MEDITACIÓN DIARIA

MEDITACIÓN DIARIA


©POR GIUSEPPE ISGRÓ
Del Libro: En busca de la victoria

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Afirma, en la mañana y en la noche, antes de dormir, durante veintidós días; luego, cada vez que lo desees, esta poderosa fórmula de programación mental positiva y descubre cómo, con facilidad, van ocurriendo cosas maravillosas en tu vida. Al encender la luz en la mente se ilumina la propia existencia y todo en derredor vibra al unísono y con el mismo sentimiento de felicidad y bienestar, interrelacionándose por la ley de afinidad.

1. -Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre. (Repetir tres veces, con los ojos cerrados o leyendo el ejercicio).
Ø Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre. (Tres veces).
Ø Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, en el centro de control de mi piloto mental automático, donde todo va bien, siempre, durante quince minutos y voy a programar los siguientes efectos positivos, los cuales perduran, cada vez mejor, hasta que vuelva a realizar este acceso y programación mental:
Ø Todo va bien, siempre, en todos los aspectos de mi vida, cada día mejor. (Tres veces). –Imagínalo-.
Ø Todo va bien en mi trabajo; cada día logro mejores niveles de efectividad, prosperidad, riqueza, abundancia y bienestar. (Imagínalo).
2. Formo una unidad cósmica perfecta con el Creador Universal, -ELOÍ. (Diez veces, con los ojos cerrados). Hoy se expresa en mí la Perfección universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión en todos los aspectos de mi vida.
3. -Cada día, en todas formas y condiciones, mi cuerpo y mi mente funcionan mejor y mejor. La consciencia de mi conexión permanente e indisoluble con el Creador Universal, -ELOÍ-, restablece y mantiene en mí, diariamente, durante las veinticuatro horas del día, un perfecto estado de salud a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Creador Universal, por darme un cuerpo perfecto, saludable, lleno de energía. Aquí y ahora, me siento en perfecto equilibrio de salud, a nivel físico, mental, emocional y espiritual.
4. Afronto y resuelvo bien toda situación que me compete, siempre.
5. Todo tiene solución, en todas las situaciones de mi vida.
6. El Creador Universal, -ELOÍ-, es en mí, cada día mejor, en todos los aspectos de mi vida, fuente de amor, luz, sabiduría, éxito, riqueza, prosperidad, abundancia y armonía.
7. Permito que las leyes universales de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión actúen bien en el plan de mi vida.
8. Tengo prosperidad y poder. Cada día enriquezco mejor mi vida a través del servicio efectivo, del amor y de la práctica de todas las virtudes.
9. Mi dignidad personal me lleva a realizar las cosas que me competen con la máxima perfección posible.
10. Cada día, en todas formas y condiciones, en todos los aspectos de mi vida, estoy mejor y mejor a nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero.

11. Actúo con templanza, serenidad, autodominio y perfecto equilibrio en todo. Conservo plena autonomía y control sobre todas mis facultades físicas, mentales, emocionales, intelectuales y espirituales. Hecho está. (Visualizar un escudo protector de luz que te envuelve y protege; -una pirámide-).
12. Tengo fortaleza, valor, confianza y fe suficiente para triunfar y alcanzar todas mis metas, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y en armonía con sus planes cósmicos. Soy inmune e invulnerable a las influencias y sugestiones del medio ambiente y de cualquier persona a nivel físico, mental, emocional y espiritual, en las dimensiones objetivas y subjetivas y en cualesquiera otras en que sea requerido.
13. El orden universal de la Vida, del amor, de la luz, de la sabiduría, del perdón, de la percepción de la verdad, de la aceptación de la realidad, de la justicia, de la igualdad, de la compensación, de la fortaleza, de la templanza, de la belleza, del equilibrio, de la armonía, de la salud, de la prosperidad, de la riqueza, de la abundancia, del servicio y de la provisión se establece en mi vida, en todos mis asuntos y en las personas interrelacionadas, aquí y ahora. Hecho está.
14. Asumo la responsabilidad de mis actos y cumplo bien todos mis compromisos, siempre oportunamente, de acuerdo con el orden cósmico.
15. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos da abundancia y armonía. Vivo en abundancia y en armonía.
16. El Creador Universal, -ELOÍ-, se está ocupando de todo, -por la Ley Cósmica-, en todos los aspectos de mi vida, y se expresa en mí conciencia intuitiva por medio de los sentimientos en correspondencia con los valores universales.
17. Gracias, Creador Universal, -ELOÍ-, por esta vida maravillosa. Que Tu Inteligencia Infinita, Amor, Sabiduría, Justicia, Luz, y Poder Creador guíen, adecuadamente, todas mis decisiones y acciones, ahora y siempre. Gracias, Padre, por este día maravilloso.
18. El Creador Universal, -ELOÍ-, nos proteja, aquí y en cualquier lugar, ahora y siempre. (Tres veces).
19. Siempre espero lo mejor, de acuerdo con la voluntad del Creador Universal, -ELOÍ-, y la Ley Cósmica, en armonía con todos.
20. Gracias, Padre, todo va bien en todos los aspectos de mi vida, a nivel físico, mental, emocional y espiritual. Gracias, Padre, todo va bien en mis practicas espirituales y en mi relación Contigo; Tú y yo formamos una unidad perfecta, armónica, aquí y ahora, en el eterno presente. Yo soy Tú, Tú eres yo. Te amo.
21. Tengo calma imperturbable. Soy impasible frente a todo y a todos. No tengo temor a nada, a nadie ni de nadie en ningún nivel físico, mental, emocional, espiritual y financiero. Dentro de mí vibra la seguridad total. Tengo completa confianza en la vida y en mi propia capacidad de resolver situaciones y alcanzar los resultados satisfactorios que preciso, en cada caso, siempre.
22. Voy a realizar –obtener o resolver- (mencionar), antes del: (fecha), de acuerdo al orden divino y en armonía con todos. (Si se trata de varios objetivos, anótelos y haga la afirmación y visualización con cada uno de ellos. Imagínelo concluido satisfactoriamente sin imponer canal alguno de manifestación.) Adelante.

Nota: El autor ha recibido testimonios de la eficacia de esta meditación de diversas regiones de España, de Venezuela y otros lugares. Constituye la esencia del libro EN BUSCA DE LA VICTORIA, diseñado para la doma de la mente. Un libro absolutamente práctico que encierra, en forma sencilla, profundos secretos sobre el manejo interior de la mente, la autosugestión, la meditación y la conexión con la fuente, adquiriendo conciencia de la UNIDAD y beneficiándose de sus valiosos efectos. Quien desee leer EN BUSCA DE LA VICTORIA, puede hacerlo en el Grupo Yahoo: GRUPO_VERDAD_UNIVERSAL.

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LA ETERNA LUZ, MEDITACIÓN 3

LA ETERNA LUZ, MEDITACIÓN 3

SOLILOQUIO
SOBRE EL PODER DE LA VISIÓN

AUTOR: ©GIUSEPPE ISGRÓ C.

Leer como si fuese un monólogo consigo mismo.

