QUÉ SIGNIFICA SER MASÓN?

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QUÉ SIGNIFICA SER MASÓN?

©Giuseppe Isgró C.

Many P. Hall, en un trabajo intitulado: “MASONES, ¡DESPERTAD!, expresa lo siguiente:

-“Nuestro credo y la Orden reclaman lo mejor de vosotros; exigen la santificación de vuestra vida, la regeneración del cuerpo, la purificación del alma y la ordenación de vuestro espíritu”.

“Vuestra es la gloriosa oportunidad; vuestra la trascendental responsabilidad. Aceptad la tarea y seguid los pasos de los maestros masones que en el pasado, con el flamígero espíritu de la Orden, han iluminado el mundo. Tenéis un gran privilegio, el privilegio de la obra iluminada. Conocéis los objetivos para los cuales trabajáis, mientras muchos otros, los más, luchan todavía en las tinieblas. Vuestros trabajos no deben confiarse únicamente a la logia, porque el Masón debe irradiar las cualidades de la Orden. Su luz debe brillar en el hogar y los negocios, glorificando así su asociación con sus semejantes. En la logia y fuera de ella, el Masón debe representar la más elevada fructificación del esfuerzo sincero y ser modelo de fe y constancia en toda labor que emprenda”.-

Al preguntársele al aprendiz Masón qué entiende por Masonería, éste contesta: -“El estudio de las ciencias, las filosofías, las artes y la práctica de todas las virtudes”. Seguidamente, se le inquiere “lo qué es un Masón”; a lo cual responde: -“Es un hombre libre, amante de su Patria, fiel a las leyes y amigo de los hombres cuando son virtuosos”. Aquí tenemos la clave para destacar la importancia y el significado de ser Masón.

-El Masón, estudia las ciencias, las filosofías y las artes y práctica todas las virtudes de acuerdo con los valores universales.

Se prepara para desarrollar, con la máxima efectividad, su misión en la vida, aprendiendo cómo alcanzar el supremo objetivo de la existencia humana: la sabiduría de los valores universales y el dominio de las leyes que rigen la naturaleza, a los seres, y sus interrelaciones, para realizar la gran obra universal, y dentro de ella, las metas que le son asignadas por el Orden Cósmico.

A través de la sabiduría y del dominio de las leyes que rigen a los seres en el vasto taller que constituye la naturaleza, el Masón ensancha la visión de la conciencia universal y acrecienta el sentido direccional de la vida. Utiliza su mejor instrumento que es la mente, en todos sus niveles y facultades: conscientes, psiconscientes, espirituales  y cualquier otra dimensión energética o esfera potencial que le sea inherente y proyecta, en forma creativa e innovadora, de manera segura y efectiva, toda la capacidad de auto-expresión de la cual es capaz en las realizaciones personales, alcanzando siempre mejores niveles de excelencia.

En primer lugar, en cada etapa, el Masón se forja un objetivo básico en la vida, como una forma efectiva de auto-expresión hacia el cual encauzar toda su capacidad creativa, constructiva y realizadora.

Conoce la dirección en que ha de avanzar y en cuanto tiempo alcanzar la preciada meta, en cada etapa de su vida.

A través del desarrollo personal constante, se  convierte, cada día más y mejor, en un canal de expresión de la sublime sabiduría y luz creadora, en la transmisión de un saber eterno que es, constantemente, fuente donde beben, y lo hacen siempre, todos los seres libres que se alimentan de los frutos eternos de la sabiduría, en acción constante de auto perfeccionamiento en pos de grandes ideales que glorifican a la humanidad, en un mundo de progreso, paz y amor, en la espiral evolutiva, dentro del Círculo y el Signo Más, es decir,  en la Rueda de la Vida.

Siempre ha existido un saber profundo. Los hijos e hijas de la luz son sus canales de expresión, en armonía con todos, de acuerdo a la voluntad regidora del universo y desde la fuente interior del poder, de la luz, del amor y de la sabiduría de los valores universales. De las moradas superiores donde los valores universales han sido desarrollados en su más alto grado de expresión, en forma gradual, de acuerdo al propio requerimiento, el Masón percibe, automáticamente, todo el conocimiento que precisa para realizar, oportunamente, su obra de vida, en todas sus fases evolutivas.

