los inciertos valores profanos, puede sernos franqueado el umbral del Templo en que se encuentra la Verdad y nos es dado conocerla.

La palabra templo, derivando de una raíz (temes o tamas) que tiene el sentido originario de obscuridad, manifiesta haber significado, en un principio, un lugar obscuro (caverna, hipogeo o cripta); como aquellos de los que tenemos ejemplos en la antigüedad histórica del Oriente y prehistórica del Occidente. Muchísimos subterráneos y verdaderos templos, cavados en la roca, pueden admirarse aún hoy en la India.

Ahora, esa obscuridad relaciona el templo con el cuarto de reflexión, pues los dos indican el lugar en que se oculta y se encuentra, en estado latente, aquella Luz Divina que ha de buscar el iniciado, o sea la luz verdadera para encontrar la cual las mismas tinieblas, con relación a la luz externa, representan la condición más favorable. ¿No es esa obscuridad, que simboliza también en su nombre Leto, la madre de Apolo y Diana, la verdadera madre de la luz que alumbra por igual el día de la conciencia objetiva y la noche de la subjetiva? ¿Cómo pudiera, esa misma luz verdadera, encontrarse, sino apartándose temporalmente del dominio ilusorio de la ordinaria luz de los sentidos externos y de las facultades internas, que sólo pueden hacernos desviar del Camino Recto de esa búsqueda?

Esta condición indispensable para encontrar en las profundidades internas de nuestro ser la Luz Verdadera —que nos da el sentido de lo real, y el más genuino criterio de la Verdad—, tiene como otro problema el de la venda que cubre los ojos del recipiendario, al emprender sus viajes en el camino que ha de llevarle a reconocerla. Al franqueársele con ese objeto la puerta del Templo, ha de estar, pues, en estado de voluntaria ceguera, con relación a la luz exterior, además de encontrarse en la “desnudez filosófica” de que hemos hablado, poniendo al descubierto su corazón; que hace patente su mejor buena voluntad, así como el pie que le hará reconocer las asperezas del camino y la rodilla que demuestra su humildad y la interna devoción; con las cuales sólo pueden superarse los obstáculos y dificultades que se encuentran esparcidos sobre sus pasos, y constituyen otras tantas oportunidades, o gradas en la senda de su progreso.

Todos los viajes se dirigen al principio hacia el Oriente, o sea el lugar de origen o Manantial de la Luz; así como la mente se encamina, para buscar la Verdad, desde los efectos a las causas, desde los fenómenos a las fuerzas o principios que los originan, desde el mundo concreto de la sensación al mundo abstracto de la pura ideación. Pero, ese estudio inductivo de las leyes y principios que gobierna la naturaleza exterior y las experiencias de nuestra propia vida individual, quedaría estéril e infructuoso, si no fuera luego aplicado y comprobado en el dominio de los efectos. De aquí la necesidad de emprender luego un nuevo viaje de vuelta hacia el occidente, para llevar en las experiencias de la vida externa la nueva luz que ha sido encontrada en la búsqueda anterior.

“La ida y la vuelta son, en realidad, las mitades de un único viaje o ciclo de estudio y experiencia, de reflexión y actividad, y la segunda es el complemento indispensable de la primera. Hay, pues, una unidad esencial que, por igual, sirve de fundamento a las experiencias externas del mundo fenoménico e internas de la realidad espiritual, o sea, al mundo concreto de los objetos (representado por el Occidente) y al dominio puramente abstracto de las ideas (que simboliza el Oriente).

Oriente y Occidente son dos aspectos de una Suprema y única Realidad, que es el río del que constituyen respectivamente el Manantial y la desembocadura, y que además se halla en todo el recorrido del mismo.