-“Es en el descubrimiento de la propia ignorancia donde se manifiesta la sabiduría divina”-.
Yoneid, -Maestro sufí-

-Cada quien obtiene lo mismo que refleja su visión, y, además, se va transformando, gradualmente, en el producto de la misma-.
Giuseppe Isgró Cattafi


La visión –principal cualidad del liderazgo efectivo- es la aptitud de percatarse de la realidad de las cosas y comprender las tendencias de los acontecimientos. Es el poder de percepción de la conciencia con doble polaridad: permite ver lo que se conoce, objetiva y subjetivamente y lo que se ignora sobre un tema determinado o de la vida en general.
Sé que existe un verdadero poder en la visión. Cada grado de conocimiento desarrolla mi facultad de hacer y de dejar de hacer y me permite percibir el qué, el cómo, el dónde, el cuándo, el quién, el cuanto y el por qué sobre cualquier aspecto sometido a mi consideración o análisis. Me da libertad de acción o me permite esperar el momento oportuno, con paciencia y tranquilidad de ánimo.
Conocimiento, experiencia e información constituyen el poder más efectivo por proporcionarme la visión clara y correcta de la realidad con la cual trabajo o estudio, así como de los valores que deben guiar mi acción, de los objetivos que debo plantearme, de los resultados que preciso alcanzar en el micro, corto, mediano, largo y macro plazo; así como del potencial propio y el de mi actividad y del entorno en que me desenvuelvo, el cual incluye la sabiduría acumulada a través de los tiempos, en todos los países, como patrimonio de la humanidad y mi derecho de optimizar su uso; empero, también, mi deber, por cuanto, el uno coexiste en compañía del otro.
La visión, me permite descubrir lo que ignoro y alcanzar el estado de conciencia mediante el cual, como sabiamente sostenía Sócrates: -“Yo sólo sé que no sé aquello que no sé”; es decir, reconocer, identificando y calibrando en su verdadero grado lo que desconozco, para corregir y/o transmutar dicha condición en conocimiento suficiente.
Empero, el maestro griego, que de acuerdo al Oráculo de Delfos calificaba como uno de los más sabios de su época, también se daba cuenta de lo que sabía, –dominaba a la perfección el arte de preguntar para encontrar la verdad- aparte del elevado grado de conciencia espiritual que le caracterizaba.
Esta percepción es lo que me lleva a decir: -“Me doy cuenta de mi oportunidad y voy a aprovecharla”. –“Percibo que tengo que fortalecerme en esta área de conocimiento y voy a hacerlo”. Permite, también, percatarme de lo que quiero y de lo que no quiero, sirviéndome de guía en la toma de decisiones.
De igual manera, cada grado de mi ignorancia –o desconocimiento- genera un poder equivalente capaz de transmutarse en gnosis, reflejando el grado de conciencia suficiente para detectarla, identificarla, calibrarla y anteponer los objetivos de estudio que me permitan alcanzar la lucidez y el conocimiento, moviéndome a la acción correspondiente en la búsqueda que satisfaga dicho grado de conciencia.
Es decir, el estado de conciencia mediante el cual me percato de algo en particular, genera, paralelamente y en forma equivalente, el poder suficiente para alcanzar lo que debe satisfacer la carencia o tomar decisiones, emprendiendo las respectivas acciones que eviten lo que no anhelo.
En el mismo grado en que descubro lo que ignoro, en un área determinada, se genera la conciencia del conocimiento que debe transmutarle y de las acciones pertinentes. La conciencia de ignorancia constituye un continente capaz de llenarse con el conocimiento adecuado.
Comprendo que esta es la razón por la cual se suele decir: -“Cuando el discípulo está preparado aparece el maestro”-.
Me gusta el aforismo de Joaquín Trincado, que dice: -“El sabio nunca sabe, pero sabe estudiar y sabe”-.
Estoy consciente de que la visión -o el percatarse-, además de ser un poder de doble polaridad, tiene, también, una dualidad de efectos: el primero, de percepción, el segundo de acción cinética, igualmente de doble polaridad y de doble acción, a nivel físico -o de acción-, y a nivel psico-cinético, en la ecología mental, atrayendo y/o repeliendo situaciones.
Todos los códigos expresan: -“La ignorancia de la ley no excusa de su cumplimiento”-.
Con la ley divina ocurre lo mismo. Empero, aun cuando yo lo pueda ignorar, tengo en mi interior un mecanismo que me hace vislumbrar-o percatarme- cuando hago las cosas bien y, también, lo contrario. Lo percibo. Lo sé intuitivamente. En uno de los casos siento paz, confianza, seguridad, etcétera; en el otro, un sentimiento de prudencia, cautela, vergüenza, pudor, etcétera.
Desconocer algo no me excusa para dejar de emprender la acción de estudio suficiente para compensar el déficit e ir aprendiendo, gradualmente, lo que requiero en el determinado grado de conciencia en que me encuentro.
De igual manera, el poder de mi visión genera confianza en los resultados y prudencia en los casos que lo requieran para mantener el pleno control en todas las circunstancias.
Todo el conocimiento acumulado por la humanidad pertenece a todos, sin importar el país de origen, la corriente del pensamiento o filosofía, etcétera. Es un patrimonio que es preciso aprovechar aún en mayor grado.
Además, en la ecología mental, cada ente espiritual, con su respectivo grado evolutivo, es fuente en la cual, oportunamente, mi mente recurre –vía telepática- en busca del grado de conocimiento precisado.
La vida, algunas veces mueve a determinadas personas a viajar y durante su viaje encuentra a alguien cuyo conocimiento le es necesario y se lo transmite. ¿Qué ha movido al uno a desplazarse y al otro a encontrarle- aparentemente en forma casual- para intercambiar informaciones? Son numerosos los casos que he observado que ejemplifican este hecho.
La manifestación universal no tolera el vacío ni la ignorancia; al primero lo llena con energía; a la segunda con sabiduría. Es preciso recordar que la vida, en todas las situaciones que presenta, funge de efectiva maestra. Pero, la auto-conciencia genera el poder suficiente para autosatisfacerse en el respectivo grado de la percepción.
Reconozco cuando ignoro algo; la misma vida o seres benevolentes me enseñan el grado de conocimiento que en ese momento requiero. A las personas les gusta enseñar lo que saben si les doy la oportunidad y muestro la suficiente humildad para escuchar, aprendiendo lo que preciso.
El percatarme abre la puerta de la mente que trae el rayo de luz que ilumina mi vida. Lo que ignoro indica el camino que me es preciso recorrer para transmutar dicha condición en su opuesta positiva. Es la guía divina que marca el sendero en el eterno presente.
Afirmación:
Desarrollo, cada día mejor, mi capacidad de percepción de todo conocimiento que preciso en cada momento, como detectarlo y aprovecharlo, útilmente.
Me conecto con mi poder interior de percepción psico-sensorial y con la inteligencia infinita, para alcanzar, en cada caso, el estado ideal de percibir, oportunamente, todo lo que me concierne y la manera de resolver bien toda situación, lo cual, siempre hago en forma óptima.
Cada vez que preciso clarificar mi percepción sobre algo, entro en el interior de mi conciencia, relajándome bien a nivel físico, metal y espiritual y en la quietud de mi ser interior, pregunto a mi mente psiconsciente: -“¿De qué preciso percatarme, ahora, de manera general?” –“De qué preciso tener conciencia, en este momento, en relación a: (señalar).
Luego espero la respuesta; generalmente, la primera impresión es la que tomo como válida.

LA ETERNA LUZ, MEDITACIÓN 2

LA ETERNA LUZ, MEDITACIÓN 2

©GIUSEPPE
ISGRÓ C.

Leer como si fuese un monólogo consigo mismo.

