QUÉ SIGNIFICA SER MASÓN?

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QUÉ SIGNIFICA SER MASÓN?

©Giuseppe Isgró C.

Many P. Hall, en un trabajo intitulado: “MASONES, ¡DESPERTAD!, expresa lo siguiente:

-“Nuestro credo y la Orden reclaman lo mejor de vosotros; exigen la santificación de vuestra vida, la regeneración del cuerpo, la purificación del alma y la ordenación de vuestro espíritu”.

“Vuestra es la gloriosa oportunidad; vuestra la trascendental responsabilidad. Aceptad la tarea y seguid los pasos de los maestros masones que en el pasado, con el flamígero espíritu de la Orden, han iluminado el mundo. Tenéis un gran privilegio, el privilegio de la obra iluminada. Conocéis los objetivos para los cuales trabajáis, mientras muchos otros, los más, luchan todavía en las tinieblas. Vuestros trabajos no deben confiarse únicamente a la logia, porque el Masón debe irradiar las cualidades de la Orden. Su luz debe brillar en el hogar y los negocios, glorificando así su asociación con sus semejantes. En la logia y fuera de ella, el Masón debe representar la más elevada fructificación del esfuerzo sincero y ser modelo de fe y constancia en toda labor que emprenda”.-

Al preguntársele al aprendiz Masón qué entiende por Masonería, éste contesta: -“El estudio de las ciencias, las filosofías, las artes y la práctica de todas las virtudes”. Seguidamente, se le inquiere “lo qué es un Masón”; a lo cual responde: -“Es un hombre libre, amante de su Patria, fiel a las leyes y amigo de los hombres cuando son virtuosos”. Aquí tenemos la clave para destacar la importancia y el significado de ser Masón.

-El Masón, estudia las ciencias, las filosofías y las artes y práctica todas las virtudes de acuerdo con los valores universales.

Se prepara para desarrollar, con la máxima efectividad, su misión en la vida, aprendiendo cómo alcanzar el supremo objetivo de la existencia humana: la sabiduría de los valores universales y el dominio de las leyes que rigen la naturaleza, a los seres, y sus interrelaciones, para realizar la gran obra universal, y dentro de ella, las metas que le son asignadas por el Orden Cósmico.

A través de la sabiduría y del dominio de las leyes que rigen a los seres en el vasto taller que constituye la naturaleza, el Masón ensancha la visión de la conciencia universal y acrecienta el sentido direccional de la vida. Utiliza su mejor instrumento que es la mente, en todos sus niveles y facultades: conscientes, psiconscientes, espirituales  y cualquier otra dimensión energética o esfera potencial que le sea inherente y proyecta, en forma creativa e innovadora, de manera segura y efectiva, toda la capacidad de auto-expresión de la cual es capaz en las realizaciones personales, alcanzando siempre mejores niveles de excelencia.

En primer lugar, en cada etapa, el Masón se forja un objetivo básico en la vida, como una forma efectiva de auto-expresión hacia el cual encauzar toda su capacidad creativa, constructiva y realizadora.

Conoce la dirección en que ha de avanzar y en cuanto tiempo alcanzar la preciada meta, en cada etapa de su vida.

A través del desarrollo personal constante, se  convierte, cada día más y mejor, en un canal de expresión de la sublime sabiduría y luz creadora, en la transmisión de un saber eterno que es, constantemente, fuente donde beben, y lo hacen siempre, todos los seres libres que se alimentan de los frutos eternos de la sabiduría, en acción constante de auto perfeccionamiento en pos de grandes ideales que glorifican a la humanidad, en un mundo de progreso, paz y amor, en la espiral evolutiva, dentro del Círculo y el Signo Más, es decir,  en la Rueda de la Vida.

Siempre ha existido un saber profundo. Los hijos e hijas de la luz son sus canales de expresión, en armonía con todos, de acuerdo a la voluntad regidora del universo y desde la fuente interior del poder, de la luz, del amor y de la sabiduría de los valores universales. De las moradas superiores donde los valores universales han sido desarrollados en su más alto grado de expresión, en forma gradual, de acuerdo al propio requerimiento, el Masón percibe, automáticamente, todo el conocimiento que precisa para realizar, oportunamente, su obra de vida, en todas sus fases evolutivas.

El Masón, al perfeccionarse en la ciencia, en el arte y en la filosofía universal, en el desarrollo de la Gran Obra, en su auto-transmutación constante, en la eterna polarización,  va tallando y modelando la piedra bruta, hasta convertirla en cúbica, modelo de perfección y autorrealización, con lo cual se constituye en un canal de la Inteligencia Infinita y de la sabiduría de los atributos divinos o valores universales.

En estas labores de preparación, el Masón lleva a cabo las siguientes prácticas y realizaciones:

  1. Estudio constante

Estudio Constante, de todas las ciencias o ramas del saber humano, con el fin de acrecentar la visión universal; del pasado, para saber de donde proviene todo lo que se conoce, y profundizar el presente, para ubicarse, adecuadamente, en el desarrollo y ejecución de su obra, con lo cual proyecta,  con seguridad, la programación de sus metas u objetivos, conociendo la tendencia natural de los ciclos evolutivos a través de las distintas épocas pasadas, presentes y futuras.

El Masón estudia la Doctrina Universal, los libros sagrados de la humanidad, la filosofía, los clásicos, la historia y los ensayos de los grandes pensadores de todos los tiempos y países. Efectúa una síntesis del saber universal, adecuando, en forma práctica y efectiva, a los fines del espíritu de los tiempos, el conocimiento que, con su estudio y dedicación, asimila.

  1. El amor

El Masón potencia en si el amor como  valor universal y virtud y expresa, en su ser y en todas sus actuaciones, la sabiduría y comprensión de las Leyes Cósmicas, el poder y la luz, la vida y la energía abundante y perdurable, la voluntad divina y la persistencia, la visión y la conciencia cósmica, cada vez en un mayor nivel  de manifestación, en cualquier plano existencial en que actúa.

El Masón siente un profundo amor hacia todos los seres y expresiones de vida y, por sí, con lo cual manifiesta el sublime amor hacia el Creador Universal.

Para cumplir con los propósitos de la Creación, según los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo, la Gran Ley Síntesis, el Amor, dispone de leyes ejecutoras cuyos valores universales conforman los sentidos cósmicos o direccionales del universo y de todos los seres o manifestaciones de vida.

Cada día conoce más y utiliza mejor los sentidos direccionales  conformados por los valores de las leyes universales, cuyo ejercicio constituye la práctica de todas las virtudes. Con la aplicación del poder del amor, que se manifiesta en el ser a través del sentimiento, desarrolla, optimizando, el sentido de la sabiduría y/o de la prudencia.

  1. La Justicia

El valor de la justicia está simbolizado por la balanza donde se pesan los hechos y los resultados que los mismos arrojan y el fiel indica la suma existencial cuya carga magnética se ubica, instantáneamente, en el lugar que le corresponde, en el esquema cósmico. Comprende a fondo el valor de la justicia en todas las variantes posibles en la infinita escala evolutiva y su interrelación con los demás valores universales; su manifestación es veraz, objetiva, y aún en su mayor rigor, una expresión del amor, conformando, en los seres, el sentido de la medida, el cual indica dirección y expresa cuantificación.

El Masón permite que la ley de la justicia mantenga estable el equilibrio cósmico en su actual ciclo existencial. Sus principios, y el de los valores interrelacionados, rigen su conducta en el cumplimiento de su misión cósmica. Desarrolla el sentido de la medida y la conciencia de sus  deberes, necesidades y derechos. Cumple sus  compromisos y permite que los demás los cumplan con él, precisando, siempre, los términos de las obligaciones recíprocas, en cada transacción, para un perfecto cumplimiento. Respeta el derecho ajeno en todas sus formas y manifestaciones. La balanza de la justicia guía todas sus  decisiones y acciones.

  1. El orden

El valor universal del orden es regido por la ley de afinidad, de acuerdo al veredicto dictado por la ley de la justicia, en base a cuyo resultado ubica o reubica, a los seres y cosas, por su suma existencial, grado de afinidad, simpatía o similitud, conformando un sistema y orden armónico, coherente y equilibrado, en coexistencia unida, como los eslabones de una cadena, donde, de conformidad al grado evolutivo, cada quien rige en el grado inferior y a su vez le rige el superior en el cumplimiento de la propia misión cósmica.

El Masón busca y encuentra el orden cósmico que, de acuerdo al total de la suma existencial de su vida y a los Planes del Gran Arquitecto del Universo, en cada época, le  corresponde, en el Quehacer Universal, el cual acepta y optimiza en pro de su  crecimiento espiritual.

En correspondencia con la Ley de Afinidad, desarrolla su  sentido del orden y se  ubica, constantemente, en el lugar y tareas que mejor aprovechen su potencial espiritual. Así es. Así sea.

  1. La igualdad

Comprende el valor universal de la igualdad y desarrolla, suficientemente, su sentido de la equidad, frente a la vida, al esquema cósmico y a la obra por realizar en el quehacer universal, en cada esfera mental o grado evolutivo.

La ley de la igualdad permite que se tenga iguales oportunidades que todos, en cada fase evolutiva, por lo cual, se puede  tomar cada cosa, o, realizarla, siempre y cuando se pague el precio correspondiente, en dinero, esfuerzo, estudio, trabajo, dedicación, etcétera. De igual manera, la ley de la igualdad se manifiesta, equitativamente, en el cumplimiento de los deberes y goce de los derechos, recibiendo, en cada caso, la justa compensación de acuerdo a los resultados obtenidos en el quehacer cósmico.

El Masón sabe que todo ser humano tiene el mismo derecho de evolucionar y convertirse, cada día más y mejor, en un canal supremo de sabiduría. A pesar de las eventuales diferencias sociales, culturales, etcétera, tiene un profundo respeto, y amor, hacia todo ser humano, -y expresión de vida-, por cuanto, al igual que él, es depositario de la sublime chispa divina del Gran Arquitecto del Universo, y todo ser, en un momento dado, ocupa un lugar y función en el orden universal, que debe respetar, aceptándolo.

  1. El servicio

 y la compensación

El Masón tiene la percepción clara y completa de la importancia del valor universal del servicio, en cuya práctica se ejercita, cada día, como un poderoso canal del bien y del progreso, con lo cual, aún cuando lo hace en forma desinteresada, pone a trabajar, en su favor, la grandiosa ley de  compensación, conquistando la solidez espiritual y material que requiere para el desarrollo de su  aporte en la Gran Obra.

Cada día asimila mejor el valor universal de la ley de compensación, afirmándolo en su personalidad, y optimiza su sentido de la reciprocidad en todas las cosas.

El Masón entra en la fuente interior del poder, en su Logia, planteándose:

-¿Cómo puedo cooperar más útilmente con los planes cósmicos?

-¿De qué manera puedo interpretar los valores universales contenidos en las leyes cósmicas y cumplirlas en mi misión en la vida, como práctica de todas las virtudes?

-¿Cómo puedo desarrollar más efectivamente mi visión espiritual y el sentido direccional de la vida?

La visión interior –por medio de la intuición y la inspiración- le proporciona, al Masón,  la respuesta respectiva, oportunamente.

  1. La libertad

La percepción del valor universal de la libertad le faculta con el sublime atributo de ser libre de descifrar los arcanos cósmicos hasta donde su evolución alcance, cada vez en un mejor nivel. El Masón es independiente y se mantiene en armonía y cooperación cósmica.

Con libertad, respetando las leyes naturales, las del país en que vive y amante de la Patria, realiza las concepciones, -percibidas por su  mente-, que debe llevar a cabo.

El Masón ejerce su capacidad de libertad para el bien supremo, de acuerdo a la correcta visión de las cosas, usando, adecuadamente, el poder creativo, cumpliendo sus deberes y satisfaciendo sus  necesidades plenamente.

Cada día desarrolla más y mejor el sentido de la aceptación o libre albedrío, en todas sus  actuaciones.

Ha recibido –y aceptado, del Creador Universal, la investidura del poder de la elección y ejerce las funciones de su ejercicio con la visión de la sabiduría de los valores universales inherentes en cada caso.

Tiene  la facultad de solicitar a la vida lo que requiere en el desarrollo de su obra, de acuerdo al esquema cósmico; empero, ésta, sin él solicitarlo, siempre le  provee con tiempo de los recursos necesarios en cada etapa de su realización. Cada vez que se encuentra con la preparación suficiente, la vida le presenta la nueva oportunidad, casi siempre como situaciones por resolver, las cuales asume con firme decisión, aprovechándolas como medio efectivo de crecimiento personal y espiritual.

En cada acto de elección, el poder creativo de su mente psiconsciente actúa decretando los resultados adecuados que deben plasmarse y, siempre, oportunamente, se expresan de la mejor manera posible.

El Masón cada día desarrolla sus habilidades para decidir acertadamente, eligiendo los cursos de acciones que mejor aporten el mayor grado de certidumbre en cuanto a los resultados apetecidos y al más bajo costo de oportunidad.

En cada decisión, el Masón sigue los siguientes pasos:

  1. Define el objetivo por realizar, por escrito.

  2. Analiza el objetivo y lo divide en sus unidades de realizaciones parciales en estricto orden prioritario.

III.   Busca, creativamente, todas las alternativas factibles de aportar  soluciones.

  1. Evalúa cada una y elije la mejor.

  2. Con cada elección, toma la decisión respectiva y emprende con expectativa positiva la acción correspondiente, en grado suficiente, hasta alcanzar los resultados esperados, con voluntad decidida y plena confianza en él, en las leyes y principios universales y en la vida.

  3. Cada vez que decide, entra, instantáneamente, en la fuente interior de poder de su mente psiconsciente, activando su  visión cósmica en grado suficiente y alcanza la conciencia clara del curso de acción que debe elegir, optimizando su poder de elección.

VII.   Con cada decisión adoptada genera, oportunamente, el poder creativo, en grado acorde a la magnitud de la tarea por realizar, en calidad y cantidad, de acuerdo con la ley de la libertad cósmica.

VIII.   Su determinación, asunción del logro, voluntad tenaz y constancia, imantan los resultados necesarios y adecuados, en cada caso, siempre a tiempo.

  1. La fortaleza

El Masón cultiva la fortaleza como valor universal y virtud fundamental que permite canalizar, en su  personalidad, este atributo divino, percibiendo, en primer lugar, el potencial de poder con que ha sido dotado por el Creador Universal, para afrontar con confianza la tarea evolutiva, en el espacio y tiempo; consciente de que por medio de la fortaleza es el poder creativo del universo el que está usando en la proporción equivalente a su estado de conciencia; en primer lugar, desarrolla su compresión de todos los valores universales de manera que, en el ejercicio y aplicación de esta virtud, lo haga con la guía de la prudencia, la sabiduría, la justicia, la compensación, la igualdad, la templanza, la serenidad, el autodominio, el ánimo contento, la dulzura, la generosidad y el amor; de esta manera, utiliza  siempre la fuerza necesaria dentro de los justos límites de la equidad, el respeto, la cortesía, el equilibrio y el bien común. Con el ejercicio de la fortaleza, en todas sus variantes, como confianza, valor, coraje, alegría, paciencia, tenacidad, constancia, resistencia, austeridad, comprensión, salud, etcétera, es siempre fuerte en el amor, en la justicia,  en la verdad, en el logro de todas sus metas, siempre y en la superación satisfactoria de todas las pruebas existenciales.

  1. La templanza

El rasgo que denota la máxima maestría frente a la vida es la templanza, valor universal cuyo ejercicio como virtud permite la realización de todas las cosas dentro del perfecto y justo límite del equilibrio total, con lo cual, el Masón expresa en él, el autodominio, la calma imperturbable, la serenidad, la impasibilidad, la moderación, la humildad, la estabilidad, el ánimo tranquilo, el silencio creativo y la conciencia en paz.

El Masón aplica la templanza en el ejercicio del amor, de la justicia, de la fortaleza y en todos los actos de su vida, como en el hablar, en el comer, en el beber, en el trabajo, en la recreación y en la abundancia.

  1. La belleza

El Masón percibe que la belleza, como valor universal, expresando la perfecta armonía y orden de todos los elementos que intervienen en la realización de una obra, en el desarrollo de las cualidades que ornamentan la personalidad y en la estética personal y social en general.

La belleza refleja el perfecto equilibrio universal y, silenciosamente, expresa su veredicto como valor paralelo a la justicia; ésta sopesa los hechos y el fiel índica la suma existencial; aquella, lo hace mediante la estética; lo externo índica la composición armónica interna.

La belleza es la justicia estética, por lo cual, el Masón, al cultivarla en elevado grado, todas sus obras expresan la excelencia de su valor universal, cada día mejor.

El Masón perfecciona  la belleza como virtud en el amor, en la sabiduría, en la fortaleza, en la templanza, en la conservación de su cuerpo como templo divino, en el hablar, en el conducirse por la vida, en el vestir, en los hábitos y costumbres y en todo aquello en que, la sublime cualidad, pueda manifestar en él, o en sus actos, la jerarquía de la luz espiritual de la que es cada día mejor instrumento de expresión.

  1. El perdón

El Masón percibe que, en el camino de la vida, todos los seres están en un aprendizaje constante y que la misma vida es la gran pedagoga, la que, actuando por medio de la conciencia del ser, le hace percibir de lo que es correcto de acuerdo a los valores universales y de cuales deben ser las acciones correctas en correspondencia con la práctica ideal de todas las virtudes. Es la misma vida la que conduce, a cada persona, a efectuar las correcciones pertinentes a cada situación y caso; por lo cual, en toda acción, cada vez que el percibe que alguien lleva a cabo algún tipo de conducta que en relación con su  persona la estime inadecuada, emplea el ejercicio del perdón, como valor universal, con la finalidad de que el mecanismo de la justicia divina, y de la vida en general, se haga cargo de la situación, efectuando las respectivas compensaciones, correcciones y restablecimiento de la armonía y orden respectivos.

  1. La conciencia

El resultado de cada una de sus acciones y realizaciones, dado por la balanza de la ley de la justicia y demás leyes ejecutoras del amor, se manifiesta en el Masón como clara conciencia del orden cósmico que le corresponde, el cual acepta y, al que debe aspirar, acto seguido.

El Masón comprende que la posición alcanzada, en el orden cósmico, genera la necesidad, el deber, y el derecho, de pasar a la siguiente, en escala de evolución ascendente. Tiene conciencia de donde viene, donde está y hacia donde va.

El Masón optimiza su sentido de responsabilidad; tiene  clara conciencia de sus deberes y necesidades, así como de la forma correcta de satisfacer estas últimas, y, de que es  responsable de ejecutar las tareas de las cuales tiene  conciencia que deben ser realizadas y, que, una vez llevadas a cabo, implican una compensación equivalente para él, aprovechando, en cada caso, la oportunidad que la vida le brinda como medio de autorrealización.

La conciencia es el asiento del Creador Universal dentro del espíritu, por medio de la cual Él se comunica con cada ser  usando el lenguaje de los sentimientos equivalentes a cada uno de los valores universales, cuya expresión percibe como conciencia intuitiva que le permite conocer el veredicto de la ley cósmica como señal de alerta en todas sus intenciones y como sentencia en los  actos ejecutados. A través de la conciencia Él ejecuta su rol de Pedagogo Universal.

 Igualmente, el Masón puede comunicarse  a cada instante con Él, si lo desea, usando el lenguaje de los sentimientos del amor, de la gratitud, de la admiración y cualesquiera otros equivalentes con los valores universales, así como por el pensamiento, en forma directa y sin intermediarios, como un hijo o hija con su padre o madre, cuya conciencia de la unión perfecta e indisoluble que forma con él se fortalece cada día más y mejor.

La conciencia intuitiva le transfiere, también, todas las informaciones que su espíritu percibe por intermedio de la proyección espiritual en el espacio y tiempo, a través de cada una de las facultades espirituales que les son inherentes, las cuales son transferidas a la conciencia objetiva como percepciones intuitivas o inspiraciones por la comunicación del pensamiento dentro del pensamiento, de entes afines o guías y protectores espirituales.