El Masón, al perfeccionarse en la ciencia, en el arte y en la filosofía universal, en el desarrollo de la Gran Obra, en su auto-transmutación constante, en la eterna polarización,  va tallando y modelando la piedra bruta, hasta convertirla en cúbica, modelo de perfección y autorrealización, con lo cual se constituye en un canal de la Inteligencia Infinita y de la sabiduría de los atributos divinos o valores universales.

En estas labores de preparación, el Masón lleva a cabo las siguientes prácticas y realizaciones:

  1. Estudio constante

Estudio Constante, de todas las ciencias o ramas del saber humano, con el fin de acrecentar la visión universal; del pasado, para saber de donde proviene todo lo que se conoce, y profundizar el presente, para ubicarse, adecuadamente, en el desarrollo y ejecución de su obra, con lo cual proyecta,  con seguridad, la programación de sus metas u objetivos, conociendo la tendencia natural de los ciclos evolutivos a través de las distintas épocas pasadas, presentes y futuras.

El Masón estudia la Doctrina Universal, los libros sagrados de la humanidad, la filosofía, los clásicos, la historia y los ensayos de los grandes pensadores de todos los tiempos y países. Efectúa una síntesis del saber universal, adecuando, en forma práctica y efectiva, a los fines del espíritu de los tiempos, el conocimiento que, con su estudio y dedicación, asimila.

  1. El amor

El Masón potencia en si el amor como  valor universal y virtud y expresa, en su ser y en todas sus actuaciones, la sabiduría y comprensión de las Leyes Cósmicas, el poder y la luz, la vida y la energía abundante y perdurable, la voluntad divina y la persistencia, la visión y la conciencia cósmica, cada vez en un mayor nivel  de manifestación, en cualquier plano existencial en que actúa.

El Masón siente un profundo amor hacia todos los seres y expresiones de vida y, por sí, con lo cual manifiesta el sublime amor hacia el Creador Universal.

Para cumplir con los propósitos de la Creación, según los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo, la Gran Ley Síntesis, el Amor, dispone de leyes ejecutoras cuyos valores universales conforman los sentidos cósmicos o direccionales del universo y de todos los seres o manifestaciones de vida.

Cada día conoce más y utiliza mejor los sentidos direccionales  conformados por los valores de las leyes universales, cuyo ejercicio constituye la práctica de todas las virtudes. Con la aplicación del poder del amor, que se manifiesta en el ser a través del sentimiento, desarrolla, optimizando, el sentido de la sabiduría y/o de la prudencia.

  1. La Justicia

El valor de la justicia está simbolizado por la balanza donde se pesan los hechos y los resultados que los mismos arrojan y el fiel indica la suma existencial cuya carga magnética se ubica, instantáneamente, en el lugar que le corresponde, en el esquema cósmico. Comprende a fondo el valor de la justicia en todas las variantes posibles en la infinita escala evolutiva y su interrelación con los demás valores universales; su manifestación es veraz, objetiva, y aún en su mayor rigor, una expresión del amor, conformando, en los seres, el sentido de la medida, el cual indica dirección y expresa cuantificación.

El Masón permite que la ley de la justicia mantenga estable el equilibrio cósmico en su actual ciclo existencial. Sus principios, y el de los valores interrelacionados, rigen su conducta en el cumplimiento de su misión cósmica. Desarrolla el sentido de la medida y la conciencia de sus  deberes, necesidades y derechos. Cumple sus  compromisos y permite que los demás los cumplan con él, precisando, siempre, los términos de las obligaciones recíprocas, en cada transacción, para un perfecto cumplimiento. Respeta el derecho ajeno en todas sus formas y manifestaciones. La balanza de la justicia guía todas sus  decisiones y acciones.

  1. El orden

El valor universal del orden es regido por la ley de afinidad, de acuerdo al veredicto dictado por la ley de la justicia, en base a cuyo resultado ubica o reubica, a los seres y cosas, por su suma existencial, grado de afinidad, simpatía o similitud, conformando un sistema y orden armónico, coherente y equilibrado, en coexistencia unida, como los eslabones de una cadena, donde, de conformidad al grado evolutivo, cada quien rige en el grado inferior y a su vez le rige el superior en el cumplimiento de la propia misión cósmica.

El Masón busca y encuentra el orden cósmico que, de acuerdo al total de la suma existencial de su vida y a los Planes del Gran Arquitecto del Universo, en cada época, le  corresponde, en el Quehacer Universal, el cual acepta y optimiza en pro de su  crecimiento espiritual.