-“No tengáis miedo”-, es la expresión con la cual el hermano Jesús de Nazareth estimulaba a sus seguidores.
El miedo es un sentimiento generado por el desconocimiento del objeto temido. Se teme lo que no se conoce; pero, inspira confianza, o valor, lo conocido.
Por tal motivo, frente al entorno cambiante, en el diario vivir, para tener pleno autodominio y confianza en mí y en la vida, preciso conocer lo más posible las leyes universales; por ejemplo: las de amor, evolución, afinidad, justicia, causa y efecto, igualdad, servicio, compensación, oferta y demanda, etcétera.
Igualmente, requiero conocer mejor todo lo relacionado con mi trabajo y el mercado en que actúo para incrementar mi competencia y autoridad profesional que, además de facilitarme un desempeño más efectivo, me permite, al mismo tiempo, la mayor suma posible de éxito integral y auto-expresión, cada día.
Ese conocimiento conlleva la fijación de objetivos a corto, mediano y largo plazo; tener claro, en la mente, la realidad de cada situación que me toca resolver; afrontar con valor y determinación de triunfar cada una de las eventuales etapas hasta alcanzar la meta satisfactoriamente, así como asumir la responsabilidad inherente en cada caso y pagar el costo requerido en dinero, tiempo, dedicación, estudio, paciencia, persistencia y confianza de que los resultados, en el espacio y tiempo suficiente, serán alcanzados, por mí, oportunamente.
Tengo conciencia de que el amor es la máxima potencia del universo y que donde él fluye se manifiesta, simultáneamente, la fortaleza, fuente del valor y de la auto-confianza.
Debo, por lo tanto, cultivar el amor en su expresión más sublime para que el valor constituya, cada vez mejor, una fortaleza activa y eficaz en mi vida.
Preciso desarrollar en un grado más elevado aún mi amor por la vida, por el universo, por el Creador Universal, por mis semejantes, por mi familia, por mi trabajo y todo lo que hago, por los valores universales y por mi propio ser como expresión divina del Supremo Hacedor.
El sentimiento del amor me fortalece y en forma silenciosa me permite comunicarme con todos los seres y expresiones de vida en los infinitos planos existenciales en que me desenvuelvo y me abre, armoniosamente, todas las puertas, permitiéndome el acceso a la inmensa riqueza y abundancia integrales del universo de acuerdo con mi capacidad de aceptación y asunción de roles de servicio. Comprendo que mientas mayor sea mi capacidad de dar en igual grado lo será para recibir.
Es necesario que ame todo lo que soy, lo que represento, lo que hago y el universo integral del que formo parte.
El conocimiento a fondo de la vida, del amor, de la fortaleza y el valor que engendran, me permiten identificar los principios universales pertinentes que, frente a las diversas etapas existenciales, me inspiran la confianza certera y la expectativa positiva en los resultados satisfactorios que aspiro obtener en todo cuanto realizo, así como la comprensión de que toda dificultad genera un beneficio equivalente el cual es preciso identificar, aprovechándolo útilmente.
Estoy consciente de que los grandes árboles, en cierta fase de su desarrollo, se estancan en su aspecto exterior mientras las raíces crecen hacia el interior de la tierra en busca de la savia que les alimentará, al mismo tiempo que ese crecimiento interno constituirá la base para el ulterior externo.
Si observase sólo el estancamiento aparente dejaría de ver ese cambio interior, fuente de fortaleza, que sustentará todo desarrollo posterior. La vida nada hace dando saltos; pero a su debido tiempo todo lo logra. El fin ulterior de cada acontecimiento es el bien colectivo; para tal objetivo utiliza todos los recursos a su alcance, sacando de todas las circunstancias la mayor suma de bien posible, -saca del mal el bien-, por lo cual, cada elemento o coadyuva al bien común o es sacado del escenario y reubicado, por la ley de afinidad, donde pueda servir adecuadamente.
La vida es constante transformación y eterno devenir a algo mejor, pese a las apariencias o a las intenciones contrarias que eventualmente pudieran expresarse. Pero, en el momento oportuno se manifiesta la liberación y de manera fluida todo se enrumba nuevamente hacía el camino luminoso de un mayor progreso, bienestar, prosperidad, sabiduría, amor, armonía y paz perdurable.
Lo que preciso tener –como decían los antiguos-, es el temor de Dios; el de desobedecer sus leyes naturales y divinas, por cuanto son inflexibles, aunque justas y amorosas.
La forma más inmediata que tengo de conocer a Dios, es la de obedecer sus leyes, por cuanto el bien de su justicia divina lo experimento enseguida.
Manteniendo el sentimiento de lo justo dentro de mí, de manera que cada uno de mis actos exprese respeto al prójimo, y a sus derechos, puedo albergar la confianza en mi propia seguridad; empero, todo perjuicio que, eventualmente, pudiese recibir será compensado con crece por la Ley de compensación, por decreto de la Justicia divina, siempre y cuando, en la propia reacción no cause un daño igual o mayor, del cual sería responsable, cuyos efectos se compensarían automáticamente y por supuesto, de ser parte acreedora podría pasarse a la opuesta.
Tengo conciencia de que todo perjuicio debe ser resarcido; a tales efectos, es conveniente, efectuar el trabajo cósmico en bien del colectivo, desinteresadamente, única manera de fortalecerme adecuadamente, y dando más recibir más, para tener saldos positivos que me permitan compensar deudas kármicas; a la vez perdonar a quienes me hayan podido perjudicar, -en éste o en anteriores ciclos de vida-, de forma que la justicia divina decrete su compensación –ya que un eventual sentimiento de resentimiento impediría recibir el pago cósmico respectivo a favor-, y, también, es necesario que yo pida perdón, en persona o a nivel mental, según el caso, para que por el camino del pedido del perdón –y compensando, paralelamente-, reequilibre mi armonía cósmica con todos los seres.
Conservo la serenidad y la confianza en mí en todo momento.
Sé que toda persona que vive en un país determinado no es por casualidad. Bien sea que nace en ese lugar o que libremente decide vivir en él, hay un mecanismo cósmico basado en las propias sumas existenciales y karma colectivo e individual, que ubica y reubica, a cada persona. Nada ocurre por casualidad. La Ley cósmica de causa y efecto mueve todos los hilos. Por alguna razón –temporalmente-, según las circunstancias, hay ciertos directores de orquesta y determinados seguidores, en la marea alta –y en la baja- de la vida. Nada es estático en el eterno presente y el inmortal espíritu tiene la misión cósmica de evolucionar y hacerse maestro de la creación.
Cada quien, en su avance evolutivo, recibe el maestro que merece, necesita y aprueba. Pero, el libre albedrío permite decidir al respecto, salvo el propio karma: positivo o negativo. Dar-recibir, cobrar-pagar. Todo se cobra; todo se paga.
Recuerdo que El libro de las mutaciones, el I Ching, en su exagrama 48, denominado El Pozo, expresa: -“Se puede cambiar de pozo, pero el agua permanecerá igual”-. Se puede cambiar de ciudad, pero, debido al propio karma, las circunstancias de aprendizaje serán las mismas. Si deseo plasmar un cambio en mi vida debo, primeramente, cambiar mi estado de conciencia y actitud frente a la vida y alcanzar la visión clara de lo que debo lograr. Acto seguido, preciso prepararme, tomar la decisión, forjarme un propósito definido y dar el primer paso. Debo empezar y luego llegar a la meta, una y otra vez en ascenso constante en la espiral evolutiva de la Rueda de la Vida, en el eterno presente.
Nada temo; tengo valor. Sigo adelante con fe, confianza, serenidad, tranquilidad de ánimo y constancia.
Afronto la realidad, sea cual fuere, cara a cara, siempre. Acepto mi responsabilidad en forma objetiva y justa. Cumplo mis compromisos para liberarme o estar libre de ataduras. Con mis cuentas saldadas conservo tranquila la conciencia y mi espíritu en paz. Cuando sea necesario, ofrezco acuerdos para actualizar pagos y los respeto.
Conduzco mi vida con libertad de conciencia. Libre y de buenas costumbres era el requisito que exigían los antiguos maestros para aceptar un nuevo discípulo en la senda de la sabiduría. Asumo mi rol, ahora. Mantengo la imperturbabilidad y el señorío personal. Soy invencible si decido serlo. Miro el porvenir con fe; me trae todos mis anhelos si oso definirlos, precisarlos, ponerlos como metas, por escrito y abocarme con firme decisión y persistencia a su logro. Actúo como si…. ya hubiese alcanzado el objetivo. Acepto el desafío de vivir como el Espíritu de Luz y descendiente del Creador Universal que soy. Saco hacia afuera esos inmensos tesoros que yacen escondidos en mi interior mediante obras de servicio a la humanidad. Soy un canal de Dios en el Planeta Tierra y en el país en que vivo, para todos, cada día mejor.
Con una visión positiva de la vida, sus valores y virtudes, cultivo la fortaleza para realizar el trabajo y servicio esenciales que me permitan gozar de la abundancia que el universo tiene decretada para mí. Recuerdo como al poeta Kabir le resultaba inconcebible que en el mar los peces pudiesen tener sed. Viviendo en la abundancia universal, centro la atención en ésta y en el Dador de todas las cosas, con cuya sintonía fluye lo esencial, siempre.
Actuando con la verdad por delante y con un absoluto criterio de justicia en todos mis actos, cumpliendo los propios deberes y compromisos, destierro el temor a la crítica. Mi propia razón basta; aprendo a confiar en ella, asistido por mis intuiciones y percepciones interiores.
Con hábitos de vida sanos, alimentos adecuados, relajación diaria, canalización positiva de los pensamientos, guía profesional acertada, etcétera, fortalezco la confianza de que la naturaleza me ha dotado con un organismo capaz para mantener la salud perfecta.
Habiendo desarrollado una poderosa auto-estima y un elevado auto-concepto, dominando el conocimiento de la ley de afinidad, del karma y los demás principios esenciales acordes con los grandes valores universales, mantengo una sólida confianza en las relaciones personales; tengo conciencia de que la actitud de dignidad siempre cosecha los mejores frutos. La felicidad es un estado mental y como tal, por efecto de resonancia, o sintonía, me permite encontrar fuera lo mismo que tengo –o creo- adentro.
El paso del tiempo es un factor natural y los años de madurez proporcionan las mejores oportunidades de felicidad y creación. Con la edad se incrementan las potencialidades intelectuales; las facciones físicas se embellecen si me cultivo interiormente, llegando a tener una belleza atemporal. Veo con confianza el avance en el camino de la vida, empero, es preciso conocer las leyes espirituales para que yo pueda vislumbrar la realidad en la finalidad última de la existencia humana como una fase temporal de múltiples e infinitos ciclos de vida.
Cuando, fruto de mi conocimiento espiritual percibo la realidad de que mi auténtico ser no es mi cuerpo, sino que es solamente un vestido o vehículo temporal de mi inmortal espíritu y que éste constituye la verdadera personalidad del alma que ha vivido incontables ciclos existenciales y que, en la eterna y continuada vida, lo seguirá haciendo en un avance evolutivo sin límites, afianzo mi confianza en el universo del que formo parte.
Afirmo, cada día: -Puedo hacerlo todo mediante el poder del Creador Universal, ELOÍ, que me fortalece y asiste-. (Tres veces).
Soy como un águila de visión penetrante y fortaleza creciente. Oso elevarme al cumplimiento de mi verdadera misión en la vida. Siento la guía y la quietud del Creador Universal en mi interior y la serenidad del ser justo que aflora en mi faz, desde este instante y para siempre.
Sigo siempre adelante.