De aquí la necesidad de buscar esa única realidad en esos dos polos opuestos, en lo que se halla, por así decirlo, entretejida toda la trama del universo. Pues la luz que en el Oriente se revela en su pureza originaria, y así puede ser percibida y reconocida como tal, se halla igualmente al Occidente, pero de una manera oculta y velada, y debe buscarse —como se buscaba a Osirís en los misterios egipcios— así sepultada en el dominio de las sombras o formas exteriores, que la encierran; como aquel en el arcón, que le había preparado su malvado hermano Set-Tifón, personificación de la obscuridad combatiendo la luz.

La primera parte del viaje, o sea la búsqueda de la verdadera luz (que sólo podemos ver como tal en el principio u origen de las cosas), es el camino áspero que se dirige del occidente al oriente en la región obscura del Norte, en donde nos sirve para orientarnos la estrella polar, fulcro del mundo físico y emblema del eje inmóvil, descansando sobre el cual y moviéndose en su derredor, parecen desarrollarse, en el Tiempo y en el Espacio, todos los fenómenos contingentes.

El progreso es particularmente difícil y trabajoso, dado que se trata de ascender lugares más elevados (condiciones de conciencia que se hallan más cerca del olímpico dominio de la Realidad Trascendente), y el camino se halla sembrado de obstáculos mayores: precisa trepar sobre las rocas que, con motivo de su solidez, se parecen a aquellos principios más firmes —morales y filosóficos — sobre los cuales podemos sentarnos y descansar, basando en ellos nuestros pensamientos y nuestra conducta en la vida. Pero ese descanso sólo puede ser contemporáneo: la vida es un progreso continuado, que no admite detenciones o paradas verdaderas, sino sólo etapas sucesivas, siendo cada una el presupuesto de la otra.

Delante de nosotros, se halla una peña más elevada —un lugar más próximo y cercano a la Verdad. Es menester descender, para poder nuevamente subir y conquistarlo. Así pues, por medio de una larga serie de ascensos y de descensos, se cumple ese viaje que nos lleva siempre más cerca de aquellos lugares, en que el día y la mañana tienen su nacimiento. Llegaremos tan cerca como pueda nuestro ojo resistir esa luz deslumbrante; e igualmente puedan nuestros pulmones soportar el aire sutil y rarefacto que se halla en todas las regiones elevadas tanto del mundo físico, como del espiritual.

El primero de los viajes es, también, la prueba del aire: la prueba que espera a todo aquel que quiera elevarse y ascender. Cuando se llegue a las regiones filosóficas de la pura abstracción hay, sobre todo, que vencer el vértigo que pueden causarnos, pues nos parece muchas veces estar sin asiento, y como suspendidos en el espacio, a la merced de los vientos que pueden barremos y hacernos precipitar nuevamente sobre aquella misma realidad, concreta, por encima de la cual por medio de una comprensión superior, parecíamos habernos elevado.

También representa, esa prueba del aire, nuestra inherente firmeza de propósito por medio de la cual, haciendo nuestro firme apoyo la roca de la Verdad, y los principios morales a los cuales hemos determinado conformarnos, estamos capacitados para enfrentarnos animosamente y sin vacilar, con las falsas creencias, opiniones y corrientes hostiles del mundo exterior, sin que éstas tengan el poder de hacernos caer en el abandono de esos principios, de los que nuestra propia conciencia íntima nos da la seguridad.

Encontramos la prueba, en esta forma, en nuestro camino de regreso, del Oriente al Occidente, cuando se traía sobre todo de aplicar, probar y hacer efectivos aquellos principios y verdades que hemos reconocido más justos y reales. Esos principios, leyes y verdades abstractas han de demostrarse en su aplicación en las diferentes experiencias de la vida, por medio de la cual nuestro primer convencimiento se hace a la vez más firme y más valioso. Cuando la Verdad logra hacerse operativa en estas experiencias, en cuanto llega a dominarlas, trasmutando los efectos por medio de las causas en que tienen su origen y su fundamento, entonces esa Verdad es para nosotros la luz creativa1 que obra constructivamente en nuestro fuero interno, haciendo igualmente fecunda la vida exterior.