Cada día más y mejor, tiene conciencia y comprensión de todo, en todos los niveles y esferas mentales del Universo, de acuerdo a su  grado de progreso.

La conciencia del ser, -en los tres reinos naturales- es una réplica de la del Creador Universal, así como la tierra, en cualquier lugar, es la misma tierra, variando, únicamente, el grado de composición de los elementos que la conforman, al igual que el nivel evolutivo del ser determina que en unos el estado perceptivo de la conciencia sea más sensible que en otros. Empero, en toda conciencia se expresa en análoga forma la acción pedagógica del Creador Universal por medio del lenguaje de los sentimientos en correspondencia con los valores universales. Aquí reside el supremo secreto sobre el cual es preciso meditar para descifrarlo.

  1. La tolerancia

El Masón desarrolla toda acción dentro de los límites de la tolerancia que cada situación permite, conservando el perfecto equilibrio y la armonía con todos y, en todo.

El Masón construye, estimula,  crea, ayuda, tolera. Jamás critica ni se expresa negativamente de ningún ser humano. Está consciente del poder creativo y positivo que existe en los seres, y, en silencio, privadamente, alienta, -y estimula- a quien lo requiera.

Conoce  las fortalezas humanas, por lo cual es exigente conmigo pero tolerante con los demás, porque él sabe que el mejor medio que dispone para ayudar a perfeccionar a la humanidad, es el de auto-perfeccionarse.

  1. La disciplina personal

El Masón es un Espíritu cada vez más sabio y lúcido, con un alma armoniosa y equilibrada y un cuerpo perfecto y saludable. Su  mente y su cuerpo funcionan perfectamente en todos sus niveles. Respira correctamente. Cada órgano y célula mantienen su buen funcionamiento y capacidad para restablecer el equilibrio energético, constantemente; renovándose, oportunamente.

Cada día aumenta su conciencia de cuales son los alimentos –y cantidades adecuadas- que debe ingerir para optimizar la máxima performance de su organismo; mantener una salud robusta y estable y, una efectiva longevidad.

Todas las noches, el Masón practica la relajación completa, desde los dedos de los pies a la cabeza; lo hace así:  centra la atención en cada parte de su cuerpo, adquiere conciencia de la misma, la relaja bien, percibe una sensación de calor, siente el fluir de la energía y visualiza un halo luminoso que emana de la respectiva área y, en cada órgano que desea fortalecer, hace  una inspiración contando seis, reteniendo el aire –pulmones llenos- contando veinticuatro, visualizándolo, al mismo tiempo, en perfecto funcionamiento. Al terminar, visualiza escenas de calma y armonía de la naturaleza. Duerme y reposa profundamente, recuperando la energía vital suficiente.

Cada mañana practica el ejercicio adecuado, el yoga, el tai chi, largas caminatas, la meditación, entre otros de su preferencia, y realiza diez respiraciones profundas, reteniendo el aire, durante 24 segundos, cada vez.

El Masón afirma, diariamente: –Aquí y ahora, se establece la salud perfecta. Mi mente psiconsciente mantiene, permanentemente, la optima salud, normalizando, automáticamente, todo lo que sea requerido, conservando en el mejor nivel mi equilibrio vital,  vigor, energía, fortaleza física, mental, emocional y espiritual y juventud ideal.

Controlo las imágenes mentales y la canalización adecuada de mi potencial creativo. Mantengo la salud anímica a través del cultivo de las emociones positivas, inspiradas por elevados sentimientos de amor, justicia, bondad, fortaleza, fe, autodominio, serenidad, perdón, paz, tolerancia, prudencia y equilibrio.

Potencio la lucidez de mi espíritu; mantengo perfecta sintonía con las fuerzas cósmicas adecuadas y acoplo mi acción con los planes universales.

Me yergo espiritual, anímica, intelectual y físicamente.

Desarrollo mi capacidad de trabajo, incrementando, cada día más y mejor, la productividad y resultados económicos de mi actividad profesional, cuyo uso optimizo.

Actúo con auto-confianza, valor, prudencia, templanza, ánimo contento, comprensión, autodominio, serenidad, perseverancia, decisión firme, humildad, paciencia y conciencia de lo justo. Guío a mi familia con afecto y dignidad, propiciando su máximo bienestar y desarrollo, constantemente.

Alcanzo el equilibrio perfecto entre estudio, trabajo y descanso.

Me comunico excelentemente. Escucho con empatía. Armonizo mi vida con el Creador Universal y desarrollo mi capacidad para tratar con las personas y todas formas de expresión de vida, con el fin de participar efectivamente en la Gran Obra de la evolución cósmica.

  1. Claves  de las grandes realizaciones

El Masón conoce y aplica las claves que permiten las grandes realizaciones, por lo cual:

  1. Llama y le abren: todas las puertas que deben ser abiertas y la cosmogonía.

  2. Da y recibe: el amor y la totalidad de lo que corresponda en cada etapa, en el eterno presente.

    III.      Ama y descubre: la sabiduría.

  1. Busca y encuentra: la verdad universal, en la espiral evolutiva de la Rueda de la Vida,  en el eterno presente.

  2. Pregunta, a su mente psiconsciente en conexión divina, tres veces, en la fuente interior del poder y obtiene: la respuesta a todas las preguntas y la comprensión y luz espiritual, en cada caso, oportunamente.

  3. Pide y la vida le concede: la oportunidad de cooperar en la realización de la gran obra de acuerdo con los planes cósmicos de acuerdo a su propia capacidad de asunción de objetivos.

    VII.      Percibe su lugar en la vida y toma: posesión del mismo, por medio del servicio.

VIII.      Trabaja con efectividad y capitaliza: la compensación y el respectivo salario cósmico.

  1. Estudia los valores universales y amplifica: su visión cósmica.

  2. Perdona y logra: la auto-liberación y por la acción de la ley divina, la respectiva compensación cósmica.

  3. Practica y adquiere, gradualmente: la experiencia y la maestría del ser en el ejercicio de todas las virtudes.

   XII.      Actúa y tiene: el poder para hacerlo.

XIII.      Persiste, hasta que la mente interior se haga cargo del asunto, activando los poderes creadores de la mente, y llega a la meta. 

  XIV.      Visualiza los resultados finales realizados y abre: el camino interior para su logro.

  1. Aplica su voluntad en cooperación con los designios supremos y alcanza: la armonía cósmica.

  XVI.      Apunta a un objetivo a la vez y: uno a uno, por su respectivo orden prioritario, los realiza todos, oportunamente.

XVII.      Comprende la ley de la provisión divina y acepta: la abundancia que le está asignada, periódicamente, administrándola cada día mejor.

XVIII.      El Masón afirma: Aquí y ahora se establece el orden divino de acuerdo a los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo. Hecho está.

  1. El poder de los hijos de la luz

En su avance por la existencia humana, en el eterno presente, aplica las cuatro claves o símbolos de la Esfinge, las cuales son: 1) La cabeza humana de la Esfinge, como símbolo del saber que otorga la visión existencial y del universo; las alas de águila, en representación del querer  y de la voluntad indispensables para emprender toda acción para ascender en la espiral evolutiva;  sus patas y pecho de león, que otorgan la fortaleza para osar en descifrar los arcanos universales y realizar la propia cuota de servio en la Gran Obra; y, la parte posterior e inferior de toro como expresión máxima del poder, que solo  en el callar es posible alcanzar..

SABER

A través del saber, adquiere conciencia, en todo momento, de la dirección correcta a seguir y de lo que conviene hacer. Tiene claro, en la mente, el objetivo básico de la vida, y, concentra toda su fuerza creativa para alcanzarlo con éxito. En su realización,  el Masón sabe:

QUERER

El Masón es un canal del poder supremo y creativo del universo y lo aplica para realizar tanto sus propios objetivos como para ayudar, a través del servicio, a sus semejantes, a la Patria y a los hijos e hijas de la luz, de quienes, con sano orgullo y amor, forma parte.

La clave superior para aplicar, creativa y efectivamente, dicho poder, consiste en querer intensamente realizar el objetivo o proyecto concebido y visualizado en la pantalla mental.

Aprendiendo, cada vez en un mejor nivel, y usando el arte y el  poder de querer, puede:

OSAR

A dar el primer paso y emprender la acción decidida, firme y perseverante, en el espacio y en el tiempo suficientes, que ha de conducirle a la anhelada meta.

Afrontando la realidad con serena confianza, calma imperturbable y expectativa positiva;  mostrándose impasible frente a lo desconocido y al enigma que, periódicamente, le toca descifrar.

Sigue siempre adelante, aplicando su conocimiento, prudencia, sentido de la justicia, fortaleza, templanza y creatividad frente a toda situación y efectúo la realización  de la gran obra, que, en cada etapa,  le compete en los planes cósmicos, cada vez en un mejor nivel.

El Masón aprende que, después de saber, querer y osar, como regla máxima y suprema que evidencia su filiación de la Luz Universal, debe:

CALLAR

Callando, hablan sus obras, virtudes, poder y sabiduría, con humildad, dulzura, armonía, serenidad, paz, gratitud y amor, porque, recuerda siempre que, en silencio germina toda semilla en el seno de la tierra y realiza su obra la Naturaleza.

¡Que el Gran Arquitecto del Universo proteja, ilumine y guíe a los hijos e hijas de la luz y a toda la humanidad, en el Planeta Tierra y en todos los mundos del universo, en el cumplimiento de su misión cósmica y en la perfecta expresión de la vida, de la luz, del amor, de la sabiduría, del orden, de la  armonía, de la justicia, de la fortaleza, de la templanza, del equilibrio, del progreso y de la Paz Universal, aquí y ahora. Hecho está.

Deseo concluir esta explicación, con la antigua plegaria de los FRANC MASONES: -¡QUIERA DIOS PROTEGER A LA ORDEN!

Adelante.

EL PODER DE LA MEDITACIÓN

AUTODOMINIO

EL PODER DE LA MEDITACIÓN

©Giuseppe Isgró C.

Del libro: Cómo potenciar el Autodominio

 -“Si meditamos sobre asuntos elevados, sobre la sabiduría, el deber, el sacrificio, nuestro ser se impregna poco a poco de las cualidades de nuestro pensamiento”-.

-“…Con la meditación, el espíritu se concentra; se vuelve hacia el lado… solemne de las cosas; la luz del mundo espiritual lo baña con sus ondas. Hay alrededor del pensador, grandes seres invisibles que no desean otra cosa que inspirarlo; es en la media luz de las horas tranquilas o bien bajo el discreto reflejo de su lámpara de trabajo como pueden mejor entrar en comunicación con él”-.

León Denis

 

Qué es la meditación?,  -se pregunta la persona que inicia el sendero de la sabiduría.

Luego, la misma persona, en forma gradual, va percibiendo que la meditación es una comunicación con el psiconsciente, -es decir, una interiorización en el yo interno, -espíritu- previo adormecimiento de los sentidos físicos para que se activen las facultades espirituales,  conscientemente o no, en cuyo estado de conciencia expandida se reflejan, en la pantalla de la mente, los aspectos esenciales de la propia vida que es preciso atender de acuerdo a su estricto orden prioritario de acuerdo a la escala jerárquica de necesidades o propósitos existenciales.

La expansión de la conciencia, permite percibir, por intermedio de cualesquiera de las facultades espirituales del ser, –activadas durante el proceso de la meditación-, la respuesta a las inquietudes de los tiempos por medios de lecturas de contenidos mentales en las mentes de seres que contengan la información, a nivel de encarnación física o en la dimensión espiritual, en este planeta o en la inmensidad de mundos habitados en cuya evolución se haya efectuado el progreso que ahora aflora en el planeta de turno, en este caso, la tierra.

La meditación, permite reflejar, en la conciencia, los hechos que con urgencia deben resolverse y las ideas creativas que pueden facilitar su solución. Es decir, genera la percepción de las prioridades existenciales sobre cuya reflexión se alcanza un estado de iluminación, conocimiento intuitivo, inspiración, visión de la realidad, -en base a la inquietud de los tiempos-, que permite saber lo que se debe hacer, el cómo realizarlo, el cuánto, el cuándo, el dónde, el quién y el por qué.

Se obtiene la respuesta a toda pregunta, o inquietud, si se aplica la técnica correcta y se le da, a la mente creadora, el tiempo suficiente para responder, pero, sobre todo, si se le presta la debida atención a la visión percibida, aceptando como válida la primera impresión.

La mente creadora puede alcanzar, a través de la meditación, el estado de iluminación suficiente para deducir la visión precisa que le permita comprender los valores universales y su vinculación con cada hecho y acto humano.

A través de la meditación reflexiva, la mente creadora alcanza la fuente donde reside el conocimiento  anhelado, bien sea en el propio archivo psico-espiritual, o estableciendo comunicación con el contenido mental de los seres que pueblan el universo, a nivel de encarnación física o estado de espíritu, que tenga la información, o, directamente, con la Mente Cósmica, en el respectivo grado evolutivo. Este se logra centrando la mente en el Creador Universal y meditando en los atributos divinos, fuente de toda sabiduría, por contener la totalidad de la Ley Cósmica y la Conciencia Universal.

La respuesta se obtiene como conciencia intuitiva. Simplemente se sabe, se conoce y se tiene el impulso necesario para emprender,  -llevando a cabo-, la acción respectiva.

La diferencia entre la contemplación de la vía del propio proyecto y cualesquiera otros particulares relacionados, en la fase objetiva de la mente, con la contemplación en el estado de la interiorización, radica en que, en el primer caso es como contemplar a lo lejos estando al pie de una colina. En el segundo, -la meditación-, es como mirar desde la cima, -la del espíritu y su imaginación o visión perceptiva-creadora-.

El espíritu, durante la meditación, se emancipa de la conciencia objetiva, gracias a la elasticidad del alma, y se desdobla, proyectándose al lugar donde se encuentra el conocimiento o la persona que lo posee, en este o en otros mundos,  lo percibe, o lee del respectivo archivo espiritual en que se encuentra, aún, si es el caso, en el propio archivo espiritual contenido en su alma, fruto de múltiples ciclos de vidas anteriores, y al reincorporarse, a su cuerpo, en los breves instantes de conciencia fronteriza, lo transmite a su conciencia objetiva, quien lo percibe como intuición o percepción por medio de cualesquiera de la inmensidad de facultades espirituales que posee, es decir, visión, voz interior, intuición, inspiración, presentimiento, impulso para hacer o dejar de hacer algo, toma de decisiones, idea creativa, concepción de proyectos, destellos imaginativos, sentimientos de algún valor universal, emoción, sensaciones, convicción, entusiasmo, motivación, etcétera.

Mientras más se profundiza en el proceso de meditación   –contemplativa o reflexiva-, se intensifica la visión, se ve y se conoce con mayor amplitud y lucidez, expresándose dicho conocimiento como conciencia intuitiva e inspiración y cualesquiera otras facultades espirituales que en cada caso resulte idónea.

Ese ascender a la cima del yo interno –el espíritu- es una forma efectiva de penetrar en la meditación que, en última instancia es ver con la visión del espíritu, que lo penetra todo y accede a las fuentes esenciales de conocimiento, estén donde estén, sin límites de espacio ni de tiempo.

Es fácil hacerlo; simplemente se entra en estado de interiorización –adormeciendo los sentidos físicos, por medio de la relajación, comenzando desde los dedos de los pies hasta la cabeza y visualizando escenas de clama en la naturaleza, como un lago, una playa o un río de aguas claras y tranquilas, un bosque o jardín, una nube blanca o cualquier otra de tu agrado-; en la misma proporción se despiertan los sentidos psíquicos, -percepción psiconsiente de la mente creadora-, y se ve lo que se requiere conocer, tanto en la propia fuente, -si allí reside el conocimiento-, como en la que, efectivamente, esté. Con práctica se desarrolla la maestría.

Mientras mejor se auto-interioriza, en la mente creadora psiconsciente, -el espíritu-, mediante el proceso de la meditación, más claramente se percata, cada persona, de las realidades y aspectos esenciales de la propia vida.

Meditar todos los días, es como subirse, periódicamente, a la cima de la montaña y contemplar a lo lejos. Es percibir un poco más allá, lo cual permite recorrer con más seguridad el camino, con la certidumbre de estar haciendo lo correcto, oportunamente.

En el proceso de la meditación efectiva, se requiere afrontar la realidad en forma positiva y sin evasión, lo cual permite aceptar la solución real, conveniente y que debe aplicarse, en cada caso, como vehículo de realización en el mecanismo evolutivo.

A través de la contemplación objetiva de un plan, proyecto, meta u objeto cualquiera, sobreviene el adormecimiento de la percepción sensorial, en cuyo mismo grado se despierta la subjetiva que constituye la comunicación con la mente creadora psiconsciente, propia o de otras personas, vinculadas o desvinculadas de un cuerpo físico, en este planeta o en millones de millones de otros mundos, y también con la Inteligencia Infinita del Universo –el Creador Universal- de cuyos contenidos mentales, por afinidad de sintonía psico-espiritual, se obtiene la respuesta a las inquietudes del momento y el rapport con los elementos o personas que, en la realidad de la existencia diaria, deberán prestar su concurso y viceversa. Aquí reside un profundo secreto de la mente creadora psiconsciente, que es preciso escudriñar a fondo, perfeccionando su práctica.

-¿CÓMO MEDITAR CON EFECTIVIDAD Y CUÁNDO?

Todo momento en el que se requiere guía interior es bueno para meditar. Empero, hay dos periodos adecuados en los cuales es valioso hacerlo: el que antecede al sueño y el que sigue al despertar.

Temprano, en la mañana, o, en la noche, antes de dormir, durante algunos minutos, lee una obra de auto-desarrollo que a ti, particularmente, te llene de verdad.

A un cierto momento, sentirás cierto grado de recogimiento;  es el momento indicado para dejar la lectura y abandonarse a la ensoñación. En este acto, evocarás o rememorarás, espontáneamente, las cosas más importantes, en ese momento, para ti, las que ocupen tu mente; entonces, en ese estado de quietud mental pide asistencia espiritual a las fuerzas positivas de la cosmogonía, a tus guías espirituales, al CREADOR UNIVERSAL, para que iluminen tu mente y te proporcionen asesoramiento y protección en la realización de tu ideal u objetivo. Por la Ley de cooperación cósmica obtendrás la asistencia que solicitas. Empero, recuerda, prestarás tu correspondiente servicio a cambio donde los requerimientos de la vida los precisen.

Saturado de la sutil inspiración de ese estado de comunicación de tu mente creadora psiconsciente con las mentes creadoras psiconscientes y/o espirituales de tus guías, afines y el CREADOR UNIVERSAL, imagina en tu mente, pinta en la pantalla mental, a través del poder de visualización que posees, la culminación feliz de tu obra, objetivo o la solución satisfactoria de la situación que deseas corregir, o la conciencia intuitiva del conocimiento que anhelas obtener sobre cualquier inquietud, pregunta o valor universal.

Los pensamientos son cosas, tienen fuerza de atracción y repulsión, por lo cual, se crea lo que se piensa. “Como es arriba es abajo y como es adentro es afuera y viceversa”. Todas las realizaciones, grandes o pequeñas, empiezan en la mente. Actúa como el pintor, o la pintora, quien primero visualiza su obra en la pantalla mental y luego la plasma en el lienzo.

Sigue, reposadamente, todos los días, mañana o noche, como te sea más cómodo, tu período de meditación, siguiendo los siguientes sencillos pasos:

  1. Breve lectura de en una obra de auto-desarrollo.

  2. Al surgir la ensoñación, -que puede producirse, también, por contemplar fijamente un objeto oscuro o brillante, la luz de una vela, o mirándote en un espejo, en el entrecejo-, interiorízate, contemplando en la pantalla mental, las cosas que requieren prioridad.

  3. Formula a tu mente creadora psiconsciente, -o a la Inteligencia Infinita del Universo-, la pregunta necesaria –repítela tres veces- y atiende la respuesta, la cual puede llegar minutos, horas o días más tarde, pero, siempre llega si se atiende receptivamente y se presta la suficiente atención.