Afirmación:

Yo, (menciona tu nombre), estoy en conexión armónica con el Creador Universal, ELOÍ.
ELOÍ me guía y conduce por senderos de prosperidad, bienestar, justicia y Paz; me ilumina y envuelve en un círculo de luz divina, protegiéndome y llevándome con éxito y felicidad a cumplir mi verdadera misión en la vida.

El orden divino y la armonía cósmica se establecen en mí, aquí y ahora. Hecho está; así es; así será.

ELOÍ, en Tus manos confío mi vida; revélame lo que Tú esperas de mí y lo que debo hacer en cada situación y enséñame como realizarlo.

Sea yo como Tú quieras, cuanto Tú deseas, de acuerdo a Tus Planes Cósmicos.

Condúceme por el Camino de la sabiduría, la prudencia, la comprensión, el progreso, la armonía y el orden divino, la confianza y fe en un futuro mejor, el auto-respeto y una elevada y vigorosa auto-estima, con Paz y ánimo contento, aquí y ahora.

ELOÍ, toda condición que en mí lo requiera, de acuerdo con tu Justicia Divina, por la Ley Cósmica, transmútala en su condición positiva, instantáneamente, aquí y ahora. Hecho está.

¡Oh Creador Universal!, sea yo tal como está decretado en Tus designios. ¡Hoy! Cada día mejor. Hecho está. Así es; así será.
Gracias, ELOÍ, por haber escuchado mi pedido.

Del libro: LA ETERNA LUZ..
Lucena (Córdoba), 2004.

LA ETERNA LUZ, MEDITACIÓN 1

LA ETERNA LUZ, MEDITACIÓN 1

©POR GIUSEPPE
ISGRÓ C.

PUEDES FORJAR LA VIDA QUE DESEAS

Periódicamente, ordena tu vida. Establece, por escrito, los objetivos que han de ocupar tu desenvolvimiento personal, profesional y espiritual de ahora en adelante.
Puedes superar etapas existenciales importantes logrando metas precisas en tu plan general de vida; cuando sea necesario, retroalimenta los resultados planificando nuevos cursos de acciones.
Cambiar caminos que constituyen fases superadas y fortalecer tu vida con la savia revitalizadora de nuevos proyectos acordes con la inquietud de los tiempos es una tarea esencial que puedes emprender aquí y ahora.
Meditar, conectándote con la Inteligencia Infinita, buscando la guía interior para conocer el plan espiritual de tu vida y los objetivos de la nueva etapa naciente, optimiza los resultados que obtienes.
Realiza con constante firmeza la acción renovadora de tu vida, en un mejor nivel físico, mental, espiritual y profesionalmente.
Puedes forjarte, ahora, diez –o más- nuevos objetivos y jerarquízalos por su orden de importancia; distribúyalos en el espacio y en el tiempo y empieza a realizarlos por la prioridad número uno y luego, sucesivamente, uno a la vez, los llevas a cabo todos. Escríbalos para darle carácter de permanencia y aprovechar positivamente el efecto psico-programador en el propio ordenador mental al manifestarlos del plano abstracto de las ideas al físico, por medio de la escritura. Haz tuyo el secreto de poner los objetivos por escrito. Garantiza los resultados. Revisa tu lista periódicamente. Ten la vista puesta en el blanco, es decir, en la meta.
Anota todas las situaciones que requieren solución en tu vida, a nivel personal, profesional o familiar. Jerarquízalas por su orden de importancia y comienza por resolver la que tenga la mayor prioridad; siempre una a la vez. Todo puedes solucionarlo si afrontas con seriedad y firmeza cada aspecto de tu vida que requiere ser transmutado. No abandones; sigue adelante. Nada temas; ten valor. Aborda el afán de cada día, únicamente. Divide las situaciones por resolver en sus respectivas unidades y resuélvelas abordándolas por su orden prioritario, una a una, para auto-liberarte y quedar en libertad de pasar a la siguiente etapa. Sin importar cuan poco fácil pueda parecer la situación en un momento dado, siempre triunfas si crees que puedes hacerlo. Puedes si quieres poder. Esta palabra debe constituir para ti tu nuevo mantra: PUEDO. Repítala mil veces al día si es necesario para transmutar cualquier estado mental que lo precise.
Recuerda: puedes resolver cualquier situación que te competa; puedes alcanzar cualquier objetivo que te propongas; puedes vivir más feliz; puedes relajarte; puedes vivir en armonía; puedes amar y recibir amor, recíprocamente; puedes percibir la abundancia en un mundo repleto de riquezas integrales suficientes para todos. Puedes todo, sin límites. Eso sí, todo tiene su tiempo y su precio. Es preciso dedicación y pagar el precio. Todo es más fácil de lo que parece, después de dar el primer paso, persistiendo sin abandonar hasta alcanzar la meta. En el momento en que te niegas a abandonar, se activan los poderes creadores de tu mente. Persiste y vence.
Observa las diez mejores aptitudes –o fortalezas- que posees y jerarquícelas por su orden de importancia. Medita sobre la mejor manera de optimizar los resultados de su aprovechamiento, en el espacio y en el tiempo.
Describe cinco necesidades que desees satisfacer y programa objetivos positivos a tales efectos.
Planea diez inversiones por su orden de importancia, a corto, mediano y largo plazo. Actúa con prudencia en todos tus actos; modera tus gastos; ahorra e invierte tus recursos productivamente.
Formula un plan de estudios que te permitan mejorar a nivel personal, profesional y espiritualmente. Si deseas realizar una carrera, técnica o universitaria, un master o doctorado, anótala, proponiéndotela como objetivo, en el espacio y en el tiempo.
Programa tres viajes en diversos lugares o países a los cuales te gustaría ir y elabora un plan, a corto, mediano y largo plazo, para realizarlos.

Actúo como si…ya hubieses alcanzado los objetivos anhelados. Sepas que la acción decidida imanta los resultados apetecidos.
Cultiva la calma imperturbable, la estabilidad integral, la solidez económica y la espiritual.

Puedes ponerte en acción en el momento oportuno y persistir, tenazmente, hasta alcanzar, exitosamente, cada una de tus metas.
Todo puedes lograrlo si lo decides y es preciso hacerlo; actúa con resolución y determinación de triunfar, con total desapego.

Afirmación:

Nada temo. Tengo confianza absoluta en el Creador, en los valores universales -o atributos divinos-, en la vida y en mí. Renuevo mi vida. Puedo afrontar cada situación con determinación de resolverla satisfactoriamente. Asumo mis responsabilidades y compromisos y los cumplo a cabalidad.
Cada día tomo las decisiones pertinentes, con efectividad, y emprendo las acciones suficientes y oportunas para alcanzar los resultados precisados. Persisto hasta lograr el éxito en todo cuanto hago y aspiro. Tengo autenticidad; soy veraz y cultivo el amor, la prudencia, la justicia, la fortaleza, la templanza, la belleza, la tolerancia, la bondad y el perdón, en todo lo que me concierne. Hecho está. Así es. Así será.