Por consiguiente, el viaje de regreso sólo puede efectuarse en esa luminosa región del Sur, que hemos visto ser el asiento de Venus, como principio de la armonía creadora de la naturaleza, aprovechando y utilizando con ese objeto todas indistintamente las experiencias que se nos presenten, cuyo resultado ha de ser en definitiva benéfico y constructor.

La prueba del aire es también la primera que encuentra el embrión de la planta, al abrirse su camino, desde la obscuridad protectora de la tierra y de la semilla, verticalmente, hacia la luz. Viniendo en contacto con ese elemento, móvil y frío, cuyas corrientes poderosas abaten y arrebatan, a veces, los árboles más fuertes debe aprender a resistirle y aprovecharlo útilmente, apoyándose e inmergiéndose en el mismo, en su crecimiento, y sacando de aquél su propio alimento; por ser el oxígeno el más indispensable entre los elementos sostenedores y activadores de la vida orgánica.

Lo mismo ha de hacer quien se abre —por sus esfuerzos, y por su íntimo anhelo hacia la luz— su propio camino hacia la Verdad que es fuerza, vida y alimento. Pues, aquello mismo que tiene el poder de abatirnos y hacernos caer, cuando sepamos aprovecharlo, se hará nuestro apoyo y el medio de nuestra elevación y crecimiento. Que el uno y el otro de estos dos efectos contrarios sea aquel que esa influencia produce en nuestra vida, estriba precisamente en nuestra propia actitud interna, o sea en el dominio y control constructivo que sepamos realizar sobre nuestros propios pensamientos.

Pues nuestro enemigo, en ningún caso se halla afuera, sino que está dentro de nosotros mismos, en las propias tendencias negativas de los pensamientos y en los errores y falsas creencias que hemos aceptado y reconocido, formando la simiente de la cizaña que crece y se manifiesta en el campo de la vida externa, junto con las espigas sabrosas de nuestros pensamientos positivos y constructores, que son los que expresan sabiduría y verdad.

La propias corrientes hostiles y todos los vientos contrarios que parecen soplar en. contra de nosotros, han sido por así decirlo, involuntariamente creados, llamados, atraídos y producidos por la actitud interior negativa de la mente y toda nuestra oposición en contra de ellos no haría más que acrecer su violencia. Pero podemos utilizarlos sabiamente, eligiendo con el ideal que nos guía la dirección de la marcha, dado que con el mismo viento puede un barco ir en dos rumbos contrarios, y hacia su puerto o su destrucción, según sabe aprovechar su empuje, disponiendo oportunamente las velas.

El segundo viaje, que hace el candidato antes de ser recibido masón, representa una etapa sucesiva en la cual, en razón del progreso hecho anteriormente el camino resulta más fácil y menores son los obstáculos que sobre el mismo se encuentran. Esto se debe tanto a la crecida fuerza y capacidad de superar las dificultades, por lo cual éstas cesan de ser tales, así como al dominio adquirido sobre los pensamientos, cuya actividad creativa y causativa se manifiesta, según proceden la experiencia y el discernimiento de una manera siempre más constructiva y armoniosa.

En lugar de los ruidos más burdos y desordenados del primer viaje, alusivos a los vientos impetuosos de la destrucción, y al estado en que nos encontramos cuando nos dominen los errores y los pensamientos que no hemos aprendido a controlar, se oye ahora el toque suave y argentino de las espadas. Estas indican los combates que se verifican, sin embargo de una manera leal y ordenada, a la luz de nuestro mejor discernimiento, entre opuestos sentimientos y emociones que, a la vez, quieren dominarnos. El lugar de ese combate es nuestro propio corazón, el manantial interior de las aguas de la vida que necesitan purificarse, así como nuestros pensamientos.