  4. Medita sobre el plan y estrategia del día y vislumbrarás, certeramente, lo que tienes que hacer, en cada caso.

  5. Prográmate, positivamente, con afirmaciones de éxito.

  6. Pide asistencia espiritual como se te indicó.

  7. Visualiza el resultado final satisfactorio y, luego, con confianza, ve a realizar tu labor.

  8. Después de la meditación viene la acción efectiva. Actúa, decididamente, como si……todo procede normalmente y así será.

Este método es seguro y efectivo.

 

LA UNIFICACIÓN DE LA CONCIENCIA

POR MEDIO DE LA MEDITACIÓN:

 

A continuación, se expone uno de los secretos más poderosos de la meditación. Es la herramienta más efectiva para obtener estados de iluminación muy profundos y la respuesta, prácticamente, a todas las preguntas que puedas formularte, si trabajas con asiduidad y el tiempo suficiente.

¿Qué hacer, cómo hacerlo y qué efectos se logran?

El primer paso es la relajación. El adormecimiento de los sentidos físicos, concentrándose en cada parte del cuerpo desde los dedos de los pies a la cabeza. Al mismo tiempo que se relaja cada parte, despertar la conciencia de la misma, percibir una emanación de calor, de energía y de radiación luminosa.

Al llegar a la cabeza, imaginarse una puerta en la pantalla mental con el título Puerta de la mente creadora.

Aquí te preguntas tres veces: ¿Qué hay detrás de la puerta de la mente creadora?

Luego, te imaginas que la puerta de la mente creadora se va abriendo lentamente y que tú pasa por ella y sales a un hermoso jardín de bellas y fragantes flores. Percibes la armonía del lugar y participas de su quietud y tranquilidad.

En este jardín hay catorce asientos ubicados en forma de círculo, con los siguientes y respectivos rótulos o nombres, empezando por la izquierda: LUZ, VIDA, AMOR, SABIDURÍA, JUSTICIA, FORTALEZA, TEMPLANZA, BELLEZA, PERDÓN, SERENIDAD, TOLERANCIA. RIQUEZA, CONCIENCIA y por último: ELOÍ –EL CREADOR UNIVERSAL.

Ahora, contempla frente a ti el asiento de la LUZ, siéntate en él y realiza, por orden, el siguiente ejercicio:

  1. LUZ:

  • Pregúntate:

  • ¿Qué es la luz? Percibes que es fundamental.

  • ¿Por qué es fundamental la luz? Es fundamental porque nos permite ver la realidad del universo.

  • Afirma: –Soy un ser de luz que ve claramente la realidad del universo, la comprende y actúa de acuerdo con ella.

  • ¿Qué más es la luz? –Percibes que es energía protectora, poder.

  • Afirma: -Enciendo la luz en mi vida. ELOÍ, Creador de la luz, ilumíname. –Ahora, imagina el punto de tu cabeza donde se forma el remolino de pelo, menciona el nombre de ELOÍ, una vez, e imagina como la luz penetra desde ese punto a todo tu ser, irradiando un campo de luz blanca a tu alrededor que se va expandiendo que llena tu hogar, a tus seres queridos, tu lugar de trabajo, a tus clientes y amigos, al planeta tierra y a toda la humanidad, a todo el universo y a todos los seres. Repite el proceso.

  • Ahora, percibes la armonía, el orden, la quietud y la paz.

  • ¿Qué debo hacer para tener LUZ abundante? (Una vez). Percibes la respuesta: tener conciencia de la unión indisoluble y permanente con ELOÍ.  Imagina que te levantas del asiento en que ahora te encuentras y te sientas en el que tiene el nombre de ELOÍ, el Creador Universal.

  • Afirma: Estoy en la luz permanente, eterna e infinita de ELOÍ, -el Creador Universal. Hecho está.

 

  1. VIDA: Después de haber accedido al jardín interior de tu vida, por el proceso explicado en la primera parte, ahora, contempla frente a ti el asiento de la VIDA, siéntate en él y realiza, por orden, el siguiente ejercicio:

    • Pregúntate:

    • ¿Qué es la vida? Percibes que es fundamental.

    • ¿Por qué es fundamental la vida? Es fundamental porque nos permite vivir la realidad del universo.

    • Afirma: –Soy un ser de luz, eterno e inmortal que vive la constante creación del universo, en el eterno presente.

    • ¿Qué más es la vida? –Percibes que es eterna y continuada en infinitos ciclos de vidas.

    • Afirma: -Comprendo el significado de la vida en mi ser y en el universo. ELOÍ, Creador de la Vida, ilumíname.

    • –Ahora, imagina el punto de tu cabeza donde se forma el remolino de pelo, menciona el nombre de ELOÍ, una vez y percibe como la vida es una condición inmutable en tu ser y que formas parte de Él, es decir, una unidad indisoluble de la vida del Creador Universal; tu mente es parte de la mente de Él, conectada en forma permanente.

    • Ahora, percibes que hay armonía, orden, quietud y paz en tu vida; percibes el Plan de Eloí –el Creador Universal, para ti; tienes consciencia clara de que es preciso respetar la vida de todo ser en la naturaleza como una expresión del Creador Universal.

    • ¿Qué debo hacer para optimizar mi vida? (Una vez). Percibes la respuesta que te llega.

    • Imagina, ahora, que te levantas del asiento en que ahora te encuentras y te sientas en el que tiene el nombre de ELOÍ, el Creador Universal.

    • Afirma: –Estoy viviendo la vida dinámica, eterna e infinita de ELOÍ, -el Creador Universal y coopero en sus eternos planes cósmicos, cada día mejor. Gracias, ELOÍ, por mi ser eterno y de infinita vida. Hecho está.

Siguiendo el esquema anterior, desarrolla el proceso de la meditación sobre los valores enunciados a continuación u otros que tú desee:  1) AMOR,  2) SABIDURÍA, 3) JUSTICIA, 4) FORTALEZA, 5) TEMPLANZA, 6) BELLEZA,        7) PERDÓN, 8) SERENIDAD, 9) TOLERANCIA,  10) RIQUEZA,  11) CONCIENCIA y  12) ELOÍ –EL CREADOR UNIVERSAL-.

Una vez que has realizado la meditación en cada uno de los catorce puntos, a partir de ahí, cada vez que entra en el hermoso jardín de tu vida, se ubicas en el asiento cuyo atributo, cualidad o valor precisas fortalecer en ese momento, o directamente, en el asiento de ELOÍ, el Creador Universal, en el caso de que desees meditar en un atributo diferente a los allí señalados.

Puedes, crear los asientos que tú desees y agregarlos a los ya existentes.

En el caso de que no desees meditar sobre un tema en particular, sino simplemente entrar en el estado contemplativo de la meditación, te ubicas en el asiento con el título de ELOÍ, el Creador Universal, y allí te dejas ir, libremente, en un estado contemplativo sin límites. Observas y percibes  la armonía universal y cualesquiera otros estados de la conciencia intuitiva.

Aquí es donde comienzas a llevarse a cabo los estados sublimes de iluminación, conciencia cósmica y la unificación de la conciencia.

¿Cómo se lleva a cabo la unificación de la conciencia por medio de la meditación?

Mediante la meditación, previa relajación de los sentidos físicos, se despiertan, automáticamente, los sentidos psíquicos o espirituales, pasando, la persona, de un estado objetivo de la conciencia a un estado subjetivo de percepción expandida de la misma, en la cual, por medio de la meditación contemplativa –o la meditación centrada en un objetivo o valor en particular- comienza a tener percepción del conocimiento registrado en los archivos espirituales de cada uno de los ciclos de vida anteriores que haya tenido en los múltiples mundos en que le haya tocado vivir.

Lo bueno y lo que no lo es tanto, a la luz del estado de meditación le permite percibir un caudal de conocimientos que constituyen su acervo espiritual que, en ese estado fronterizo de conciencia en que se encuentra, al aflorar la conciencia de esos conocimientos, los va registrando en su actual cerebro permitiendo la percepción de un conocimiento y de una realidad de la cual no conocía su existencia y va enriqueciendo su acervo cultural, expandiendo su conciencia y unificando la misma con el conocimiento de su archivo espiritual de  las respectivas e incontables existencias anteriores.

De igual manera, en ese estado expandido de conciencia, durante la meditación –contemplativa o centrada en un objetivo particular- la persona establece contacto con las mentes de incontables seres, encarnados o no, cuya lectura de contenidos mentales efectúa o lleva a cabo, -sobre todo de quienes en cuyos archivos espirituales se encuentra el conocimiento requerido, el cual va pasado, por medio de su estado fronterizo de conciencia, a su actual cerebro que lo va registrando y lógicamente, a la vez que va incrementando su conocimiento en el estado objetivo de su conciencia actual, va unificando su conciencia con todos sus ciclos anteriores de vida, con los ciclos anteriores de vida de incontables seres, en incontables mundos con los cuales su estado evolutivo le permita establecer contacto; y luego, al penetrar en la mente universal de ELOÍ, -el Creador Universal, y adquirir conciencia de su unión permanente, participa de un estado de lucidez espiritual muy elevado que le permite transmitir a su conciencia la percepción de unos objetivos y planes universales del mundo en que le toca vivir, su plan espiritual de su actual vida, su plan espiritual de los ciclos venideros de vida, su plan de vida asignado en el orden cósmico y el plan de vida del planeta tierra y de otros en los cuales en el futuro se prevé que vivirá. Además los planes universales de otros mundos, del universo y del adelanto existentes en los infinitos mundos del universo hasta donde su percepción y capacidad evolutiva se lo permita.

Adelante.

 

EL PODER DEL AUTODOMINIO

AUTODOMINIO

EL PODER DEL AUTODOMINIO

Del libro:

Cómo Potenciar el Autodominio

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

 

-“Domina tu carácter…”-.

Horacio

-“No se puede tener mayor,

ni menor señorío que el de sí mismo”-.

Leonardo da Vinci

-“Quien posea dominio de sí mismo, será dueño de fuerza….., tendrá la fuerza necesaria para ver las cosas con claridad, juzgarlas por lo que en realidad son, incrementar mucho el por ciento de las situaciones vitales que tornará en su beneficio y el de otros”.

Napoleón Hill

-“Vivir es engendrar energía; dominarse es acumularla; pensar es irradiarla; emocionarse es esforzarla; renovar el esfuerzo es acentuar lo precedente”-.

Paul C. Jagot

-“…Ese aprendizaje sólo pueden emprenderlo con provecho quienes posean ya el dominio de sí mismos”-.

Alexis Carrel

-El autodominio es el poder supremo. Quien se auto-domina, domina todo, en su respectivo grado de conciencia y nivel evolutivo-.

Giuseppe Isgró Cattafi

  

El poder del autodominio permite ejercer un amplio control sobre sí, sobre las propias imágenes mentales, pensamientos, acciones, sentimientos, emociones, sensaciones y facultades físicas, mentales y espirituales en general.

La clave del poder de psico-control personal consiste en tener, ante de todo, una visión clara de la realidad circundante, cuya percepción permita forjar una misión esencial en la vida, en base a las responsabilidades sociales que se tiene la disposición de asumir, para ubicarse en el espacio y en el tiempo y en un área determinada de actividades.

Los resultados que precisan ser alcanzados –como misión de vida- permiten establecer las metas específicas hacia las cuales concentrar, con constancia, los recursos, esfuerzos, energía y entusiasmo.

Establecidas las metas que orientan el propio curso de acción, -o del equipo humano que se dirige-, es necesario, además, controlar que los resultados están siendo logrados, para retroalimentar cualquier eventual desviación.

El autodominio es sinónimo de psico-autocontrol.

 

PSICO-AUTOCONTROL:

El proceso de psico-autocontrol se puede subdividir en cuatro fases:

  1. Dominio del cuerpo.

  2. Dominio del alma.

  3. Dominio del Espíritu.

  4. Psico-control integral y su interrelación con el Universo.

 

  1. DOMINIO DEL CUERPO:

 

El cuerpo es el vehículo del Espíritu, para realizar su labor en el plano físico de la existencia humana; obedece sus directrices y las influencias del alma. Sin embargo, tiene sus propias leyes, cuyo conocimiento es indispensable para el dominio de sus funciones.

EL DOMINIO DEL CUERPO REQUIERE:

  1. Dominio de las percepciones y estímulos sensoriales, para que, una vez recibidos e interpretados, a nivel mental, la reacción a los mismos sea auto controlada, para optimizar la canalización de la propia energía creativa en resultados positivos, aceptables y que dejen una sensación de autorrealización.

  2. Equilibrio: Usar la maquina humana de manera que se mantenga el equilibrio entre actividad y descanso y entre estudio y acción.

  3. Cuido de la maquina humana: El cuerpo humano es un instrumento perfecto, capaz de mantener la salud y una larga vida, si se proporciona un régimen alimenticio adecuado, utilizando sólo sustancias saludables, con ejercicio suficiente, práctica de la relajación, yoga, afirmaciones positivas, sueño reparador, atención médica oportuna con homeopatía y sana alimentación, excluyendo de la dieta diaria los cinco grandes enemigos de la salud, en orden de importancia: Pollo y huevos, carne de cerdo, azúcar, pimentón y manzanilla (chamomilla).

  4. El cuerpo da sus propias señales cuya observación es una forma efectiva de autodominio. Por ejemplo: Cuando presenta signos de cansancio hay que darle descanso. Pero, si cuando debe trabajarse el cuerpo está cansado hay que llevar a cabo la debida retroalimentación para corregir la causa, lo cual, la mayoría de las veces es la de haber ingerido alimentos pasivos, a base de carbohidratos y azúcar, en la mañana, cuando lo indicado hubiera sido proporcionarle alimento proteico, que estimula a la acción. Para efectuar un efectivo autocontrol es indispensable posesionarse del conocimiento de las leyes de la salud o consultar al médico homeópata y profesional en dietética.

  5. Dominio del cuerpo por la mente: El cuerpo está dotado por el más poderoso ordenador –computadora- del Universo, pero, hasta que grado se es capaz de accionarlo? A través de directrices psíquicas como la auto-hipnosis, autosugestiones o afirmaciones positivas, práctica del yoga, zen, relajación creativa, meditación, psico-programaciones y órdenes post-hipnóticas entre otras. Es posible condicionar la mente humana de tal manera de lograr la máxima efectividad, equilibrio, optimización de funciones fisiológicas o de otra índole, desarrollo a un mejor nivel de expresión de las propias facultades de percepción, memoria y control de hábitos.

  6. El cuerpo obedece a la mente cuando la persona se autogobierna, pero aquél puede imponer su dominio sobre ésta , si el espíritu suelta las riendas o infringe las leyes naturales.

  7. El espíritu es el piloto que guía la carrera integral del ser, cuya fase es estudiada más adelante.

    1. DOMINIO DEL ALMA:

El alma es el vehículo etérico del espíritu. Está formada por materia quintaesenciad, la cual es fluídica y plástica, a la vez.

El alma, además de fungir como intermediaria entre el cuerpo y el espíritu, alberga una síntesis de todos los instintos y sustancias de los tres reinos naturales. Tiene capacidad de sensibilidad, emociones y percepción extra-sensorial. Los pensamientos del ente espiritual se manifiestan por su intermedio, como imágenes que se impregnan de la materia quintaesenciada, como vehículo etérico, fungiendo, -dichas imágenes- como contenedores magnéticos, que, por asociación, atraen y llenan, de contenido análogos, la manifestación física existencial.

El dominio del alma se lleva a efectos mediante el control de las imágenes mentales. Domina tus imágenes mentales y dominarás el mundo, hasta donde tu poder creativo alcance, en armonía con los designios del Gran Arquitecto del Universo. De esta forma te armonizas con los planes cósmicos, siendo la Inteligencia Infinita la que se expresará a través tuyo, alcanzando una posición de poder en cierto eslabón de la cadena universal, desde la cual te haces más útil a la realización evolutiva en el mundo en que vives.

 

  1. EL DOMINIO DEL ESPÍRITU:

 

El espíritu es la sede de la inteligencia; es la personalidad del alma, la cual posee un potencial ilimitado que desarrolla, gradualmente, en múltiples ciclos de vida, en diferentes planetas del Universo.

Además, tiene capacidad de percepción espiritual, tanto a nivel de espíritu, como de la ecología mental y física.

Es decir, en su fase de encarnación humana, las percepciones objetivas, el espíritu, las recibe a través de los cinco sentidos; pero, emancipándose, -por vía psico-sensorial-, puede obtener informaciones anímicas y espirituales, y aún físicas, de lugares adyacentes o lejanos.

Las percepciones son recibidas, en el mundo espiritual, por intermedio del alma y las del mundo físico, también por su intermedio, previa recepción por los sentidos físicos.

Los sentimientos son expresiones propias del espíritu, los cuales conforman una serie de sentidos espirituales como: el sentido del amor, de la prudencia, de la justicia, de la compensación, de la igualdad, de la afinidad, dirección u orden, del equilibrio, de la verdad, de la realización, del deber, de la belleza, de la fortaleza y de la templanza, etcétera, en perfecta correspondencia con cada uno de los valores universales, respectivamente.

Estos sentidos espirituales generan, en el espíritu,  sentimientos análogos al respectivo valor representado por cada uno de ellos, los cuales se expresan, en el alma, en forma de emociones y en el cuerpo como sensaciones equivalentes. De igual manera, se traducen –a nivel anímico- los estímulos físicos o sensaciones del cuerpo.

La persona, en estado de vigilia, puede auto-programarse, con efectividad, por medio de autosugestiones, preferiblemente después de haber contemplado, por un rato, un objeto oscuro o brillante, y momentos antes de disponerse a dormir, para facilitar su absorción por la mente psiconsciente, a nivel del alma.

El dominio del espíritu se lleva a efectos mediante el conocimiento, la sabiduría, la luz y el amor como suprema fuerza equilibrante del Universo. El del alma a través del equilibrio energético y control de imágenes mentales.

El del cuerpo, es un reflejo del autodominio ejercido en los planos anteriores y de las programaciones que a tales efectos se haya efectuado. A nivel objetivo, se ejerce a través del autocontrol consciente.

El jefe es el espíritu, el alma es el instrumento energético que funciona mediante órdenes visuales-imágenes visualizadas-, y el cuerpo es el vehículo físico, con el cual se actúa en el mundo material.

El autodominio debe ser ejercido en los tres niveles.

  1. PSICO-CONTROL INTEGRAL E INTERRELACIÓN CON EL UNIVERSO:

El autodominio integral, se lleva a cabo, simultáneamente, en los planos espiritual, anímico y físico. Tanto en su fase de encarnación física como en la del espíritu, la persona está vinculada con ambos mundos: físico y espiritual, pero en conjunto, conforman una sola ECOLOGÍA MENTAL integrada por las mentes de todas las personas del mundo físico, en un momento dado, y por los entes que viven en su fase de espíritu.

Dicha ecología mental está diferenciada por grados evolutivos o esferas mentales, con las cuales, cada ser, encarnado o espíritu, mantiene contacto permanente a través de la facultad de telepatía –comunicación de contenidos mentales-. Hermes Trismegisto, lo expresó sabiamente, en la Tabla Esmeraldina, cuando dijo: -“Como es arriba es abajo y como es abajo es arriba, para que se cumpla la gran obra de la Creación”-.

El verdadero gobierno del mundo está en el plano del espíritu. Los seres humanos encarnados son instrumentos de los directores espirituales bajo cuya influencia actúan. Nada ocurre en el plano físico que no haya sido autorizado o permitido, previamente, en el espiritual, dejando, por supuesto, el ejercicio del libre albedrío, -hasta cierto punto-, para permitir que las personas interesadas, por libre iniciativa o conciencia, se integren armónicamente a los planes cósmicos.

Una vez que la persona transgredió las leyes naturales, es sacada del escenario donde es factor discordante hasta que haga conciencia, rectifique, compense sus acciones y se auto-domine, entonces es utilizada de nuevo –con normalidad- en los planes del Gran Arquitecto del Universo.

El poder del autodominio es esencial para optar a las grandes responsabilidades cósmicas, según el propio avance evolutivo.

