MENSAJE ESPECIAL

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MENSAJE ESPECIAL

©GIUSEPPE ISGRÓ C.

Puerto La Cruz, Venezuela, 1978.

Este viaje que hemos iniciado por el insondable camino de la sabiduría nos ha de conducir, inequívocamente, a un mayor conocimiento del Universo, a una visión más amplia de la vida y de las leyes que le rigen, asimismo a una mejor determinación de nuestra verdadera misión en la actual existencia, aportándonos los medios adecuados: conocimientos, fuerza, dominio de nosotros mismos, confianza y serenidad para no desfallecer en el camino que nos espera y en los obstáculos que se nos puedan anteponer en la realización de nuestro ideal, en la consecución de nuestras metas existenciales.

La persona que sabe a donde va, que tiene conciencia de lo que quiere y tiene la firme resolución de obtenerlo, puede confiar que coronará con éxito sus deseos o concepciones.

Si además posee el conocimiento amplio de las leyes que rigen la interrelaciones entre el Universo-Planeta Tierra-Ser humano, cuyo aporte es uno de los fundamentales del Espiritismo –la Doctrina Universal-, tendrá en sus manos la llave maestra que le conducirá a la realización que anhela efectuar.

El Espiritismo, -la Doctrina Universal-, es sabiduría, es luz, es ciencia, es la filosofía del ser humano integral, es el camino certero hacia el conocimiento global del hombre preconizado por el ilustre y sabio Dr. Alexis Carrel, -en mi opinión uno de los diez pensadores más profundos del siglo XX-. El hombre, a través de su estudio va alcanzando la fortaleza, la satisfacción de sus inquietudes, la paz interior y la serenidad que ilumina la faz de su ser y le hacen mirar tranquilo y seguro de sí mismo el porvenir glorioso que le espera en su carrera, en el curso de su existencia actual y las siguientes, con el correr de los siglos y de los milenios, en el eterno presente.

Es un privilegio, cuya comprensión se tendrá sólo con el pasar de los años, el de ser un asiduo estudiante de la ciencia Espirita.

Tenga confianza en sí, en sus cualidades y facultades, prosiga con perseverancia en sus estudios, a través de los cuales obtendrá la propia realización personal, una vida más llena de experiencias gratificantes y será más útil para sí y los suyos, así como para la colectividad en que vive y para la humanidad.

Porque, recuerde, el mejor aporte que se podrá dar para mejorar y engrandecer a la humanidad es el de mejorarse y engrandecerse cada quien a sí mismo a través del cultivo de las propias cualidades humanas y morales, intelectuales y espirituales, y sobre todo cultivando la fortaleza y el dominio de su ser, por cuanto una persona débil no llega a ninguna parte. Es preciso incrementar la visión del propio destino en el universo por medio del conocimiento profundo, única manera de adquirir auto-independencia y constituirse en un auténtico pensador, capaz de utilizar su poder creativo potencialmente infinito. Es preciso fortalecerse con el cultivo de los valores universales bajo cuya égida realizar la práctica de todas las virtudes. Es necesario desarrollar la extensa gama de facultades espirituales con que la vida ha dotado a cada ser. Cada quien es poseedor de inmensos tesoros, pero están escondidos en su interior. Si se dejan de usar, de nada servirá poseerlos. Es preciso emanciparse espiritualmente y liberarse de prejuicios inhibidores del conocimiento y de la luz. Cada persona tiene derecho a conocer todo, sin límites de ninguna naturaleza. No acepte de nadie sugerencias que tiendan a inhibirle en la búsqueda de cualquier conocimiento que usted anhela. Tenga confianza en su propia capacidad de discernimiento o jamás será una persona libre pensadora.

El grueso de la humanidad pensante ha comenzado ya a emanciparse espiritualmente; cuya liberación, por el conocimiento, por el amor y la sabiduría, cada día será más efectivo. (Nota del 02 de agosto de 2009).

Cada grupo de estudios, -con sus elevadas aspiraciones e inquietudes-, integrado por participantes armónicos, conforma un dinámico, creativo y profundo, “Grupo Mente Maestra”, -en la acepción de Napoleón Hill-, el cual brindará a todos la oportunidad de un auto-cultivo constante, así como el ensanchamiento de las propias miras de estudios y la obtención de una mayor confianza en el uso del propio ordenador Bio-Psíquico, cuyas facultades en estado latente se comienzan, gradualmente, a desarrollar cada vez en un mayor número de personas, conjuntamente con el sentido interno de comprensión: -conciencia intuitiva e inspirativa- de las leyes –y valores- universales, mediante cuya guía se realiza el anhelo del ser humano de armonizar en la fuente universal en su eterna carrera de autorrealización.