MEDITACIÓN:

Psico-programación para la meditación:

v Entro en el nivel de mi mente psiconsciente, perfecto para la meditación, visualizando una espiral de luz blanca en movimiento. (Tres veces).
v Ahora, estoy ya en el nivel de mi mente psiconsciente, perfecto para la meditación. (Tres veces). Contemplo un círculo de luz blanca en movimiento. Me imagino, ahora, dentro del círculo de luz blanca. (Visualizarlo).
v Voy a permanecer en el nivel de mi mente psiconsciente, perfecto para la meditación, durante quince minutos. En este nivel y en cualesquiera otros niveles en que actúo, puedo obtener la respuesta a las siguientes preguntas, -o cualquier otra que me formule-, con sólo repetirlas tres veces; espero con receptividad positiva y la percibo. Tomo como válida la primera percepción. Escribo el resultado.

I. ¿Cuál es el objetivo más importante de mi vida?
II. ¿Qué otros objetivos son esenciales en el plan de mi vida?
III. ¿Cuál situación debo resolver?
IV. ¿Qué estudios debo realizar?
V. ¿Qué inversiones debo llevar a cabo?
VI. ¿Qué viaje debo emprender?
VII. ¿Cuál es la mejor manera de realizar esto? (Especificar.)
VIII. ¿Cuál es el verdadero trabajo de mi vida?

SECRETOS PARA LOGRAR LA REALIZACIÓN DE TUS OBJETIVOS:
1. Céntrate en un logro a la vez. Esto genera un poder inmenso de realización, por cuanto los objetivos enuncian los resultados que se espera obtener. Al llevar a cabo cada uno, en vez de pensar en éste, te concentras en los resultados graduales que están aún por lograrse. Es decir, si es una meta de dinero y ya has logrado el 50%, en vez de pensar en la totalidad del objetivo, en la hoja de papel en que está reseñado debes anotar la cantidad restante y así sucesivamente cada vez que vas avanzando. Al enfocar la atención en la cantidad más pequeña que queda como resultado por lograr, toda tu fuerza creativa se va concentrando, cada vez, en la parte remanente por obtener, y, tanto en la acción física que es preciso desplegar como en el aspecto psicológico, a medida que avanzas va creciendo, simultáneamente, la confianza en su culminación exitosa.
2. El segundo secreto consiste en que, una vez culminado el logro, tienes que cerrar el capítulo y pasar a otra cosa. Jamás, mientras no hayas concluido una etapa, debes pasar a la realización de otro objetivo, salvo casos estrictamente necesarios. Comprendes que sólo se puede circular por un camino al mismo tiempo. Haces tuyo este secreto y concentras tu poder creativo en un resultado a la vez, logrando, de este modo, con éxito, todo cuanto te propongas, oportunamente. Para ti todo es posible, recuérdalo.
3. En el ínterin en que llegas a la meta requieres pasar por lapsos de paciencia, serenidad, confianza, expectativas positivas y fe en los resultados y debes avanzar con constancia, disciplina y desapego. En estas fases intermedias, es preciso afirmar una y otra vez –sosegadamente- que alcanzas el logro y proporcionarte un efectivo estímulo positivo-creativo. Siempre sigues adelante, calmadamente, impasiblemente, por cuanto sabes que en los momentos menos fáciles es cuando se está más cerca de la victoria y con tenacidad confiada aplicas la acción necesaria y suficiente hasta alcanzar la meta; estás conscientes de que lo único que hace falta, casi siempre, es un esfuerzo extra y lo aplicas.
4. En la realización de tus objetivos, hay una parte de la tarea que te tocas a ti llevarla a cabo; empero, existe otra que corresponde a la naturaleza de las cosas; hay quienes le llaman azar; me gusta más pensar que es el trabajo del Creador Universal. Si haces lo que debes, el Supremo Hacedor y la Inteligencia Infinita colectiva del Universo, en la esfera mental correspondiente, hacen lo que está a su cargo. Se puede percibir, fácilmente, que la tierra siempre responde en el tiempo preciso cuando se siembra y riega debidamente la semilla.

5. Una vez, ya, en el camino que conduce a la consecución de una meta persiste, tenazmente, hasta alcanzarla como táctica para consolidar tu auto-confianza.
Sigue siempre adelante.

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LUZ, SABIDRÍA Y AMOR

LUZ, SABIDRÍA Y AMOR

©POR GIUSEPPE ISGRÓ C.
Del Libro: La Virtud del Éxito

La mente, para funcionar correctamente, precisa ser programada con afirmaciones positivas acordes con los principios contenidos en los valores universales, las cuales aportan luz al espíritu, fortaleza al alma, y salud y bienestar al cuerpo, para rendir, al ser humano, capaz de afrontar el reto de vivir en armonía y plenitud, sembrando las semillas idóneas que facilitan la cosecha abundante de los resultados anhelados.
Por eso, hoy brindamos a nuestros lectores y lectoras, la afirmación siguiente:
Afirma, en la noche, antes de dormir, o en la mañana:
El Creador Universal, es en mí, aquí y ahora:
I. Vida abundante en el eterno presente.
II. Luz, sabiduría y amor.
III. Energía, poder creador y acción positiva, perennemente.
IV. Salud, armonía y orden, en perfecta manifestación y equilibrio.
V. Vibración de prosperidad que trae a mi vida, cada día mejor, abundancia y riqueza integral.
VI. Belleza, juventud y vitalidad en el eterno presente.
VII. Solidaridad universal, unión efectiva, generosidad y servicio vocacional, en mi vida.
VIII. Conciencia clara de prosperidad y riqueza integral, visión realista de mi realidad y de las metas existenciales, que, en cada etapa debo alcanzar y que, con firmeza llevo a cabo con efectividad, decisión y voluntad tenaz.
IX. Elevada capacidad para tomar decisiones efectivas en correspondencia con los planes cósmicos que rigen mi existencia y firmeza en la acción hasta llevarlas a cabo con éxito y asumir mi responsabilidad frente a todos mis actos.
X. Capacidad para afrontar, con determinación de triunfar, todas las cosas que me competen y desarrollar mi fortaleza interior para que, con valor, confianza y fe recorrer el camino de la vida, conquistando cada día más y mejor éxito y prosperidad y un profundo sentido de autorrealización.
XI. Voluntad de trabajo, perseverancia en la acción, fe en los resultados, confianza en mis capacidades y en el poder creador que me sostiene firme en el camino de la vida.
XII. Escudo protector que me asiste y protege en todo momento, en toda situación, en el eterno presente, guiándome con sabiduría y prudencia en todos los actos y generando la confianza de seguir adelante, hasta alcanzar todas las metas, oportunamente, cada día con mayor efectividad.
XIII. Amistad, cordialidad, simpatía, cortesía, empatía, afabilidad, sonrisa y felicidad compartida.
XIV. Progreso, aprendizaje continuo, evolución, conciencia cósmica, capacidad para dar más y mejor servicio y recibir la prosperidad abundante y asumir los retos que me corresponden aquí y ahora.
XV. Conciencia de cómo alimentarme a nivel físico, mental y espiritual, y mantener una perfecta sintonía con los canales creadores de expresión de la sabiduría cósmica que todo lo sabe y guía –acertadamente- mi vida.
XVI. Guía certera en el cumplimiento de mi verdadera misión en la vida, que cada día me proporciona el trabajo perfecto acorde a mi suma existencial y a los signos de los tiempos.
XVII. Productividad, efectividad, abundancia, creatividad, seguridad, perfecta manifestación del éxito en el aquí y ahora.
XVIII. Paz mental, tranquilidad, sosiego, calma y serenidad, siempre.
XIX. Fortaleza en lo justo, en la acción, en la fe, en la decisión, en el valor, en la constancia, en la culminación exitosa de mis objetivos en perfecta armonía cósmica.
XX. Perfecto cumplimiento de las leyes universales y eternas, que me rigen en todos los actos, en el eterno presente. Cada día más y mejor, tengo conciencia de todas las leyes universales existentes y sus respectivos valores y virtudes inherentes.
XXI. Estabilidad, correcta inversión de mis recursos, templanza, ahorro integral, incremento de la energía y prosperidad, economía sólida y fructífera, adaptación perfecta a los cambios de los tiempos, anticipación oportuna a la satisfacción de las necesidades, innovación constante, solución efectiva de todas las situaciones, siempre.
XXII. El cumplimiento efectivo de mis objetivos, en cada etapa del eterno presente y creación constante positiva de prosperidad, abundancia y riqueza integral que me proporciona la felicidad del deber cumplido.
XXIII. Perfecta manifestación de todos los sentimientos positivos en correspondencia con los valores universales y la práctica de todas las virtudes.
XXIV. Gracias, Padre Creador, por Tu total provisión a mi vida; acepto la prosperidad, la abundancia y la riqueza integral que me está asignada para realizar mi cuota de trabajo en Tu obra universal, en el aquí y ahora.
XXV. -Gracias, Creador Universal, porque ya todo está resuelto. Hay armonía y orden; prosperidad, abundancia y equilibrio; luz y amor; poder y humildad; fraternidad y comprensión; fortaleza y salud; sabiduría y tolerancia; riqueza y generosidad; metas y realización. Que la Divina Esencia cósmica colme mi ser y guíe mi mente para que, con acierto, actúe en todos los actos de la vida. Que las bendiciones cósmicas llenen a toda la humanidad de sentimientos de amor, fraternidad y bienestar, para que la paz profunda sea la expresión del poder para vivir que en cada persona reside. Así sea. Así será. Hecho está.
Adelante.

