LA ETERNA LUZ, MEDITACIÓN 3

LA ETERNA LUZ, MEDITACIÓN 3

SOLILOQUIO
SOBRE EL PODER DE LA VISIÓN

AUTOR: ©GIUSEPPE ISGRÓ C.

Leer como si fuese un monólogo consigo mismo.

-“Es en el descubrimiento de la propia ignorancia donde se manifiesta la sabiduría divina”-.
Yoneid, -Maestro sufí-

-Cada quien obtiene lo mismo que refleja su visión, y, además, se va transformando, gradualmente, en el producto de la misma-.
Giuseppe Isgró Cattafi


La visión –principal cualidad del liderazgo efectivo- es la aptitud de percatarse de la realidad de las cosas y comprender las tendencias de los acontecimientos. Es el poder de percepción de la conciencia con doble polaridad: permite ver lo que se conoce, objetiva y subjetivamente y lo que se ignora sobre un tema determinado o de la vida en general.
Sé que existe un verdadero poder en la visión. Cada grado de conocimiento desarrolla mi facultad de hacer y de dejar de hacer y me permite percibir el qué, el cómo, el dónde, el cuándo, el quién, el cuanto y el por qué sobre cualquier aspecto sometido a mi consideración o análisis. Me da libertad de acción o me permite esperar el momento oportuno, con paciencia y tranquilidad de ánimo.
Conocimiento, experiencia e información constituyen el poder más efectivo por proporcionarme la visión clara y correcta de la realidad con la cual trabajo o estudio, así como de los valores que deben guiar mi acción, de los objetivos que debo plantearme, de los resultados que preciso alcanzar en el micro, corto, mediano, largo y macro plazo; así como del potencial propio y el de mi actividad y del entorno en que me desenvuelvo, el cual incluye la sabiduría acumulada a través de los tiempos, en todos los países, como patrimonio de la humanidad y mi derecho de optimizar su uso; empero, también, mi deber, por cuanto, el uno coexiste en compañía del otro.
La visión, me permite descubrir lo que ignoro y alcanzar el estado de conciencia mediante el cual, como sabiamente sostenía Sócrates: -“Yo sólo sé que no sé aquello que no sé”; es decir, reconocer, identificando y calibrando en su verdadero grado lo que desconozco, para corregir y/o transmutar dicha condición en conocimiento suficiente.
Empero, el maestro griego, que de acuerdo al Oráculo de Delfos calificaba como uno de los más sabios de su época, también se daba cuenta de lo que sabía, –dominaba a la perfección el arte de preguntar para encontrar la verdad- aparte del elevado grado de conciencia espiritual que le caracterizaba.
Esta percepción es lo que me lleva a decir: -“Me doy cuenta de mi oportunidad y voy a aprovecharla”. –“Percibo que tengo que fortalecerme en esta área de conocimiento y voy a hacerlo”. Permite, también, percatarme de lo que quiero y de lo que no quiero, sirviéndome de guía en la toma de decisiones.
De igual manera, cada grado de mi ignorancia –o desconocimiento- genera un poder equivalente capaz de transmutarse en gnosis, reflejando el grado de conciencia suficiente para detectarla, identificarla, calibrarla y anteponer los objetivos de estudio que me permitan alcanzar la lucidez y el conocimiento, moviéndome a la acción correspondiente en la búsqueda que satisfaga dicho grado de conciencia.
Es decir, el estado de conciencia mediante el cual me percato de algo en particular, genera, paralelamente y en forma equivalente, el poder suficiente para alcanzar lo que debe satisfacer la carencia o tomar decisiones, emprendiendo las respectivas acciones que eviten lo que no anhelo.
En el mismo grado en que descubro lo que ignoro, en un área determinada, se genera la conciencia del conocimiento que debe transmutarle y de las acciones pertinentes. La conciencia de ignorancia constituye un continente capaz de llenarse con el conocimiento adecuado.
Comprendo que esta es la razón por la cual se suele decir: -“Cuando el discípulo está preparado aparece el maestro”-.