Las personas con dotes de liderazgo, a nivel mundial, son receptoras de órdenes espirituales y/o sugerencias, las cuales reciben mediante intuiciones, “corazonadas”, presentimientos e inspiraciones que al llevarlas a efectos con éxito, se suelen vanagloriar, al decir: -“Cuando menos lo esperaba, me vino la idea en la mente, creí en ella y la llevé a cabo resolviendo la situación con suceso”-.

Por supuesto, muchas de estas intuiciones  son percepciones o lecturas psico-sensoriales que, en proyección, el espíritu, por si mismo, obtiene.

Si esa idea, “corazonada”, es la programación u orden espiritual, recibida de los directores a cuyo cargo está el desarrollo de la evolución del planeta tierra o de cualquier otro planeta del Universo donde dichos actos se llevan a efectos, el merito consiste en ser consciente de dicha intuición y realizarla.

                                                                    

 

CÓMO DESARROLLAR EL PODER DEL AUTODOMINIO:

 

El conocimiento y la luz del espíritu, dan libertad de acción. Sin estas condiciones, decían los antiguos, -“puede un rey ser sirviente, mientras que un esclavo lúcido mandar y ser obedecido”-.

El autodominio sintetiza el verdadero poder. Cada quien, puede utilizar su creatividad interior para equilibrar, en un férreo dinamismo, las circunstancias de su vida. El secreto consiste en dejar el impulso de dominar a otras personas y, en su lugar, dominarse, lo cual es más productivo y factible.

Quien lograre dominar a alguien, por un lado de la cadena estará la persona dominada y por el otro, la dominadora, ambas esclavizándose recíprocamente.

La persona sabia permanece sin ataduras. Epicteto, en su famoso Manual, sostenía: -“la libertad interior, no de las circunstancias, sino de sí, es el supremo bien que se ha de adquirir”-.

La Ley Cósmica del Autodominio, expresa: –Quien se auto-domina controla, en forma análoga, -y simultáneamente- las circunstancias del mundo exterior, por cuanto, poniendo orden en lo interno, se ordena, proporcionalmente, en lo externo-.

Los hábitos y creencias que se desean transformar en sus polos opuestos positivos, indican el claro camino hacia el cual debes orientar la aplicación del poder del autodominio, en cuyos procesos aplicas, además de la voluntad, la imaginación modeladora, visualizando las cualidades o situaciones apetecidas.

Visualiza, una y otra vez, en estado de relajación profunda, la acción que conlleva a la posesión del nuevo hábito, siempre en su fase culminante o etapa final satisfactoria, como si ya lo poseyese y formase parte de tu personalidad.

Ejerce el poder del autodominio cada día en un mayor y mejor grado de acción efectiva y óptimos resultados. Busca la cooperación cósmica y encuentra el lugar que te corresponde, en el eterno presente, ahora, en el orden universal de todas las cosas, dando y recibiendo ayuda, prestando el servicio que tu responsabilidad, iniciativa y capacidad te permitan, con lo cual, cosecharás las bendiciones y compensaciones equivalentes.

El poder del autodominio da seguridad, confianza propia y ajena; inspira y atrae la buena voluntad.

Práctica la autodisciplina, el método científico de trabajo, la constancia, la tenacidad, la paciencia, la serenidad, el estudio continuo, la superación gradual, el amor, la tolerancia, la benevolencia, la motivación y el entusiasmo. Sigue adelante con la mira puesta en el blanco. Uno prioritario a la vez.

Autosugestiónate con afirmaciones positivas de las cualidades que desees desarrollar y luego visualízate en posesión de las mismas. Memoriza la fórmula que desea implantar en tu mente psiconsciente  –la creadora por excelencia y encargada de la obtención de los resultados-, primero la lees en forma silenciosa; luego, cierra los ojos, y la repite, en voz alta, tres o más veces.  Léelas durante veintidós días seguidos, en la noche antes de dormir y en la mañana, al levantarte.  Este es un secreto cuya aplicación genera gran efectividad y poder.

 

FORMULAS AUTOSUGESTIVAS PARA PROGRAMAR DIFERENTES ASPECTOS DEL PSICO-CONTROL Y EL AUTODOMINIO:

Para leer en la noche, antes de acostarse o en la mañana, al levantarse, durante veintidós días seguidos.

 

  1. Tengo dominio sobre mí, sobre mi actividad, sobre el tema que voy a tratar, sobre las circunstancias de mi vida. Cada día estoy mejor en todas formas y en todos sentidos. Tengo suficiente energía que canalizo creativamente; optimizo el uso de mi sentido direccional; tengo conciencia clara de las cosas que debo atender con sentido de prioridad; resuelvo, positivamente, toda situación que me compete; todo va bien. Hecho está.

  2. Mi memoria se fortalece; estudio a fondo y asimilo con facilidad cualquier tema de mi interés y recuerdo los aspectos esenciales del mismo, cada vez que lo requiero, fluyendo las ideas, clara y fácilmente, en mi mente. Hecho está.

  3. Hablo con tranquilidad a cualquier persona. Escucho y comprendo, fácilmente, los puntos de vista de todas las personas con quienes hablo, cada día mejor. Mantengo tacto, amabilidad y gentileza en mi trato con la gente, teniendo claro, en mi mente, el objetivo que busco realizar y los resultados que preciso alcanzar en cada conversación. Hecho está.

  4. Tengo serenidad, calma imperturbable, paz interior y lucidez en mi espíritu. Cada día desarrollo más y mejor: la conciencia de mi ser, la comprensión de mi inteligencia, el poder de mi voluntad, el amor de mi intención, la sabiduría y prudencia de mis acciones, la confianza de mi actitud, la tenacidad de mi esfuerzo, la firmeza en mis propósitos hasta alcanzarlos, la organización de mis recursos, la planificación de mis estrategias, la constancia en mis estudios, la amabilidad con mis semejantes y la autodisciplina. La armonía sublime del SER UNIVERSAL inspira mi mente y bajo su protección, y guía, confío mi vida. Hecho está.

 

La voluntad se manifestará por sí sola para llevar a cabo el ideograma visualizado.

Fortalece el hábito de concluir toda tarea iniciada sin desmayar frente a los obstáculos de la vida diaria. Deja de prometer algo contrario al deseo de cumplirlo y decir “sí” cuando lo que deseas decir es “no”.

Vive cada día con una agenda cuidadosamente planeada.

Alégrate, de la vida, en todo momento. Comprende que cada situación trae certeramente una nueva oportunidad. Conéctate con las esferas mentales positivas de la ecología mental con pensamientos equivalentes para que a través tuyo, por la ley de la atracción, se canalicen fuerzas creativas armoniosas y la realización de cuanto desees de acuerdo con tu plan de vida y a los objetivos planteados y en armonía con todos.

Alcanza la justa medida de las cosas y mantén un nivel de vida por encima del punto de equilibrio vital.

Desásete de las cosas que ya han dejado de serte útiles en un proceso de auto liberación.

Logra un perfecto equilibrio entre acción, trabajo y estudio; entre tarea y descanso, marchando rítmicamente con los ciclos de la vida. Tienes una acentuada facultad perceptiva; observa con aguda visión –profundamente- la realidad que te circunda –y la universal, también-. Auto-analízate, diariamente, para retroalimentar lo que debe ser corregido y llevar a cabo lo que debes realizar.

Habla cuando debes hablar y calla cuando es preciso hacerlo. Cumple con tu deber, aceptando, sin evasión, las propias responsabilidades. Hazte cargo de ti, ahora. Domínate y dominarás al mundo, (tu mundo).

Marcha rítmicamente con las leyes naturales. Colócate en situación de ser un eslabón de la gran cadena universal en cuya posición sirves en lo superior y mandas en lo inferior. Prestas y recibes ayuda, das servicio y recibes abundancia suficiente para todas las necesidades humanas, la cual administras con sabiduría.

Estás aquí y ahora! Aprovecha la fuerza vital que te empuja y lleva al cumplimiento de tu misión en la vida. Encausa tu energía creativa a la realización de la meta concebida, siguiendo adelante sin permitir que nada –ni nadie- te desvíe del cumplimiento de tu destino.

Ponte en movimiento, venciendo la fuerza de inercia inicial y sigue adelante, -en dirección de la meta-, aprovechando la misma fuerza de la inercia que tiende a mantener el movimiento hacia el éxito.

Descubre el rol que debes desempeñar en la vida, forjándote en cada etapa las metas y estrategias adecuadas.

Adelante.


 

EL PODER DE LA MENTE PSICONSCIENTE

RECTO E INQUEBRANTABLES PROPÓSITOS

EL PODER
DE LA MENTE PSICONSCIENTE

Del libro:
Coraje, el valor de vivir con ética

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Pitágoras, llamaba “Genios” a los espíritus por cuya evolución habían desarrollado una elevada conciencia de la verdad y cultivado en alto grado todas las virtudes, por lo cual, su experiencia reflejaba maestría y sabiduría.

La vida, con sus pruebas, saca a relucir el poder interior que se anida en cada ser, -con los respectivos dones con que le ha dotado el Supremo Arquitecto- al cual no es preciso buscar, por cuanto Él te sigue a donde vayas. Aquiétate y míralo dentro de ti; escucha su voz silenciosa y el sentimiento de los valores universales, lenguaje que utiliza al comunicarse contigo a través de tu conciencia.

Para conectar con el poder de la mente psiconsciente es preciso interiorizarse, adormeciendo los sentidos físicos, para despertar, simultáneamente los sentidos espirituales.

Siendo el poder de la mente psiconsciente el del propio ente espiritual que conforma la personalidad del ser, al emanciparse de los sentidos físicos automáticamente adquiere una conciencia equivalente a la total suma existencial conquistada en toda la carrera cósmica hasta ese momento, con la particularidad de que, en estado de libertad, por las facultades espirituales que posee, alcanza cualquier esfera de conocimientos, incluyendo la divina, hasta su nivel de conciencia o evolución, y percibir el conocimiento que precisa, en un momento dado, vinculado con los propósitos existenciales que, el genio interior conoce, decretando, por vía de intuición, la verdad que debe ser implantada a nivel humano, o existencial, en el presente ciclo de vida.
El ser humano posee un ordenador bio-psiquico perfecto cuyo dominio permite aflorar el poder de la mente psiconsciente con las posibilidades de realización que le son inherentes en sabiduría, amor, salud, armonía y fuerza creadora.

El primer paso es reconocer que tú posees el poder de la mente psiconsciente, tanto potencialmente como desarrollado en determinado grado hasta donde alcanza tu evolución personal.

La mente psiconsciente posee –en potencia- el conocimiento de todos los valores universales: todas las facultades que le permiten desenvolverse en el cosmos, y percibir la realidad en cada grado evolutivo; y genera el poder creativo que requiere para culminar su obra, en cada ciclo de vida.

Existe una mente cósmica cuya sabiduría se expresa a través de los valores universales, su visión, en el ser humano, se refleja por medio de la práctica de todas las virtudes y el sentimiento respectivo de cada valor, como el amor, la sabiduría, la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, la belleza, la bondad, la perfección, la armonía, el orden, la prosperidad, etcétera.

En cada etapa, es necesario profundizar a fondo en el área de conocimiento que conforma el interés del momento para percibir la totalidad del saber acumulado hasta entonces.

Es preciso llevar a cabo las siguientes prácticas para conectar con el poder de la mente psiconsciente y optimizar la visión de la sabiduría:

1. En primer lugar: Relajarse, aquietando los sentidos físicos, interiorizándose en el ser interno.

2. Luego: Entra en comunicación con tu mente psiconsciente, de la siguiente manera:

Busca un punto hacia en centro de la frente o hacia la derecha de la misma en que exista una pequeña hendidura o hueco. Tócalo con el dedo índice, cierra los ojos, y afirma tres veces: Entro en el nivel de mi mente psiconsciente. (Ya puede separar el dedo índice de la frente). Ahora estoy en el nivel de mi mente psiconsciente. (Tres veces). Me encuentro completamente relajado(a) física, mental y espiritualmente. Siento una gran quietud, tranquilidad y paz mental. Voy a permanecer en este nivel de mi mente psiconsciente durante: (Señala el tiempo, diez, quince, treinta, sesenta minutos o más, con el tiempo, hasta doce horas o más aún, cuando se requiere llevar a cabo una larga jornada de trabajo), durante este tiempo voy a tener completo dominio de mi mismo (a), sobre mis facultades y voy a:

-Señala el tipo de actividad que vas a llevar a cabo-, por ejemplo:

a.Dormir profundamente y descansar en forma adecuada para recuperar las energías suficientes, durante: (señala el tiempo).

b.Estudiar (señala el tema o los temas), voy a asimilar fácilmente todos los aspectos del mismo y los recordaré claramente cada vez que lo requiera con sólo repetir tres veces el nombre del tema.

c. Llevar a cabo el siguiente trabajo, (señalarlo), cuyos resultados que voy a realizar, una vez terminado el mismo, son: (describirlos).

d.Meditar sobre (mencionar el tema), cuya comprensión profunda obtengo una vez culminada la misma.

e.Escribir sobre: (mencionar la materia).

f. Hacer ejercicios de: -mencionar-.

g. Afirmar tres veces: -yo soy la fortaleza del amor, de la sabiduría, de la prudencia, de la justicia, de la templanza, de la creatividad, del equilibrio y de la prosperidad-.

h.Obtener respuestas de la mente psiconsciente, como: ¿Cuál es mi verdadera misión en la vida? O, de cualesquiera otras preguntas, formulándolas tres veces. Esperar el mensaje intuitivo o la idea creativa. La primera impresión suele ser la válida.

O, simplemente, programa la permanencia en el nivel creativo de la mente psiconsciente durante un tiempo determinado, para la realización de una tarea especifica, de la siguiente manera: Ahora voy a permanecer en el nivel creativo de mi mente psiconsciente desde este momento hasta (señalar), con pleno dominio de mi mismo (a) a nivel objetivo y subjetivo, sobre el medio ambiente y sobre la actividad que voy a realizar: (describir).

Este el método que, practicándolo, con asiduidad, permite conectar con la mente psiconsciente y aprovechar la profunda sabiduría que posee y el enorme poder realizador que facilitará llevar a cabo tareas de largo aliento sin cansarse y a la perfección máxima posible. Etcétera.

i. Transcurrido el tiempo de la programación, automáticamente, se saldrá de dicho nivel. Si deseas salir antes, puedes hacerlo contando del uno al cinco, complementándolo con afirmaciones de que te sientes muy bien, con la mente lúcida y con voluntad de continuar tus actividades normales.

La práctica siguiente, es un poderoso coadyuvador del desarrollo del poder de la mente psiconsciente y la sintonía creativa:

I. Leer las obras de los genios en todas las áreas de la creatividad humana y de las personas que han obtenido importantes logros, los diferentes tratados de economía, la gerencia moderna, los ensayos de los grandes pensadores, así como los libros sagrados de todo tiempo y país y literatura de crecimiento personal.

II. Leer las biografías de los maestros de la humanidad.

III. Escuchar la música de los grandes compositores.

IV. Conocer los temas que ocuparon el interés de los grandes genios, inventores, filósofos, economistas y personas exitosas.

V. Rodearse de fotos de genios o personajes importantes cuya afinidad de intereses sea común o cuyas cualidades se desee desarrollar.

VI. Hacer lo que ellos hicieron, es decir, estudiar a fondo, trabajar incansablemente, tener la paciencia suficiente y practicar un profundo amor por la humanidad.

VII. Entrar en comunión con la fuente suprema del universo: el Gran Ser Supremo, conformando una unidad con Él y constituirse un canal de su luz, amor, sabiduría y poder.

VIII. Forjarse un elevado propósito de servicio a la humanidad en base a la propia vocación, visión y amor.

IX. Tomar posesión de las propias facultades mentales y cultivar en alto grado la templanza, orientada al cumplimiento de la misión de vida que se ha traído al planeta tierra.

PSICO-PROGRAMACION

(Para leer en la noche antes de dormir; hacerlo durante 22 días seguidos, la primera vez; luego, cada vez que se desee.)

Afirma:

I. Entro en comunicación con mi mente psiconsciente, aquí y ahora y con el Gran Ser Supremo, fuente de toda sabiduría, poder creador, amor y perfecta armonía y orden cósmico. Percibo la realidad de mi verdadera misión en la vida y todo el potencial del cual estoy dotado (a) para llevar a cabo los objetivos existenciales, en cada etapa de mi actual ciclo existencial.

II. En cada momento sé lo que debo hacer y tengo la fortaleza suficiente para afrontar la realidad, oportunamente, con decisión firme y voluntad tenaz, con paciencia, constancia y acción sostenida.

III. Cada vez que me toque con el dedo índice un punto de mi frente y repita tres veces: -entro en el nivel de mi mente psiconsciente, automáticamente entro en el nivel de mi mente psiconsciente, -el verdadero nivel de ni genio interior, sabiduría, amor, luz espiritual, poder creador y fortaleza- durante el tiempo que yo desee, para realizar cualquier cosa que programo a tales efectos. Puedo trabajar durante el tiempo programado con pleno dominio de mi mismo (a), de mis facultades y del medio ambiente, para culminar, fácilmente, las tareas que emprendo.

IV. En el nivel de mente psiconsciente puedo meditar y alcanzar la iluminación sobre cualquier valor universal, principio, virtud, cualidad u objetivo de conocimiento y con sólo repetir la pregunta tres veces, puedo obtener la respuesta adecuada a todo planteamiento.

V. En el nivel creativo de mi mente psiconsciente puedo realizar cualquier labor de creación literaria, artística, científica, económica, o de otra índole, durante el tiempo que sea necesario, con solamente programarlo, afirmándolo una sola vez.

VI. En este nivel de mi mente psiconsciente tengo la visión correcta de todos los principios, leyes y valores universales, de todas las facultades humanas y espirituales en todos los niveles existentes, la comprensión suficiente de cualquier tema planteado en mi conciencia y la fortaleza suficiente para practicar con templanza todas las virtudes y llevar a cabo, a la perfección posible, cualquier tarea que me compete, siempre a tiempo.

VII. Incremento mi conciencia del amor, la sabiduría, la fortaleza, la templanza y la prosperidad y alcanzo la riqueza integral suficiente para llevar a cabo, en todas las etapas de mi vida, los objetivos existenciales. Cada día más y mejor me conecto con la fuente de provisión divina que provee para todo, oportunamente, siempre.

VIII. Cada día estoy mejor en todas formas y condiciones.

IX. Cada día me siento mejor en todas formas y condiciones.

X. Cada día me veo mejor en todas formas y condiciones.

XI. Cada día me agrado más en todas formas y condiciones.

XII. Cada día me oigo mejor en todas formas y condiciones.

XIII. Cada día me imagino mejor en todas formas y condiciones.

XIV. Cada día y en todas formas soy mejor y más útil al servicio de la humanidad.

XV. Cada día en todas formas amo más y mejor.

XVI. Cada día y en todas formas me estimo más y mejor en lo que valgo y en todo mi verdadero potencial.

XVII. Cada día y en todas formas mejora mi auto-concepto a los niveles óptimos e ideales.

XVIII. Cada día y en todas formas uso más y mejor la sabiduría de mi mente psiconsciente.

XIX. Cada día y en todas formas uso más y mejor el poder creador de mi genio interior.

XX. Cada día y en todas formas me alimento mejor de acuerdo a la sabiduría y directrices de mi mente psiconsciente teniendo clara conciencia de los alimentos saludables y adecuados.

XXI. Cada día y en todas formas trabajo más efectivamente bajo la guía y sabiduría de mi genio interior.

XXII. Cada día y en todas formas tengo más y mejor conciencia de mi verdadera misión en la vida y la cumplo a cabalidad.

XXIII. Cada día y en todas formas se optimiza más y mejor mi salud física, mental y espiritual.

XXIV. Cada día y en todas formas me cargo más y mejor de energías vitales a nivel físico, mental, intelectual y espiritual.

XXV. Cada día y en todas formas todos mis órganos físicos, mentales y espirituales funcionan mejor y mejor.

XXVI. Cada día y en todas formas mi intuición es más clara y funciona mejor y mejor.

XXVII. Cada día y en todas formas todas mis células se renuevan más y mejor y conservan mi juventud perfecta y la plena vitalidad de mi cuerpo, mente y espíritu.