PÁEZ, HÉROE, ESTADISTA Y FILÓSOFO

PÁEZ, HÉROE, ESTADISTA Y FILÓSOFO

©GIUSEPPE
ISGRÓ C.

En cada una de las etapas principales que marcan la vida de José Antonio Páez, es decir: 1) El Páez, héroe y. artífice, en gran parte, de la Independencia: 1810-1825; 2) El Páez, Civil, Gobernante y Administrador, director-ejecutor en la creación del Poder Civil: 1826-1849; y, 3) Páez, dictador: durante 22 meses, a partir de septiembre de 1861; le precede una etapa que va desde su nacimiento, el 13 de junio de 1790, en una de las dos casas existentes a orilla del Río Curpa, hasta la edad de 20 años en que se enrola bajo las órdenes de Don Manuel Pulido, en las filas patriotas. Lo complementa, una etapa culminante, en el exterior, donde, además de su estadía en Estados Unidos, realiza, en los últimos cinco años de su larga y fructífera vida, viajes por varios países latinoamericanos. Allí es recibido con honores acordes a tan insigne e ilustre personaje, cuya aura legendaria le acompaña, despertando, a su paso, admiración y veneración.
A la edad de ocho años, Páez es enviado por sus padres a la escuela de la sra. Gregoria Diáz, donde, con la fuerza de los azotes, ayudaba a aprender a sus discípulos, de memoria, rudimentarios principios de espiritualidad y a escribir con el método del profesor Palomares.
Posteriormente, aprende a detallar víveres en la bodega de su cuñado Bernardo Fernández, por la mañana, mientras que, por las tardes, siembra cacao, hasta que un pariente suyo, Domingo Páez, se lo lleva, en compañía de su hermano José de Los Santos, a la ciudad de San Felipe, para trabajar en sus negocios que, según él refiere, eran de considerable importancia.
Tiempo después, se interna en los llanos de Barinas, dando un cambio a su vida, donde, buscando ganarse la vida honradamente, se empleó de peón en el Hato La Calzada, propiedad de Don Manuel Pulido, universidad de la vida, ésta, donde aprenderá los rudimentos esenciales del arte que habría de prepararlo y transformarlo en el conductor de los llaneros al servicio de la causa de la Independencia.
El Hato La Calzada estaba bajo las órdenes de un capataz de nombre Manuel, apodado Manuelote, de elevada estatura, fornido, con híspida y abundante barba que le daba un aspecto venerable. Pero, Manuelote era implacable en las rudas tareas que le asignaba a Páez, estimulado por el temor de que se trataba de un espía del propietario. La primera misión que le encomendó fue la doma de caballos salvajes que nadie antes había logrado, en puro pelo y agarrado de las crines. Comenzó a disfrutar esta labor por el desafío que implicaba. Pastoreaba ganado durante el día bajo el sol inclemente; velaba, por la noche, las madrinas de los caballos, para que no se escaparan; cortaba palos para hacer cercas; se arrojaba al río, sin saber nadar, para guiar el ganado. En cierta oportunidad, Manuelote le dijo: -“Catire Páez, tírese al agua y guíe el ganado”, a lo cual Páez alegó no saber nadar. Entonces, Manuelote, en tono autoritario, le gritó: -“Yo no le pregunto si sabe nadar o no, le mando que se tire al río y guíe el ganado”. Lo cual, con gran peligro, Páez hizo. Terminado el día, Manuelote , acostado en su hamaca, le decía: -“Catire Páez, traiga un camazo de agua y lávame los píes”. Después le mandaba que le meciese la hamaca hasta que se durmiese. En ese clima de austeridad, usando cráneos de caballos y caimanes como asientos y haciendo una sola comida al día, a las siete de la noche, consistente en carne asada y agua fresca conservada en tapara y durmiendo sobre cueros secos, en el suelo, se fue fortaleciendo para las duras tareas a las cuales la naturaleza de las cosas y la divina providencia le tenían destinado.
Transcurridos dos años, Manuelote pasa a otro hato, El Paguey, también propiedad de Don Manuel Pulido, para la recolección e hierra de ganado para la venta; se lleva a Páez con él. Don Manuel Pulido le distingue con su amistad y lo saca de su condición de peón delegándole importantes tareas de venta de ganado y caballos, cuyo negocio aprende y al cual, posteriormente, se dedica por su cuenta, ganando importantes sumas de dinero que les dan cierta tranquilidad económica.
En esta época contrae matrimonio con la señorita Dominga Ortiz. Años más tarde reflexiona sobre este período de abundancia en su vida, llegando a la conclusión de que, la naturaleza antes de someter a duras tareas a alguien le permite disfrutar de una etapa de descanso y bienestar. Mientras ejercía el comercio de ganado, Páez, en compañía de sus peones, aprendió a defenderse de los ataques de salteadores que buscaban llevarse su ganado; allí aprendió a usar la lanza, su arma preferida, lo cual constituye la segunda fase de su preparación para sus hazañas como héroe de la Independencia.
Para esa época, Páez sabía leer y escribir, cosa rara en los llanos. Su capacidad de observación, su fértil intuición que lo guiaría en todas sus realizaciones, las pruebas que a diario iba enfrentando, constituía la escuela en la que estaba gestándose el héroe.