En correspondencia con la Ley de Afinidad, desarrolla su  sentido del orden y se  ubica, constantemente, en el lugar y tareas que mejor aprovechen su potencial espiritual. Así es. Así sea.

  1. La igualdad

Comprende el valor universal de la igualdad y desarrolla, suficientemente, su sentido de la equidad, frente a la vida, al esquema cósmico y a la obra por realizar en el quehacer universal, en cada esfera mental o grado evolutivo.

La ley de la igualdad permite que se tenga iguales oportunidades que todos, en cada fase evolutiva, por lo cual, se puede  tomar cada cosa, o, realizarla, siempre y cuando se pague el precio correspondiente, en dinero, esfuerzo, estudio, trabajo, dedicación, etcétera. De igual manera, la ley de la igualdad se manifiesta, equitativamente, en el cumplimiento de los deberes y goce de los derechos, recibiendo, en cada caso, la justa compensación de acuerdo a los resultados obtenidos en el quehacer cósmico.

El Masón sabe que todo ser humano tiene el mismo derecho de evolucionar y convertirse, cada día más y mejor, en un canal supremo de sabiduría. A pesar de las eventuales diferencias sociales, culturales, etcétera, tiene un profundo respeto, y amor, hacia todo ser humano, -y expresión de vida-, por cuanto, al igual que él, es depositario de la sublime chispa divina del Gran Arquitecto del Universo, y todo ser, en un momento dado, ocupa un lugar y función en el orden universal, que debe respetar, aceptándolo.

  1. El servicio

 y la compensación

El Masón tiene la percepción clara y completa de la importancia del valor universal del servicio, en cuya práctica se ejercita, cada día, como un poderoso canal del bien y del progreso, con lo cual, aún cuando lo hace en forma desinteresada, pone a trabajar, en su favor, la grandiosa ley de  compensación, conquistando la solidez espiritual y material que requiere para el desarrollo de su  aporte en la Gran Obra.

Cada día asimila mejor el valor universal de la ley de compensación, afirmándolo en su personalidad, y optimiza su sentido de la reciprocidad en todas las cosas.

El Masón entra en la fuente interior del poder, en su Logia, planteándose:

-¿Cómo puedo cooperar más útilmente con los planes cósmicos?

-¿De qué manera puedo interpretar los valores universales contenidos en las leyes cósmicas y cumplirlas en mi misión en la vida, como práctica de todas las virtudes?

-¿Cómo puedo desarrollar más efectivamente mi visión espiritual y el sentido direccional de la vida?

La visión interior –por medio de la intuición y la inspiración- le proporciona, al Masón,  la respuesta respectiva, oportunamente.

  1. La libertad

La percepción del valor universal de la libertad le faculta con el sublime atributo de ser libre de descifrar los arcanos cósmicos hasta donde su evolución alcance, cada vez en un mejor nivel. El Masón es independiente y se mantiene en armonía y cooperación cósmica.

Con libertad, respetando las leyes naturales, las del país en que vive y amante de la Patria, realiza las concepciones, -percibidas por su  mente-, que debe llevar a cabo.

El Masón ejerce su capacidad de libertad para el bien supremo, de acuerdo a la correcta visión de las cosas, usando, adecuadamente, el poder creativo, cumpliendo sus deberes y satisfaciendo sus  necesidades plenamente.

Cada día desarrolla más y mejor el sentido de la aceptación o libre albedrío, en todas sus  actuaciones.

Ha recibido –y aceptado, del Creador Universal, la investidura del poder de la elección y ejerce las funciones de su ejercicio con la visión de la sabiduría de los valores universales inherentes en cada caso.

Tiene  la facultad de solicitar a la vida lo que requiere en el desarrollo de su obra, de acuerdo al esquema cósmico; empero, ésta, sin él solicitarlo, siempre le  provee con tiempo de los recursos necesarios en cada etapa de su realización. Cada vez que se encuentra con la preparación suficiente, la vida le presenta la nueva oportunidad, casi siempre como situaciones por resolver, las cuales asume con firme decisión, aprovechándolas como medio efectivo de crecimiento personal y espiritual.

En cada acto de elección, el poder creativo de su mente psiconsciente actúa decretando los resultados adecuados que deben plasmarse y, siempre, oportunamente, se expresan de la mejor manera posible.

El Masón cada día desarrolla sus habilidades para decidir acertadamente, eligiendo los cursos de acciones que mejor aporten el mayor grado de certidumbre en cuanto a los resultados apetecidos y al más bajo costo de oportunidad.

