AMAR LO QUE SE TIENE

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Capítulo XVII

AMAR LO QUE SE TIENE

Autor: Giuseppe Isgró C.


“Se tiene lo que se ama”
Anónimo

Una antigua máxima expresa que: “Se aprecian las posesiones, cuando ya se han dejado de tener”.


Es cuestión de actitud y de enfoque. ¿Qué lado de la realidad se ve?, ¿lo que se tiene?; o, ¿lo que no se tiene?.


Cada mañana, al levantarte, ¿Qué es lo que tú haces, dar gracias por tus posesiones o te quejas por tus eventuales carencias?

La primera actitud produce más felicidad que la segunda. Es de imaginarse que los quejumbrosos temporales no tienen mucho chance de ser oídos por los regidores cósmicos, por cuanto, en vez de ver la oportunidad que el cósmico le envía cada día, se quejan porque tienen lo que necesitan: su propia realidad, las necesidades que requieren atender, los problemas que deben resolver, el trabajo arduo que precisan realizar, etc.

Esa realidad de la cual, el grupo que requiere modificar su actitud, se queja, es lo que marca el sentido direccional de su existencia hacia la verdadera oportunidad de autorealización que la vida le brinda cada día.

Pero, la vida es una maestra efectiva, exigente, severa, amorosa y tenaz; emplea los únicos recursos que dan resultados: las situaciones diarias como tareas existenciales.

Se obtienen los mejores logros con enfoque positivo y creativo; trabajo suficiente, estudio asiduo, acción constante, aplicación seria, etcétera.

Probablemente, en cualesquiera otras situaciones diferentes a la que cada uno se encuentra, si tuviese la oportunidad de escoger -y la tiene-, escogería lo mismo que ahora posee; por cuanto, la vida -que sabe lo que a cada uno le conviene- lo va llevando a las situaciones mediante las cuales lograr ese grado de evolución y realización, necesarios, en cada etapa, es decir, sin saberlo, tú vives cada día, la vida que mejor le conviene a tu evolución personal, como medio de aprendizaje existencial.

Si se medita un poco, cada persona tiene la familia mejor para él, es decir, el cónyuge, los hijos, etcétera, que de acuerdo al esquema cósmico debe tener en base a su propósito en la vida y afinidades espírituales; el aforismo cósmico expresa que: -donde amas u odias, allí la vida te ubica-.

¿Amas a ciertas personas?, la vida te las mantendrá en tu circulo de interrelacionados, aún sin saberlo. En el caso contrario, ¿se odia a alguien?. Antes o después, -en los siguientes siclos existenciales-, ese nacerá como hijo, hija, padre, madre, hermano, etcétera.

El vínculo sanguíneo-existencial irá limando esas asperezas hasta que nazca el amor, la afinidad, la convivencia armónica, allí donde se requiere crear dichas condiciones.

Pero, esas personas que por momentos disgustan de alguna manera en el diario vivir, son las que, por alguna razón cósmica, las que se requieren para desarrollar ciertas condiciones existenciales o grado de conciencia necesario al actual estado evolutivo.

En otras palabras, las situaciones reales que cada uno enfrenta en su vida actual, bien vistas a la luz de una conciencia espiritual, son las que se precisan como eslabón a un grado más avanzado de evolución. En vez de quejarse,es necesario aprovechar las bondades de los recursos puestos al alcance de cada uno/a, diariamente.

Quien aprecia lo que tiene, atrae lo que requiere.

Si estimas tu realidad, podrás observar la oportunidad intrínseca que ella contiene, la cual genera, automaticamente, los recursos necesarios para la continuación de la obra cósmica que te está encomendada.

Al igual que la fruta, la existencia contiene las semillas que perpetuarán su continuidad.

Cada día, tú eres la suma existencial de toda tu evolución hasta ese momento; ese es tu capital, -en conocimiento, experiencias, compensaciones acumuladas que la vida te debe, las cuales tu desconoces, pero que,oportunamente, de donde menos lo imaginas, ella te las presenta como medio de acción suficiente; lleva, hasta a ti, a las personas que de una u otra forma deben resarcirte, a través del mecanismo de coacción cósmica-.

Al mismo tiempo, tú tienes derecho al crédito cósmico que se te facilita, oportunamente, como auxilio, en la realización de tu obra, -la del supremo hacedor- por cuanto, hablando en sentido estricto, la obra no es tuya, lo que te pertenece es la oportunidad de realizarla y cobrar el salario cósmico; pero recibes asistencia a tales efectos.

Por lo tanto, eres más rico/a de lo que imaginas, mejor de lo que piensas y dispones de recursos mayores de lo que ves a simple vista.

