AYUDAR AL CREADOR


El ser humano, microcosmos o universo en miniatura, dentro del macrocosmos o gran universo, funge de creador secundario -y de asistente del SER SUPREMO- en la gran obra universal, donde toma según sus fuerzas para realizar lo que concibe su mente.

En este acto de realización de los propios ideales, se está ayudando al Gran Arquitecto del Universo, en su creación constante de más y mejores niveles de auto-expresión. EL SE EXPRESA A TRAVES DE CADA SER, EN LOS MULTIPLES E INFINITOS PLANOS DE EVOLUCION.

El peso del mundo reposa sobre los hombros de todos, para conducirlo a su destino. La culminación de esta meta común, coincide con los propios objetivos, por cuanto, cuando cada uno se esfuerza por lograr más, con constancia, el afán de logro interior que lo anima, es el poder creativo que le inspiran las Potencias Guías de la Naturaleza, para que, teniendo más capacidad de soporte y, de asumir, satisfaciéndola, una mayor carga de responsabilidad social, la vida le brinda la oportunidad de realizar sus objetivos, como medio de auto-realización; pero, al mismo tiempo, sin darse cuenta, él está siguiendo las directrices cósmicas que, habiéndolo seleccionado como el más apto, en ese momento, le inspiran las ideas creativas que lo inducen a la realización de una obra coincidente con los planes cósmicos.

En la medida en que se ayuda al Creador a realizar, resolviendo el trabajo de la creación, el peso del mundo, sobre las espaldas de todos, será menor; la productividad, mayor; y, el reparto de los beneficios, más abundante.

Los guías cósmicos están atentos a todas las acciones humanas, por medio de los “guardianes cósmicos”. Por la ley del saldo cósmico o suma existencia, compensan al que da más; amonestan y encarrilan al que lo requiere y, sacan del escenario al que está cansado de trabajar, por cuanto es intolerable, para ellos, la inactividad. Para mantenerse más tiempo, en el escenario de la vida, se sugiere cooperar en el soporte del peso del mundo.

Escoge la tarea acorde con tus aptitudes o experiencias y da tu aporte. Por la ley cósmica, cada uno es responsable de realizar las tareas que perciba que deben ser realizadas. En la misma proporción en que lo haga, será compensado con funciones de poder y riqueza. Si evade dicho responsabilidad, habrá rehusado, también, la gran oportunidad que la vida, veladamente, encerró dentro de la situación por resolver.

El mundo pertenece a los que aceptan el reto de mejorar el presente, como contribución a las futuras generaciones, quienes a su vez, tendrán su cuota de aporte, como lo han hecho las precedentes, sobre cuyos hombros reposa el logro y soporte del pasado.

Ayuda al Creador a cumplir la Obra Cósmica y participa de su poder creativo, luz, amor, sabiduría, etc.

Comprende las leyes universales en su interrelación vida-ser. Participa de la forja de una vida armónica guiada por la sabiduría cósmica, en un mundo de constante progreso y evolución, que satisface los más profundos anhelos del ser.

El planeta tierra es una escuela de sabiduría, donde se aprende la lección por propia iniciativa o, empujados por las fuerzas de las circunstancias, dirigidas por la misma vida.

La mejor manera de ayudar al Creador, es la de hacerse cargo, cada uno a sí mismo, mejorando constantemente. Con lo cual, se deja un espacio vacante, para que, el Cósmico, pueda ocuparse de otros que lo requieran prioritariamente, aliviando las tareas cósmicas.

Sí, además, cada uno ayuda a otros a hacerse cargo de sí mismo, se estaría prestando el mejor concurso para desarrollar a la humanidad y, conducirla, más rápidamente, a su destino.

Los maestros cósmicos, lideres planetarios, esperan atentos a los que desean ayudar al Creador, en su obra de evolución. Tú eres uno de ellos. Adelante.

Afirma:

-Estoy en la presencia cósmica del Creador Universal. Aquí y ahora, formamos una unidad. El y yo somos uno. El es yo, yo soy El. Su luz me ilumina. Su vida vivifica mí espíritu. Su amor fluye a través de mí. Su poder fortalece mí voluntad. Su sabiduría guía mis acciones. Sus objetivos son los míos; realizo los que me son asignados. Veo claramente los planes cósmicos que me conciernen para orientar mi sentido direccional acertadamente. Puedo y quiero con el poder, amor, armonía, equilibrio, luz y sabiduría del Creador Universal. Yo soy El, El es yo; formamos una unión armónica, para realizar los propósitos cósmicos, respectivamente. Así es, así será. Hecho está.

Giuseppe Isgró C.

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