DIOS, EL CREADOR UNIVERSAL

LECTURA SEMANAL  Nº 1,  DE “EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS”

DIOS

Por: Hipolite León Denizard Rivail -Allan Kardec-

De: El libro de los Espíritus

-Una de las obras cumbres del pensamiento universal-

Versión castellana desde la traducción italiana, de: Giuseppe Isgró C..

DIOS Y EL INFINITO

1. ¿Quién es Dios?

-“Dios es la suprema inteligencia, la causa primera de todas las cosas”-.

2. ¿Qué debe entenderse por infinito?

-“Lo que no tiene ni principio, ni fin; lo ignoto. Todo lo que es desconocido es infinito”-.

3. ¿Podría decirse que Dios sea el Infinito?

-“Sería una definición incompleta por la limitación del lenguaje humano, insuficiente para expresar las cosas que son superiores a vuestra inteligencia”-.

Dios es infinito en sus perfecciones; empero, el infinito es una abstracción. Decir, por lo tanto, que Dios sea el infinito, sería tomar el atributo por el sujeto, y definir una cosa ignota por medio de otra igualmente desconocida.

PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS

4. ¿En qué puede tenerse la prueba de la existencia de Dios?

-“En un axioma que aplicáis a vuestras ciencias: No existe efecto sin causa. Buscad la causa de todo lo que no es obra del ser humano y vuestra razón os responderá”-.

Para creer en Dios, es suficiente observar las obras de la Creación. El universo existe; por lo cual tiene una causa. Dudar de la existencia de Dios, sería como negar que cada efecto tenga una causa, y afirmar que la nada haya podido producir alguna cosa.

5. ¿Cuál consecuencia se puede obtener del sentimiento intuitivo que todos los seres humanos tienen de la existencia de Dios?

-“La de que Dios existe. -¿Cómo explicar en ellos este sentimiento si se apoyase en la nada? Y, también ésta es una consecuencia del principio de la causalidad”-.

6. El sentimiento íntimo que tenemos en nosotros mismos de la existencia de Dios, -¿no podría ser una consecuencia de la educación, y el producto de ideas adquiridas?

-“Si esto fuese así, -¿cómo tuvieron este sentimiento, también, las gentes primitivas?

Si el sentimiento de la existencia de un Ser Supremo fuese el producto de la instrucción, no sería universal, y no se encontraría, como las nociones de las ciencias, mas que en los individuos y en los pueblos cultos.

7. ¿Se podría encontrar la causa primera de la formación de las cosas en las propiedades íntimas de la materia?

-“Entonces, -¿cuál sería la causa de estas propiedades? Volvemos siempre a la necesidad de una causa primera”-.

Atribuir la primera formación de las cosas a las propiedades íntimas de la materia, sería igual que tomar el efecto por la causa, por cuanto estas mismas propiedades constituyen un efecto que debe tener una causa.

8. ¿Qué se debe pensar de la opinión que atribuye la primera formación de lo creado a una combinación fortuita de la materia, es decir, de la casualidad?

-“¡Otra absurdidad! ¿Cuál ser humano de buen sentido puede considerar la casualidad como un ser inteligente? Y, después, la casualidad. -¿qué es? Nada”-.

La armonía, que regula las fuerzas del universo, demuestra combinaciones y principios determinados, y por lo tanto una potencia inteligente. Atribuir la primera formación a la casualidad sería un absurdo, por cuanto en ella está ausente la visión y no puede producir los efectos inteligentes. Una casualidad inteligente dejaría de ser una casualidad.

9. ¿Cómo se puede reconocer en la causa primera una inteligencia suprema, es decir, superior a todas las inteligencias?

-“Vosotros tenéis un proverbio que dice: -La obra elogia el maestro. Ahora bien, examinad la obra y buscad el artífice; el orgullo, solamente, hace nacer la incredulidad. El ser humano orgulloso no acepta nada por encima de él, y se proclama un espíritu fuerte. Inconsciente ser que la ley de Dios neutraliza”.