La misma prueba del agua la encuentra la plantita en su crecimiento, cuando sobre ella se abaten las lluvias, cuyas gotas, animadas por una moción en sentido contrario al de su crecimiento, son como otras tantas espadas que aparentan dirigirse en su contra para destruir y anonadar su esfuerzo hacia la luz. Sin embargo esa lluvia no deja de ser benéfica, en cuanto purifica el aire y lo hace más claro y transparente, mientras riega y refresca la tierra: también se refresca la plantita, resistiendo esa prueba, y absorbiendo con su raíz la humedad benéfica que será para ella un nuevo elemento favorable para su crecimiento al mismo tiempo que le quita las escorias que pudieran depositarse en su superficie, llevadas por el aire y los animales.

Lo propio sucede con el hombre, que sale purificado del combate de las emociones, según aprende a dominarlas armonizándolas con sus aspiraciones superiores; y de las lágrimas que resultan de todas las emociones negativas y que, regando el órgano de la vista, hacen a ésta más clara, serena y despejada.

Sin ningún ruido tiene lugar el tercer viaje, alusivo a una fase más elevada de, progreso y purificación. Mientras en el primero se trata sobre todo del dominio de los pensamientos —pues a ellos se les deben todas las dificultades y obstáculos que el hombre puede encontrar sobre el sendero de su vida— y que han de ser clarificados, iluminados y coordinados constructivamente, conociendo y aprovechando la Luz de la Verdad; y en el segundo se trata de controlar y dominar todos aquellos sentimientos y emociones que manifiestan imperfectamente la Vida Interna y tratan de impedir el progreso según los anhelos más elevados de ésta; en el tercero se aprende, de la misma manera, a purificar la voluntad de todos aquellos hábitos e instintos, cuya influencia se ejerce en un sentido opuesto a la conservación y al progreso evolutivo de la existencia.

Sobre los hábitos y los instintos, que constituyen lo que se ha llamado la mente subconsciente descansa, pues, como un edificio sobre sus cimientos, el templo de nuestra existencia orgánica y activa. En estos fundamentos, además del factor individual, concurre la herencia atávica y la de la raza, cuya base es mental aunque se consideren a menudo como atributos propios e inseparables del plasma vital, o bien de los más pequeños, ultramicroscópicos, elementos morfológicos. El dominio y la purificación de esos hábitos e instintos, de manera que estén en perfecta armonía con la voluntad de nuestra Vida Elevada —incluyendo las intenciones y motivos que pueden impulsarnos a la acción— es precisamente la tarea a la que aluden el tercer viaje y la prueba del fuego, anticipándosele como programa iniciático al recipiendario, aquello mismo que encontrará nuevamente en forma más directa en los grados superiores.

La regeneración individual es, pues, aquello que ha de salir de la prueba del fuego, como nos lo muestra la narración mitológica de Demeter que pone al niño Demofonte, confiado a sus cuidados, en la llama del hogar, para que se purificara de sus escorias (o instintos) mortales, y se hiciera inmortal.

Así la Luz de la Verdad, después de haber brillado claramente en la mente, como principio ordenador de los pensamientos, y luego en el corazón, purificando y ordenando constructivamente, las emociones, desciende en las mismas profundidades de los instintos y hábitos arraigados en la carne —que constituyen el infierno de la vida individual — con objeto de salvarlos, o sea purificarlos y ennoblecerlos. De esta manera la misma luz o Verbo Divino se hace carne y habita en nosotros’, y según le recibamos nos da “potestad de ser hechos hijos de Dios” o sea, hijos conscientes de la verdadera luz, que en nosotros brillará eternamente.