En cada decisión, el Masón sigue los siguientes pasos:

  1. Define el objetivo por realizar, por escrito.

  2. Analiza el objetivo y lo divide en sus unidades de realizaciones parciales en estricto orden prioritario.

III.   Busca, creativamente, todas las alternativas factibles de aportar  soluciones.

  1. Evalúa cada una y elije la mejor.

  2. Con cada elección, toma la decisión respectiva y emprende con expectativa positiva la acción correspondiente, en grado suficiente, hasta alcanzar los resultados esperados, con voluntad decidida y plena confianza en él, en las leyes y principios universales y en la vida.

  3. Cada vez que decide, entra, instantáneamente, en la fuente interior de poder de su mente psiconsciente, activando su  visión cósmica en grado suficiente y alcanza la conciencia clara del curso de acción que debe elegir, optimizando su poder de elección.

VII.   Con cada decisión adoptada genera, oportunamente, el poder creativo, en grado acorde a la magnitud de la tarea por realizar, en calidad y cantidad, de acuerdo con la ley de la libertad cósmica.

VIII.   Su determinación, asunción del logro, voluntad tenaz y constancia, imantan los resultados necesarios y adecuados, en cada caso, siempre a tiempo.

  1. La fortaleza

El Masón cultiva la fortaleza como valor universal y virtud fundamental que permite canalizar, en su  personalidad, este atributo divino, percibiendo, en primer lugar, el potencial de poder con que ha sido dotado por el Creador Universal, para afrontar con confianza la tarea evolutiva, en el espacio y tiempo; consciente de que por medio de la fortaleza es el poder creativo del universo el que está usando en la proporción equivalente a su estado de conciencia; en primer lugar, desarrolla su compresión de todos los valores universales de manera que, en el ejercicio y aplicación de esta virtud, lo haga con la guía de la prudencia, la sabiduría, la justicia, la compensación, la igualdad, la templanza, la serenidad, el autodominio, el ánimo contento, la dulzura, la generosidad y el amor; de esta manera, utiliza  siempre la fuerza necesaria dentro de los justos límites de la equidad, el respeto, la cortesía, el equilibrio y el bien común. Con el ejercicio de la fortaleza, en todas sus variantes, como confianza, valor, coraje, alegría, paciencia, tenacidad, constancia, resistencia, austeridad, comprensión, salud, etcétera, es siempre fuerte en el amor, en la justicia,  en la verdad, en el logro de todas sus metas, siempre y en la superación satisfactoria de todas las pruebas existenciales.

  1. La templanza

El rasgo que denota la máxima maestría frente a la vida es la templanza, valor universal cuyo ejercicio como virtud permite la realización de todas las cosas dentro del perfecto y justo límite del equilibrio total, con lo cual, el Masón expresa en él, el autodominio, la calma imperturbable, la serenidad, la impasibilidad, la moderación, la humildad, la estabilidad, el ánimo tranquilo, el silencio creativo y la conciencia en paz.

El Masón aplica la templanza en el ejercicio del amor, de la justicia, de la fortaleza y en todos los actos de su vida, como en el hablar, en el comer, en el beber, en el trabajo, en la recreación y en la abundancia.

  1. La belleza

El Masón percibe que la belleza, como valor universal, expresando la perfecta armonía y orden de todos los elementos que intervienen en la realización de una obra, en el desarrollo de las cualidades que ornamentan la personalidad y en la estética personal y social en general.

La belleza refleja el perfecto equilibrio universal y, silenciosamente, expresa su veredicto como valor paralelo a la justicia; ésta sopesa los hechos y el fiel índica la suma existencial; aquella, lo hace mediante la estética; lo externo índica la composición armónica interna.

La belleza es la justicia estética, por lo cual, el Masón, al cultivarla en elevado grado, todas sus obras expresan la excelencia de su valor universal, cada día mejor.

El Masón perfecciona  la belleza como virtud en el amor, en la sabiduría, en la fortaleza, en la templanza, en la conservación de su cuerpo como templo divino, en el hablar, en el conducirse por la vida, en el vestir, en los hábitos y costumbres y en todo aquello en que, la sublime cualidad, pueda manifestar en él, o en sus actos, la jerarquía de la luz espiritual de la que es cada día mejor instrumento de expresión.