El poder de una inteligencia se manifiesta por medio de sus obras. Ahora, por cuanto ningún ser humano puede crear lo que produce la naturaleza, se deriva que la causa primera debe ser una inteligencia superior a la humanidad.

Por grandes que sean los prodigios realizados por la inteligencia humana, esta misma inteligencia tiene una causa, y cuanto mas lo que ella cumple es grande, tanto mas debe serlo la causa primera. Ahora, esta inteligencia superior a cualquier otra es la causa primera de todas las cosas, sea cual fuere el nombre del cual el ser humano se sirve para designarla.

ATRIBUTOS DE LA DIVINIDAD

10. ¿Puede el ser humano comprender la naturaleza íntima de Dios?

-“No: necesitaría un sentido que le falta”-.

11. ¿Será otorgado al ser humano comprender el misterio de la Divinidad?

-“Cuando su espíritu, emancipado de la opaca materia, por su perfección, se haya acercado a Dios, lo comprenderá cuanto la criatura puede comprender el Creador”-.

Las facultades del ser humano, por su grado evolutivo, no le permiten comprender la naturaleza íntima de Dios. En la infancia de la humanidad, el ser humano lo confunde con frecuencia con la criatura, de quien le atribuye las imperfecciones; empero, en cuanto se desarrolla en él el sentido moral, su pensamiento penetra mejor en el fondo de las cosas, formándose una idea mas justa y conforme a la razón, aunque siempre imperfecta.

12. Si no nos es dado comprender la naturaleza íntima de Dios, -¿podemos, nosotros, concebir algunas de sus perfecciones?

-“Algunas sí. El ser humano las entrevé con el pensamiento tanto mejor cuanto mas se eleva por encima de la materia”-.

13. Cuando decimos que Dios es eterno, infinito, inmutable, inmaterial, único, omnipotente, supremamente justo y bueno, -¿no tenemos, nosotros, la idea exacta de sus atributos?

-“Según vuestro modo de ver, sí, porque con esta palabra creéis de abarcar todo. Sabed, pero, que existen cosas superiores a la inteligencia del ser humano mas inteligente, para expresar las cuales, vuestro lenguaje, limitado a las ideas y sensaciones humanas, no posee vocablos. La razón, en cambio, os dice que Dios debe tener todas las perfecciones en grado supremo, por cuanto, si dejase de tener una sola, o si una sola no fuese en grado infinito, Él no sería superior a todo, y por consiguiente no sería Dios. Para estar por encima de todo Dios no debe estar sujeto a ningún cambio, y no debe tener alguna de las imperfecciones que pueden ser concebidas por la mente humana”-.

Dios es eterno: si Él hubiese tenido principio, habría salido de la nada, o debería su creación a un ser anterior. En tal guisa remontamos de grado en grado al infinito, y a la eternidad.

Él es inmutable: si estuviese sujeto a cambios, las leyes que rigen el universo no tendrían estabilidad.

Él es inmaterial: es decir: su naturaleza difiere de todo aquello que llamamos materia; diversamente no sería inmutable, por cuanto estaría sujeto a las transformaciones de la materia.

Él es único: si hubiesen mas Dioses, en el ordenamiento del universo no habría ni unidad de concepto, ni unidad de potencia.

Él es omnipotente: por cuanto es único; si no tuviese la suma potencia, habría alguien más poderoso, o por lo menos de igual poder que Él; por lo cual no habría hecho todas las cosas, y aquellas que no hubiese hecho Él serían obras de otro Dios.

Él es supremamente justo y bueno: de hecho, la providencial sabiduría de las leyes divinas se revela, de esta manera, en las cosas más pequeñas así como en las más grandes, y tal sabiduría rinde imposible el dudar de su justicia y de su bondad.

