LAS 77 LEYES DEL MONTE

LAS 77 LEYES DEL MONTE

GIUSEPPE
ISGRÓ C.

isgrócattafi@yahoo.es

Conocí a Don Rafael Salazar por el año de 1998. Cierto día, estando en compañía de Don Pancho Díaz y el Arq. Cesar Mantelli, -dos personajes que han dejado y siguen dejando huellas imborrables en Clarines y Puerto Píritu, con obras que perdurarán en el tiempo, cuyo ejemplo es digno de emulación y admiración para las nuevas generaciones-, se acercó Don Rafael, quien es amigo de ambos, para saludarles.
Allí, sentados debajo de la Churuata, a orilla del mar y del río que desemboca en él, en Puerto Píritu, Don Rafael nos deleitó narrándonos el contenido de Las 77 Leyes del Montes, libro que estaba escribiendo. Nos prometió un ejemplar autografiado tan pronto como estuviese editado. Dos años después, tuve el honor y el placer de recibirlo y volver a deleitarme, ahora con su lectura.
Es un manual práctico cuyas leyes encierran profunda sabiduría y experiencia ganada a pulso en contacto con la naturaleza. Su observancia permite afrontar con éxito la vida y obtener una mejor tajada de la torta existencial. Pero, sobre todo, enseña como precaverse de los peligros ocultos debajo de las falsas apariencias, descifrar las señales de los tiempos y a controlar las diversas circunstancias por las que toda persona suele pasar a lo largo del camino de la vida. Cada una de las leyes están ilustradas con dibujos de los artistas Julio López y Miguel Márquez, que constituyen auténticas obras de arte, los cuales facilitan su comprensión y asimilación.
Para elaborarlo, Don Rafael Salazar realizó más de 150 entrevistas a personas vinculadas con el campo, todas ellas mayores de 75 años, a lo largo de cuarenta años, más el estudio de una extensa bibliografía.
Tomemos en cuenta que Don Rafael Salazar, además de su formación académica, es un profundo estudioso de la historia, de la psicología, del arte de la política, de la estrategia militar aplicada a diversos aspectos de la vida y de la sociedad, de la filosofía y de los clásicos.
A continuación reseñamos algunas de las muy interesantes Leyes del Monte:
1. Ley de la Pomada: -“Ten siempre en algún envase leche de lechosa verde (papaya), porque ella neutraliza en el acto la picada de avispa”.-
2. Ley del Mirón: -“No te vuelvas cachicamo, caimán, lagarto o baba, construyendo cuevas en los barrancos, frecuentemente para observar a las mujeres cuando se bañan en el río, porque el barranco, al debilitar su base, puede caerte encima”-.
3. Ley de la Mancha: -“El mamón, el cotoperí, el cambur verde, el coco, el aguacate, el topocho verde, etc., producen manchas en la ropa difíciles o imposibles de quitar, por lo que se aconseja tener mucho cuidado al comerlos”-.
4. Ley de la Destrucción: -“Nunca embarbasques o uses el trompillo para pescar, porque estas plantas, además de acabar con los peces, tienen toxinas que se transmiten al que lo come”-.
5. Ley del Hambre y la Sed: -“Si no masticas tabaco o chimó puedes preparar bojotitos de hoja de ciruela, de tamarindo o concha de limón, para masticarlos cuando tengas que hacer largas caminatas en el campo, pues el ácido que producen no deja seca la boca y por lo tanto mitigan el hambre y la sed”-.
6. Ley de la Espina: -“No uses zapatos o zapatillas de goma en el campo, porque ellos son fáciles de penetrar por espinas, puyas o huesos que en muchas ocasiones producen serias heridas”-.
7. Ley del Sueño: -“Nunca duermas por las noches debajo de árboles porque ellos pueden expeler anhídrido carbónico en esas horas y esto es muy nocivo para la salud”-.
8. Ley de la Hora: -“La hora es de primera necesidad en el monte, de tal manera que el sol, la sombra y el burro juegan un papel importante durante el día, mientras que en la noche el grillo, la rana, el gallo y las aves nocturnas marcan con su canto el transcurrir del tiempo”-.
9. Ley de Serenidad: -“La serenidad es la mejor consejera en casos de sismos, huracanes, derrumbes, tormentas, inundaciones y otros desastres. Observa el problema, piensa rápidamente y actúa de acuerdo a la conveniencia para evitar que cunda el pánico”-.
10. Ley del Invierno: -“Cuando la cóitora canta en lo alto de los árboles; la ceniza, producto de la quema de camellones, se expande a lo largo y ancho del terreno por el impulso del viento, y los bachacos negros cambian de cueva al aproximarse las lluvias, es señal de que el invierno será bueno”-.
11. Ley de la Abeja: -“Las abejas salen a buscar comida diariamente y se cambian de nido cada año, por lo tanto, si te encuentras en algún lugar donde un enjambre se te aproxima, quédate tranquilo, no te atormentes, ellas no te atacarán”-.
12. Ley de los Sentidos: -“Cuando navegues no sobrecargues la embarcación, no cambie de puesto en ella, no permanezcas de pie, no calces botas de goma, no remes cerca de otras canoas y sobre todo no debes desviarla cuando veas remolinos, porque ellos indican que debajo hay arrecifes, picachos de piedras o troncones que te pueden romper el transporte”-.
13. Ley de la Chispa: -“En el atardecer, al encender tusas, cauchos, bostas, etc., para ahuyentar las plagas, vigila que las chispas impulsadas por el viento no provoquen incendio forestales”-.
14. Ley del Cansancio: -“Cuando veas a la bestia que te sirve de transporte o de carga que le suda la base o la pata de la oreja, detente y déjala reposar porque esa es una manifestación de que está cansada”-.