  1. El perdón

El Masón percibe que, en el camino de la vida, todos los seres están en un aprendizaje constante y que la misma vida es la gran pedagoga, la que, actuando por medio de la conciencia del ser, le hace percibir de lo que es correcto de acuerdo a los valores universales y de cuales deben ser las acciones correctas en correspondencia con la práctica ideal de todas las virtudes. Es la misma vida la que conduce, a cada persona, a efectuar las correcciones pertinentes a cada situación y caso; por lo cual, en toda acción, cada vez que el percibe que alguien lleva a cabo algún tipo de conducta que en relación con su  persona la estime inadecuada, emplea el ejercicio del perdón, como valor universal, con la finalidad de que el mecanismo de la justicia divina, y de la vida en general, se haga cargo de la situación, efectuando las respectivas compensaciones, correcciones y restablecimiento de la armonía y orden respectivos.

  1. La conciencia

El resultado de cada una de sus acciones y realizaciones, dado por la balanza de la ley de la justicia y demás leyes ejecutoras del amor, se manifiesta en el Masón como clara conciencia del orden cósmico que le corresponde, el cual acepta y, al que debe aspirar, acto seguido.

El Masón comprende que la posición alcanzada, en el orden cósmico, genera la necesidad, el deber, y el derecho, de pasar a la siguiente, en escala de evolución ascendente. Tiene conciencia de donde viene, donde está y hacia donde va.

El Masón optimiza su sentido de responsabilidad; tiene  clara conciencia de sus deberes y necesidades, así como de la forma correcta de satisfacer estas últimas, y, de que es  responsable de ejecutar las tareas de las cuales tiene  conciencia que deben ser realizadas y, que, una vez llevadas a cabo, implican una compensación equivalente para él, aprovechando, en cada caso, la oportunidad que la vida le brinda como medio de autorrealización.

La conciencia es el asiento del Creador Universal dentro del espíritu, por medio de la cual Él se comunica con cada ser  usando el lenguaje de los sentimientos equivalentes a cada uno de los valores universales, cuya expresión percibe como conciencia intuitiva que le permite conocer el veredicto de la ley cósmica como señal de alerta en todas sus intenciones y como sentencia en los  actos ejecutados. A través de la conciencia Él ejecuta su rol de Pedagogo Universal.

 Igualmente, el Masón puede comunicarse  a cada instante con Él, si lo desea, usando el lenguaje de los sentimientos del amor, de la gratitud, de la admiración y cualesquiera otros equivalentes con los valores universales, así como por el pensamiento, en forma directa y sin intermediarios, como un hijo o hija con su padre o madre, cuya conciencia de la unión perfecta e indisoluble que forma con él se fortalece cada día más y mejor.

La conciencia intuitiva le transfiere, también, todas las informaciones que su espíritu percibe por intermedio de la proyección espiritual en el espacio y tiempo, a través de cada una de las facultades espirituales que les son inherentes, las cuales son transferidas a la conciencia objetiva como percepciones intuitivas o inspiraciones por la comunicación del pensamiento dentro del pensamiento, de entes afines o guías y protectores espirituales.

Cada día más y mejor, tiene conciencia y comprensión de todo, en todos los niveles y esferas mentales del Universo, de acuerdo a su  grado de progreso.

La conciencia del ser, -en los tres reinos naturales- es una réplica de la del Creador Universal, así como la tierra, en cualquier lugar, es la misma tierra, variando, únicamente, el grado de composición de los elementos que la conforman, al igual que el nivel evolutivo del ser determina que en unos el estado perceptivo de la conciencia sea más sensible que en otros. Empero, en toda conciencia se expresa en análoga forma la acción pedagógica del Creador Universal por medio del lenguaje de los sentimientos en correspondencia con los valores universales. Aquí reside el supremo secreto sobre el cual es preciso meditar para descifrarlo.

  1. La tolerancia

El Masón desarrolla toda acción dentro de los límites de la tolerancia que cada situación permite, conservando el perfecto equilibrio y la armonía con todos y, en todo.

El Masón construye, estimula,  crea, ayuda, tolera. Jamás critica ni se expresa negativamente de ningún ser humano. Está consciente del poder creativo y positivo que existe en los seres, y, en silencio, privadamente, alienta, -y estimula- a quien lo requiera.

Conoce  las fortalezas humanas, por lo cual es exigente conmigo pero tolerante con los demás, porque él sabe que el mejor medio que dispone para ayudar a perfeccionar a la humanidad, es el de auto-perfeccionarse.