PANTEISMO

14. ¿Dios es un ser distinto, o es, según la opinión de algunos, el conjunto de todas las fuerzas y de todas las inteligencias reunidas del universo.

-“Si así fuese, no existiría Dios, por cuanto Él sería el efecto y no la causa. Él no puede ser al mismo tiempo una cosa y la otra. De la existencia de Dios no podéis dudar; y esto es lo esencial. Hacedme caso y no vayáis más allá. No os perdáis en un laberinto, del cual no podríais encontrar la salida, lo cual no os haría mejores, quizá os rendiría un poco más orgullosos, por cuanto creeríais de saber, mientras que, en realidad, no sabríais nada. Poned aparte todos vuestros sistemas. Vosotros tenéis muchas cosas que os tocan más de cerca, comenzando por vosotros mismos; estudiad vuestras imperfecciones con el fin de liberaros, y esto resultará más proficuo que el querer penetrar lo impenetrable”.

15. ¿Qué debemos pensar de la opinión según la cual todos los cuerpos de la naturaleza, todos los seres, todos los globos del universo serían parte de la Divinidad, y en su conjunto la constituirían? En otros términos: -¿Qué debemos pensar de la doctrina panteísta?

-“Que el ser humano, no pudiendo ser un Dios, quiere ser, por lo menos, una parte”-.

16. Aquellos que profesan esta doctrina, pretenden de encontrar en ella la demostración de algunos de los atributos de la Divinidad y razonan de esta manera: -Los mundos son infinitos, por lo tanto es infinito, también, Dios. El vacío o la nada no existe en algún lugar, por lo cual Dios está en todas partes. Estando en todas partes, ya que todo es parte integral de Él, Dios da a todos los fenómenos de la naturaleza el carácter de la inteligencia. ¿Qué objeción se puede oponer a esta opinión?

-“La razón. Reflexionad bien y no os será difícil descubrir la absurdidad”-.

Esta doctrina hace de Dios un ser material, que, si bien dotado de inteligencia suprema, sería en grande lo que nosotros somos en pequeño. Ahora, si así fuese, por cuanto la materia se transforma perennemente, Dios no tendría estabilidad alguna, estaría sujeto a todas las mutaciones y a todas las necesidades del ser humano y le haría falta uno de los atributos divinos más esenciales, cual es el de la inmutabilidad.

Las propiedades de la materia son incompatibles con el concepto de Dios, y no hacen mas que profesarlo. Todas las sutilezas del sofisma no alcanzarán jamás a resolver el problema de su íntima naturaleza. Por otra parte, si no sabemos lo que es Dios, conocemos bien, en cambio, lo que Él no puede ser. Ahora, este sistema está en abierta contradicción con los atributos divinos más esenciales, y confunde el Creador con la criatura, como si se dijese, que una maquina ingeniosa es una parte integral del mecánico que la ha concebido.

La inteligencia de Dios, se revela en sus obras, como aquella de un pintor que se revela en su cuadro; empero, las obras de Dios no son Dios como el cuadro no es el pintor que lo ha realizado.

OBSERVACIÓN: Enviaremos a nuestros amigos un capítulo semanal de esta versión de EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, efectuada por Giuseppe Isgró Cattafi. Esta obra es una de las más extraordinarias del pensamiento universal, tomando en cuenta que contempla las principales cuestiones que preocupan al ser humano y ofrece la explicación racional, clara y comprensible a las variadas inquietudes. El lector que lo desea, puede efectuar preguntas o planteamientos que tiendan a ampliar los temas de cada capítulo.

En la presente actualización se ha adaptado el lenguaje al uso corriente de hoy en día, como por ejemplo, se han sustituido los términos “muerte”, por su equivalente moderno: desencarnación; alma, por Espíritu, peri-espíritu por alma, dejando intacto el fondo de acuerdo a la excelente traducción italiana de esta magna obra. Es una versión en revisión.

 

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