Habiendo encontrado y recibido la Luz, el iniciado, de la misma manera, recibe y encuentra la palabra que es sagrada, en cuanto renovadora y ennoblecedora de su ser y de su vida. Esa Palabra es la misma Luz, que se presenta al oído del entendimiento, después de haber sido percibida por el ojo del discernimiento. La Luz y la Palabra igualmente hacen, al masón, constituyendo de ahora en adelante el propio Logos o Centro Divino y principio constructor y ordenador de la logia de su propia vida renovada —desde sus funciones instintivas al cielo de los pensamientos y de las inspiraciones— en virtud y por medio del mismo. Puede ahora dignamente ceñírsele el mandil como emblema de la pura conciencia constructiva que ha nacido en él, al encontrar y recibir esa Luz verdadera que de ahora en adelante lo orienta y lo guía en todos sus pasos, iluminando su existencia y derramándose y esparciéndose en su derredor, con el místico aroma de la virtud, que siempre la acompaña y la demuestra.

PODER INTERIOR

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PODER
INTERIOR

Monólogo Nº 13, del Libro La Eterna Luz

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Una afirmación en primera persona para meditar

El retiro espiritual puedo hacerlo, diariamente, en la quietud de mi hogar u otro sitio de mi preferencia. Bastan algunos minutos o una hora diaria, durante los cuales relajo el cuerpo desde los dedos de los pies hasta la cabeza, luego visualizo escenas de calma en la naturaleza, como un lago, un bosque, o una playa y en ese ambiente de quietud mental y espiritual, me conecto con el Creador Universal, formando un centro de unión con Él, canalizando su luz, amor, sabiduría, poder, armonía y orden perfectos.

Mi mente interior, por su propio potencial o por medio de la comunicación telepática con la fuente que contiene la información o de la conexión con la mente divina, tiene la capacidad de dar la respuesta a toda pregunta que yo le formule, respondiendo, siempre, al qué, al cómo, al cuándo, al dónde, al quién y al por qué. Es posible que la respuesta requiera su tiempo para manifestarse, pero, oportunamente, siempre se manifiesta si persisto con confianza y desapego en la búsqueda.

Cada día aprendo a confiar más y mejor en este poder interior conectado con el Creador Universal. Siempre ha satisfecho mis expectativas, aún las más exigentes y profundas que se puedan imaginar; por lo menos, esa es mi apreciación personal. Al armonizar con el Supremo Hacedor y Dador de todo, ordeno mi vida y fluye en mí la luz, la abundancia, el amor, la gratitud y el poder creador, por cuanto, al igual que todos, yo soy un ser co-creador con ELOÍ, en continua cooperación con la vida activa del Planeta y del Universo.

Como es adentro es afuera, expresa la Ley cósmica. Lo que hoy existe en el Planeta fue antes pensado por alguien, cuya idea captó del entorno cósmico y asumió el reto de llevar a cabo sus concepciones creativas.

Cada día, en la quietud interior del ser humano, se va gestando el inicio de los nuevos avances que traerán mayor bienestar y paz a la humanidad.

Si quiero un mundo mejor, debo cultivar la paz mentalmente, y visualizar el planeta en armonía, orden, bienestar y paz.

Si anhelo una vida de mayor prosperidad, es preciso aceptar la abundancia en la quietud interior y abrir los canales mentales para su manifestación en el aquí y ahora.

Es preciso exteriorizar toda la nobleza que reside en mi ser para construir un mundo de acuerdo a los elevados ideales del Supremo Arquitecto.

Antes que crecer exteriormente es preciso hacerlo interiormente.

Cuando anhelo resolver alguna situación, la respuesta se encuentra en mi ser interno y la fuerza para culminarla, exitosamente, también.

Aquieto mi ser más y mejor. Confío en la vida y en mí; en todo busco el bien y éste viene a mi encuentro. Mi pensamiento tiene el poder de atraer a mi vida lo que deseo, de acuerdo con la voluntad divina y en armonía con todos y repeler lo que no deseo, en cumplimiento de la ley de aislamiento cósmico. Lo que siembro en mi mente, cosecho en la vida.