  1. La disciplina personal

El Masón es un Espíritu cada vez más sabio y lúcido, con un alma armoniosa y equilibrada y un cuerpo perfecto y saludable. Su  mente y su cuerpo funcionan perfectamente en todos sus niveles. Respira correctamente. Cada órgano y célula mantienen su buen funcionamiento y capacidad para restablecer el equilibrio energético, constantemente; renovándose, oportunamente.

Cada día aumenta su conciencia de cuales son los alimentos –y cantidades adecuadas- que debe ingerir para optimizar la máxima performance de su organismo; mantener una salud robusta y estable y, una efectiva longevidad.

Todas las noches, el Masón practica la relajación completa, desde los dedos de los pies a la cabeza; lo hace así:  centra la atención en cada parte de su cuerpo, adquiere conciencia de la misma, la relaja bien, percibe una sensación de calor, siente el fluir de la energía y visualiza un halo luminoso que emana de la respectiva área y, en cada órgano que desea fortalecer, hace  una inspiración contando seis, reteniendo el aire –pulmones llenos- contando veinticuatro, visualizándolo, al mismo tiempo, en perfecto funcionamiento. Al terminar, visualiza escenas de calma y armonía de la naturaleza. Duerme y reposa profundamente, recuperando la energía vital suficiente.

Cada mañana practica el ejercicio adecuado, el yoga, el tai chi, largas caminatas, la meditación, entre otros de su preferencia, y realiza diez respiraciones profundas, reteniendo el aire, durante 24 segundos, cada vez.

El Masón afirma, diariamente: –Aquí y ahora, se establece la salud perfecta. Mi mente psiconsciente mantiene, permanentemente, la optima salud, normalizando, automáticamente, todo lo que sea requerido, conservando en el mejor nivel mi equilibrio vital,  vigor, energía, fortaleza física, mental, emocional y espiritual y juventud ideal.

Controlo las imágenes mentales y la canalización adecuada de mi potencial creativo. Mantengo la salud anímica a través del cultivo de las emociones positivas, inspiradas por elevados sentimientos de amor, justicia, bondad, fortaleza, fe, autodominio, serenidad, perdón, paz, tolerancia, prudencia y equilibrio.

Potencio la lucidez de mi espíritu; mantengo perfecta sintonía con las fuerzas cósmicas adecuadas y acoplo mi acción con los planes universales.

Me yergo espiritual, anímica, intelectual y físicamente.

Desarrollo mi capacidad de trabajo, incrementando, cada día más y mejor, la productividad y resultados económicos de mi actividad profesional, cuyo uso optimizo.

Actúo con auto-confianza, valor, prudencia, templanza, ánimo contento, comprensión, autodominio, serenidad, perseverancia, decisión firme, humildad, paciencia y conciencia de lo justo. Guío a mi familia con afecto y dignidad, propiciando su máximo bienestar y desarrollo, constantemente.

Alcanzo el equilibrio perfecto entre estudio, trabajo y descanso.

Me comunico excelentemente. Escucho con empatía. Armonizo mi vida con el Creador Universal y desarrollo mi capacidad para tratar con las personas y todas formas de expresión de vida, con el fin de participar efectivamente en la Gran Obra de la evolución cósmica.

  1. Claves  de las grandes realizaciones

El Masón conoce y aplica las claves que permiten las grandes realizaciones, por lo cual:

  1. Llama y le abren: todas las puertas que deben ser abiertas y la cosmogonía.

  2. Da y recibe: el amor y la totalidad de lo que corresponda en cada etapa, en el eterno presente.

    III.      Ama y descubre: la sabiduría.

  1. Busca y encuentra: la verdad universal, en la espiral evolutiva de la Rueda de la Vida,  en el eterno presente.

  2. Pregunta, a su mente psiconsciente en conexión divina, tres veces, en la fuente interior del poder y obtiene: la respuesta a todas las preguntas y la comprensión y luz espiritual, en cada caso, oportunamente.

  3. Pide y la vida le concede: la oportunidad de cooperar en la realización de la gran obra de acuerdo con los planes cósmicos de acuerdo a su propia capacidad de asunción de objetivos.