15. Ley de Confianza: -“A pesar de que se dice que frutos que coman los pájaros los puede comer el hombre con confianza, debes tener mucho cuidado porque algunos frutos venenosos no los afecta a ellos porque tienen el aparato digestivo distinto a los humanos. Consulta al baquiano cuando te encuentres con alguno que no conozcas”-.
16. Ley de la Malicia: -“Mantener alejado de los niños los pesticidas, fogones, herramientas de trabajo, medicinas, es la conseja, porque como se sabe ellos son muy inquietos y pueden alterar en cualquier momento el desarrollo normal de la vida en el campo con alguna imprudencia”-.
17. Ley de Leyes: -“Cuando vayas al monte busca un baquiano que te guíe, así evitarás extravíos o contratiempos. Hay un adagio que dice: -con el baquiano aunque me pierda”-.
Don Rafael Salazar, con sabia percepción, es de la opinión que, dada la dinámica de la Naturaleza, en la cual “nada se detiene y todo sigue adelante”, cada lector de la obra puede aportar las nuevas Leyes que se vayan percibiendo, en cada época, de manera que, en un futuro no muy lejano, se pueda formar “El Gran Acordeón del Monte”, es decir, una completísima enciclopedia sobre Las Leyes del Monte que, posiblemente, ya no sean 77 sino 7.777.777, o más; -¿quien puede saberlo en este universo infinito en continua expansión? A lo cual, además, habría que agregarle la doctrina de los tratadistas sobre las sublimes Leyes del Monte, que pasará a formar parte de la Doctrina Universal; nada más y nada menos, tampoco. Quizá, con el tiempo, el mayor lapso de ocio disponible sea dedicado, en gran parte, al estudio de las Leyes del Monte, y ello no será sin mucho provecho para todos y más valdría la pena comenzar cuanto antes, para rendir la vida mucho más fácil, placentera y segura.
Es probable que la parte “salvaje” de la sociedad contemporánea se pueda transitar con menor riesgo y se humanice con la aplicación de la Ley del Amor Materno, -la Nº 21 de las 77-, la cual dice: -“Si la vaca se te aleja buscando comida o siguiendo la manada, no te preocupes, deja el becerro encerrado en el corral, ella volverá, porque la madre nunca abandona el hijo, por eso dicen: -por el becerro se amarra la vaca”-; y se comience a forjar la nueva edad de oro, con que sueñan los utopistas, muchos antes del año 30.000 de nuestra era.
Y, nosotros, con admiración, podemos, desde ya, reconocer a Don Rafael Salazar como el primer tratadista sobre tan importante disciplina axiológica que engloba los valores de las Leyes del Monte. Él, con humildad, ha reconocido que en su aprendizaje escuchó a incontables sabios que aprendieron directamente de su contacto con la naturaleza y afrontando exitosamente la vida y al igual que lo hiciera Aristóteles, Don Rafael Salazar ha sintetizado todo el conocimiento de una época sobre este tema.
El aspecto que es preciso destacar es la gran sencillez con que Don Rafael Salazar ha sintetizado estas 77 importantísimas Leyes del Monte. Que no se engañe nadie por su aparente simplicidad; precisamente allí reside su grandeza, emulando a la naturaleza que simplifica todo hasta su máxima expresión.
Es preciso leerlas y releerlas para empaparse de ellas a fondo y hacer que su sabiduría pase a formar parte del propio ser como una segunda naturaleza.
Hace un par de años, en el 2007, de paso por Puerto Píritu, en compañía del Arq. Cesar Mantelli, volví a encontrar al amigo Rafael Salazar, en su casa ubicada en una de las cuatro esquinas de la Plaza Bolívar. Tuvimos ocasión de conversar de diversos temas y observé con agrado que no les son desconocidas las Ciencias del Espíritu, estando muy versado en las investigaciones científicas sobre Parapsicología. Rememoramos, juntos, algunas experiencias del Dr. Cleve Backster, que denotan la inteligencia de las plantas.
Uno de los experimentos más sobresalientes e impresionantes que ambos recordamos, fue el siguiente: el Dr. Cleve Backster seleccionó un grupo de estudiantes al azar, y le encargó a uno de ellos de destruir algunas ramas de una planta que se hallaba en la sala. Después hizo salir al grupo y aplicó los electrodos polígrafos de su aparato sobre una de las ramas afectadas por el estudiante; los hizo entrar de nuevo, uno a uno, sin orden preestablecido. Al aparecer el estudiante ejecutor del hecho señalado, y solamente frente a él, la planta manifestó, instantáneamente, en el gráfico, variaciones bruscas del trazado que indicaban su reacción de “temor” análogas a las reacciones de los seres humanos sobre quienes se efectuaban “tests” con dicha máquina.
Don Rafael Salazar, nos comentó que estaba trabajando en un nuevo libro cuyo título probable sería: -“Las 49 Leyes de la Metafísica”. Ese día le hice entrega del libro: -“Cómo Potenciar el Autodominio”, publicado en España, el cual prometió leer y transmitirme sus comentarios.
En cada rincón de Venezuela existen personas de gran sensibilidad humana y profunda sabiduría, fruto de sus estudios y de su amplia experiencia de vida, que, al igual que Don Rafael Salazar, constituyen auténticos maestros de las nuevas generaciones que habrán de gestar la Gran Nación con que soñaron los Padres de la Patria.
Adelante.

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