Mantengo firme la decisión de alcanzar la realización de mi misión en la vida y el éxito en todos los objetivos personales y profesionales, que, en cada etapa existencial, me propongo.

Encuentro y conservo mi lugar creativo en la vida, desde el cual brindo y recibo ayuda, con afecto, fervor y gratitud.

Puedo si creo que puedo, en cada caso, en armonía con el plan del universo.

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CÓMO UTILIZAR MI POTENCIAL INTERIOR:

En temprana edad aprendí a escuchar con respeto y humildad para detectar las oportunidades de recibir conocimientos y aprender de todos, en forma gradual. La misma vida me va presentando a quienes ejercen las funciones pedagógicas y trasmiten las enseñanzas que, en cada etapa, requiero, oportunamente, casi siempre de donde menos pienso o espero, y, muchísimas veces, sin que la persona que me proporciona la información se de cuenta del bien que me la ha aportado. El mecanismo de la vida refleja una sabiduría que me emociona profundamente.

Siempre he sentido el impulso interior de ir a las fuentes fundamentales de conocimiento de la humanidad, las cuales constituyen un patrimonio común de todos. Opino que, aislarse, restringiéndose a un solo grupo o corriente de pensamiento me privaría de esa visión universal que caracteriza a los grandes pensadores y maestros de todos los tiempos.

Cada época y civilización generó una visión que es preciso conocer y calibrar lo que le inquietó y motivó en su búsqueda de la eterna sabiduría; cómo afrontaron los retos de su tiempo y superaron los obstáculos que las circunstancias que imperaban les antepusieron como pruebas existenciales y cómo, en el curso de los siglos, van apareciendo nuevos pensadores que retoman el hilo de la gran conversación universal donde la dejaron los antecesores.

Entrelazar estos eslabones del conocimiento, aparte de ser apasionante, me permite subirme sobre hombros de gigantes –en la expresión de Newton- y ver más lejos, en el espacio y tiempo, de lo que podría hacerse sin el concurso del aporte dado por las generaciones anteriores.

Es cierto, todo está en el propio interior en estado de potencialidad; pero, es preciso sacarlo al exterior en obras útiles a la humanidad, aprovechando el aporte de los maestros precedentes, por cuanto, donde ellos terminaron, empieza la propia labor y, oportunamente, la iniciación espiritual, en el ser interior, complementa la preparación obtenida por la enseñanza transmitida por ellos. Estoy consciente de que, en cada área de estudio, oportunamente, aparecen los respectivos maestros espirituales que guían y orientan el propio plan de estudios, según la inquietud, el grado de conciencia evolutiva y el área respectiva del conocimiento objeto del propio interés.

Comprendo que es imperativo poseer la visión y la vocación de profundizar en la sabiduría universal de todos los tiempos y países, la de continuar la obra de quienes me han precedido en el camino evolutivo y resolver las incógnitas que han quedado para los tiempos actuales, anticipando soluciones factibles para las del futuro, luego de haber percibido, en la conciencia, su existencia.

Abro la mente a todo el conocimiento posible, en forma gradual, lo máximo factible cada día. Una idea nueva por semana en un año habrá ampliado mi visión con 52; en diez años, con 520, y así sucesivamente.

Con adecuados y correctos pasos de ascensos graduales en el conocimiento, casi sin percatarme, en pocos años, habré consolidado una visión intelectual y espiritual de la vida que, cuando toque potenciar nuevos estados de iluminación por medio de la meditación, esas percepciones interiores podrán ser mejor comprendidas, asimiladas y aprovechadas para optimizar la obra en que participo en mi actual ciclo existencial.

Siempre he tenido la amplitud mental para estudiar las enseñanzas que cada corriente de pensamiento ofrece y tengo un absoluto respeto por las creencias que cada ser humano, en un momento dado, posee de acuerdo a su estado de conciencia. Empero, muchas veces observo que, en muchos de estos grupos se requiere impartir la respectiva enseñanza respetando la libertad de pensamiento e ideas, -libre albedrío- exenta de manipulaciones diversas. Una gota no es el océano y quien busca éste no puede conformarse con aquella, pese a que, en esencia, lo contenga.