**

Casi con toda seguridad, por el año de 1812, Páez se inició en la Francmasonería. San Fernando de Apure, posee, frente a la Plaza Bolívar, una Logia Masónica que es una reliquia histórica en Venezuela, fundada en 1856, donde, de entre otros próceres, se encuentra una estatua de Páez. Previamente, existió un importante movimiento masónico. En 1990, el autor de este artículo, desde el lado opuesto de la Plaza Bolívar, del Hotel en que se hospedaba, por largo rato contempló esa hermosa obra arquitectónica y por su mente desfilaron imágenes del ilustre y Q:.H:. Páez, entrando en la Logia, el recibimiento que le dispensaban los hermanos y, dado su alto rango masónico, dirigir los trabajos de la noche; lo veía con claridad meridiana, por supuesto, con la imaginación. Entonces, se acercó a la Logia para hablar con sus oficiales y a la semana siguiente tuvo el inmenso placer y el honor de dictar, en esa augusta institución, una conferencia sobre Páez.
La Masonería, escuela de sabiduría que exhorta al estudio de todas las ciencias, artes y filosofías y a la práctica de todas las virtudes, ha sido la fuente donde se han alimentado la mayor parte de los grandes hombres que ha dado la humanidad a partir de 1717, en todas las áreas y casi todos los próceres americanos fueron masones, incluyendo los principales jefes realistas, entre ellos Pablo Morillo y prácticamente todos los que asistieron a la entrevista de Santa Ana, circunstancia ésta que aceleró la terminación de la guerra de la Independencia, en no poco grado. Bolívar ordenó que se respetara a todos los que estuvieron allí presente y al poco tiempo, Pablo Morillo regresó a España. Sucre, organizador de la entrevista, también masón, demostró elevadas dotes en el arte de la negociación y un espíritu de generosidad y calidad humana incomparables.
Para 1824, ya Páez era el primer Soberano Comendador del Supremo Consejo Confederado del Grado 33, del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, del cual había sido su fundador en Venezuela, lo cual implica por lo menos diez años de intensa actividad masónica previa. Como institución filosófica y filantrópica, forjadora de líderes, cuyos miembros eran lo más selecto de la sociedad venezolana de entonces, en ese ambiente de elevado intercambio intelectual, encontró Páez las condiciones idóneas para su cultivo y posterior desarrollo personal.
En la biblioteca de la Logia encontraría Páez aquellas obras de importantes pensadores que circulaban en Venezuela, entre ellas el Contrato Social y el Emilio, de Rousseau, la Ilíada y la Odisea, de Homero, el Quijote, de Cervantes, La Masonería Oculta y el Curso Filosófico de las Iniciaciones Antiguas y Modernas, de J. M. Ragón, las Vidas Paralelas de Plutarco, el Principe y el Arte de la Guerra, de Maquiavelo, las Fábulas de Esopo, la Autobiografía y el Libro del hombre de bien, de Benjamín Franklin, algunos clásicos latinos, como los tratados morales de Séneca, los Discursos de Cicerón, las Meditaciones, de Marco Aurelio, entre otros, algunos clásicos griegos, como la República de Platón, la Política y las Constituciones de los Atenienses, de Aristóteles, los Nueve libros de historia, de Herodoto, los Discursos de Demóstenes, además de libros de historia, de los cuales Páez era lector asiduo, y es probable que por esta época haya llegado a sus manos la obra que contenía “Las máximas de Napoleón sobre el arte de la guerra”, que en el ocaso de su vida traducirá y comentará, donde se reflejan las tácticas aplicadas en Las Queseras del Medio y en Juan de Payara, y tantas otras batallas, que les calificaban de estratega y hábil guerrero (muy generoso con los vencidos) tal como lo refiere Pablo Morillo en sus informes a España y cuyas estrategias del giro de estandarte ya las aplicaban con éxito los soldados de Gengis Khan, en la antigüedad, aunque sin tener Páez conocimiento de esos remotos antecedentes. En el comentario a la máxima Nº LXXIII, de Napoleón, Páez, dice: -“Un buen general debe reunir sobre todo dos cualidades: la primera: sano juicio en la elección de las empresas y medio de ejecución, balanceando con calma las ventajas y los inconvenientes, lo malo y lo bueno; la segunda: impetuosidad para ejecutar rápidamente lo que haya concebido con madurez. La guerra exige deliberar con frescura y ejecutar con calor”. Luego agrega: …-“Las grandes pasiones y el sano juicio, rara vez andan juntos, y sin embargo, son indispensables estas dos cualidades para formar grandes capitanes”. –“..No en todo momento está pronta la victoria, y en algunos casos conviene darle tiempo a que llegue”.
Tiempo después, el 16 de febrero de 1816, en la batalla de la Mata de la Miel, entre los 500 prisioneros se encontraba Manuelote, quien con otros peones del Hato la Calzada, se había enrolado con los realistas, a quien Páez trató con mucha bondad; lo invitó a compartir con él su mesa y le ofreció su ayuda, a lo cual, sólo le pidió un salvoconducto para trasladarse a determinado lugar. Los compañeros de Manuelote, para mofarse de él, decían: -“Catire Páez, traiga un camazo de agua y lávame los píes”-. A lo cual Manuelote respondía: -“Ya sé que ustedes dicen eso por mí, pero a mi me deben el tener a la cabeza un hombre tan fuerte, y a la patria, una de las mejores lanzas, porque yo fui quien lo hizo hombre”-.
Páez, en cada fase de su vida supo rodearse de hombres sabios y brillantes, cuando así lo hizo, como en sus dos presidencias, la República conoció épocas felices y de progreso, siendo su primer período presidencial reconocido como uno de los mejores en la historia del país. Sus actuaciones a partir de 1826 en torno a la Cosiata, en las cuales fue asistido por Miguel Peña y su grupo, pese a la severa crítica con que se le juzga, un análisis objetivo más a fondo permite descubrir elementos positivos con los cuales todos estarían de acuerdo, pero es un tema extenso para tratarlo aquí. Quizá, en 1861, con la influencia de Pedro José Rojas, incurrió en errores que él asimiló y de los cuales se excusó públicamente, exhortando a las nuevas generaciones a evitarlos. Empero, es preciso recordar que su participación en el Tratado de Coche aportó ventajas que se les reconocen.
A los 80 años, además de dictar conciertos de violín en Nueva York y en varios países latinoamericanos, de escribir ensayos, música y canciones, y ser un lector constante de filosofía, historia, literatura y de los clásicos, dedicaba una hora diaria para perfeccionar el idioma inglés.
La decencia, honestidad, probidad, generosidad y afán de este hombre extraordinario, sus trabajos constantes por el bien de la Patria, y los servicios que le prestó, hacen que él sea, junto con Bolívar, entre otros, el hombre a quien más reconocimiento y amor se le debe tributar. Su autobiografía, clásico de incalculable valor, debiera ser lectura obligada para todos.
Adelante.

LAS 77 LEYES DEL MONTE

LAS 77 LEYES DEL MONTE

GIUSEPPE
ISGRÓ C.