XXVIII. Cada día y en todas formas estoy más fuerte y resistente a nivel físico, mental y espiritual y en cualesquiera otros niveles en que actúe.

XXIX. Cada día y en todas formas tengo más y mejor tranquilidad y serenidad frente a todo y todos.

XXX. Cada día en todas formas veo más y mejor, las oportunidades de prosperidad y las aprovecho útilmente, en la medida adecuada.

XXXI. Cada día y en todas formas aumenta más y mejor mi atención sobre las cosas que me competen.

XXXII. Cada día y en todas formas aumenta mi comprensión de todas las cosas de mi interés.

XXXIII. Cada día y en todas formas tengo más y mejor tacto en el trato con todas las personas y expresiones de vida.

XXXIV. Cada día y en todas formas soy más tolerante.

XXXV. Cada día y en todas formas soy más tenaz y persistente en el logro de mis objetivos.

XXXVI. Cada día y en todas formas olfateo más y mejor todas las cosas a nivel físico, mental y espiritual.

XXXVII. Cada día y en todas formas domino más y mejor todas las virtudes y la visión de los valores universales.

XXXVIII. Cada día y en todas formas soy más imperturbable frente a todas las circunstancias de la vida.

XXXIX. Cada día y en todas formas me comunico más y mejor con mi mente psciconsciente y aprovecho útilmente su sabiduría, inspiración, guía.

XL. Cada día y en todas formas aumenta la visión de mi conciencia cósmica.

XLI. Cada día y en todas formas pienso, razono, decido y actúo mejor.

XLII. Cada día y en todas formas desarrollo mi capacidad para crear riqueza, prosperidad y abundancia.

XLIII. Cada día y en todas formas gano más y mejor en mi actividad profesional.

XLIV. Cada día y en todas formas soy más feliz.

XLV. Cada día y en todas formas conservo una juventud perfecta.

XLVI. Cada día y en todas formas, vivo mejor.

XLVII. Cada día y en todas formas cultivo la belleza a nivel físico, mental y espiritual.

XLVIII. Cada día, en todas formas, disfruto más y mejor la vida.

XLIX. Cada día y en todas formas tengo el trabajo perfecto y lo desarrollo óptimamente.

L. Cada día y en todas formas, me acepto más y mejor.

LI. Cada día y en todas formas conservo perfecta calma, serenidad y autodominio.

LII. Cada día y en todas formas desarrollo mi capacidad múltiple para comunicarme con mi mente psiconsciente y aprovechar todo el caudal de sabiduría y poder creador que posee para cumplir mi verdadera misión cósmica. Hecho está.

L A L U Z

TRASCENDENCIA DEL KARMA SEGÚN EDGAR CAYCE

L A L U Z

Autor: Aldo Lavagnini

“Era la luz verdadera que alumbra a
todo hombre que viene a este mundo.”
(JUAN I – 9)

El objeto interior iniciático y filosófico hacia el cual converge todo el simbolismo masónico, puede resumirse en las palabras búsqueda o revelación de la luz.

La Logia, síntesis local, imagen pequeña y expresión particular de la Orden, se halla, como lo hemos visto, orientada, o sea dispuesta y dirigida en la dirección en que se encuentra o aparece la luz. A su vez, esta luz material, que afecta nuestro ojo físico y nos da la visión externa del mundo fenoménico, es emblemática de otras dos formas de luz, de las cuales la primera brilla y la otra se halla todavía latente en su fuero interior.

La primera de estas dos luces simbólicas es la luz de la inteligencia, representada alegóricamente por la estrella flameante, como signo del hombre y de sus facultades, que obedecen a la ley quinaria, precisamente como los sentidos y sus órganos físicos. Esta luz intelectual, o sea la facultad interior de ver y reconocer las cosas exteriores, tiene como símbolos más apropiados Hércules y Mercurio, así como la luz física está representada por Helios y por Venus, en su aspecto de armonía fecunda y creadora de la naturaleza.

Estas dos formas de luz son conocidas y familiares a todo hombre, dado que alumbran respectivamente el mundo exterior de la experiencia física, y el mundo interior de la conciencia y de la razón. Pero, hay otro género de luz, superior a estas dos, y generalmente latente y oscura para el hombre, hasta que no se despierta en él su íntima percepción.

Esta luz espiritual, que representan mitológicamente Apolo y Minerva es el principio de toda inspiración y se llama con feliz expresión la verdadera luz, precisamente como la denominan a la vez el evangelio juanítico (to phos to alethinón) y las constituciones masónicas de Anderson (true light).

Las primeras de estas tres luces son las luces respectivamente objetiva y subjetiva, alumbrando la una nuestros sentidos y la otra nuestra inteligencia. En cuanto a la tercera, su carácter es más profundo y misterioso, dado que trasciende tanto la una como la otra, aunque sea la esencia, o lo real en ambas, la luz Eterna e Inmanente que constantemente resplandece en el dominio de la relatividad, de la apariencia y de la contingencia. Sólo cuando nuestra propia conciencia se reconoce más profundamente a sí misma, adquiere la capacidad de percibirla y reconocerla como la única y más verdadera luz, de la cual las otras dos formas —que alumbran los sentidos y las facultades ordinarias de la mente— no son sino ‘aspectos relativos y comparativamente ilusorios, pues no tienen realidad en sí mismas, sino únicamente en cuanto participan de la realidad propia de la última y la expresan.

Estas tres luces —la luz de la naturaleza, la luz humana y la Divina— que presiden respectivamente al mundo fenoménico de las formas, al mundo intelectual de las ideas, y al mundo nouménico de la absoluta realidad, están representadas en la Logia por los tres puntos cardinales del Sur, del Norte y del Oriente, en donde se sientan las luces simbólicas que la dirigen y presiden en sus trabajos. La primera desarrolla en nosotros la capacidad de apreciar la belleza, la armonía y el orden que presiden a la naturaleza; la segunda se manifiesta en nuestras propias facultades internas y en su expresión activa y operativa (Fuerza); y la tercera estimula en nosotros la Sabiduría, que nace y se desarrolla, por medio del discernimiento de la verdadera realidad.

El hombre se hace simbólicamente masón —o sea, llega a ponerse en contacto consciente y constructivo con la Suprema Realidad Planeadora y Constructora del Universo— al percibir esta luz, pues la conciencia de esta Trascendente Realidad lo inicia (o sea, lo hace ingresar o nacer) en una nueva manera de ser, en una nueva visión de la vida y de las cosas, así como de su propia relación con el principio íntimo de éstas y con el mundo v las condiciones externas que lo rodean. Pues, esta Luz del Oriente es aquella que, de ahora en adelante, tiene que orientar u ordenar constructivamente todos sus pensamientos, palabras y acciones.

Sin embargo, no se llega a la percepción de la Luz Trascendente —o sea, al discernimiento de la verdadera realidad— sino como resultado de una serie de viajes; o sea, por medio de etapas sucesivas de progreso en cada una de las cuales tiene uno que enfrentarse con ciertos obstáculos o experiencias, que le es menester superar o resolver, para que en cada etapa se le permita ir adelante, o proceder.

Cada uno de estos viajes o conjuntos de experiencias implica y efectúa una determinada purificación, representada simbólicamente por la naturaleza del elemento que preside a la misma, librando la naturaleza interna del individuo —que es pura conciencia, y por ende también Luz y Verdad— de alguna forma particular de ilusión.

Toda ilusión y todo error es, pues, una forma de impureza de los medios o vehículos de que aquél se sirve, y que forman su personalidad. En otras palabras, la Vida Interna por su origen divina y perfecta, se afirma sobre la impureza de los vehículos en que se expresa —resultado de la evolución natural, que es involución de la Realidad nouménica en la apariencia fenoménica— de manera que la propia expresión, purificada por medio de los viajes (o experiencias), se acerca siempre más a la Verdad inherente (o verdadera luz), manifestando su implícita virtud.

Todas las posibles, y por supuesto, infinitamente variadas experiencias de la vida, se resumen simbólicamente en tres viajes fundamentales que también indican los tres tipos de purificación que respectivamente se relacionan con el dominio de los pensamientos, de los sentimientos y de la voluntad. A su vez cada viaje se halla precedido por un estado preliminar de reflexión, o concentración en uno mismo, en el cual encuentra uno el primer vislumbre de la luz, e igualmente nace la determinación de viajar o progresar, en las dos direcciones, de su reconocimiento primero, y luego de su expresión.

Esta experiencia preliminar familiar a todos los masones como estancia en el llamado cuarto de reflexión, es de por sí algo profundamente significativo. En las antiguas iniciaciones, o sea en los misterios que precedieron y preludieron a la Masonería en su forma, actual (en la que, de la misma manera, se halla la semilla de su porvenir), el candidato era conducido v dejado solo, por algún tiempo, en una gruta o lugar subterráneo, en obscuridad casi completa y en presencia de símbolos o imágenes —casi siempre de un carácter fúnebre o lúgubre— sobre los cuales tenia que reflexionar.

Se trataba, pues, de una prueba, análoga a la de la propia semilla, cuando se pone en el seno de la tierra labrada, para que pueda germinar y crecer, abriéndose su propio camino hacia la luz, por medio del esfuerzo interior, hacia abajo con las raíces, y hacia arriba con las hojas, o sea en la dirección vertical (u oriental) de las aspiraciones latentes en ese germen. El candidato a la iniciación es precisamente esa semilla, que oculta en sí mismo, en un estado latente, sus posibilidades espirituales, cuyo desarrollo empieza con la reacción interior a esa primera prueba, para luego afirmarse y crecer con las siguientes; dado que todas las pruebas son, esencialmente, oportunidades y medios de crecimiento y progreso.

La prueba del cuarto de reflexión la encontramos a menudo en la vida externa, cuando las experiencias de éstas, especialmente los dolores, decepciones y contrariedades, nos llevan o nos inclinan hacia un estado de comparativa soledad, en el cual nos hallamos enfrente de nosotros mismos, tratando de comprender la razón y el sentido de aquellas experiencias, y cómo podemos salir satisfactoriamente de las mismas. Muchas veces el alma se encuentra, en esa condición de desolación, como si fuera casi destruida, o literalmente hecha pedazos; o sea en un estado de muerte interior, en la que han de manifestarse las posibilidades hasta entonces latentes de la Vida Interna, impulsándola hacia el nuevo nacimiento o resurrección de que es en sí semilla y poder. Y, según esto se verifique, la vida renace literalmente, o vuelve a rehacerse sobre la destrucción del pasado así superado.

El despojo de los metales que se verifica al ingresar en el cuarto de reflexión, es un índice de que los valores materiales y morales, que nos han servido hasta entonces, y sobre los cuales habíamos construido nuestra existencia, aparece como si nos fueran quitados por la fatalidad externa, o bien cesaran de ser apreciados y poderse utilizar. De todos modos, nos es preciso buscar nuevos valores, en substitución de aquellos de que ya no nos es dado servirnos — valores adecuados a las nuevas condiciones, que nos permiten enfrentar y superar.

Pero, ese despojo tiene también un más profundo sentido filosófico. Para buscar la Verdad (la verdadera luz), es preciso previamente despojarnos de todas las opiniones preconcebidas, y especialmente de las creencias (científicas, filosóficas y religiosas) que, más bien que ser fruto maduro de la reflexión y del discernimiento, provienen de nuestra educación y de la sugestión del medio en que vivimos, en el que se aceptan como moneda corriente, pero cuyo brillo no registe la claridad de la luz meridiana de la Verdad, en donde pierden, por consiguiente, todo valor y toda efectividad.

Es igualmente necesario despojarnos, por medio del discernimiento, de todo aquello cuyo valor y utilidad sean puramente aparentes: de todas las posesiones ficticias, que no pertenecen a nuestro ser real; pues todas estas cosas que ocupan y dominan nuestra conciencia, por su misma presencia nos impiden reconocer, apreciar y buscar los valores verdaderos, que son como la perla preciosa del parangón evangélico, para comprar la cual el que la encuentre se halla dispuesto a vender o deshacerse de todo lo que tiene. Así es la Verdad: para poderla adquirir se precisa estar dispuestos a vender o dejar todos aquellos valores transitorios que no rigen en su comparación con los valores reales, que son los únicos que pueden darnos certidumbre y seguridad. Sólo en ese estado de desnudez filosófica, de quien se haya librado de los inciertos valores profanos, puede sernos franqueado el umbral del Templo en que se encuentra la Verdad y nos es dado conocerla.

La palabra templo, derivando de una raíz (temes o tamas) que tiene el sentido originario de obscuridad, manifiesta haber significado, en un principio, un lugar obscuro (caverna, hipogeo o cripta); como aquellos de los que tenemos ejemplos en la antigüedad histórica del Oriente y prehistórica del Occidente. Muchísimos subterráneos y verdaderos templos, cavados en la roca, pueden admirarse aún hoy en la India.

Ahora, esa obscuridad relaciona el templo con el cuarto de reflexión, pues los dos indican el lugar en que se oculta y se encuentra, en estado latente, aquella Luz Divina que ha de buscar el iniciado, o sea la luz verdadera para encontrar la cual las mismas tinieblas, con relación a la luz externa, representan la condición más favorable. ¿No es esa obscuridad, que simboliza también en su nombre Leto, la madre de Apolo y Diana, la verdadera madre de la luz que alumbra por igual el día de la conciencia objetiva y la noche de la subjetiva? ¿Cómo pudiera, esa misma luz verdadera, encontrarse, sino apartándose temporalmente del dominio ilusorio de la ordinaria luz de los sentidos externos y de las facultades internas, que sólo pueden hacernos desviar del Camino Recto de esa búsqueda?

Esta condición indispensable para encontrar en las profundidades internas de nuestro ser la Luz Verdadera —que nos da el sentido de lo real, y el más genuino criterio de la Verdad—, tiene como otro problema el de la venda que cubre los ojos del recipiendario, al emprender sus viajes en el camino que ha de llevarle a reconocerla. Al franqueársele con ese objeto la puerta del Templo, ha de estar, pues, en estado de voluntaria ceguera, con relación a la luz exterior, además de encontrarse en la “desnudez filosófica” de que hemos hablado, poniendo al descubierto su corazón; que hace patente su mejor buena voluntad, así como el pie que le hará reconocer las asperezas del camino y la rodilla que demuestra su humildad y la interna devoción; con las cuales sólo pueden superarse los obstáculos y dificultades que se encuentran esparcidos sobre sus pasos, y constituyen otras tantas oportunidades, o gradas en la senda de su progreso.

Todos los viajes se dirigen al principio hacia el Oriente, o sea el lugar de origen o Manantial de la Luz; así como la mente se encamina, para buscar la Verdad, desde los efectos a las causas, desde los fenómenos a las fuerzas o principios que los originan, desde el mundo concreto de la sensación al mundo abstracto de la pura ideación. Pero, ese estudio inductivo de las leyes y principios que gobierna la naturaleza exterior y las experiencias de nuestra propia vida individual, quedaría estéril e infructuoso, si no fuera luego aplicado y comprobado en el dominio de los efectos. De aquí la necesidad de emprender luego un nuevo viaje de vuelta hacia el occidente, para llevar en las experiencias de la vida externa la nueva luz que ha sido encontrada en la búsqueda anterior.

“La ida y la vuelta son, en realidad, las mitades de un único viaje o ciclo de estudio y experiencia, de reflexión y actividad, y la segunda es el complemento indispensable de la primera. Hay, pues, una unidad esencial que, por igual, sirve de fundamento a las experiencias externas del mundo fenoménico e internas de la realidad espiritual, o sea, al mundo concreto de los objetos (representado por el Occidente) y al dominio puramente abstracto de las ideas (que simboliza el Oriente).

Oriente y Occidente son dos aspectos de una Suprema y única Realidad, que es el río del que constituyen respectivamente el Manantial y la desembocadura, y que además se halla en todo el recorrido del mismo.

De aquí la necesidad de buscar esa única realidad en esos dos polos opuestos, en lo que se halla, por así decirlo, entretejida toda la trama del universo. Pues la luz que en el Oriente se revela en su pureza originaria, y así puede ser percibida y reconocida como tal, se halla igualmente al Occidente, pero de una manera oculta y velada, y debe buscarse —como se buscaba a Osirís en los misterios egipcios— así sepultada en el dominio de las sombras o formas exteriores, que la encierran; como aquel en el arcón, que le había preparado su malvado hermano Set-Tifón, personificación de la obscuridad combatiendo la luz.

La primera parte del viaje, o sea la búsqueda de la verdadera luz (que sólo podemos ver como tal en el principio u origen de las cosas), es el camino áspero que se dirige del occidente al oriente en la región obscura del Norte, en donde nos sirve para orientarnos la estrella polar, fulcro del mundo físico y emblema del eje inmóvil, descansando sobre el cual y moviéndose en su derredor, parecen desarrollarse, en el Tiempo y en el Espacio, todos los fenómenos contingentes.

El progreso es particularmente difícil y trabajoso, dado que se trata de ascender lugares más elevados (condiciones de conciencia que se hallan más cerca del olímpico dominio de la Realidad Trascendente), y el camino se halla sembrado de obstáculos mayores: precisa trepar sobre las rocas que, con motivo de su solidez, se parecen a aquellos principios más firmes —morales y filosóficos — sobre los cuales podemos sentarnos y descansar, basando en ellos nuestros pensamientos y nuestra conducta en la vida. Pero ese descanso sólo puede ser contemporáneo: la vida es un progreso continuado, que no admite detenciones o paradas verdaderas, sino sólo etapas sucesivas, siendo cada una el presupuesto de la otra.

Delante de nosotros, se halla una peña más elevada —un lugar más próximo y cercano a la Verdad. Es menester descender, para poder nuevamente subir y conquistarlo. Así pues, por medio de una larga serie de ascensos y de descensos, se cumple ese viaje que nos lleva siempre más cerca de aquellos lugares, en que el día y la mañana tienen su nacimiento. Llegaremos tan cerca como pueda nuestro ojo resistir esa luz deslumbrante; e igualmente puedan nuestros pulmones soportar el aire sutil y rarefacto que se halla en todas las regiones elevadas tanto del mundo físico, como del espiritual.

El primero de los viajes es, también, la prueba del aire: la prueba que espera a todo aquel que quiera elevarse y ascender. Cuando se llegue a las regiones filosóficas de la pura abstracción hay, sobre todo, que vencer el vértigo que pueden causarnos, pues nos parece muchas veces estar sin asiento, y como suspendidos en el espacio, a la merced de los vientos que pueden barremos y hacernos precipitar nuevamente sobre aquella misma realidad, concreta, por encima de la cual por medio de una comprensión superior, parecíamos habernos elevado.

También representa, esa prueba del aire, nuestra inherente firmeza de propósito por medio de la cual, haciendo nuestro firme apoyo la roca de la Verdad, y los principios morales a los cuales hemos determinado conformarnos, estamos capacitados para enfrentarnos animosamente y sin vacilar, con las falsas creencias, opiniones y corrientes hostiles del mundo exterior, sin que éstas tengan el poder de hacernos caer en el abandono de esos principios, de los que nuestra propia conciencia íntima nos da la seguridad.

Encontramos la prueba, en esta forma, en nuestro camino de regreso, del Oriente al Occidente, cuando se traía sobre todo de aplicar, probar y hacer efectivos aquellos principios y verdades que hemos reconocido más justos y reales. Esos principios, leyes y verdades abstractas han de demostrarse en su aplicación en las diferentes experiencias de la vida, por medio de la cual nuestro primer convencimiento se hace a la vez más firme y más valioso. Cuando la Verdad logra hacerse operativa en estas experiencias, en cuanto llega a dominarlas, trasmutando los efectos por medio de las causas en que tienen su origen y su fundamento, entonces esa Verdad es para nosotros la luz creativa1 que obra constructivamente en nuestro fuero interno, haciendo igualmente fecunda la vida exterior.

Por consiguiente, el viaje de regreso sólo puede efectuarse en esa luminosa región del Sur, que hemos visto ser el asiento de Venus, como principio de la armonía creadora de la naturaleza, aprovechando y utilizando con ese objeto todas indistintamente las experiencias que se nos presenten, cuyo resultado ha de ser en definitiva benéfico y constructor.