Automáticamente, el propio nivel evolutivo permite formar parte con una esfera mental, -dentro de la ecología mental conformada por todos los seres encarnados, en un momento dado, en un determinado planeta o por quienes, se encuentran en la dimensión espiritual, también en determinados momentos-. Las propias facultades espirituales, como la intuición, la clarividencia, y cualesquiera otras de la extensa gama de las cuales está dotado el ser humano –y cada ser de los tres reinos naturales-, por medio del desdoblamiento o proyección espiritual, se proyecta al lugar donde se encuentra la información, en un archivo físico o en el archivo espiritual,–alma o periespíritu-, del ser que la contenga, donde la lee y la transfiere a la conciencia objetiva como percepción intuitiva, o, mediante las inspiraciones que por el pensamiento le trasmiten los seres afines o guías espirituales, por cuyo medio les aportan las ideas creativas sobre el qué, el cómo, el cuándo, el dónde, el quién, el cuánto y el por qué de cada objetivo que es preciso realizar, como una interrelación efectiva entre la dimensión espiritual y la física. La importancia del estudio es que conecta a cada ser con las fuentes variadas –a nivel de ecología mental- donde reside el grado necesario de conocimiento acorde al objetivo de turno. Esa interrelación es complementada por medio de la fuerza de empuje y la de bloqueo, que en un momento dado estimula o inhibe la acción buscando la perfecta manifestación en el instante oportuno.

Dentro de la Doctrina Universal, el Espiritismo es quien presenta un conocimiento más completo, amplio y profundo de todas las facultades espirituales del ser humano, así como de los procedimiento correctos para su mejor desarrollo y uso efectivo, controlando todos los riesgos y propiciando seres humanos equilibrados física, mental y espiritualmente, con plena conciencia de su misión en la vida.

Si una persona quiere conocer la razón por la cual se encuentra en el planeta tierra –o en cualquier otro del infinito universo- entre todas las inmensas corrientes de pensamientos que aportan válidos y efectivos conocimientos, que son muchas y es preciso conocerlas todas, la que mejor habla a la inteligencia humana, es el Espiritismo. Un mayor número de personas, aún, con confianza, precisan acercarse a su estudio. Muchos creen que solamente se trata de comunicarse con los espíritus de los desencarnados, -quienes suelen experimentar el deseo de hacerlo cundo un ser querido pasa a mejor vida, lo cual es un anhelo loable y factible de ser satisfecho de múltiples maneras, muchas veces sin intermediarios, por la propia percepción de la persona en particular-, empero, el Espiritismo es mucho más que eso. Aporta conocimientos amplios y certeros sobre Dios y sus leyes divinas –valores universales-, conformando una de las doctrinas morales más hermosas y completas del planeta tierra. Aporta conocimientos precisos sobre la reencarnación, las facultades espirituales y su desarrollo, la pluralidad de mundos habitados, el perfecto equilibrio evolutivo-espiritual, la comprensión de los grandes enigmas de la historia de la humanidad, y, prácticamente la respuesta a todas las preguntas e inquietudes que se pueda formular la mente humana, y aquellas preguntas que aún esperan respuestas, enseña los caminos mediante cuyo seguimiento, cada persona será capaz de encontrar la acorde al propio potencial desarrollado; aprende además, a seguir siempre adelante, sin aceptar límites de ninguna naturaleza, para ello, tiene por delante el eterno presente como escenario para amar, estudiar, aprender, trabajar y adquirir nuevos estados de conciencia. Recuerda, lo que se es incapaz de hacer por sí mismos, nadie lo hará por nosotros. Es preciso erguirse y asumir, digna y voluntariamente, el propio reto. Tú eres el caminante y el camino que conduce a Dios, es tu derecho –y tu deber, también-. recorrerlo. El mérito, y el salario cósmico, también.

Los estudiantes de la Doctrina Universal poseemos el conocimiento y el poder para contribuir a transformar el planeta tierra en un mundo mejor: de bienestar, progreso, armonía y amor. ¿Qué estamos haciendo para cumplir adecuadamente nuestro rol? Si queremos que mejores líderes dirijan los destinos del planeta, es preciso que los hijos –e hijas- de la luz, pongamos manos a la obras. El tiempo ha llegado; la misión es nuestra. Demostremos la validez de nuestro conocimiento. Debemos tomar el control de todos los puntos claves mediante los cuales se pueda aportar la mayor suma de bien posible a la humanidad, –o actividades de cualquier índole: profesionales, sociales o de servicios, en las cuales se pueda ser útil al bien común, dando cada quien su propio aporte-. El mundo en el cual viviremos mañana, en nuestros próximos ciclos de vida, será el que contribuyamos a construir hoy. Cosecharemos lo mismo que sembremos, ahora. Adelante. (Nota del 02 de agosto de 2009).

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