Cuando transmito mis experiencias, procuro hacerme cargo mental del efecto probable de mis palabras ya que, comprendo que las personas requieren tiempo suficiente para pasar de un estado de conciencia a otro y me limito a hacer las respectivas sugerencias dejando en libertad, a la persona, que siga su camino libremente, de la misma manera en que me gusta que los demás lo hagan conmigo. Sé, también, que algunas personas, en forma momentánea, estiman innecesaria toda interferencia exterior o ayuda por considerar satisfechas sus necesidades. Respeto dicho criterio. El estudiante debe manifestar su deseo de recibir la enseñanza respectiva y buscar la fuente correspondiente y el maestro pertinente. Lo demás lo lleva a cabo la vida, -gran pedagoga universal y eterna-.

Afirmación:

Amplio mi perspectiva y visión de la vida, estudiando en todas las fuentes de conocimiento que puedan contribuir a mi crecimiento personal, profesional y espiritual.

Desarrollo mi potencial interior y las facultades espirituales, psíquicas, mentales y físicas que poseo y alcanzo un nivel de aprovechamiento cada día mejor en todas las áreas y dimensiones en que me desenvuelvo.

Aprendo, cada día más y mejor, a percibir mi verdadero ser espiritual y a tener conciencia de mi misión cósmica en el eterno presente y a cumplir el rol que me está asignado, en cada etapa, en el quehacer universal y en el día a día.

Percibo, claramente, que vivo en el Creador Universal y que Él tiene un plan de vida para mí, en el aquí y ahora; veo, en cada época, cuál es ese plan y lo cumplo a cabalidad.

Perfecciono mi ser de acuerdo al ideal divino o expectativa que el Creador Universal tiene de mí. Así sea; así será; hecho está.

MEDITACIÓN:

Me interiorizo de la siguiente manera:

• Entro en conexión con la Inteligencia Infinita del Universo, contando de cero a uno: 0-1-.
• Ahora, estoy ya en conexión con la Inteligencia Infinita del Universo.
• Soy uno con el Ser Universal. (Diez veces.)
• Conservo pleno control sobre todas mis facultades físicas, mentales y espirituales.
• Visualizo una rueda de luz blanca en movimiento. (El círculo y el más en el centro.)
• Me pregunto tres veces:

I. ¿Quién soy yo?
II. ¿Quién soy yo?
III. ¿Quién soy yo?

• Repito ahora, tres veces:

I. Yo soy.
II. Yo soy.
III. Yo soy.

Espero y observo.

Realizo esta meditación cuantas veces experimento el deseo interior de llevarla a cabo. Aparte de percibir, mentalmente, una probable cadena de rostros que significan ciclos de vida anteriores y de obtener estados de conciencia e iluminación como respuesta a la pregunta, experimento una gran quietud y paz mental y espiritual al compenetrarme más íntimamente con la verdadera esencia de mi ser o personalidad del alma.

Todo el conocimiento de mis vidas anteriores reside en mi archivo espiritual –en el alma-, el cual, si bien dejo de recordar en el plano objetivo por no haber sido mi cerebro físico actual quien registró el mismo, la evolución alcanzada se manifiesta, en este ciclo de vida, como estados de conciencia o visión de las cosas, percepción intuitiva que no es otra que mi capacidad innata o aptitudes naturales, en cierta manera, los dones que poseo y que, en forma personal he desarrollado en mis existencias pasadas hasta alcanzar el presente nivel.

La interiorización y la meditación permiten desarrollar una mejor percepción y unificación de los citados estados de conciencia en relación a mi propio ser y todo lo que me es inherente en la vida.

Sigo siempre adelante.