La prueba del aire es también la primera que encuentra el embrión de la planta, al abrirse su camino, desde la obscuridad protectora de la tierra y de la semilla, verticalmente, hacia la luz. Viniendo en contacto con ese elemento, móvil y frío, cuyas corrientes poderosas abaten y arrebatan, a veces, los árboles más fuertes debe aprender a resistirle y aprovecharlo útilmente, apoyándose e inmergiéndose en el mismo, en su crecimiento, y sacando de aquél su propio alimento; por ser el oxígeno el más indispensable entre los elementos sostenedores y activadores de la vida orgánica.

Lo mismo ha de hacer quien se abre —por sus esfuerzos, y por su íntimo anhelo hacia la luz— su propio camino hacia la Verdad que es fuerza, vida y alimento. Pues, aquello mismo que tiene el poder de abatirnos y hacernos caer, cuando sepamos aprovecharlo, se hará nuestro apoyo y el medio de nuestra elevación y crecimiento. Que el uno y el otro de estos dos efectos contrarios sea aquel que esa influencia produce en nuestra vida, estriba precisamente en nuestra propia actitud interna, o sea en el dominio y control constructivo que sepamos realizar sobre nuestros propios pensamientos.

Pues nuestro enemigo, en ningún caso se halla afuera, sino que está dentro de nosotros mismos, en las propias tendencias negativas de los pensamientos y en los errores y falsas creencias que hemos aceptado y reconocido, formando la simiente de la cizaña que crece y se manifiesta en el campo de la vida externa, junto con las espigas sabrosas de nuestros pensamientos positivos y constructores, que son los que expresan sabiduría y verdad.

La propias corrientes hostiles y todos los vientos contrarios que parecen soplar en. contra de nosotros, han sido por así decirlo, involuntariamente creados, llamados, atraídos y producidos por la actitud interior negativa de la mente y toda nuestra oposición en contra de ellos no haría más que acrecer su violencia. Pero podemos utilizarlos sabiamente, eligiendo con el ideal que nos guía la dirección de la marcha, dado que con el mismo viento puede un barco ir en dos rumbos contrarios, y hacia su puerto o su destrucción, según sabe aprovechar su empuje, disponiendo oportunamente las velas.

El segundo viaje, que hace el candidato antes de ser recibido masón, representa una etapa sucesiva en la cual, en razón del progreso hecho anteriormente el camino resulta más fácil y menores son los obstáculos que sobre el mismo se encuentran. Esto se debe tanto a la crecida fuerza y capacidad de superar las dificultades, por lo cual éstas cesan de ser tales, así como al dominio adquirido sobre los pensamientos, cuya actividad creativa y causativa se manifiesta, según proceden la experiencia y el discernimiento de una manera siempre más constructiva y armoniosa.

En lugar de los ruidos más burdos y desordenados del primer viaje, alusivos a los vientos impetuosos de la destrucción, y al estado en que nos encontramos cuando nos dominen los errores y los pensamientos que no hemos aprendido a controlar, se oye ahora el toque suave y argentino de las espadas. Estas indican los combates que se verifican, sin embargo de una manera leal y ordenada, a la luz de nuestro mejor discernimiento, entre opuestos sentimientos y emociones que, a la vez, quieren dominarnos. El lugar de ese combate es nuestro propio corazón, el manantial interior de las aguas de la vida que necesitan purificarse, así como nuestros pensamientos.

La misma prueba del agua la encuentra la plantita en su crecimiento, cuando sobre ella se abaten las lluvias, cuyas gotas, animadas por una moción en sentido contrario al de su crecimiento, son como otras tantas espadas que aparentan dirigirse en su contra para destruir y anonadar su esfuerzo hacia la luz. Sin embargo esa lluvia no deja de ser benéfica, en cuanto purifica el aire y lo hace más claro y transparente, mientras riega y refresca la tierra: también se refresca la plantita, resistiendo esa prueba, y absorbiendo con su raíz la humedad benéfica que será para ella un nuevo elemento favorable para su crecimiento al mismo tiempo que le quita las escorias que pudieran depositarse en su superficie, llevadas por el aire y los animales.

Lo propio sucede con el hombre, que sale purificado del combate de las emociones, según aprende a dominarlas armonizándolas con sus aspiraciones superiores; y de las lágrimas que resultan de todas las emociones negativas y que, regando el órgano de la vista, hacen a ésta más clara, serena y despejada.

Sin ningún ruido tiene lugar el tercer viaje, alusivo a una fase más elevada de, progreso y purificación. Mientras en el primero se trata sobre todo del dominio de los pensamientos —pues a ellos se les deben todas las dificultades y obstáculos que el hombre puede encontrar sobre el sendero de su vida— y que han de ser clarificados, iluminados y coordinados constructivamente, conociendo y aprovechando la Luz de la Verdad; y en el segundo se trata de controlar y dominar todos aquellos sentimientos y emociones que manifiestan imperfectamente la Vida Interna y tratan de impedir el progreso según los anhelos más elevados de ésta; en el tercero se aprende, de la misma manera, a purificar la voluntad de todos aquellos hábitos e instintos, cuya influencia se ejerce en un sentido opuesto a la conservación y al progreso evolutivo de la existencia.

Sobre los hábitos y los instintos, que constituyen lo que se ha llamado la mente subconsciente descansa, pues, como un edificio sobre sus cimientos, el templo de nuestra existencia orgánica y activa. En estos fundamentos, además del factor individual, concurre la herencia atávica y la de la raza, cuya base es mental aunque se consideren a menudo como atributos propios e inseparables del plasma vital, o bien de los más pequeños, ultramicroscópicos, elementos morfológicos. El dominio y la purificación de esos hábitos e instintos, de manera que estén en perfecta armonía con la voluntad de nuestra Vida Elevada —incluyendo las intenciones y motivos que pueden impulsarnos a la acción— es precisamente la tarea a la que aluden el tercer viaje y la prueba del fuego, anticipándosele como programa iniciático al recipiendario, aquello mismo que encontrará nuevamente en forma más directa en los grados superiores.

La regeneración individual es, pues, aquello que ha de salir de la prueba del fuego, como nos lo muestra la narración mitológica de Demeter que pone al niño Demofonte, confiado a sus cuidados, en la llama del hogar, para que se purificara de sus escorias (o instintos) mortales, y se hiciera inmortal.

Así la Luz de la Verdad, después de haber brillado claramente en la mente, como principio ordenador de los pensamientos, y luego en el corazón, purificando y ordenando constructivamente, las emociones, desciende en las mismas profundidades de los instintos y hábitos arraigados en la carne —que constituyen el infierno de la vida individual — con objeto de salvarlos, o sea purificarlos y ennoblecerlos. De esta manera la misma luz o Verbo Divino se hace carne y habita en nosotros’, y según le recibamos nos da “potestad de ser hechos hijos de Dios” o sea, hijos conscientes de la verdadera luz, que en nosotros brillará eternamente.

Habiendo encontrado y recibido la Luz, el iniciado, de la misma manera, recibe y encuentra la palabra que es sagrada, en cuanto renovadora y ennoblecedora de su ser y de su vida. Esa Palabra es la misma Luz, que se presenta al oído del entendimiento, después de haber sido percibida por el ojo del discernimiento. La Luz y la Palabra igualmente hacen, al masón, constituyendo de ahora en adelante el propio Logos o Centro Divino y principio constructor y ordenador de la logia de su propia vida renovada —desde sus funciones instintivas al cielo de los pensamientos y de las inspiraciones— en virtud y por medio del mismo. Puede ahora dignamente ceñírsele el mandil como emblema de la pura conciencia constructiva que ha nacido en él, al encontrar y recibir esa Luz verdadera que de ahora en adelante lo orienta y lo guía en todos sus pasos, iluminando su existencia y derramándose y esparciéndose en su derredor, con el místico aroma de la virtud, que siempre la acompaña y la demuestra.

PODER INTERIOR

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PODER
INTERIOR

Monólogo Nº 13, del Libro La Eterna Luz

Autor: ©Giuseppe Isgró C.

Una afirmación en primera persona para meditar

El retiro espiritual puedo hacerlo, diariamente, en la quietud de mi hogar u otro sitio de mi preferencia. Bastan algunos minutos o una hora diaria, durante los cuales relajo el cuerpo desde los dedos de los pies hasta la cabeza, luego visualizo escenas de calma en la naturaleza, como un lago, un bosque, o una playa y en ese ambiente de quietud mental y espiritual, me conecto con el Creador Universal, formando un centro de unión con Él, canalizando su luz, amor, sabiduría, poder, armonía y orden perfectos.

Mi mente interior, por su propio potencial o por medio de la comunicación telepática con la fuente que contiene la información o de la conexión con la mente divina, tiene la capacidad de dar la respuesta a toda pregunta que yo le formule, respondiendo, siempre, al qué, al cómo, al cuándo, al dónde, al quién y al por qué. Es posible que la respuesta requiera su tiempo para manifestarse, pero, oportunamente, siempre se manifiesta si persisto con confianza y desapego en la búsqueda.

Cada día aprendo a confiar más y mejor en este poder interior conectado con el Creador Universal. Siempre ha satisfecho mis expectativas, aún las más exigentes y profundas que se puedan imaginar; por lo menos, esa es mi apreciación personal. Al armonizar con el Supremo Hacedor y Dador de todo, ordeno mi vida y fluye en mí la luz, la abundancia, el amor, la gratitud y el poder creador, por cuanto, al igual que todos, yo soy un ser co-creador con ELOÍ, en continua cooperación con la vida activa del Planeta y del Universo.

Como es adentro es afuera, expresa la Ley cósmica. Lo que hoy existe en el Planeta fue antes pensado por alguien, cuya idea captó del entorno cósmico y asumió el reto de llevar a cabo sus concepciones creativas.

Cada día, en la quietud interior del ser humano, se va gestando el inicio de los nuevos avances que traerán mayor bienestar y paz a la humanidad.

Si quiero un mundo mejor, debo cultivar la paz mentalmente, y visualizar el planeta en armonía, orden, bienestar y paz.

Si anhelo una vida de mayor prosperidad, es preciso aceptar la abundancia en la quietud interior y abrir los canales mentales para su manifestación en el aquí y ahora.

Es preciso exteriorizar toda la nobleza que reside en mi ser para construir un mundo de acuerdo a los elevados ideales del Supremo Arquitecto.

Antes que crecer exteriormente es preciso hacerlo interiormente.

Cuando anhelo resolver alguna situación, la respuesta se encuentra en mi ser interno y la fuerza para culminarla, exitosamente, también.

Aquieto mi ser más y mejor. Confío en la vida y en mí; en todo busco el bien y éste viene a mi encuentro. Mi pensamiento tiene el poder de atraer a mi vida lo que deseo, de acuerdo con la voluntad divina y en armonía con todos y repeler lo que no deseo, en cumplimiento de la ley de aislamiento cósmico. Lo que siembro en mi mente, cosecho en la vida.

Mantengo firme la decisión de alcanzar la realización de mi misión en la vida y el éxito en todos los objetivos personales y profesionales, que, en cada etapa existencial, me propongo.

Encuentro y conservo mi lugar creativo en la vida, desde el cual brindo y recibo ayuda, con afecto, fervor y gratitud.

Puedo si creo que puedo, en cada caso, en armonía con el plan del universo.

**

CÓMO UTILIZAR MI POTENCIAL INTERIOR:

En temprana edad aprendí a escuchar con respeto y humildad para detectar las oportunidades de recibir conocimientos y aprender de todos, en forma gradual. La misma vida me va presentando a quienes ejercen las funciones pedagógicas y trasmiten las enseñanzas que, en cada etapa, requiero, oportunamente, casi siempre de donde menos pienso o espero, y, muchísimas veces, sin que la persona que me proporciona la información se de cuenta del bien que me la ha aportado. El mecanismo de la vida refleja una sabiduría que me emociona profundamente.

Siempre he sentido el impulso interior de ir a las fuentes fundamentales de conocimiento de la humanidad, las cuales constituyen un patrimonio común de todos. Opino que, aislarse, restringiéndose a un solo grupo o corriente de pensamiento me privaría de esa visión universal que caracteriza a los grandes pensadores y maestros de todos los tiempos.

Cada época y civilización generó una visión que es preciso conocer y calibrar lo que le inquietó y motivó en su búsqueda de la eterna sabiduría; cómo afrontaron los retos de su tiempo y superaron los obstáculos que las circunstancias que imperaban les antepusieron como pruebas existenciales y cómo, en el curso de los siglos, van apareciendo nuevos pensadores que retoman el hilo de la gran conversación universal donde la dejaron los antecesores.

Entrelazar estos eslabones del conocimiento, aparte de ser apasionante, me permite subirme sobre hombros de gigantes –en la expresión de Newton- y ver más lejos, en el espacio y tiempo, de lo que podría hacerse sin el concurso del aporte dado por las generaciones anteriores.

Es cierto, todo está en el propio interior en estado de potencialidad; pero, es preciso sacarlo al exterior en obras útiles a la humanidad, aprovechando el aporte de los maestros precedentes, por cuanto, donde ellos terminaron, empieza la propia labor y, oportunamente, la iniciación espiritual, en el ser interior, complementa la preparación obtenida por la enseñanza transmitida por ellos. Estoy consciente de que, en cada área de estudio, oportunamente, aparecen los respectivos maestros espirituales que guían y orientan el propio plan de estudios, según la inquietud, el grado de conciencia evolutiva y el área respectiva del conocimiento objeto del propio interés.

Comprendo que es imperativo poseer la visión y la vocación de profundizar en la sabiduría universal de todos los tiempos y países, la de continuar la obra de quienes me han precedido en el camino evolutivo y resolver las incógnitas que han quedado para los tiempos actuales, anticipando soluciones factibles para las del futuro, luego de haber percibido, en la conciencia, su existencia.

Abro la mente a todo el conocimiento posible, en forma gradual, lo máximo factible cada día. Una idea nueva por semana en un año habrá ampliado mi visión con 52; en diez años, con 520, y así sucesivamente.

Con adecuados y correctos pasos de ascensos graduales en el conocimiento, casi sin percatarme, en pocos años, habré consolidado una visión intelectual y espiritual de la vida que, cuando toque potenciar nuevos estados de iluminación por medio de la meditación, esas percepciones interiores podrán ser mejor comprendidas, asimiladas y aprovechadas para optimizar la obra en que participo en mi actual ciclo existencial.

Siempre he tenido la amplitud mental para estudiar las enseñanzas que cada corriente de pensamiento ofrece y tengo un absoluto respeto por las creencias que cada ser humano, en un momento dado, posee de acuerdo a su estado de conciencia. Empero, muchas veces observo que, en muchos de estos grupos se requiere impartir la respectiva enseñanza respetando la libertad de pensamiento e ideas, -libre albedrío- exenta de manipulaciones diversas. Una gota no es el océano y quien busca éste no puede conformarse con aquella, pese a que, en esencia, lo contenga.

Cuando transmito mis experiencias, procuro hacerme cargo mental del efecto probable de mis palabras ya que, comprendo que las personas requieren tiempo suficiente para pasar de un estado de conciencia a otro y me limito a hacer las respectivas sugerencias dejando en libertad, a la persona, que siga su camino libremente, de la misma manera en que me gusta que los demás lo hagan conmigo. Sé, también, que algunas personas, en forma momentánea, estiman innecesaria toda interferencia exterior o ayuda por considerar satisfechas sus necesidades. Respeto dicho criterio. El estudiante debe manifestar su deseo de recibir la enseñanza respectiva y buscar la fuente correspondiente y el maestro pertinente. Lo demás lo lleva a cabo la vida, -gran pedagoga universal y eterna-.

Afirmación:

Amplio mi perspectiva y visión de la vida, estudiando en todas las fuentes de conocimiento que puedan contribuir a mi crecimiento personal, profesional y espiritual.

Desarrollo mi potencial interior y las facultades espirituales, psíquicas, mentales y físicas que poseo y alcanzo un nivel de aprovechamiento cada día mejor en todas las áreas y dimensiones en que me desenvuelvo.

Aprendo, cada día más y mejor, a percibir mi verdadero ser espiritual y a tener conciencia de mi misión cósmica en el eterno presente y a cumplir el rol que me está asignado, en cada etapa, en el quehacer universal y en el día a día.

Percibo, claramente, que vivo en el Creador Universal y que Él tiene un plan de vida para mí, en el aquí y ahora; veo, en cada época, cuál es ese plan y lo cumplo a cabalidad.

Perfecciono mi ser de acuerdo al ideal divino o expectativa que el Creador Universal tiene de mí. Así sea; así será; hecho está.

MEDITACIÓN:

Me interiorizo de la siguiente manera:

• Entro en conexión con la Inteligencia Infinita del Universo, contando de cero a uno: 0-1-.
• Ahora, estoy ya en conexión con la Inteligencia Infinita del Universo.
• Soy uno con el Ser Universal. (Diez veces.)
• Conservo pleno control sobre todas mis facultades físicas, mentales y espirituales.
• Visualizo una rueda de luz blanca en movimiento. (El círculo y el más en el centro.)
• Me pregunto tres veces:

I. ¿Quién soy yo?
II. ¿Quién soy yo?
III. ¿Quién soy yo?

• Repito ahora, tres veces:

I. Yo soy.
II. Yo soy.
III. Yo soy.

Espero y observo.

Realizo esta meditación cuantas veces experimento el deseo interior de llevarla a cabo. Aparte de percibir, mentalmente, una probable cadena de rostros que significan ciclos de vida anteriores y de obtener estados de conciencia e iluminación como respuesta a la pregunta, experimento una gran quietud y paz mental y espiritual al compenetrarme más íntimamente con la verdadera esencia de mi ser o personalidad del alma.

Todo el conocimiento de mis vidas anteriores reside en mi archivo espiritual –en el alma-, el cual, si bien dejo de recordar en el plano objetivo por no haber sido mi cerebro físico actual quien registró el mismo, la evolución alcanzada se manifiesta, en este ciclo de vida, como estados de conciencia o visión de las cosas, percepción intuitiva que no es otra que mi capacidad innata o aptitudes naturales, en cierta manera, los dones que poseo y que, en forma personal he desarrollado en mis existencias pasadas hasta alcanzar el presente nivel.

La interiorización y la meditación permiten desarrollar una mejor percepción y unificación de los citados estados de conciencia en relación a mi propio ser y todo lo que me es inherente en la vida.

Sigo siempre adelante.

LA REENCARNACIÓN COMO VEHÍCULO DEL ETERNO RETORNO

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LA REENCARNACIÓN COMO VEHÍCULO
DEL ETERNO RETORNO
Por: © Giuseppe Isgró Cattafi
Del libro: El retorno a la natura
–Escritos de juventud-. Año: 1971.

-“Muchas moradas tiene la casa de mi Padre”..
-“Os es necesario nacer, renacer y volver a nacer”.
-“En verdad os digo que no verá el reino de los cielos el que no naciere de nuevo”.
-“Yo fui antes de Moisés y después de él”.
Jesús de Nazareth
-Vida de Jesús dictada por él mismo-
-“Y sus discípulos le preguntaron: -¿Pues, por qué dicen los escribas que Elías debía venir primero? Y él le respondió: -Elías, en verdad, ha de venir y restablecerá todas las cosas. Pero os digo que ya vino Elías y no le conocieron, antes hicieron con él cuanto quisieron. Así ellos harán padecer al hijo del hombre. Entonces entendieron los discípulos que de Juan El Bautista les había hablado”.
(Mateo, cap. XVII, V. 10 a 13;
Marcos, cap. IX, V. 10,11,y 12),.

En la naturaleza, es fácil observar como la igualdad no es el molde que modela todas las cosas, –o seres-, en sus manifestaciones. Existen marcadas diferencias o “desigualdades”; la igualdad sólo existe como ley para que se manifieste la “desigualdad” o variedad. Es decir, cada ser, tiene individualidad propia y en un grado determinado y diferente a los demás, fruto, generalmente, del propio estado evolutivo y de la aplicación de su libre albedrío, en los tres reinos naturales.