    VII.      Percibe su lugar en la vida y toma: posesión del mismo, por medio del servicio.

VIII.      Trabaja con efectividad y capitaliza: la compensación y el respectivo salario cósmico.

  1. Estudia los valores universales y amplifica: su visión cósmica.

  2. Perdona y logra: la auto-liberación y por la acción de la ley divina, la respectiva compensación cósmica.

  3. Practica y adquiere, gradualmente: la experiencia y la maestría del ser en el ejercicio de todas las virtudes.

   XII.      Actúa y tiene: el poder para hacerlo.

XIII.      Persiste, hasta que la mente interior se haga cargo del asunto, activando los poderes creadores de la mente, y llega a la meta. 

  XIV.      Visualiza los resultados finales realizados y abre: el camino interior para su logro.

  1. Aplica su voluntad en cooperación con los designios supremos y alcanza: la armonía cósmica.

  XVI.      Apunta a un objetivo a la vez y: uno a uno, por su respectivo orden prioritario, los realiza todos, oportunamente.

XVII.      Comprende la ley de la provisión divina y acepta: la abundancia que le está asignada, periódicamente, administrándola cada día mejor.

XVIII.      El Masón afirma: Aquí y ahora se establece el orden divino de acuerdo a los planes trazados por el Gran Arquitecto del Universo. Hecho está.

  1. El poder de los hijos de la luz

En su avance por la existencia humana, en el eterno presente, aplica las cuatro claves o símbolos de la Esfinge, las cuales son: 1) La cabeza humana de la Esfinge, como símbolo del saber que otorga la visión existencial y del universo; las alas de águila, en representación del querer  y de la voluntad indispensables para emprender toda acción para ascender en la espiral evolutiva;  sus patas y pecho de león, que otorgan la fortaleza para osar en descifrar los arcanos universales y realizar la propia cuota de servio en la Gran Obra; y, la parte posterior e inferior de toro como expresión máxima del poder, que solo  en el callar es posible alcanzar..

SABER

A través del saber, adquiere conciencia, en todo momento, de la dirección correcta a seguir y de lo que conviene hacer. Tiene claro, en la mente, el objetivo básico de la vida, y, concentra toda su fuerza creativa para alcanzarlo con éxito. En su realización,  el Masón sabe:

QUERER

El Masón es un canal del poder supremo y creativo del universo y lo aplica para realizar tanto sus propios objetivos como para ayudar, a través del servicio, a sus semejantes, a la Patria y a los hijos e hijas de la luz, de quienes, con sano orgullo y amor, forma parte.

La clave superior para aplicar, creativa y efectivamente, dicho poder, consiste en querer intensamente realizar el objetivo o proyecto concebido y visualizado en la pantalla mental.

Aprendiendo, cada vez en un mejor nivel, y usando el arte y el  poder de querer, puede:

OSAR

A dar el primer paso y emprender la acción decidida, firme y perseverante, en el espacio y en el tiempo suficientes, que ha de conducirle a la anhelada meta.

Afrontando la realidad con serena confianza, calma imperturbable y expectativa positiva;  mostrándose impasible frente a lo desconocido y al enigma que, periódicamente, le toca descifrar.

Sigue siempre adelante, aplicando su conocimiento, prudencia, sentido de la justicia, fortaleza, templanza y creatividad frente a toda situación y efectúo la realización  de la gran obra, que, en cada etapa,  le compete en los planes cósmicos, cada vez en un mejor nivel.

El Masón aprende que, después de saber, querer y osar, como regla máxima y suprema que evidencia su filiación de la Luz Universal, debe:

CALLAR

Callando, hablan sus obras, virtudes, poder y sabiduría, con humildad, dulzura, armonía, serenidad, paz, gratitud y amor, porque, recuerda siempre que, en silencio germina toda semilla en el seno de la tierra y realiza su obra la Naturaleza.

¡Que el Gran Arquitecto del Universo proteja, ilumine y guíe a los hijos e hijas de la luz y a toda la humanidad, en el Planeta Tierra y en todos los mundos del universo, en el cumplimiento de su misión cósmica y en la perfecta expresión de la vida, de la luz, del amor, de la sabiduría, del orden, de la  armonía, de la justicia, de la fortaleza, de la templanza, del equilibrio, del progreso y de la Paz Universal, aquí y ahora. Hecho está.

Deseo concluir esta explicación, con la antigua plegaria de los FRANC MASONES: -¡QUIERA DIOS PROTEGER A LA ORDEN!

Adelante.

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Un comentario el “QUÉ SIGNIFICA SER MASÓN?

  1. […] Origen: QUÉ SIGNIFICA SER MASÓN? […]

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