Me gusta el aforismo de Joaquín Trincado, que dice: -“El sabio nunca sabe, pero sabe estudiar y sabe”-.
Estoy consciente de que la visión -o el percatarse-, además de ser un poder de doble polaridad, tiene, también, una dualidad de efectos: el primero, de percepción, el segundo de acción cinética, igualmente de doble polaridad y de doble acción, a nivel físico -o de acción-, y a nivel psico-cinético, en la ecología mental, atrayendo y/o repeliendo situaciones.
Todos los códigos expresan: -“La ignorancia de la ley no excusa de su cumplimiento”-.
Con la ley divina ocurre lo mismo. Empero, aun cuando yo lo pueda ignorar, tengo en mi interior un mecanismo que me hace vislumbrar-o percatarme- cuando hago las cosas bien y, también, lo contrario. Lo percibo. Lo sé intuitivamente. En uno de los casos siento paz, confianza, seguridad, etcétera; en el otro, un sentimiento de prudencia, cautela, vergüenza, pudor, etcétera.
Desconocer algo no me excusa para dejar de emprender la acción de estudio suficiente para compensar el déficit e ir aprendiendo, gradualmente, lo que requiero en el determinado grado de conciencia en que me encuentro.
De igual manera, el poder de mi visión genera confianza en los resultados y prudencia en los casos que lo requieran para mantener el pleno control en todas las circunstancias.
Todo el conocimiento acumulado por la humanidad pertenece a todos, sin importar el país de origen, la corriente del pensamiento o filosofía, etcétera. Es un patrimonio que es preciso aprovechar aún en mayor grado.
Además, en la ecología mental, cada ente espiritual, con su respectivo grado evolutivo, es fuente en la cual, oportunamente, mi mente recurre –vía telepática- en busca del grado de conocimiento precisado.
La vida, algunas veces mueve a determinadas personas a viajar y durante su viaje encuentra a alguien cuyo conocimiento le es necesario y se lo transmite. ¿Qué ha movido al uno a desplazarse y al otro a encontrarle- aparentemente en forma casual- para intercambiar informaciones? Son numerosos los casos que he observado que ejemplifican este hecho.
La manifestación universal no tolera el vacío ni la ignorancia; al primero lo llena con energía; a la segunda con sabiduría. Es preciso recordar que la vida, en todas las situaciones que presenta, funge de efectiva maestra. Pero, la auto-conciencia genera el poder suficiente para autosatisfacerse en el respectivo grado de la percepción.
Reconozco cuando ignoro algo; la misma vida o seres benevolentes me enseñan el grado de conocimiento que en ese momento requiero. A las personas les gusta enseñar lo que saben si les doy la oportunidad y muestro la suficiente humildad para escuchar, aprendiendo lo que preciso.
El percatarme abre la puerta de la mente que trae el rayo de luz que ilumina mi vida. Lo que ignoro indica el camino que me es preciso recorrer para transmutar dicha condición en su opuesta positiva. Es la guía divina que marca el sendero en el eterno presente.
Afirmación:
Desarrollo, cada día mejor, mi capacidad de percepción de todo conocimiento que preciso en cada momento, como detectarlo y aprovecharlo, útilmente.
Me conecto con mi poder interior de percepción psico-sensorial y con la inteligencia infinita, para alcanzar, en cada caso, el estado ideal de percibir, oportunamente, todo lo que me concierne y la manera de resolver bien toda situación, lo cual, siempre hago en forma óptima.
Cada vez que preciso clarificar mi percepción sobre algo, entro en el interior de mi conciencia, relajándome bien a nivel físico, metal y espiritual y en la quietud de mi ser interior, pregunto a mi mente psiconsciente: -“¿De qué preciso percatarme, ahora, de manera general?” –“De qué preciso tener conciencia, en este momento, en relación a: (señalar).
Luego espero la respuesta; generalmente, la primera impresión es la que tomo como válida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s