Entre los habitantes de la tierra, se observa la existencia de enormes desigualdades sociales, económicas, culturales, etcétera. Existen individuos en todos los “status” sociales. Los hay pobres, ricos, felices, menos felices, evolucionados o muy poco evolucionados, etcétera.

Si admitimos la existencia de un “Creador” de quien provienen todos los seres y cosas, en la naturaleza, y Él dispuso las mismas con estas marcadas diferencias en las condiciones humanas, y de ser cierto que después de la “muerte” unos irían al “cielo” y otros al “infierno”, ese “Creador” merecería los calificativos menos positivos que la mente humana pudiese idear, por cuanto demostraría ser injusto, parcial y poco equitativo, si eso realmente fuese así. ¿Pero, lo es?

¿Sería posible que tanta grandeza, como lo es el ser humano, deba vivir una existencia de esfuerzo, con las circunstancias que les son inherentes, para que, luego, ese “Dios” le condene eternamente? ¿Dónde residiría esa misericordia que tanto pregonan las diferentes doctrinas?

Un padre sabio y bondadoso, -como se le supone –y es- al Creador del Universo-, corrige y educa, no castiga; En la naturaleza, observamos la existencia de leyes que una vez violadas por el hombre, generan consecuencias que le llevan a comprender la necesidad e importancia de que en un futuro no las viole más. Es decir, el ser experimenta las consecuencias de la infracción a las leyes naturales y aprende.

El ser humano, en el curso de una existencia, sigue una ruta determinada, desarrolla ideales, vocaciones, pero, el ser más capaz encuentra que el tiempo de un ciclo de vida es corto para desarrollar las concepciones y alcances de su mente.

¿Sería, pues, ese “Creador” capaz de dotar al ser con capacidad de concebir la inmensidad del Universo y no permitirle la posibilidad de sondear –o explorar- la misma? De ser así, ¿dónde residiría su sabiduría?

Tienen razón los antiguos filósofos –Seth, Pitágoras, Sócrates, Cicerón, Orígenes, entre centenares más- y los investigadores espiritistas, -Allan Kardec, Oliver Lodge, León Denis, Gabriel Delanne, Ernesto Bozzano, Joaquín Trincado, Amalia Domingo Soler, Camilo Flamarion y una constelación más- al señalar pruebas que evidencian la realidad de la reencarnación y explicar estos hechos.

Es preciso plantearse dos preguntas: La primera: ¿Por qué existen estas marcadas diferencias, en el planeta Tierra, tomando en cuenta la Reencarnación y el libre albedrío? La segunda: ¿Qué otra razón existe, además?

A la luz de la Doctrina Espirita, la primera pregunta, en lo que queda dicho, está virtualmente contestada; es decir, esas marcadas diferencias existentes en el marco de la humanidad del planeta Tierra, son debidas a que, por el libre albedrío de cada ser, en los infinitos ciclos de vida que vive en múltiples planetas o mundos, por medio del cumplimiento de la ley de la reencarnación, los seres que aprovechan mejor el tiempo se adelantan a aquellos que llevan un ritmo más suave y se van quedando rezagados. Esto está muy claro.

Pero, las diferencias son tan marcadas entre los seres, dentro del planeta Tierra, que es preciso complementar esta explicación con elementos de juicios adicionales que permitan precisar exactamente la razón esencial. Por eso el planteamiento de la segunda pregunta, inquiriendo: -¿Qué otra razón existe, además?

Primeramente, recordemos una pregunta que planteara Allan Kardec a los Espíritus en El libro de los Espíritus, signada con el No. 172, en el capítulo Pluralidad de las existencias, la cual es: -“Las diversas existencias corporales se efectúan todas sobre la tierra? El Maestro obtiene por respuesta: -“No, sino en los diversos mundos; la de aquí –la Tierra- no es ni la primera ni la última, sino todavía una de las más materiales y lejanas de la perfección”.

Tanto la pregunta efectuada como la respuesta obtenida por el Maestro Kardec revisten variada importancia.

En el planeta Tierra, existe una familia primitiva que proviene de dos mundos anteriores denominados “Mundo embrionario” y “Mundo primitivo”, es decir, para la familia primitiva del planeta Tierra, este sería su tercer mundo; empero, hay que destacar, que los integrantes espirituales de la familia primitiva mencionada, no necesariamente todos vivieron en el mismo mundo embrionario y no todos en el mismo mundo primitivo; es decir, por la philia, -rasgos, aptitudes, tendencias, costumbres, idiosincrasia, etcétera-, los diversos grupos de la familia primitiva podría provenir de diversos mundos primitivos anteriores, vale decir, cada grupo de un mundo diferente, por lo cual, pese a ser más o menos uniforme el grado de progreso de los diversos grupos humanos en el planeta, por provenir de diferentes mundos, sus aptitudes, costumbres, lenguaje, tendencias, son diferentes entre uno y otros, pero similar su estado evolutivo.

Pero, a medida que ha transcurrido el tiempo sobre el planeta Tierra, van surgiendo civilizaciones diferentes, con niveles evolutivos marcadamente superiores a los diversos grupos originarios. ¿A qué se debe esto?

Es sabido que, en los mundos, -en el inmenso universo- se llega a una etapa de progreso en donde una mayoría ha aprovechado el tiempo de manera óptima, entre un grado mínimo aceptable y un grado excelente evolutivo, dentro del esquema de cada mundo; pero, siempre existe una minoría que se queda rezagada y que, llega un momento en que constituye un serio problema para la gran mayoría, y es cuando ésta pide a la justicia divina y a los regidores de ese mundo en particular que se efectúe el llamado “juicio de mayoría o juicio final”; aquellos que desacatan someterse a los dictados de progreso de la mayoría es invitada a desalojar el planeta y según el nivel evolutivo de cada grupo, es reubicado en un mundo que le sea afín, pero siempre será un mundo de menor progreso al que dejan, en el cual, cada grupo espiritual pasa desde la condición de ser un obstáculo al progreso –en ese mundo más adelantado- a convertirse en maestro, en el nuevo mundo menos evolucionado a que ha sido remitido, donde, empero, conserva el grado evolutivo alcanzado en su anterior morada y a partir del cual comienza su labor en la nueva. Esas son las historias que la memoria ancestral conserva de los “ángeles caídos”, del paraíso perdido, entre otros, y que determinadas corrientes del Espiritismo explican, entre ellos, Allan Kardec, Joaquín Trincado y Rodolfo Benavides, empero, hay otras fuentes dispersas.
Al haber ocurrido, en diferentes épocas, juicios de mayoría en diversos mundos, los retrógradas de los mismos cuyo grado evolutivo lo ameritaba han sido enviados al Planeta Tierra, por eso vemos como han emergido civilizaciones como la Atlante, la de Lemuria, la Hindú, la China, la Egipcia, la Sumeria, la Mesopotámica, la Griega, la Etrusca, la Romana, la Íbera, la Árabe, las Precolombinas, etcétera, cuyos rasgos culturales, manifestaciones espirituales, grupos étnicos, costumbres y sensibilidad artística son marcadamente superiores a los que hasta ese momentos hubiesen manifestados todos los diversos grupos de la familia primitiva de la Tierra.

Aquí entra en juego la explicación del libre albedrío y la ley de reencarnación y la del Karma; esta es la verdadera razón por la cual existen tan marcadas diferencias entre los diversos segmentos de la familia humana del planeta Tierra.

Los mundos que suelen señalarse como más adelantados que la Tierra, los cuales constituyen probables fuentes de origen de inmigraciones espirituales, son: Júpiter, Saturno, Neptuno, Venus, entre otros. Quizá, las probables características de los Atlantes, Lemures, Chinos, Egipcios y Precolombinos, haya que buscarlas en las inmigraciones provenientes de Júpiter y Saturno, quizá unos 200 mil años antes de nuestra era; y las Hindúes, las Griegas, Etruscas, Romanas, Árabes, etcétera, en las inmigraciones de Neptuno, Venus, y otros, a partir de 3.800 años -o más- antes de nuestra era. (Analizar la probable antigüedad de los Vedas estimada en 18.000 años antes de n.e., por las referencias astronómicas que contienen, de acuerdo a la Doctrina Secreta de H. P. Blavasky, lo cual determinaría la existencia de un grupo de sabios receptores de los Vedas anteriores al grupo que se inicia con Adán y Eva históricos y su hijo Seth y la recepción de las Leyes de Manú).

Es preciso traer a colación otro de los puntos tocados por el maestro Kardec, en la pregunta Nº 178 del citado capítulo Pluralidad de las existencias, de El libro de los Espíritus, en la cual inquiere: -“Pueden los Espíritus reencarnarse en un mundo relativamente inferior a aquel sobre el cual han ya vivido?

La respuesta que obtiene, el Maestro, expresa: -“Sí, cuando tienen que cumplir una misión para contribuir al progreso de la humanidad de ese mundo; en cuyo caso aceptan con alegría las tribulaciones de aquella existencia por cuanto aportan, ellos, el medio de progresar”.

Acto seguido, hay otra pregunta: -“¿No sucede así, también, por expiación, pudiendo Dios mandar espíritus rebeldes en mundos inferiores?”

La respuesta que el Maestro obtiene, es: -“Los espíritus pueden quedar estancados, pero no regresar atrás: su castigo consiste en no progresar y en repetir las existencias mal empleadas en el medio afín a su propia naturaleza”. (Subrayado nuestro).

Lógicamente, existen etapas evolutivas en la vida de un mundo en que al espíritu estancado no se le obliga por el libre albedrío que sustenta; empero, a una cierta etapa, los que se quedan muy rezagados, que constituyen un problema para la mayoría, al efectuarse el juicio de mayoría, siempre se le concede un período durante el cual ellos puede optar entre quedarse o ser expulsados; sigue siendo un privilegio del espíritu elegir; según su nivel evolutivo –y elección- es reubicado en el medio más idóneo a sus gustos y preferencias. Pero, en el nuevo escenario, generalmente viene a traer un muevo progreso y, también, muchas veces, el problema que constituía en el mundo anterior, también lo constituye aquí, pero, lucha entre sus iguales o, a veces, peores que él, pero, todos tendrán que progresar oportunamente.

Otra de las objeciones que suele anteponerse a la reencarnación, es: -“Por qué, si en los primeros tiempo de vida en el planeta había pocos habitantes, de ser realidad la reencarnación, la población sería siempre la misma, pero, ha ido siempre aumentando; -¿de dónde han salido esos nuevos espíritus?”-

La objeción encierra, en sí, dos preguntas o planteamientos; la primera, hay una humanidad en constante crecimiento que sugiere un incremento de entes espirituales y la pregunta es, ¿de dónde sale esa cantidad creciente de nuevos espíritus? La segunda, si hay nuevos espíritus, por cuanto existen ahora más personas, en el planeta, que hace varios miles de años, -suponen los que anteponen la objeción-, es porque hay una causa diferente a la reencarnación que lo determina, sino siempre sería la misma cantidad de personas.

La explicación dada antes, en cuanto a las desigualdades entre los diversos segmentos de la humanidad del planeta, con una familia espiritual originaria del planeta y las sucesivas llegadas de grupos espirituales desterrados de otros mundos al realizarse los respectivos juicios de mayoría en sus mundos, más aquellos grupos que vienen al planeta en misión para ayudar al progreso, -que son los grupos minoritarios-, sirve para explicar, aquí, porque a través del tiempo va aumentando el número de integrantes de la humanidad, lo cual, no sólo no invalida la ley de reencarnación sino que, después de su llegada, cada miembro de los diversos grupos, en el logro de los respectivos objetivos existenciales, va realizando las diferentes reencarnaciones, sin límite alguno, hasta completar el cupo que le es inherente en este planeta, para luego ascender al mundo que le corresponda, en la siguiente fase evolutiva.
Es decir, la familia espiritual del planeta tierra va aumentando en la medida en que nuevos integrantes vienen a formar parte de este planeta, en similitud a las corrientes inmigratorias que se van sucediendo en los diversos países del planeta tierra, contribuyendo a transformar los grupos étnicos con su aporte multidimensional. En línea general, el planeta tierra tiene una familia espiritual, conformada con entes provenientes de diferentes fuentes, que, en un momento dado, siempre, –en el espacio-, será superior a la encarnada.

El siglo XX, ha abierto el horizonte cultural en todas las corrientes del pensamiento y campos del saber. El ser humano sondea con confianza y comprende, comprueba, que las “experiencias psíquicas” no son meras ficciones. Las ciencias psíquicas –en sus diversas denominaciones de Investigaciones Psíquicas, Metapsíquica y Parapsicología, de manera preponderante- han tomado un auge tal que culminará sólo en una mayor y profunda comprensión del ser sobre sí mismo.

A continuación, transcribimos del diario “El Nacional” –de Venezuela-, del 23-01-1971, el siguiente artículo sobre recientes investigaciones del Dr. Ian Stevenson, de algunos casos de reencarnación:

“POR PRIMERA VEZ LA CIENCIA ACEPTA ESTUDIAR ALGUNOS CASOS COMPROBADOS DE REENCARNACIÓN”.

“EL MISTERIO DE LA SEGUNDA VIDA”.
“HASTA HACE POCO TIEMPO, QUIEN HABLASE DE REENCARNACIÓN ERA UN MÍSTICO O UN CHARLATAN A LOS OOS DE LA CIENCIA. AHORA SURGE EN LOS ESTADOS UNIDOS EL PRIMER ESTUDIO SERIO AL RESPECTO, OBRA DEL DOCTOR IAN STEVENSON, UN PROFESOR UNIVERSITARIO QUE NO CREE EN FANTASMAS, PERO DESCUBRIÓ QUE EN CIERTA FORMA, SÍ EXISTEN.

“Vive actualmente en Nueva York una señora de 69 años, holandesa, de pequeña estatura y morena, que se llamó otrora Henriette Ross. Cambió de nombre al casarse con hombre llamado Weisz. Más tarde se divorció y aunque en Holanda las divorciadas también recuperan su nombre de solteras, ella prefirió no proceder de esa manera. Su madre la reprendió una vez a causa de eso, pero la oven le contestó: -“Me siento más cómoda con ese nombre”, y acabó por firmarse Henriette Weisz Ross.

“Se fue a vivir a París donde se ganaba la vida pintando. Hacía principalmente retratos. Una noche, en el verano de 1936, se acostó temprano, pero algunos pensamientos insistentes le impedían conciliar el sueño. Volvió a levantarse y se puso a pintar. Lo más singular del caso es que lo hizo en la oscuridad, casi automáticamente, sin tener la menor idea de lo que estaba pintando. Luego, calmada, regresó al lecho y se durmió profundamente. A la mañana siguiente vio en su caballete el retrato de una mujer joven.

“La experiencia no podía ser más extraña. Tratando de aclarar el misterio, llevó un día el cuadro a una médium que, según se decía, poseía poderes psíquicos y conocimientos extra-sensoriales, respecto a los objetos que contemplaba o que tocaba. Esa mujer le dio que Goya, el gran pintor español fallecido en 1828 le había hablado: -“El me dio que usted lo recibió en su casa, en una gran ciudad al sur de Francia y en aquel entonces usted lo ayudó a escapar del país y de sus enemigos. Goya aún le estaba agradecido y quería prestarle ayuda, pero sentía que ella se resis tía”. Era su educación académica –dio la médium- la razón de la actitud rígida, que no aceptaba la orientación del artista español; “fue por eso que la obligó a pintar en la oscuridad, a fin de que usted no se diese cuenta de lo que estaba haciendo”.

“La Sra. Weisz-Ross, confiesa que, a pesar de ser pintora, no había leído nunca nada sobre Goya. Esa misma noche va a casa de una amiga que posee un templar de una detallada biografía del artista español. Al leerla, descubre la historia de Rosarito Weisz, en cuya casa de Burdeos, Goya se había hospedado durante el período que estuvo exiliado, ya casi al final de su vida.

“La Sra. Weisz-Ross cree que su experiencia prueba la Reencarnación, vale decir, el hecho de que ella vivió, aparentemente, en una vida anterior.

“NI LA HERENCIA NI EL AMBIENTE PUEDEN EXPLICAR A CABALIDAD LA PERSONALIDAD DEL HOMBRE. ¿QUÉ HAY DETRÁS DE ELLA?

“Uno de los más grandes investigadores de esta materia en los Estados Unidos es un psiquiatra llamado Ian Stevenson. El estudió el caso de la pintora holandesa y atestigua la verdad de los hechos. Y este caso es sólo uno de los numerosos templos que recogió en decenas de entrevistas e investigaciones.

“Para la mayoría de la gente culta del mundo occidental, la idea de la reencarnación es una aberración de la ortodoxia religiosa. ¿Cómo puede entonces una persona seria, un verdadero científico, dedicarse a este tipo de estudios e investigaciones?

“El doctor Ian Stevenson es un hombre alto, flaco, de hablar lento, con casi 51 años; hizo sus estudios de medicina en la Universidad McGill de Montreal. Durante años se dedicó a pesquisas convencionales. El año pasado la editora Little, Brown & Co., publicó su libro “The Psichiatric Examination”.

“Este año, la editora Harper & Row lanzará una nueva edición de otro de sus trabaos, “The Diagnostic Interview”. En 1953 empezó a interesarse por la reencarnación. La razón que lo llevó a eso fue el sentimiento de insatisfacción sobre los conocimientos disponibles sobre la herencia y de las influencias ambientales , consideradas aisladamente o en su conjunto, en el examen de la personalidad.

“EN SUS ARCHIVOS FIGURAN DECENAS DE CASOS COMPROBADOS.

“Cuatro años después aceptó el cargo de director del Departamento de Psiquiatría y Neurología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia. Ese puesto le fue ofrecido por autoridades universitarias que conocían su interés en Parapsicología y, particularmente en reencarnación.

“Ejerce actualmente el cargo de profesor de Psiquiatría. Aún enseña, administra y hace pesquisas en la línea tradicional, pero gran parte de su esfuerzo está ahora dirigido hacia un campo nuevo. Y el resultado de ese esfuerzo lo representa un archivo con centenas de casos de aparente reencarnación, ocurridos en varias partes del mundo. Algunos están basados en relatos publicados, pero otros fueron descubiertos personalmente por él y sus socios.

“Es más o menos sabido que algunas religiones orientales, como el budismo y el hinduismo están basadas en la reencarnación.

“El doctor Stevenson admite por lo menos ocho alternativas para explicar casos que parecen ser de reencarnación. Fraude es lo primero que se le ocurre pensar a cualquiera. Pero el doctor Stevenson no toma muy en cuenta esto, porque en ningún caso hay retribución financiera. Publicidad podría ser otro motivo, pero esta es generalmente indeseable, sea en Oriente u Occidente.

“Otra posibilidad es la derivación de recuerdos de fuentes que después son olvidadas. El doctor Stevenson recuerda el caso de un oven que, hipnotizado, hablaba una lengua desconocida que después se descubrió ser el dialecto toscazo, hablado en una región de Italia en el siglo III antes de n.e. La fuente, como después se descubrió, era una gramática de esa lengua que el muchacho tomara en su infancia de la biblioteca paterna, la había estado leyendo y conservó en su memoria algunas frases.

“Entre las explicaciones plausibles está la “memoria racial”, se transite a través de los genes , de generación en generación; la “posesión”, esto es la ocupación del cuerpo de una persona viva por el espíritu de una persona muerta o desencarnada, la percepción extra-sensorial; la presencia (que es el don de revelar las cosas pasadas); y la comunicación con una personalidad sobreviviente. El doctor Stevenson niega, en los casos por él registrados, cualquier ligación con esas diversas motivaciones.

“Chester Carlson, inventor de la Xerox, fue uno de los entusiastas financiadotes del doctor Stevenson. En diciembre del año pasado la Asociación Americana por el Progreso de la Ciencia –el cuerpo más amplios de científicos del mundo- concedió a la asociación de Parapsicología el derecho de filiación en sus cuerpos, aún sabiendo que ésta estudia la reencarnación.

“El doctor Gardner Murphy, profesor de Psicología de la Universidad de Washington, es el profesor de la Sociedad Americana de Pesquisas Psíquicas, y tiene en alta estima al doctor Stevenson.