Estás rodeado/a de abundancia por todas partes y,¿Qué es lo que observas? -¿Qué es lo que aprovechas o realizas? -¿Que aprecias, amas o deseas? -¿Qué precisas? -¿Cuánta riqueza de la que está a tu disposición, utilizas? -¿Cuanta de la felicidad infinita, que, cada día, la vida te brinda, disfrutas?.

La vida quiere que seas rico/a -¿Lo eres? -¿Tú piensas que la riqueza sea sólo bienes materiales? -Cuántos minutos vivirías sin aire? -¿No dispones, acaso, de todo el aire que necesitas para vivir a plenitud? -¿Realizas, en grado suficiente, cada mañana, los ejercicios de respiración profunda para proveerte de una carga de energía vital que haga más plena tu vida?.

Diez respiraciones profundas, cada mañana, antes de las 6:30 a.m., inspirando, mientras cuentas -mentalmente- seis; reteniendo el aire -pulmones llenos- contando veinticuatro; y, exhalándolo, con la cuenta de seis y así sucesivamente, en un mes abrán transformado la vida de cualquier persona que, con decisión firme, se tome el tiempo de cobrar, diariamente, la provisión vital que el cósmico pone a la disposición de cada uno/a, como otra manera de salario cósmico.

Y, -¿que decir de los pensamientos?- Son el reflejo de tus sentimientos, de lo que amas, de lo que temes, de lo que aprecias, de lo que deseas y anhelas, etcétera. Constituyen las semillas para construir lo que tú quieras, pero, según las semillas, son los frutos. Tienen fuerzas de atracción y repulsión magnética. La sintonía mental abre los canales análogos a lo que se ama, fluyendo a través de cada uno/a las condiciones afines.

Emitir juicios de valores negativos sobre las cosas, situaciones o personas en nada contribuye a la propia felicidad; al contrario, por la ley de la similitud, se tiende a materializar el contenido de los mismos. La clave: amar lo que se tiene, cuando se posee; mucho o poco, no altera el resultado.

Apreciar la propia situación; observar las ventajas positivas que cada circunstancia encierra en si misma como efecto compensatorio; tolerarse, -sin tomarse, cada uno/a demasiado en serio; aceptarse, asumiendo, la realidad, aprovechando las oportunidades inherentes; amarse a si mismo/a y a las circunstancias de la propia vida, y, sobre todo, siempre mostrar profunda gratitud hacia el Gran Ser Supremo, -y a la vida en general-, que permite ser, cada día mejores instrumentos de la Divina Providencia. La actitud de agradecimiento es el imán que mayores bendiciones atrae a la propia existencia. ¡pruébalo!

Dar las gracias por tus posesiones es la mejor demostración de amor a lo que se tiene. Amar el propio trabajo, -sin importar cual, con tal que sea honesto-, es la mejor manera, a través del optimo servicio que se pueda prestar a través del mismo, para labrar los resultados anhelados- -¿Te agrada lo que haces? – Eso es lo correcto. Caso contrario probablemente lo que requiere cambio, sea , en vez del trabajo, la propia actitud frente a él. Pero, nada impide cambiar de actividad, sí ese es el deseo imperante o la decisión tomada.

Amar lo que se tiene, genera la riqueza integral -y plenitud existencial-, que la vida tiene destinada a cada persona. Al sintonizarse con lo que se ama, son atraídas más cosas análogas y mantiene, a cada persona, en el camino donde dichas cosas abundan.

De lo que se trata es que, posiblemente, debas avanzar un poco más en la ruta, pero, ésta es infinita; empero, cada momento es el reflejo y la síntesis de la eternidad. -¿Tendrás tú la voluntad de recorrerla paso a paso?-

En el terreno presente, es conveniente mantenerse dentro del ritmo cósmico. Si se debe recorrer el camino desde donde, ahora, cada persona se encuentra, hasta el lugar a donde es preciso avanzar, gradualmente, ¿por qué no disfrutarlo, mientras tanto? Amar lo que se posee, da resultados positivos.

Empieza, pues, amándote a ti mismo/a, por cuanto eres tu mejor posesión. Sé tu mejor amigo/a . Apréciate de verdad; desea y disfruta lo que tienes.

A partir de ahora, jamás vuelvas a quejarte por nada ni por nadie.

Muestra gratitud profunda y sincera. Bebe, en la fuente divina del amor, la energía vivificante que transmite la vida, el poder y la alegría en todo cuanto haces y tocas.

Amar las propias posesiones y logros, implica cuidar -y acrecentar- lo que se tiene, como depositarios/as del Eterno Hacedor e instrumentos de su Voluntad Divina, en la realización de la gran obra cósmica.

Adelante.

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Un comentario el “AMAR LO QUE SE TIENE

  1. Giuseppe Isgró C. dice:

    Si deseáis adquirir el libro está disponible!!!

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