isgrócattafi@yahoo.es

Conocí a Don Rafael Salazar por el año de 1998. Cierto día, estando en compañía de Don Pancho Díaz y el Arq. Cesar Mantelli, -dos personajes que han dejado y siguen dejando huellas imborrables en Clarines y Puerto Píritu, con obras que perdurarán en el tiempo, cuyo ejemplo es digno de emulación y admiración para las nuevas generaciones-, se acercó Don Rafael, quien es amigo de ambos, para saludarles.
Allí, sentados debajo de la Churuata, a orilla del mar y del río que desemboca en él, en Puerto Píritu, Don Rafael nos deleitó narrándonos el contenido de Las 77 Leyes del Montes, libro que estaba escribiendo. Nos prometió un ejemplar autografiado tan pronto como estuviese editado. Dos años después, tuve el honor y el placer de recibirlo y volver a deleitarme, ahora con su lectura.
Es un manual práctico cuyas leyes encierran profunda sabiduría y experiencia ganada a pulso en contacto con la naturaleza. Su observancia permite afrontar con éxito la vida y obtener una mejor tajada de la torta existencial. Pero, sobre todo, enseña como precaverse de los peligros ocultos debajo de las falsas apariencias, descifrar las señales de los tiempos y a controlar las diversas circunstancias por las que toda persona suele pasar a lo largo del camino de la vida. Cada una de las leyes están ilustradas con dibujos de los artistas Julio López y Miguel Márquez, que constituyen auténticas obras de arte, los cuales facilitan su comprensión y asimilación.
Para elaborarlo, Don Rafael Salazar realizó más de 150 entrevistas a personas vinculadas con el campo, todas ellas mayores de 75 años, a lo largo de cuarenta años, más el estudio de una extensa bibliografía.
Tomemos en cuenta que Don Rafael Salazar, además de su formación académica, es un profundo estudioso de la historia, de la psicología, del arte de la política, de la estrategia militar aplicada a diversos aspectos de la vida y de la sociedad, de la filosofía y de los clásicos.
A continuación reseñamos algunas de las muy interesantes Leyes del Monte:
1. Ley de la Pomada: -“Ten siempre en algún envase leche de lechosa verde (papaya), porque ella neutraliza en el acto la picada de avispa”.-
2. Ley del Mirón: -“No te vuelvas cachicamo, caimán, lagarto o baba, construyendo cuevas en los barrancos, frecuentemente para observar a las mujeres cuando se bañan en el río, porque el barranco, al debilitar su base, puede caerte encima”-.
3. Ley de la Mancha: -“El mamón, el cotoperí, el cambur verde, el coco, el aguacate, el topocho verde, etc., producen manchas en la ropa difíciles o imposibles de quitar, por lo que se aconseja tener mucho cuidado al comerlos”-.
4. Ley de la Destrucción: -“Nunca embarbasques o uses el trompillo para pescar, porque estas plantas, además de acabar con los peces, tienen toxinas que se transmiten al que lo come”-.
5. Ley del Hambre y la Sed: -“Si no masticas tabaco o chimó puedes preparar bojotitos de hoja de ciruela, de tamarindo o concha de limón, para masticarlos cuando tengas que hacer largas caminatas en el campo, pues el ácido que producen no deja seca la boca y por lo tanto mitigan el hambre y la sed”-.
6. Ley de la Espina: -“No uses zapatos o zapatillas de goma en el campo, porque ellos son fáciles de penetrar por espinas, puyas o huesos que en muchas ocasiones producen serias heridas”-.
7. Ley del Sueño: -“Nunca duermas por las noches debajo de árboles porque ellos pueden expeler anhídrido carbónico en esas horas y esto es muy nocivo para la salud”-.
8. Ley de la Hora: -“La hora es de primera necesidad en el monte, de tal manera que el sol, la sombra y el burro juegan un papel importante durante el día, mientras que en la noche el grillo, la rana, el gallo y las aves nocturnas marcan con su canto el transcurrir del tiempo”-.
9. Ley de Serenidad: -“La serenidad es la mejor consejera en casos de sismos, huracanes, derrumbes, tormentas, inundaciones y otros desastres. Observa el problema, piensa rápidamente y actúa de acuerdo a la conveniencia para evitar que cunda el pánico”-.
10. Ley del Invierno: -“Cuando la cóitora canta en lo alto de los árboles; la ceniza, producto de la quema de camellones, se expande a lo largo y ancho del terreno por el impulso del viento, y los bachacos negros cambian de cueva al aproximarse las lluvias, es señal de que el invierno será bueno”-.
11. Ley de la Abeja: -“Las abejas salen a buscar comida diariamente y se cambian de nido cada año, por lo tanto, si te encuentras en algún lugar donde un enjambre se te aproxima, quédate tranquilo, no te atormentes, ellas no te atacarán”-.
12. Ley de los Sentidos: -“Cuando navegues no sobrecargues la embarcación, no cambie de puesto en ella, no permanezcas de pie, no calces botas de goma, no remes cerca de otras canoas y sobre todo no debes desviarla cuando veas remolinos, porque ellos indican que debajo hay arrecifes, picachos de piedras o troncones que te pueden romper el transporte”-.
13. Ley de la Chispa: -“En el atardecer, al encender tusas, cauchos, bostas, etc., para ahuyentar las plagas, vigila que las chispas impulsadas por el viento no provoquen incendio forestales”-.
14. Ley del Cansancio: -“Cuando veas a la bestia que te sirve de transporte o de carga que le suda la base o la pata de la oreja, detente y déjala reposar porque esa es una manifestación de que está cansada”-.
15. Ley de Confianza: -“A pesar de que se dice que frutos que coman los pájaros los puede comer el hombre con confianza, debes tener mucho cuidado porque algunos frutos venenosos no los afecta a ellos porque tienen el aparato digestivo distinto a los humanos. Consulta al baquiano cuando te encuentres con alguno que no conozcas”-.
16. Ley de la Malicia: -“Mantener alejado de los niños los pesticidas, fogones, herramientas de trabajo, medicinas, es la conseja, porque como se sabe ellos son muy inquietos y pueden alterar en cualquier momento el desarrollo normal de la vida en el campo con alguna imprudencia”-.
17. Ley de Leyes: -“Cuando vayas al monte busca un baquiano que te guíe, así evitarás extravíos o contratiempos. Hay un adagio que dice: -con el baquiano aunque me pierda”-.
Don Rafael Salazar, con sabia percepción, es de la opinión que, dada la dinámica de la Naturaleza, en la cual “nada se detiene y todo sigue adelante”, cada lector de la obra puede aportar las nuevas Leyes que se vayan percibiendo, en cada época, de manera que, en un futuro no muy lejano, se pueda formar “El Gran Acordeón del Monte”, es decir, una completísima enciclopedia sobre Las Leyes del Monte que, posiblemente, ya no sean 77 sino 7.777.777, o más; -¿quien puede saberlo en este universo infinito en continua expansión? A lo cual, además, habría que agregarle la doctrina de los tratadistas sobre las sublimes Leyes del Monte, que pasará a formar parte de la Doctrina Universal; nada más y nada menos, tampoco. Quizá, con el tiempo, el mayor lapso de ocio disponible sea dedicado, en gran parte, al estudio de las Leyes del Monte, y ello no será sin mucho provecho para todos y más valdría la pena comenzar cuanto antes, para rendir la vida mucho más fácil, placentera y segura.
Es probable que la parte “salvaje” de la sociedad contemporánea se pueda transitar con menor riesgo y se humanice con la aplicación de la Ley del Amor Materno, -la Nº 21 de las 77-, la cual dice: -“Si la vaca se te aleja buscando comida o siguiendo la manada, no te preocupes, deja el becerro encerrado en el corral, ella volverá, porque la madre nunca abandona el hijo, por eso dicen: -por el becerro se amarra la vaca”-; y se comience a forjar la nueva edad de oro, con que sueñan los utopistas, muchos antes del año 30.000 de nuestra era.
Y, nosotros, con admiración, podemos, desde ya, reconocer a Don Rafael Salazar como el primer tratadista sobre tan importante disciplina axiológica que engloba los valores de las Leyes del Monte. Él, con humildad, ha reconocido que en su aprendizaje escuchó a incontables sabios que aprendieron directamente de su contacto con la naturaleza y afrontando exitosamente la vida y al igual que lo hiciera Aristóteles, Don Rafael Salazar ha sintetizado todo el conocimiento de una época sobre este tema.
El aspecto que es preciso destacar es la gran sencillez con que Don Rafael Salazar ha sintetizado estas 77 importantísimas Leyes del Monte. Que no se engañe nadie por su aparente simplicidad; precisamente allí reside su grandeza, emulando a la naturaleza que simplifica todo hasta su máxima expresión.
Es preciso leerlas y releerlas para empaparse de ellas a fondo y hacer que su sabiduría pase a formar parte del propio ser como una segunda naturaleza.
Hace un par de años, en el 2007, de paso por Puerto Píritu, en compañía del Arq. Cesar Mantelli, volví a encontrar al amigo Rafael Salazar, en su casa ubicada en una de las cuatro esquinas de la Plaza Bolívar. Tuvimos ocasión de conversar de diversos temas y observé con agrado que no les son desconocidas las Ciencias del Espíritu, estando muy versado en las investigaciones científicas sobre Parapsicología. Rememoramos, juntos, algunas experiencias del Dr. Cleve Backster, que denotan la inteligencia de las plantas.
Uno de los experimentos más sobresalientes e impresionantes que ambos recordamos, fue el siguiente: el Dr. Cleve Backster seleccionó un grupo de estudiantes al azar, y le encargó a uno de ellos de destruir algunas ramas de una planta que se hallaba en la sala. Después hizo salir al grupo y aplicó los electrodos polígrafos de su aparato sobre una de las ramas afectadas por el estudiante; los hizo entrar de nuevo, uno a uno, sin orden preestablecido. Al aparecer el estudiante ejecutor del hecho señalado, y solamente frente a él, la planta manifestó, instantáneamente, en el gráfico, variaciones bruscas del trazado que indicaban su reacción de “temor” análogas a las reacciones de los seres humanos sobre quienes se efectuaban “tests” con dicha máquina.
Don Rafael Salazar, nos comentó que estaba trabajando en un nuevo libro cuyo título probable sería: -“Las 49 Leyes de la Metafísica”. Ese día le hice entrega del libro: -“Cómo Potenciar el Autodominio”, publicado en España, el cual prometió leer y transmitirme sus comentarios.
En cada rincón de Venezuela existen personas de gran sensibilidad humana y profunda sabiduría, fruto de sus estudios y de su amplia experiencia de vida, que, al igual que Don Rafael Salazar, constituyen auténticos maestros de las nuevas generaciones que habrán de gestar la Gran Nación con que soñaron los Padres de la Patria.
Adelante.