“La Dra. Gertrudis Schmeidler, profesora de Psicología en el City Colllege de Nueva Cork, es de la misma opinión, como los son asimismo los doctores Albert Stunkard, director del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia y Herbert S. Ripley, que ocupa igual puesto en la Universidad de Seattle. Todos concuerdan en que el doctor Stevenson es un científico serio y competente. Falta saber si Ian Stevenson conseguirá dar una respuesta definitiva a la pregunta: -¿Existe otra vida más allá de la muerte?”

“El problema está abierto: los estudios sobre la reencarnación se han convertido hoy en un campo respetable de pesquisas científicas”.
La reencarnación, para los estudiantes de metafísica profunda, es un hecho. No importa que se niegue o afirme, la realidad de la reencarnación no variará por eso.

El ser humano, tiene por misión “labrar evolución”, progresar, hacerse sabio, para lo cual, el Universo infinito se ofrece como taller experimental del hombre.

Como es conocido por los físicos y estudiantes de la Escuela Espiritista, la materia no es más que un estado determinado o “condensación” de energía en un número “x” de vibraciones.

Los tres reinos de la naturaleza son transformadores de energía; absorben energía del medio ambiente, adquieren forma determinada y se transforman para luego “volver” a su etapa inicial, es decir, la energía o estado de energía.

El cuerpo del hombre, es relacionado por Papus (Dr. Gerard Encausse) con un coche tirado por caballos, donde el coche es el vehículo o instrumento físico de trabajo, de transporte; por supuesto, el caballo representa el papel de los “instintos” que el hombre, o sea, el “ente inteligente y espiritual” intenta dominar y domina en el curso de su evolución.

El hombre, en la Cátedra del Espiritismo, así como en algunas órdenes esotéricas y aún en la obra divulgativa de Papus, es estudiado en sus tres entidades, que resultan ser: El espíritu o ente inteligente; el alma o intermediario entre el cuerpo y el espíritu, y el cuerpo o vehículo físico.

Es en las enseñanzas del Espiritismo donde todo estudioso y amante de la sabiduría, puede encontrar un conocimiento profundo del hombre en las tres entidades señaladas y su misión sublime en el Universo, libre de dogmatismos superfluos.

El ente espiritual, es el verdadero ser en sí; es el llamado “yo interno”, es quien evoluciona, se hace sabio, y utiliza el cuerpo material como un instrumento, o vehículo, en cada nueva encarnación, en un proceso infinito, en el eterno presente, mientras tanto va ascendiendo en evolución, en sabiduría, hasta adquirir el llamado grado de Maestro de la Naturaleza o del Universo, y como tal, luego, ayudar, enseñar a los “hermanos menores”, es decir, dirigir la evolución de los mundos, con lo cual, el Maestro continúa ascendiendo en evolución, en sabiduría, porque siempre hay un más allá, y no porque se haya graduado de Maestro no tiene nada más que aprender, sino que como aquel que se gradúa de doctor en una Universidad, es a partir de entonces cuando realmente comenzará a disfrutar la Luz, comprender su intensidad y participar en un proceso creativo de nuevas realidades según las concepciones que ese elevado nivel evolutivo le permita desarrollar.
Una de las objeciones que se tejen alrededor de la reencarnación es la que expresa que “el ser humano no puede tener varios cuerpos” y por tal motivo algunos consideran que la reencarnación es una teoría gratuita.

Por supuesto que el ser humano, en el cumplimiento de la Ley de la Reencarnación, no tiene varios cuerpos, en el sentido de que yo estoy encarnado aquí en América y al mismo tiempo me encuentro encarnado en otro cuerpo, en Japón.

Sólo se puede tener un cuerpo a la vez. El cuerpo del hombre es como un vestido, cuando ya no le sirve se desecha, se cambia por otro.

En la naturaleza, ningún organismo es perpetuo. Hay una ley que determina que los cuerpos biológicos nazcan de la forma conocida según la especie, pero en su desarrollo toman o absorben energía del medio ambiente. Una vez desarrollados, comienzan un proceso de envejecimiento, con el cual, gradualmente, se llega al estado de desencarnación -o transición- que permite la transformación del organismo, determinando que las partículas, o sustancias químicas que lo integraban, regresen, retornen nuevamente al estado primario, es decir, a la energía, en su aspecto físico, preservándose, al mismo tiempo o paralelamente, el ente espiritual que le animaba, que en el reino mineral recibe el nombre de espíritu elemental; en el vegetal y en el animal, es un espíritu de acuerdo con la especie. Es oportuno recordar aquí que el reino animal recibe esta denominación al hecho de atribuirle, los antiguos, la posesión de un alma o ánima, del griego psique.

Deducimos que, si esa energía fue usada una vez para usar un cuerpo determinado, ¿por qué se debería dejar de utilizarla, nuevamente, para el desarrollo de otro cuerpo?

Nada se pierde en la naturaleza. El ser humano toma energía del depósito universal, la utiliza y luego la regresa al mismo transformada, para nuevamente ser utilizada, y así infinitamente.

El cuerpo del ser humano, -e igualmente en los tres reinos naturales-, una vez que agotó los recursos físicos o fisiológicos de los cuales estaba abastecido, y en cuyas condiciones servía al espíritu de vehículo, de instrumento de trabajo, es abandonado por éste, sufriendo los conocidos procesos durante los cuales se transforman en partículas de la misma naturaleza en que se encontraban inicialmente cuando fueron utilizadas.

Entonces, el Ente Espiritual-Inteligente –el espíritu- que animaba ese cuerpo ¿se debería perder?

Se puede asumir, confiadamente, que no. El espíritu tomará materia en una sucesiva reencarnación e impulsará su progreso a partir del grado en que quedara en la precedente. Ese grado de progreso al cual ha llegado en la última existencia se puede denominar “suma existencial”, cuya evolución alcanzada se traduce en un determinado grado de conciencia. (Ese grado de conciencia podría significar un determinado grado de absorción de Dios y/o, a la vez, un determinado grado de manifestación –o expresión- de Dios; –meditar este punto-).
Las condiciones menos positivas de esa suma existencial, son las que, el espíritu, deberá transmutar en los siguientes ciclos de vida paralelamente que va escalando otros niveles evolutivos de acuerdo a los planes del mundo en que vive en un momento dado.

Una de las principales objeciones que se anteponen a la reencarnación es que “el ser humano no recuerda sus existencias pasadas”, y sus sostenedores plantean la siguiente pregunta: -“Si el hombre reencarna, ¿por qué no guarda recuerdo de sus existencias pasadas?
Existen diversas respuestas que explican correctamente esta objeción.

En primer lugar, las leyes naturales y “divinas” son muy sabias. Suponiendo que Juan Xavier mandara a mejor vida a Antonio José en una existencia pasada, por cualquier motivo. Si en una de las siguientes existencias de ambos volvieran a encontrarse y lograran reconocerse, es muy probable que el uno volviese a mandar a mejor vida al otro o viceversa. Esto, desde luego, no pondría fin a las condiciones de enemistad entre los seres, en el proceso evolutivo.

En segundo lugar, si la persona recordase quien fue y las cosas poco positivas que, eventualmente, hubiere realizado, ese conocimiento le atormentaría en tal grado que sería un obstáculo a su progreso evolutivo en el actual ciclo de vida; pese que, en la práctica, los efectos de los hechos pocos positivos que se hayan realizados en ciclos de vida anteriores, dejan sus huellas en la presente existencia, al manifestarse sus efectos como fobias, tendencias, hábitos o rasgos de personalidad que reproducen conductas propias de existencias anteriores, tanto a nivel mental, como físico, que se expresan mediante marcas de nacimiento que son reproducciones de las eventuales señales que por diversas circunstancias haya experimentado en su cuerpo, la persona en particular. La ciencia ha denominado a estas señales como philias, que engloba tanto a los rasgos psicológicos como los físicos.

Es fácil observar como en muchas familias existen hermanos que se odian, padres e hijos que sin motivos aparentes son enemigos, etcétera. Esto se debe a circunstancias propias de vidas anteriores y que, la ley divina, por una parte, y por la otra, los mismos seres, al preparar su plan de vida para el siguiente ciclo existencial, eligen nacer en el seno de la misma familia para que los lazos sanguíneos vayan limando las asperezas y nazca la afinidad entre los seres que lo requieran, compensándose, al mismo tiempo, las respectivas deudas karmicas que pudieran existir.

Lógicamente, quienes objetan la reencarnación suelen anteponer como explicación que ello acontece por influencia de factores ambientales. Por supuesto, este tipo de respuesta resulta insatisfactoria; hay causas más profundas, como se ha visto.

La Cátedra de Espiritismo, en dos aforismos enunciados por Joaquín Trincado, que reflejan una realidad universal, expresa: -“Si odias tendrás que amar; si matas, con tus besos resucitarás al muerto”.

Es decir, como ya fue expresado, el primer aforismo, por efecto de la ley divina de compensación o, denominada, también, ley del karma, en los medios esotéricos y doctrinas orientales, es tan sabia que agrupa a enemigos en la misma familia, para que los lazos familiares o “nexos sanguíneos” permitan que nazca la afinidad, lo cual muchas veces se cumple por medio de muchas reencarnaciones. Mientras que, de acuerdo al segundo aforismo, quien haya quitado una vida, deberá reponerla, por lo cual, en una sucesiva reencarnación, la persona será la madre de aquel que antes mandara a mejor vida y “con sus besos resucitará al muerto”. De acuerdo a las circunstancias se puede ser madre o padre, de la persona a quien se debe la vida, pero, en ambos casos, los besos de ambos progenitores están presentes.

En tercer lugar, es preciso destacar que, lo que un cerebro no percibe por los sentidos físicos y no graba en la memoria actual, es imposible que pueda recordarlo.

Es decir, el cerebro actual, de cualquier persona, no podría recordar lo que no ha registrado, como sería el caso de lo acontecido en existencias anteriores cuyos hechos registraron en sus respectivos cerebros. Entonces, surge una pregunta: -“¿Ese conocimiento se pierde?

Por supuesto que no. Paralelamente con la memoria física registrada por el respectivo cerebro, en un ciclo de vida determinado, existe una memoria espiritual que conforma el archivo espiritual del hombre, el cual reside en el alma –y yo diría que también en el espíritu-, es decir, existe un triple registro, a nivel físico, anímico y espiritual. Con la desencarnación –o transición- se pierde el registro físico de la memoria –que en mi opinión, funge únicamente de puerta de acceso a la verdadera memoria, la del alma y como medio de expresión objetiva- de una determinada existencia, pero lo conserva el alma –y el espíritu-, donde el alma de cada ciclo de vida conforma un eslabón de una extensísima cadena, tan grande como ciclos de vida haya tenido el espíritu, que conforma su archivo espiritual, en el cual mira –automáticamente- cuando quiere recordar algo; pero, en el espíritu, el efecto de esa memoria espiritual acumulada se refleja como estado de conciencia, capacidad de percepción y visión de la realidad universal en el respectivo grado.

Por eso, el grado evolutivo alcanzado en cada uno de los ciclos de vida se traduce, en el momento actual como “suma existencial”, es decir, el saldo existencial, que arroja un resultado, manifestándose, en la actual existencia como capacidad o aptitud de hacer, vocación, visión, habilidad, capacidad innata, etcétera, o en su aspecto negativo, como fobias, tendencias, hábitos, etcétera, cuya prueba consistirá en transmutarlas en su polaridad positiva.

La relajación profunda, la interiorización y la meditación –en Dios y sus atributos divinos o valores universales-, permiten la unificación de la conciencia de las memorias espirituales archivadas y desarrollar la capacidad de percepción en un grado más elevado mediante la cual aflora en forma intuitiva el conocimiento de ese acervo acumulado. Paralelamente, permite acceder a fuentes de conocimientos archivados en las memorias espirituales de los seres en el respectivo nivel evolutivo o esfera mental en que cada uno se desenvuelve –en la ecología mental: entes encarnados y entes del plano espiritual, pues ambos conforman una sola ecología mental- y percibir el conocimiento que, en un momento dado, se pueda requerir.

Entrar en un nivel fronterizo de conciencia, por medio de la relajación, interiorización y meditación, permite recordar, revivir, percibir, a nivel espiritual determinadas circunstancias que, una vez vuelto a la materia, a nivel psico-sensorial se lleva a cabo un registro en el actual cerebro, teniéndose conciencia de un conocimiento que trasciende y va más allá de la propia recepción a través de los presentes sentidos físicos.

Una de las cosas que suele llamar poderosamente la atención es el hecho que tan pronto se conozca una persona, por primera vez, parece como si la conociéramos de “toda la vida” o viceversa, sin causa visible para ello, nos cae mal.

Hay quien atribuye este hecho a la exteriorización del aura, es decir, por la sintonización magnética de los individuos es posible detectar el estado anímico positivo o negativo, lo cual permite recibir impresiones favorables o desfavorables de una persona. También, por este mismo mecanismo, se puede percibir si la persona sufre algún dolor en determinada parte de su cuerpo, experimentando la sensación en la misma parte del cuerpo, es decir, el mismo fenómeno tiene manifestaciones diversas. Al mismo tiempo, la auto-imagen de la persona, positiva o no, es percibida, en forma automática por las personas con quienes se entra en contacto, con su respectivo efecto de atracción o repulsión.

De igual manera, otra explicación plausible es la percepción espiritual del estado psíquico de la persona, vía telepatía, -es decir, comunicación de contenidos mentales-, que permite conocer aspectos menos positivos de la persona o muy positivos que determinen la atracción positiva o no.

Esto es cierto, empero, en gran número de casos que se presentan a diario existe una relación que data de existencias pasadas.

Ahora, bien, ¿será verdad que el ser humano no recuerda nada de sus existencias pasadas?

¿Cómo podría explicarse el caso de millones de personas que “saben tantas cosas” que nadie le ha enseñado” y que de manera innata están posesionados de tales conocimientos, habilidades o aptitudes?

¿Cómo clasificaríamos el hecho de que haya niños que a la edad de 4 años sean músicos, poetas, matemáticos, y aún otros que fácilmente pueden hablar y escribir varios idiomas, algunos de los cuales muchas veces antiguos y ya en desuso?

Por supuesto que lo anterior no es sino una cita pequeña de los sorprendentes casos que en la naturaleza humana abundan y que como ejemplos sirven para comprender tan importante ley como es la reencarnación.

Algunos dicen: -¡Son genios! Pero, los genios no existen en la acepción que le considera “seres privilegiados de Dios”.

¿No será ese “niño prodigio” que sobresale en matemática a la edad de cuatro años, un Ser o Espíritu que, en una existencia anterior cultivó profundamente las matemáticas, alcanzando un dominio tal en las mismas, que al reencarnar de nuevo, especialmente en la niñez, cuando los lazos que unen al espíritu con la materia son “elásticos” y permiten que aquél tenga cierta emancipación o libertad del cuerpo, hasta el grado en que, con relativa facilidad rememora sus conocimientos de matemáticas, -o de otra índole- aplicándolos de manera sorprendente para la edad de 4 años, edad en que generalmente no ha tenido la oportunidad de estudiar esa u otra materia?

De manera similar acontece con gran número de personas, en mayor o menor grado, que sin haber estudiado una rama determinada del saber humano, se encuentran en capacidad de comprender los más arduos problemas de la manera más natural.

El siguiente caso, acontecido con Blaise Pascal, que copiamos de la biografía “Pascal, La Vida del Genio”, de Morris Bishop, ilustra, admirablemente, este punto de estudio sobre la Reencarnación:

“DESCUBRIMIENTO DE LA GEOMETRÍA”

“La extraordinaria precocidad de Blaise Pascal trastornó por completo el plan educativo que su padre había forjado.

“Las conversaciones sostenidas por Etienne con sus solemnes amigos solían ser acerca de las matemáticas y de la geometría.

-“¿Qué era aquello de la geometría?, -se preguntaba el muchacho y preguntaba a los demás. Y el padre le contestaba, con su acostumbrada sobriedad, que era el más alto y más noble de todos los conocimientos.

“Acaso le recordase la inscripción que figuraba en la puerta de la Academia de Platón, y que decía: -“Que no entre aquí ningún ignorante de la geometría”.

“Blaise se sentía decepcionado y molesto y pedía y suplicaba se le instruyera en las matemáticas, igual que otro niño hubiera pedido se le diesen dulces.

“Pero el padre se negó resueltamente a ello, porque temía que el muchacho distrajese su atención de los clásicos por concentrarla en la geometría; sin embargo, le prometió hacerle aprender las matemáticas en cuanto supiese el latín y el griego.

“A fin de poner fuera del alcance del chico tales golosinas intelectuales, el padre encerró bajo llave todos los libros de texto y rogó a sus amigos que no mencionasen las matemáticas en presencia de aquel pequeño escudriñador.

“Lo único que Blaise consiguió saber de su padre fue que la geometría era la ciencia de hacer diagramas exactos y de averiguar la proporción entre ellos.

“Entregase Blaise a la meditación, solo en su cuarto, y se puso a aplicar tal definición. Comenzó a trazar con carbón diagramas en el suelo de la habitación, tratando de hacer una circunferencia y un triángulo equilátero.

“Al conseguirlo, sintió como si en ello le complaciese n el ritmo y el equilibrio de las líneas.

“Observó ciertas verdades o axiomas, y llegó a formular algunas descripciones circunspectas o definiciones.

“Planteó el mismo algunos problemas y vislumbró métodos de pruebas o demostraciones.

“Gracias a su preparación en el uso del razonamiento, procedió adelante paso a paso, hasta llegar a la trigésima segunda proposición de Euclides, la de que: la suma de los ángulos de un triángulo es igual a dos ángulos rectos.

“Mientras Blaise estaba por completo absorbido en tan intrincado problema, se le ocurrió al padre ir a la habitación del muchacho y se quedó allí parado un gran rato observando la actuación del geómetra inconsciente. No pudo el padre contenerse más y, medio temeroso y medio orgulloso, se dio a explicar la estructura de su lógica con una ridícula e improvisada terminología de “rayas” y “ruedos”, de “líneas rectas” y de “círculos”. Y lo perdonó todo en un gran arrebato de orgullo y de afecto por el hijo.

“Este es poco más o menos el relato hecho por Gilberto, y su relación , en calidad de testigo presencial, es acreedora a todo nuestro respeto. Debe por fuerza , de ser verídica, salvo las naturales exageraciones que el comprensible orgullo de familia haya ido introduciendo en una historia repetida con frecuencia. Se ha impugnado el testimonio de la hermana, fundando la impugnación en el hecho de que el orden de las primeras treinta y dos proposiciones de Euclides no es tan lógicamente inevitable que permita a un desconocedor de las matemáticas , por grande que sea su genio, reproducirlas de igual forma que se hallan en los libros de textos. Pero, es el caso que Gilberto no dijo jamás que su hermano llegase a reproducir milagrosamente a Euclides, sino que llegó por la simple vía de su propio razonamiento a la proposición treinta y dos; resultado perfectamente creíble, si bien de todo punto extraordinario: a decir verdad, casi maravilloso”.

Esa capacidad innata para asimilar, comprender, resolver “ciertas cosas”, es el conocimiento acumulado, la experiencia previa, que como herencia cultural –o espiritual- traemos de existencias anteriores, lo cual es un proceso completamente natural y, además, es un reflejo de las sabias e inmutables leyes de la Creación, las cuales, el ser humano ahora comienza a desentrañar en su esencia profunda y natural.

El ser humano, en cada nueva existencia comienza su nueva etapa evolutiva desde el grado de progreso que alcanzara en la anterior.
Es el mismo ser, quien al final de su existencia, hace un balance de la misma y en base al resultado o saldo, -suma existencial- organiza un plan de trabajo para la sucesiva reencarnación.

Él es quien selecciona donde y cuando nacer, según convenga a su evolución; quienes han de ser los miembros de su familia, etcétera.
Esto es prueba tangible del libre albedrío del ser, aún cuando el cumplimiento de las leyes universales es inexorable y natural, en beneficio de su avance en una ascendente evolución.